Tiempo de Victoria

Emociones Peligrosas

Es indudable que las emociones constituyen la parte espiritual más ligada a los sentidos físicos. Son casi el censor de ellos. De la misma manera que el espíritu se une con el alma a través de la voluntad, hay un puente similar entre el alma y el cuerpo a través de los sentidos y las emociones.

(Hebreos 5: 14)= Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Acá está hablando de los sentimientos, de las emociones. Dice: el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez. Es decir que la madurez cristiana se alcanza, no llega desde los aires mágicamente. Pero vamos por partes: ¿Cuántos saben qué es lo que significa madurez cristiana? Creo que hoy se le va a explotar un poco el cerebro y va a entender algo.

La madurez cristiana, en principio, no tiene absolutamente nada que ver con su edad, con el tiempo que lleva en la iglesia y mucho menos con el cargo o la posición que usted ocupa dentro de la iglesia. Cristianamente la madurez tiene que ver con el ejercicio de las emociones.

Si usted va cruzando una calle y de improviso un auto le frena al lado y le toca un bocinazo, usted no reacciona en el espíritu ni en el intelecto, usted reacciona en sus emociones. O sea: se pega un susto de aquellos. Se puede quedar paralizado, pegar un salto, brincar, pedir disculpas por andar abriendo la boca o enojarse con el conductor del auto. Bueno; es así en la vida cristiana. Su reacción ante determinadas circunstancias, marcan su madurez cristiana, de dominio de usted mismo.

Por eso dice que el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez. Para los que POR EL USO tienen LOS SENTIDOS EJERCITADOS. Es decir que la madurez cristiana, su relación con Dios, depende, va a dar como fruto, que sus sentidos estén ejercitados. La mente se renueva, la voluntad se somete a Dios, y las emociones se ejercitan. La mente se renueva por la palabra, oyendo el Logos de Dios, oyendo a Cristo.

La voluntad se somete a Dios. No existe la oración de: “Señor... cámbiame, renuévame.” Nadie puede pedirle a Dios que haga lo que Él dijo, exactamente, que tenemos que hacer nosotros. Romanos 12:2 no dice: “Permitidme que os renueve”; dice: Renovaos. Usted no puede pedirle a Dios amor. El amor no se pide, el amor se decide. Usted ama a todos aquellos que ha decidido amar. Por eso es que el amor es una orden. Usted ama a quien decide amar, odia a quien decide odiar y guarda rencor a aquel a quien decidió guardarle rencor. La palabra dice: “¡Amarás a tu prójimo!” No es una sugerencia, es una orden. Entonces, los sentidos se ejercitan. ¿Cómo? En el discernimiento del bien y del mal.

¿Qué quiero decir, que las emociones son malas? No. Para nada. Las emociones son divinas, las puso Dios allí y todo lo que puso el Señor, es bueno en gran manera. Nada más que las puso bajo patrones diferentes a lo que nosotros vivimos.

Vivimos en un mundo que actúa por emociones. Las emociones no son confiables. Nunca se deje guiar por sus emociones. Las emociones están tan ligadas al mundo exterior, que son engañosas. Por eso, cuando la Biblia dice: Engañoso es el corazón del hombre, se está refiriendo al alma; engañosa es el alma. Porque el alma, a través de las emociones, recibe contacto con el mundo exterior.

¿Nunca escuchó, a gente, decir algo así como: “Bueno; ¡Yo lo que siento, lo digo!”? O sino: “Yo soy honesto; lo que siento lo digo.” Quizás usted mismo lo dijo alguna vez, no me extrañaría demasiado. “Ah, no, yo lo que siento lo digo.” Así le ha ido, también. No se confunda por favor; Dios no nos ha mandado a decir lo que sentimos, nos ha mandado a decir lo que debemos.

Pero el alma enseguida dice. El que calla es sabio, dice la Biblia. Aun si es necio el que calla, es sabio. La Biblia dice que el necio es sabio cuando calla. Porque hay veces que hay que callar. ¿Sabe por qué? Porque las emociones hieren. Cuando usted reacciona emocionalmente, hiere a alguien. Hay veces que cuando uno reacciona en el espíritu, también hiere, pero eso es otra cosa que después vamos a ver. Cuando uno reacciona en las emociones, hiere. Porque hiere el YO, hiere el alma. Porque el alma no sabe mandar, el alma no sabe actuar. Por eso el mundo está como está.

