Tiempo de Victoria

El dolor del Rechazo

sanando la relación con los padres

Por: Cristina Settecase

Mal. 4:6 “Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos,
Y
el corazón de los hijos hacia los padres”.

Hay muchos hijos heridos profundamente por sus padres
Tienen un corazón herido

Las relaciones conflictivas familiares no sanadas, no sólo hieren a la persona sino a todo el grupo familiar y más aún, serán como polo de atracción que permitirá la repetición de conductas conflictivas con la futura pareja y con los propios hijos. Crean “raíces de amargura” que, como dice la Palabra, afectan aún a los que están alrededor.

Quizá la idea es: “¡pero haré TODO LO CONTRARIO de lo que me hicieron a mí!!”. Y esta es la trampa. Porque para hacer eso SIEMPRE DEBE TENER PRESENTE lo que “me hicieron” a fin de hacer lo opuesto, es decir, nunca la persona es libre para elegir, sólo opta por lo contrario (que no siempre es lo mejor).

Comprender cómo muchos problemas que no podemos solucionar, se originan en la trama tejida durante nuestros primeros años de vida dentro del contexto familiar,
a) No significa justificar: porque situaciones abusivas lo seguirán siendo aunque deban ser perdonadas.
b) No significa entrar en la oposición de víctimas y victimarios: nuestros padres son responsables como padres, pero también producto de sus propias experiencias de vida. Nadie puede dar más de lo que ha recibido, salvo que haya sido sanado. Es necesario enfrentar el duelo por los padres que no tuvimos y aceptar los que tuvimos (que no significa aceptar todas sus acciones como correctas).
c) No significa negar nuestra responsabilidad: muchas vivencias nos han condicionado, pero también somos responsables de tomar decisiones: o nos quedamos prendidos a nuestros sufrimientos (que pueden ser muy justificados) o elegimos sanarnos para vivir una vida libre, con la libertad que nos da Jesucristo.

Si bien habría muchos aspectos a analizar en la intrincada vida familiar, ahora querría centrarme en una vivencia sumamente destructiva: EL RECHAZO.

EL RECHAZO Y SUS DIVERSAS MANIFESTACIONES

Rechazar: significa “separar de sí a algo o alguien...” y su resultado es: el rechazo.

El rechazo es una de las experiencias más dolorosas que vivimos, sobre todo cuando se produce en la infancia y además, cuando proviene de los propios papás. El rechazo implica que no han sido satisfechas las necesidades básicas de amor y aceptación, indispensables para constituir una mente sana y, agregaría, un cuerpo sano. En su lugar aparecen una serie de sentimientos y pensamientos negativos, tanto sobre sí mismo (“no valgo, no sirvo”, ...) como sobre los demás (desconfianza, dudas, etc.). Cuando hay una personalidad de base bien fundamentada, los rechazos en edad posterior, duelen, pero pueden ser bien elaborados (1). Si no es así, todo rechazo real o fantaseado es sentido como destructivo, identificándolo con las experiencias tempranas negativas. Se ha dañado tanto la capacidad de dar como de recibir amor.

Es importante considerar que a veces, los papás han dado amor, pero por alguna razón los hijos no están seguros de ello. Por ej. Una mamá enferma, con internaciones prolongadas y frecuentes implica no sólo la ausencia de mamá sino quizá también la del papá y aunque lo amen, el niño se siente abandonado y no querido. También puede ocurrir que los padres, en función de sus propias experiencias infantiles, no puedan expresar el amor de manera que el niño pequeño pueda comprenderlo.

Por otra parte, los padres en general se niegan a aceptar que rechazaron o rechazan a sus hijos, ya que esto los llevaría enfrentar lo que suele ser realidad: que ellos a su vez fueron hijos rechazados. El “ser creyentes” suele dar un barniz de validez por cuanto se supone que el amor está presente, anulándose a veces el rencor, la amargura, etc. etc. que siguen anidando en el corazón. Por las experiencias vividas muchos papás no tienen la menor idea del daño que están causando a sus hijos.

