Tiempo de Victoria

Sanidad Interior

Por: Cristina Settecase

Enviado por:

(Rosario - Santa Fe - Argentina)

Hay mucho escrito sobre el tema: libros, apuntes...... de manera que éstas, son solo algunas reflexiones sobre el tema que desearía compartir para decirles a muchos queridos hermanos que sé por lo que están pasando y que creo que nuestro Amado desea sanarles y liberarles de pesadas cadenas que pueden estar arrastrando desde... que tienen memoria. Aclaro que no voy a polemizar (1) pues considero que ello no implica sino entrar en un círculo que no deja beneficio alguno. Deseo, como lo expresé: “Compartir” que significa “poseer en común”.

Si estamos dispuestos a ser sinceros con nosotros mismos, nos enfrentamos con hijos de Dios frustrados, doloridos, angustiados, que han sido abusados, llenos de incertidumbres y temores, sintiéndose fracasados, a veces incapaces de pedir ayuda o no confiando en hacerlo, con ideas o recuerdos obsesivos que parecen venir como flechas a clavarse en su mente, con dudas sobre su identidad sexual y ... y tanto más!!!.. ¡Cuántos sintiendo que repiten situaciones insatisfactorias una y otra vez, luchan, pero el ciclo se repite y a veces no tienen ganas de intentarlo más.... Y muchos, muchos, poniéndose la máscara “Estoy bien, en victoria” porque son “creyentes” y se espera que se sientan así: “Alegres”, “victoriosos”... pero dentro hay un corazón herido que no se sabe cómo sanar. Y ¿cómo buscar la sanidad si ello puede ser definido por otros hermanos (y a veces por ellos mismos) como: falta de fe en Cristo o en la Biblia, no orar lo suficiente, no haber tomado la mente de Cristo, no amarle, no esto, no aquello?.

Y he escuchado a tantas personas (jóvenes o entradas en años) decirme: “ya sé lo que dice la Biblia, he orado, lo intenté, una y otra vez, pero no logro superar tal o cual cosa”. Y lo expresan con dolor y angustia. Y son sinceros!. Y algunos hasta opinan: “dudo muchas veces de ser un verdadero cristiano por esto que me pasa”. Además, suelen repetir para apoyar estas deducciones 2ª Corintios 5.17: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Consideran que esto implica que todo lo pasado YA está arreglado y todo es nuevo. Siempre que he preguntado a los hermanos: “y desde cuando todas las cosas son hechas nuevas”? La respuesta ha sido: “desde que aceptamos a Cristo”. Y sigo preguntando: “y con todo lo anterior, qué hacemos?”. Hace algunos años, en un encuentro de mujeres cristianas se hizo cantar repetidamente una canción que decía “lo pasado, pisado” y aún se lo acompañaba con gestos pertinentes. Yo pensaba: “pero no es así como lo están mostrando!”.

Ud. me dirá de inmediato que estoy expresando una herejía porque el versículo está en la Biblia y ésta es Palabra de Dios. Esto último es totalmente cierto, pero me gustaría que pensemos si nuestra común interpretación es la correcta. ¿Cómo aplicamos esa Palabra a nuestra vida?.

Por ejemplo pienso en un versículo donde el futuro ya es presente, porque Dios, ETERNO PRESENTE, ve las cosas que aún no son como si fueran. Por ejemplo: 2ª Cor. 3:18:

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un
espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria
en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.

La frase está en presente y pregunto: “¿ya estamos transformados en ‘la misma imagen’o junto al ahora está el: “estamos siendo transformados”?. Y voy a buscar ayuda en otros que conocen mucho más que yo y encuentro que esa transformación que según el versículo YA ESTÁ, en nosotros se muestra como un proceso, como algo que se va desarrollando en el tiempo.

“hay progreso, en efecto, en esta transformación; tiene lugar de gloria en gloria o de claridad en claridad, hasta la perfección, hasta la glorificación del cuerpo mismo, para que todo el ser regenerado llegue a su eterno destino......el Espíritu Santo... penetrando, renovando gradualmente todo nuestro ser....” (2)

“La palabra “transformada”..... El término habla de un cambio de adentro hacia fuera. Una versión de la Biblia resalta el desarrollo progresivo de esta transformación traduciendo así la frase siguiente: “de un grado de gloria a otro”. ... La gloria del cristiano bajo el nuevo pacto crece de un nivel a otro”. (3)

De manera que esta acción progresiva también podemos llevarla al versículo de 2ª Corintios. Y coincide con lo que en forma permanente vemos tanto en el consultorio como cuando ministramos a los hermanos. Por eso, aceptando la verdad de la Palabra, creemos que todo lo anterior al “estar en Cristo”, necesita ser sanado, pasado por la Cruz, lo que implica tener que volver a situaciones y vivencias muchas veces dolorosas, pero que, escondidas en nuestras mentes de manera inconsciente o no, siguen provocando dolor, angustia, trastornos, al igual que una herida interna que sigue produciendo humores contaminantes aunque externamente podemos no notarlo. Con la guía del Espíritu Santo a través de Sanidad Interior, “las cosas viejas van pasando”.