¿De dónde vienen las guerras? ¿De dónde vienen los pleitos entre vosotros, dice, que combaten en vuestros miembros? Vienen desde adentro de ustedes. El mundo, sin ir más lejos, vive como vive porque se guía por las emociones. Por ese motivo es que en el plano jurídico penal, hay una figura que se denomina: “Emoción violenta”, y puede llegar hasta justificar de alguna manera un homicidio y atenuar su condena. Se actúa emocionalmente, incluso hasta el asesinato. Por eso es que no son confiables las emociones.

Por eso muchos creyentes han recibido a Cristo, su espíritu está lleno de Dios, pero siempre viven llenos de sus emociones. Tienen sueños, tienen revelaciones, Dios me reveló, Dios me hizo sentir, yo sentí de Dios, y andan viviendo un mundo no ya místico, porque místicos somos, sino de misticismo, que es el exceso, están en las nubes, como esos que hacen meditación trascendental, que se pasan las veinticuatro horas en éxtasis espiritual. Y después van y se acuestan con la mujer del vecino.

(Efesios 4: 11)= Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (12) a fin de perfeccionar a los santos. (¡Un momento! ¿Para qué constituyó Dios a estos cinco ministerios? Para perfeccionar a los santos. La palabra PERFECCIONAR, en la Biblia, no significa “Sin error”, tal como nosotros la usamos; significa MADURAR. Dios ha dado ministerios para madurar a los cristianos. ¿Y cómo se madura? Dejando que la palabra de Dios sea la que en nosotros opere y nos guíe.)

En los cristianos que están creciendo en madurez, hay una característica sobresaliente: son personas que no son heridas fácilmente. Porque cuando una persona es herida fácilmente, que cualquier cosa afecta su vida, (una mirada dura, una palabra tosca, una actitud indiferente), aunque lleven diez años oyendo la palabra, es porque todavía no es un cristiano guiado por la palabra de Dios, sino por sus emociones.

¿Qué otra cosa puede ser una persona a la cual usted le dice algo y enseguida lo afecta? Por eso hay cristianos en conflictos. Tienen problemas en sus hogares, nunca crecen, viven amargados, vienen a la iglesia y la iglesia, al final, se les vuelve una tortura; ¿Sabe por qué? Porque son emocionales. A veces hemos visto que una persona, con una sola palabra, ha afectado más la vida de otra persona que mil quinientos mensajes.

Escuchan la palabra de Dios, viven el poder de Dios, hablan en lenguas, reciben la bendición, salen gloriosos, contentos, en las nubes de lo hermoso que estuvo. Llegan a la esquina y un hermanito de esos que siempre hay lo saluda mal o le da una mirada medio fuerte, o simplemente se encuentra con otro creyente que es peor que él y se le desmorona toda la gloria. ¿Por qué? Porque su vida está recibiendo información emocional y no está recibiendo información espiritual.

Muchos dicen así: ¿Pero qué se cree ese? ¿Quién se cree que es, ese? Mire: yo no sé lo que será ese, pero le sacó de la gloria, de la bendición y, en una de esas, hasta del camino del Señor, ese. Le hizo volver para atrás. Le mandó del décimo piso de su espiritualidad, con una sola mirada, hasta el subsuelo. Cero creyente. ¿Cómo puede ocurrir esto? Simple. No se han dejado perfeccionar, madurar por la palabra.

Dios los ha sacado de lugares horribles, los ha perdonado, los ha puesto sobre la peña, los ha lavado, los ha hecho una nueva criatura, hasta allí todo bien. Pero luego no se dejan influenciar por la palabra y se paran al lado de otro creyente o de una persona que no es creyente y una palabra o una mirada los afecta para el resto de su vida. ¿Por qué? Porque no está viviendo según el Espíritu, sino que están viviendo según las emociones. El gozo y la alabanza brota de sus vidas de acuerdo a como le vayan las cosas.