No podemos dejar de mencionar a los papás que sufren o han sufrido de enfermedades mentales graves, lo cual ha impedido que puedan crear una familia que actúe como elemento de contención adecuada para el niño.

El Dr. Salomón dice: “la manera en que un padre rechaza a un hijo es a veces, inversamente proporcional a la manera en que él mismo fue rechazado, aunque muchas veces lo trata exactamente igual a la forma en que fue tratado”. (2)

El rechazo puede ser:


1. EL RECHAZO MANIFIESTO

Algunas manifestaciones de este tipo de rechazo son:

• Expresarle abiertamente que no fue deseado; Aún decir a veces, cuáles fueron los intentos de aborto. Por ej. Él vino “de rebote” o “por accidente”o para reemplazar la pérdida de otro hijo.

• Expresar abiertamente que es inútil, o tonto, o que no se puede comparar con su/s otro/s hermano/s que son buenos, brillantes, exitosos.

• Decir en toda ocasión posible que esperaban y deseaban un hijo de otro sexo.

• Agresiones verbales y/o físicas que crean temor e inseguridad.

• Rechazo manifiesto por una incapacidad del hijo.(4) Vieron que cuando existe un hijo con problemas los padres se dicen uno al otro: “tu hijo..”?

• Abuso y violaciones sexuales.

• Padres que abandonan el hogar y no tienen más contacto con el hijo. Cómo esto abunda lo hemos podido ver en programas como “Gente que busca gente”(5) . Vimos también ahí las fantasías en los hijos adoptivos de poder “saber” el porqué fueron abandonados, vendidos, etc. etc. como intento de superar el rechazo. [En el programa sólo en ciertas ocasiones se ha mostrado el rencor en el corazón del hijo que, a su vez, rechaza a sus progenitores].


2. EL RECHAZO ENCUBIERTO

Como lo expresamos: es más difícil de reconocer y enfrentar porque es más sutil, aunque igual de destructivo que el anterior. Algunas de sus manifestaciones:

• Padres ausentes por actividades de interés personal [aún en la iglesia] -> problemática de los hijos de pastores y líderes que son abandonados porque su/s padre/s está/n realizando tarea “para la obra”. Influencia de la problemática actual de muchas horas de trabajo donde la ausencia (necesaria) es sentida como abandono y rechazo por parte del niño.

• Divorcio de los padres -> se produce un abandono directo o el niño es utilizado como medio de agresión entre los progenitores.

• Padres que no expresan el afecto de ninguna manera. En el hogar los besos, abrazos, caricias, no existen. Pueden darse formalmente, pero sin el cariño correspondiente.

• Sobreprotección. Actitud de los padres ante una discapacidad ya sea física o mental. Lo incapacita para enfrentar las exigencias de una vida adulta. Hacen todo por los hijos, confirmando así que el hijo es un inútil, incapaz. Problema del hijo único donde todos los afectos (amor, odio, exigencia, etc. etc.) son colocados sobre él.

• El recibir amor está condicionado con lo que se hace u obtiene, no es amado por sí mismo, por lo que él es. Ante determinadas situaciones se “quita” el amor, la aceptación. Por ej. Los padres felices si es el primero en el grado, o es elegido en un casting de la TV. Pero se enojan si el niño es mal jugador de fútbol y el padre, fanático y jugador frustrado, lo trata despectivamente cuando no ha hecho ningún gol o no se destacó en la cancha.

• Padres sobreexigentes, rígidos, con disciplina muy estricta que el pequeño no entiende pues puede exceder a su capacidad de comprensión. Ej. El castigo de “no ves dibujitos por una semana” es algo eterno para un niño de 2 años!. No puede asimilarlo.

• Padres que niegan rotundamente que hacen franca discriminación entre un hijo y otro.

• Padres muy permisivos, incapaces de poner límites adecuados lo que crea inseguridad.

• Muerte de uno o ambos padres.

CONSECUENCIAS DEL RECHAZO

• Pobre concepto sobre sí mismo – Autodesvalorización – Sensación de incapacidad.