Trascribo una parte de un libro citado por el pastor Samuel O. Libert:

"los cristianos que sufren desajustes emocionales reciben muchos consejos; algunos son inútiles y otros que tan sólo contribuyen a mejorar unos pocos aspectos del desorden psicológico que padecen. A veces reciben expresiones de simpatía y aliento y otras veces reciben críticas y exhortaciones a ser honestos consigo mismos y tener más fe en el Señor. Unas veces son tratados con indulgencia y otras veces son reprobados. Algunos amigos los estimulan a leer la Biblia, orar y tener comunión con Dios. Todas esas cosas pueden dar un alivio temporal o parcial a los síntomas pero son insuficientes para curar la enfermedad. Si se quiere lograr un restablecimiento total es necesario remover la causa de los síntomas". (4) (el subrayado es mío)

Y de eso se trata Sanidad Interior. Buscar con la guía del Espíritu Santo el origen de la o las situaciones diversas que están provocando estos síntomas. Esa es la base, aunque no se descarta cualquier otra herramienta que podamos incorporar (una comprensión psicológica del ser humano, lectura, cursos, etc. etc.), que Él guiará a usar como quiera y cuando quiera. Hacer Sanidad Interior puede ser un comienzo de un futuro tratamiento psicológico con un terapeuta calificado. O no.

1. Sanidad Interior puede utilizar elementos de Psicología pero no es psicoterapia

Considero que siempre se debe confirmar que la persona haya tenido un verdadero encuentro con Cristo, ya que si El no está presente, capitaneando la tarea, ésta pierde el rumbo. Y si bien se realiza también con inconversos, siempre la primer tarea es presentar al Señor.

2. Sanidad Interior confirma una experiencia de conversión, pero no es evangelismo

El Aconsejamiento puede llevar tanto un encuentro como varios, permitiendo que la persona exponga sus inquietudes y acompañándole en un proceso de cambio o afirmación de cambios. Sanidad Interior es como una limpieza profunda e intensa, que permite indagar sobre todas las áreas de la vida de la persona y donde ésta debe estar dispuesta a contar y contestar a “todo” (caso contrario, no sirve), y se realiza en un número de encuentros que van de uno a tres (en general) y suelen tener un par de horas de duración. En algunos casos, luego de esta experiencia se puede necesitar un acompañamiento a través del Aconsejamiento.

3. Sanidad Interior no es Aconsejamiento pero puede continuar con éste

Jesús es nuestro libertador en todas las áreas y el Espíritu Santo quiere guiarnos a toda verdad, llevándonos día a día a un crecimiento que Dios tiene previsto: “a la medida de la estatura de Cristo”. Y Sanidad Interior es una herramienta que podemos usar para ayudarnos a dejar cargar inútiles y llegar paso a paso a ser más plenos en nuestra relación: con el Padre Celestial, con los que nos rodean, conmigo mismo. Un instrumento que ayude a quitar piedras y tropiezos para tener metas claras y darnos permiso de alcanzarlas.

4. Sanidad Interior no es una nueva doctrina, es una herramienta que
el Amado nos permite usar hoy y que vemos es eficaz.

Que sea breve (en cuanto a número de encuentros) no significa simplificar la tarea, diría que es todo lo contrario. Y tampoco significa que todo aparezca y sea entregado y sanado en los primeros encuentros. Nuestro Padre sabe hasta donde podemos tolerar enfrentar nuestros dolores y miserias y en su misericordia e infinita sabiduría, nos permite realizar un proceso que, al igual que un espiral, puede tener infinitas vueltas. Las que cada uno de nosotros necesite.

Cito algo que expresa Jan Frank:

“creo que la recuperación emocional requiere un período de tiempo. No es que el Señor no tenga la habilidad de curarnos instantáneamente. Sí la tiene. Sin embargo, he encontrado que frecuentemente utiliza cierto tiempo para nuestra instrucción y renovación. Es parecido a nuestra conversión a Cristo. Aunque nos hace instantáneamente nuevas criaturas en Él, estamos en el proceso de ser “modelados conforme a la imagen de su Hijo” (Romanos 8:29) durante nuestras vidas”. (5)

También Arline de Westmeier dice algo similar:

“También descubrí que Dios sana en diferentes niveles. Primero, Él sana todo lo que la persona puede abrirle a Él, iniciando un proceso de restauración en esta nueva área de su vida. Luego Dios le muestra en un nuevo nivel lo que debe ser traído a Él. Nuevas etapas de la vida, tales como el noviazgo, el matrimonio, el ser padre o madre, etc. traen sus propias necesidades de sanidad. Este proceso puede durar semanas, aún meses o años”. (6)

5. Sanidad Interior es un proceso que puede ser breve, pero también requerir de
bastante tiempo. En cierto modo, porque estamos en el mundo aunque no seamos
del mundo, podemos realizarlo durante toda nuestra vida.