¿Sabe cuál es un cristiano maduro? Aquel que marca una línea de conducta, pese a las circunstancias de la vida. Aquel que permanece. Que ora a tiempo y fuera de tiempo. Sirve en la alegría y en la angustia. ¿Sabe cómo se madura? Sentaditos, dejándose ministrar por la palabra, no yendo de aquí por allá buscando aconsejamiento, oración de otros y que le digan qué es lo que tiene que hacer.
Fíjese Jesús. Todavía no había nacido y ya quisieron abortarlo. Apenas nació, se lo tuvieron que llevar urgente porque si no lo asesinaban. Anduvo dándole de comer a todos los necesitados, sanando a los enfermos y liberando a los oprimidos y lo crucificaron. ¿Por qué él pudo permanecer? ¿Por qué Satanás no pudo encontrar en él ningún punto de doblez? Porque Jesús nunca reaccionó emocionalmente, sino que siempre reaccionó conforme a la palabra de Dios.

Porque las emociones son la fuente de información que Satanás recibe para hacerle, después, un feroz contraataque a su vida. Sus emociones son el terreno donde Satanás tiende sus trampas, a veces mortales. Sus reacciones emocionales, de conflictos, de heridas, de dolor, denotan exteriormente sus áreas de debilidad. ¿Por qué? Y, de acuerdo a cómo usted ha reaccionado. ¿Quiere algo humorístico pero trágico al mismo tiempo? Los demonios llevan una planilla por cada uno de nosotros donde tienen muy bien desglosadas nuestras áreas de debilidades.

Pero a medida que la palabra de Dios va actuando en nosotros y nosotros vamos sujetando nuestras emociones a la palabra de Dios, nos volvemos impredecibles porque ya no reaccionamos según la carne. Porque dice la Biblia que el que es nacido del Espíritu, es como el viento, que nadie sabe de dónde viene y no se sabe para adónde va. Cuando nosotros tenemos el Espíritu de Dios, nosotros no vamos a reaccionar según YO, sino que vamos a reaccionar según ÉL.

Escuché una vez una expresión que me gustó mucho: un buen soldado, aprende a ignorar el dolor. ¡Mire si en medio de una guerra va a haber tiempo para que un soldado se deprima porque le duele un poco una herida! Es un punto de crisis, pero más debajo de la muerte, todo es bueno para un soldado y para su ejército.

Como cristianos, tenemos que entender que vivimos en dos mundos: un mundo físico y un mundo espiritual. Nosotros le llevamos una ventaja al mundo que no tiene a Cristo, porque nosotros podemos vivir en el mundo terrenal y en el mundo espiritual, mientras que el hombre que no conoce a Dios, sólo vive en un mundo terrenal, atado y hasta esclavizado por las emociones.

¿Sabe por qué digo y sostengo que las emociones no son confiables? Porque las emociones son manipuladoras. ¿Nunca se fijó que por medio de las emociones se puede manipular? ¿Cuántas madres, encubriendo amores enfermizos por sus hijos, terminan por manipular sus vidas a través de las emociones? Es un sinvergüenza de primera, un asesino, un delincuente de alta categoría, pero en el fondo es bueno, vio? Sí; en el fondo de la cárcel será bueno.

Mire; yo no digo que llorar sea algo malo, al contrario, llorar es bueno. Las lágrimas son buenas, por algo están. Son un elemento de escape, sirven. Algo pasa dentro de todo nuestro ser cuando lloramos. Jesús lloró. No sólo es el verso más corto de la Biblia, también es el indicador de que si Él lloró, cualquiera de nosotros puede llorar. Pero está la contrapartida de todo esto y usted lo sabe muy bien: cuando las lágrimas se vuelven un elemento de manipulación. ¿Sabe lo que es la manipulación? Ejercer una acción tendiente a conseguir imponer nuestra voluntad por sobre la de otro.

Hay creyentes monosilábicos a la hora de solucionar un conflicto. “Sí, no, sí, no.” ¿Sabe qué es lo que son estos? Personas que no han sujetado sus emociones al Espíritu Santo. Cuando un cristiano tiene un problema, habla; busca el fondo del problema. Si tiene que levantar la voz y euforizarse en lo que se trate, lo hace, pero no usa nunca a las emociones para manipular a otros.

Muchos quieren manipular a Dios con sus lágrimas y creen que llorando en un altar o delante de otros, le van a tocar el corazón a Dios. No se confunda. A Dios no lo tocan ni sus lágrimas, ni sus lamentos, ni su desesperación. Usted puede estar muriéndose y con su muerte no va a tocar el corazón de Dios. ¿Sabe lo que sí toca el corazón de Dios? Precisamente, un corazón arrepentido y humillado, no una actitud emocional manipuladora. Dios no se mueve por lástima, Dios se mueve por fe.