• Sentir odio, desprecio por sí mismo, por su cuerpo, por lo que es.

• Desconfianza generalizada: si los papás lo rechazan, los demás también lo harán.

• Celos – Dudas - Culpa

• Timidez – Introversión – Tolerancia extrema con tal de sentirse aceptado. No sabe cómo decir “no”.

• Extrema dependencia de otros, por ej. del novio/a. Posesivo de los demás.

• Extrema sensibilidad para captar palabras o actitudes como agresiones hacia él.

• Sensación de ser indigno de recibir, de lograr cosas.

• A veces extroversión, intento de ser centro de cualquier manera -> ser importante

• Estados depresivos más o menos graves.

• Fantasías y/o deseos de muerte y/o de suicidio

• Dificultad para expresar sentimientos. A veces aislamiento emocional.

• La seguridad interna del rechazo hace que actúe de tal manera que provoca esa reacción, lo que a su vez le confirma que no es aceptado.

• Fracaso en lograr metas. Ej. Son eternos estudiantes.

• Rebeldía -> delincuencia.

• Dificultades en la identidad sexual -> fantasías, vivencias o relaciones homosexuales

• Problemas escolares. Problemas de aprendizaje.

• Promiscuidad sexual.

• Pueden ser aduladores o realizar críticas crueles que hieren a los demás. Rápido en condenar a otros.

• Rencorosos, con gran dificultad para perdonar.

• Dificultad para compartir, para ayudar o pedir ayuda. Les cuesta dar pero también recibir.

• Obstinación: defienden una postura “a muerte”.

• Perfeccionistas: detallistas, legalistas -> puede unirse a hipocresía

• Irresponsabilidad.

• En el ámbito espiritual: no puede confiar plenamente en Dios. Le cuesta entender Su Gracia. De alguna manera debe ganar Su favor.

• Profundas vivencias de soledad, desamparo, desprotección.

OTROS RECHAZOS

1. De la sociedad: respecto a los niños -> niños de la calle.
Respecto a adolescentes y jóvenes: se los usa por ej. Como elemento de consumo.

2. De la congregación: cuando no se les provee de las herramientas necesarias para enfrentar el mundo teniendo la seguridad y claridad de porqué creen lo que creen; cuando no se ve con claridad cuáles son sus necesidades actuales, que difieren totalmente no sólo de la generación anterior, sino de los jóvenes de 10 años atrás.

OTRO ASPECTO DEL RECHAZO: MANDATOS Y JUICIOS

Según el diccionario un mandato es: “una orden o precepto”. Mandato Imperativo: sistema de representación política en la que el elegido está obligado a pronunciarse en el sentido de las instrucciones recibidas de sus mandantes”. Los mandatos se dan en forma verbal pero también mediante gestos, tonos de voz, actitudes.

Las conductas y palabras de nuestros padres sobre todo, pero también de otros adultos significativos, quedan grabadas en nuestro cerebro como una película, un video. Cada una de esas conductas y palabras se unen a diversas sensaciones y emociones, quedando como enlazadas unas a otras. Esto ocurre fundamentalmente entre el nacimiento y los cinco años, etapa en la cual el niño carece de madurez intelectual y emocional para analizar el cúmulo de información y vivencias que recibe. Registra todo, aunque con su sello personal, es decir: lo que se registra no es una copia fiel de la realidad, sino cómo se ha percibido esa realidad y cómo se la ha grabado. (Por eso las grandes diferencias entre hermanos carnales y aún mellizos, aceptando también que jamás las circunstancias son iguales para cada uno de ellos).

Lo importante es que muchos de esos mensajes rigen gran parte de la vida de una persona (no importa su edad). Las nuevas informaciones y experiencias, los nuevos mensajes recibidos, se registran de acuerdo al código de base -> formado por los mandatos -> como se ve en la definición: el hijo está obligado a actuar de acuerdo a las instrucciones recibidas -> si no hay una sanidad que lleve a libertad, siguen presente aunque la persona se exija actuar en forma opuesta a ellos.