¿Por qué mirar hacia atrás, hacia el pasado? ¿Por qué tener que enfrentar cuestiones no resueltas aún con personas que pueden haber muerto?. ¿Por qué no olvidar?. ..Porque el dolor sigue presente, porque los sentimientos pueden estar reprimidos, inconscientes, pero siempre activos, influyendo, dirigiendo nuestro accionar. Sanidad Interior es un medio para dar la vuelta y enfrentar el pasado (que puede ser de ayer), y quitar el lastre que frena nuestra vida. Y poder perdonar, y perdonarnos. Quedar libres.

Sanidad Interior no es un medio para olvidar, al contrario. A veces es el medio que Dios usa para poder recordar, porque, ¿cómo perdonar si en verdad no enfrentamos los sentimientos de dolor, bronca, odio y otros semejantes?; ¿cómo entregar en la Cruz aquello de lo cual no tenemos conciencia?

6. Sanidad Interior no apunta al olvido de los sucesos conflictivos o traumáticos, pero
sí a la sanidad de todos los sentimientos que los mismos produjeron en nosotros.
Es como una cicatriz: la miramos, recordamos cuándo y cómo nos lastimamos,
pero ya no duele.

Indudablemente que existen diferencias en cuanto a cómo implementar esta tarea pero en general los medios utilizados y las metas, son similares. A continuación se indican algunas de las cuestiones que se consideran en las diferentes áreas, dejando aclarado que no se trata de hacer una lista con los diferentes ítems, tildarlos y luego orar, es algo más complejo. Además, hacer eso haría que la persona se sintiera como un objeto bajo un microscopio!!. Otra cosa importante: un mismo síntoma puede tener distintos orígenes. La meta es que la persona pueda saber el origen del mismo y comprender: si repite alguna situación familiar o generacional, si debe pedir perdón, si debe perdonar, si se debe a alguna situación traumática olvidada (infantil o no) que debe ser entregada en la Cruz, etc.

1. Área del cuerpo: enfermedades a repetición, a veces sin causas aparentes; problemas en los huesos; dificultades sexuales; masturbación compulsiva; adicción a la pornografía; adicciones varias; etc.

2. Área de la mente: recuerdos perturbadores [puede ser una situación traumática]; vivencias traumáticas olvidadas; depresiones, ideas de muerte o suicidio; rechazo o dudas sobre la identidad sexual; sentimientos de culpa ante Dios; dudas permanentes; celos, envidia; temores, etc.

3. Área de las relaciones interpersonales: incapacidad de lograr amistades duraderas o aún hacerse de amigos; relaciones de violencia; dependencia de los amigos o de otras personas; temor de hablar ante una persona que represente autoridad; miedo o rechazo al casamiento, etc.

4. Área generacional: repetición (generalmente inconsciente) de situaciones conflictivas vividas por los padres u otros familiares significativos; pecados generacionales; enfermedades generacionales (Ej. abortos repetidos o muertes a edades similares); etc.

5. Área espiritual: pactos familiares satánicos; contacto o prácticas ocultistas; consagraciones a santos o personas; percepción de presencias espirituales de maldad; etc.

6. Situaciones traumáticas: pérdidas importantes no elaboradas; accidentes; desastres naturales; etc.

Podría seguir anotando situaciones a considerar y no estarían presentes todos los conflictos. Podría escribir muchas hojas, pero creo que lo anterior basta. Sólo quiero estimular a los hermanos que pueden sentirse identificados con lo expuesto a que busquen ayuda, que nada es imposible para nuestro Señor y que El abre puertas donde no existen. Que El nos ama y por eso desea vernos libres de manera que el Fruto del Espíritu sea pleno en nosotros, recordando que uno de sus aspectos es el GOZO.

Que El Amado les bendiga.

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Para cualquier consulta o comentario sobre este artículo, dirigirlo a su autora, Cristina Settecase, mediante su correo electrónico: fil-413@sinectis.com.ar

REFERENCIAS

(1) Polemizar viene del griego polémikos: referente a la guerra.
(2) “Comentario del Nuevo Testamento- Epístolas de Pablo”. T. 3. de Luis Bonnet y Alfredo Schroeder. Pág. 347. J.B.P. (subrayado mío)
(3) “2ª Corintios: Comisionados para servir”. Brian Harbour. 1989. Pág. 41.Casa Bautista de Publicaciones. (subrayado mío).
(4) Libert, Samuel O.: “No confundamos ‘sanidad interior’ con ejercicio ilegal de la medicina”. El Expositor Bautista – abril 1996
(5) Frank, Jan: “Incesto. Ayuda a las víctimas”. Ed. Clie. 1992. pág. 15
(6) Westmeier, Arline de: “Sanidad del alma herida. Camino a la sanidad interior”. Ed. Unilit. 1991. pág.9


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