Cuando uno se convierte y todavía anda medio embardunado entre la fe auténtica y las tradiciones de la religión, camina más por lo emocional que por lo espiritual. Luego, con el paso del tiempo, uno madura un poco y empieza a darle preferencia a las cosas del espíritu por sobre las del alma. Pero resulta que hay gente que andaba con usted que no creció, que se quedó donde estaba al principio. ¿Sabe qué le dicen? ¡Pero hermano! ¡Usted no tiene sentimientos! Sí que los tengo, hermana. Nada más que ahora ya no me guío más por ellos. He aprendido a ponerle punto final a ciertas partes de mi ignorancia.

Mire; hay una historia. Cuando Samuel oraba por Saúl para que Saúl cambiara, para que se transformara, ¿Sabe qué le dijo Dios? – No ores más, porque ya lo deseché. Hermano: cuando las personas persisten en permanecer lejos de Dios, guiadas por sus emociones, por lo que les parece, tomando decisiones sin orar, y después traen toda esa mugre a las iglesias para que alguien se las arregle, algo no anda bien.

No mi hermano. Cualquier iglesia debe tener sus puertas abiertas para los hombres más miserables. Promiscuos, prostitutas, borrachos, drogadictos, lo que sea. Si llegan, allí les van a dar vida, palabra y todo el apoyo que se pueda. Pero la palabra de Dios está pensada para que funcione y opere en aquellos que se quieren someter a ella. Si no, no tiene sentido. Hay que madurar. No ores más porque yo lo deseché.

La gente quiere que uno reaccione ante las circunstancias. ¿Sabe una cosa, hermano? Satanás nunca va a hacer nada en su vida sin que Dios le avise primero. ¿Falló Dios. Entonces? No. Fallamos nosotros. A veces, Dios le manda a alguien para que le advierta de algo, pero como somos tan de ofendernos, por allí reaccionamos emocionalmente y repetimos la historia del pueblo: matamos al profeta. A veces, Dios le habla a usted, pero no necesariamente a través de gente importante. A veces usa a gente muy humilde para que usted también se humille. Pero si en lugar de eso elige ser necio y no oír, ya no va a poder cargarle las culpas a Dios por sus problemas.

Hay un salmo que habla de David, que era un hombre que tenía una revelación tremenda de lo espiritual. Por ser un adorador de primera clase, era un hombre que tenía una revelación del mundo espiritual, increíble. Mire la expresión que usa en este salmo:

(Salmo 103: 1)= Bendice, alma mía, a Jehová, (Quiere decir que se está hablando a él mismo. Es decir que el espíritu le está diciendo al alma, le está predicando.) Y bendiga todo mi ser su santo nombre. (Rema. Es tan Rema que quedó en la Biblia.)

(2) Bendice alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. (Es decir que al alma, hay que estar predicándole todos los días. ¡Eh! ¡Alma! ¡No te olvides de ninguno de los beneficios de Dios, eh? Ahí se levanta el Espíritu a la mañana... ¡A orar! ¡Vamos! ¡A cantar! Todos los días hay que predicarle al alma. Parece que David también había entrado en esa, pero él se predicaba. Mire lo que dice:)

(3) Él es quien perdona todas tus iniquidades, (¿Adónde están sus iniquidades? En el alma. Él mismo se está hablando. Se paró delante del espejo, que ya los había, y se empezó a predicar a sí mismo, a su alma. Y le dice que Dios la perdona, al alma, a su alma, todas sus iniquidades. No las suyas, las del alma. No las iniquidades del espíritu, las del alma. En el espíritu no hay iniquidad. Y le sigue hablando, mire:) El que sana todas tus dolencias; (4) el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; (5) el que sacia de bien tu boca, (Ahí le está hablando, también al cuerpo.) De modo que te rejuvenezcas como el águila.

No importa qué clase de creyente te crees que eres. Importa qué clase de creyente es usted. Igualmente debe hacer razonar su alma. Es más: la debe hacer reaccionar. Debe predicarle a su alma. Debe evangelizar su alma. Hay un pasaje, que está en la segunda carta a los Corintios, que nos arroja luz sobre esto. Si partimos de la base de que en el alma están los razonamientos, vamos a leer este pasaje y vamos a entender algo muy importante.