Ej.:

1) a una persona se le enseña a programar con un lenguaje de computación. Usará siempre el mismo hasta que pueda comprender que existen otros lenguajes y que puede decidir qué usar y cuándo hacerlo.

2) Si por oposición y rebeldía (no por una sana elección) decide usar otro programa totalmente opuesto al que le enseñaron, siempre deberá tener presente el que aprendió primero para poder cotejar el o los nuevos que aprenda.

3) la carga emocional hace que deje de lado las cosas buenas y aplicables que puede utilizar del primer programa aprendido.

Un juicio es una sentencia, y en este caso, es repetida una y otra vez, y emocionalmente, es sentida como inapelable.

Muchas veces mandatos y juicios se entremezclan, pero estos últimos pueden considerarse como verdadera maldiciones que crean profundas ataduras espirituales.

La Biblia nos aclara bien que las palabras tienen poder

Atan: Mat. 12.36,37, 18.18; 16.19; Prov. 18:21 -> de manera que a las palabras “no se las lleva
el viento”.

Logran resultados: Mar. 21-22

Pero también nos dice que “hemos sido rescatados de la vana manera de vivir que recibimos de nuestros padres” (aunque sean creyentes) -> 1ª Ped. 1.17,18.

En Sanidad Interior se apunta a detectar los mandatos y juicios que hemos recibido y a los cuales necesitamos renunciar, porque muchos se han convertido en verdaderas maldiciones.

Algunos ejemplos de mandatos y juicios:

“No mereces que te amen” -> “vos lo único que siempre traes son problemas”; “lo que hiciste
No merece perdón”;

“No vales nada” -> “para qué habrás nacido!!”; “por qué no haces como tu hermano
que siempre saca buenas notas?” “lástima que saliste con el cuerpo
De tu abuela!!”.

“Trata de hacer más para conformarme” -> “si te lo propusieras harías lo que te pido” (aunque no
te guste). “si te decidís por ....... vas a matarme” -> crea culpa

“No crezcas” -> “claro, ahora ya no me necesitas y me dejas como un trapo viejo”
“te vas a ir y me dejas solo/a?”.

“No seas sexual, niégalo” -> “siempre elegís alguien de menor valor que vos!!, busca alguien
mejor” (que nunca llega). “No te cases, quédate con papito!!”.

O: todos los hombres son iguales, todas las mujeres son prostitutas, no pidas ayuda, sé dependiente, tenés que ser perfecto, no te equivoques, sos inútil o torpe, nunca aflojes, sos culpable de todo, no llores, no pidas perdón, el sexo es sucio o malo o pecado, no servís para nada; ya verás cuando tengas hijos!!!; etc. etc.

SOLUCIONABLE???

Nada hay imposible para Dios y El ha provisto en Cristo para nuestra sanidad. Cuando podemos enfrentarnos a lo que ha originado nuestros conflictos y dificultades, podemos perdonar, perdonarnos y llevar esas cargas a la Cruz. Podemos ser libres. (3)

Que el Señor les bendiga.

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Para cualquier consulta o comentario relacionado con este artículo, dirigirlo a su autora, Cristina Settecase mediante su correo electrónico
fil-413@sinectis.com.ar

REFERENCIAS
(1) En el aspecto psicológico “elaborar” sería semejante a “poder tragar y digerir” algo. Aún en nuestro lenguaje común cuando eso no ocurre se suele decir “lo tengo acá” (señalando la garganta).
(2) Salomón, Carlos: “Entrando y saliendo del rechazo”. Ficha
(3) Ver tema: “Sanidad Interior”.
(4) Hace un tiempo hubo un sonado caso del asesinato de una jovencita de 16 años realizado por sus padres. Testigos afirmaron que la discapacidad que sufría les resultaba insoportable para su deseo de “una familia perfecta”.
(5) Programa televisivo que se mantuvo varias temporadas donde intentaban poder hallar a hijos, padres, hermanos, etc. que por diversas circunstancias tenían paradero desconocido.

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