(2 Corintios 10: 3)= Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, (6) y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

Acá nos está hablando, el apóstol Pablo, que aunque andamos en la carne no militamos en la carne. Claro; andamos en la carne porque para estar en este mundo tenemos que estar en la carne, no? Pero no militamos, no vivimos según la carne. ¿Cómo vivimos? Vivimos según el Espíritu. Porque las armas de nuestra milicia, no son carnales.

Acá le voy a decir algo: es muy posible que a esto lo escuche por primera vez: Las armas de Satanás no son espirituales, son carnales. Las armas que Satanás usa contra su vida, no son espirituales, son carnales... ¿Sabe por qué? Porque Satanás no puede atacar su espíritu. Satanás puede atacar su alma. Pero para llegar a su alma, primero tiene que entrar por los sentidos.

Satanás, para hacerlo pecar a usted, va a usar las cinco vías de acceso al alma. Tacto, vista, oído, olfato, gusto. Deme cualquier pecado que se le ocurra y le vamos a encontrar el hilo conductor que lleva a algunas de estas cinco avenidas de acceso al alma. Porque Satanás, para afectar su alma, tiene que usar cosas carnales. ¿Cómo lo atacó a Jesús? Si postrado me adorares, reinos de la tierra te daré. Por los ojos. No fue un arma espiritual, fue carnal, a través de la vista, uno de los cinco sentidos.

Haz que estas piedras se convirtieran en pan. ¡Cuarenta días sin comer y que venga uno a hablarle de pan casero, crocante, calentito! ¿Qué le parece? ¿Se da cuenta? Satanás tiene que materializar las cosas para entrar a su vida, porque él no puede entrar a su espíritu, directamente porque él no tiene derecho legal a su espíritu. Ese derecho legal lo tiene el Espíritu Santo.

Él nada tiene en mí porque yo no tengo naturaleza de pecado. Puedo tener hábitos o hasta programas de pecado, pero no tengo naturaleza. Porque dice la Biblia que el que hace pecado no es de Dios. Nosotros podemos tener algunos hábitos de pecado que son esos que estamos evangelizando, pero no tenemos naturaleza de pecado, tenemos la naturaleza de Dios. Somos, ahora, a su imagen en nuestro espíritu.

Entonces, lo que Pablo está diciendo aquí, es que nuestras armas tienen gran ventaja sobre Satanás, porque son espirituales. Yo le voy a decir una cosa: usted no tiene un arma natural o carnal que pueda con Satanás, ni una. Las armas nuestras, para vivir una vida cristiana victoriosa en este mundo, tienen que ser espirituales.

¿Por qué, dice allí? Para destrucción de fortalezas. Y el versículo cuatro le dice que es una fortaleza. Derribar argumentos. Hermano, ¿Usted se cree que cuando nosotros hablamos de las cadenas diabólicas, cadenas satánicas, nos imaginamos a uno con un pijama rojo y cuernos largos? ¡Esa se la vendió Walt Disney! Las armas que Satanás usa en su contra, son argumentos. A eso le llaman fortalezas.

Argumentos, pensamientos, formas de pensar. ¿Cómo fue el ataque de Satanás contra Jesús? Fue una guerra de argumentos. Dime que te diré, dime que te diré, dime que te diré y, cuando no pudo decir más nada, Satanás se fue. No vino con un palo a quererle romper la cabeza a Jesús, no. Satanás trabaja con argumentos. Si postrado me adorares... – No te adoro nada, le dijo Jesús. – Convertí estas piedras en pan. – No sólo de pan vivirá el hombre. – Subite al templo y tirate de cabeza. – Y que pim y que pam; Y el que tuvo el argumento más fuerte, ese ganó.

Por eso que todas las cosas en la vida cristiana, necesitan de la revelación de la palabra. Esa y no otra cosa es la clave de la vida cristiana. No es la iglesia que usted vaya o el pastor que usted tenga, es la revelación de la palabra en su vida.

¿Por qué muchos cristianos no viven en victoria? Porque no leen la Biblia. No tienen revelación de la palabra. Muchos creyentes andan con la Biblia debajo del brazo. Mugrienta, gastada, mal cuidada y descangayada, pero nunca tienen victoria. Porque la usan como amuleto.

¿Cuántos han oído hablar de la quiromancia? ¿Sabe lo que es la quiromancia? El arte de hablar a través de las líneas de las manos. La cartomancia, que son los que le adivinan tirándole las cartas. Quiromancia, cartomancia y, entre los cristianos, Bibliomancia.

¿Usted sabía que hay muchos creyentes que practican brujería? Hay creyentes que van a orar por un endemoniado y se van con la Biblia. Pero no para leérsela al endemoniado, sino como un escudo material, como si fuera una pata de conejo, un amuleto, que asegura la victoria sobre los demonios. Muy similar a algunos símbolos que se deben usar para lo que algún sector denomina como “exorcismo”. Algunos han hecho un ídolo tan grande de la Biblia como libro en sí, que hasta la guardan en vitrinas con almohadones rojos.

¿Usted se cree que Satanás le puede tener miedo a un pedazo de cartón, papel y tinta impresa? ¡Cuidado! ¡Que no se arruine la Biblia! ¡¡¡Compre otra!!! Satanás no es impactado por la Biblia que está escrita en un papel. Satanás es impactado por la palabra que está escrita en su corazón.

Algunos cuidan mucho sus Biblias. ¡Ay pastor! ¡Hace cuatro años que la tengo y mire que linda que está, parece nueva! Eso quiere decir que no la usa mucho, hermana. Hay otros que cuando vienen al templo y abren la Biblia, a veces se pierden el mensaje porque tienen que andar despegando un montón de páginas.

Bibliomancia. Usan la Biblia como amuleto. A esto, lo ha predicado mucha gente y otros tanto lo han confirmado. Parece que es un espíritu. Hay otros hermanos que, en sus casas, abren la Biblia en un lugar determinado y la mantienen así, abierta, siempre. Se ven cada cosa por allí que no tenemos idea de que puedan existir dentro del mundo que llamamos cristiano. Pero existe. ¡Ah! ¡Yo siempre tengo mi Biblia abierta! Hermano: si lo ha estado haciendo a eso, no lo haga más. Si usted no va a abrir su Biblia para leerla y estudiarla, no la abra. Eso es brujería. Eso es hechicería. Disfrazada de Biblia. La realidad auténtica es que más de la mitad de los creyentes que no tienen victoria, es porque además de estar haciendo algunas de estas cosas, en el fondo, jamás llegan a leerla.

Y al no leerla, al no estudiarla, carecen de argumentos para batallar. Viene Satanás con el argumento más piojoso y los desparrama. Hace dos mil quinientos años que Satanás anda con un argumento del “vaya a saber si es cierto” y todavía hay varios creyentes que ni siquiera se han convencido de que “vaya a saber si es cierto”, porque no tienen un argumento mayor en su vida para someter su voluntad a la palabra de Dios.

¿Cuánta gente no actúa con autoridad porque tiene miedo? Aunque tengan el cargo o la posición que usted quiera, no tienen autoridad. ¿Sabe por qué? Porque nadie tiene autoridad sin revelación. La autoridad de Dios se la da la revelación de saber lo que está haciendo. Usted se da cuenta perfectamente cuando una persona está hablando en el Señor. Hay gente que anda por la vida alegremente dándole profecía a medio mundo y nadie se anima a decirle nada. ¿Sabe por qué? Porque no saben.

La revelación le libera. Mire a Juan, cuando tuvo la revelación de Cristo. La palabra Apocalipsis, significa “Correr el telón”. Era un término que se usaba en el teatro griego. Y la palabra Apocalipsis viene de una palabra griega, precisamente, que se escribe APOKALUPTO, y esto significa la acción que hacía la gente en el teatro para correr la cortina. Y cuando nosotros hablamos de la revelación de la palabra de Dios, lo que estamos hablando es que Dios le corrió el telón a Juan y él pudo sacarse de su mente todas las ideas equivocadas que tenía respecto a Cristo y tuvo una nueva revelación. No se olvide que Juan había sido apóstol, y sin embargo no había tenido una revelación sobre el Hijo de Dios.

(Efesios 1: 17)= Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

¿Para que Dios le dé qué, dice? Revelación. Abra su mente. Recíbala. ¿Cuántos quieren tener victoria real en sus vidas? Bueno, esa victoria no va a depender de la oración que cualquiera de nosotros haga por usted. No va a depender, tampoco, de que usted vaya al súper del re-súper congreso de no sé quién. La victoria viene cuando Dios le da una revelación. Por eso es que el Padre, para salvar al hombre, reveló su palabra al mundo, en la persona de Jesucristo. Siempre que Dios va a dar victoria, primero da revelación.

(Romanos 8: 16)= El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

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