Tiempo de Victoria

El Reino de Dios o de los Cielos

Por: Hugo Jiménez

(Cienfuegos – Cuba)

Dios reina  sobre la creación.

Lectura bíblica

Sal. 145:13 Tu reino es un reino eterno, y Tu dominio permanece por todas las generaciones.

El reinado o imperio (basileia = soberanía) de Dios se ejerce sobre el universo de una manera general. Dios ejerce esta manera general de reinar por medio de Su autoridad y poder. Dios, de una manera general y objetiva, rige sobre los cielos, la tierra, todo lo creado y la humanidad entera.

El reino de Dios, en el cual Dios reina de una manera general, abarca desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura (He. 1:8; Sal. 102:25,26;145:13; Dn. 4:3b). Puesto que el reino de Dios es el reinado que ejerce Dios mismo, tal reinado se ejecuta durante toda la existencia de Dios. La existencia de Dios va desde la eternidad hasta la eternidad y no tiene principio ni fin; por tanto, el reinado que Dios ejerce, el reino de Dios, también va desde la eternidad hasta la eternidad, sin principio ni fin.

La Biblia revela que el reino de Dios abarca un amplio espectro y comprende dos épocas (aion,  o sea, era, época, dispensación, mundo): el presente siglo y el siglo venidero, los cuales difieren en calidad moral y espiritual (Lc. 20:34,35).

El presente siglo incluye varias dispensaciones; la eternidad pasada que no tiene comienzo y que es desde antes de la fundación del mundo(Gn.1:1) ; la época del paraíso adánico(Gn.1y2)  [con la transgresión de Adán se introduce al mundo la muerte y el pecado (Ro.5:12; 1Co.15:21) dando comienzo al presente siglo malo(Gal.1:4; Ef.6: 12,13 2Tes1:5)]; la época de los patriarcas(Gn.5-50; Ro.5:15); la época de la nación de Israel durante el Antiguo Pacto (Mt. 21:43) y la época de la iglesia ahora en  el Nuevo Pacto  (Lc 16:16; Ro.14:17; Mt.13:37-43; Mr.4:11) [también llamado período de siembra y crecimiento o en misterio del reino].

 El Señor Jesús nos trajo el reino de Dios que es la Iglesia (Mt 12:28,29; 16:18,19). Este reinado de Cristo se manifiesta en que el diablo es echado fuera, es atado por la palabra de Dios para que no engañe más a las naciones, pues no podrá impedir el avance del evangelio eterno del reino celestial por toda la tierra (Mt 12;28,29; Lc 10:18-20; 11:17-22; Jn 12: 31,32; Ro 1: 16; 2Tes 2:6,7; Ap 20:1-3).

Cuando el tiempo esté cumplido , Satanás será liberado por corto tiempo y perseguirá al pueblo de Dios , manifestándose el misterio de la iniquidad , el anticristo, o sea, la imagen de Satanás encarnado y reunirá incontables fuerzas humanas para atribular a la iglesia de Jesucristo por toda la tierra, pero de esta breve  e intensa tribulación no hay que temer pues el REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES  librará a Su Amada en su manifestación gloriosa ( parusía) con los ángeles de Su Poder (2 Tes 2: 1-12; Ap 20: 7-10; 11:15-19; 19: 11-21) .

Cuando el Señor Jesucristo venga por segunda vez a la  tierra realizará la siega,  ocurrirá la resurrección (Jn 5:28,29; 11:24) tanto de justos como de injustos para el juicio final ( Mt 25 31-46; Ap 20: 11-15), esto  es el fin del presente siglo (Mt.13:37-43). Cristo dejará de reinar cuando llegue el fin. Contrario a la enseñanza, que afirma que Cristo comenzará a reinar cuando vuelva, la Biblia enseña que él dejará de reinar cuando regrese y le entregará el reino a Dios Su Padre.

 "Después el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo principado, toda autoridad y potencia. Porque es preciso que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el último enemigo que será suprimido es la muerte. Porque ha  sujetado todas las cosas debajo de sus pies. Pero cuando dice: “Todas las cosas están sujetas a él”, claramente está exceptuando a aquel que le sujetó todas las cosas. Pero cuando aquél le ponga en sujeción todas las cosas, entonces el Hijo mismo también será sujeto al que le sujetó todas las cosas, para que Dios sea el todo en todos." (1 Cor. 15:24-28).

  Después comenzará  la época del siglo venidero, que se inicia con el advenimiento de los nuevos cielos y la nueva tierra [nuevos en calidad (kainos), regenerados, igual que los santos que componen la iglesia (Gá.6:15; 2Co.5:17); no son nuevos con respecto al tiempo(neos), o sea, será el universo creado por Dios en el principio, ahora contaminado por el pecado, la muerte y la destrucción , que entonces será completamente redimido como la iglesia, (Ro.8:18-23) ALELUYA ].

 Entonces se consumará el Nuevo Pacto (He. 8:6-12) y se hará manifiesto el Reino de Dios en todo su esplendor y gloria (Dn.7:13-14), el cual no tiene fin y se prolonga por la eternidad. El apóstol Pedro (2 P. 3:4-7, 10-13) menciona tres mundos que concuerdan con esta estructura temporal; el  tiempo  antiguo cuando fue creado el mundo que pereció anegado en las aguas del diluvio, los cielos y tierra de ahora que están reservados por la Palabra para el fuego del día del juicio y los futuros cielos nuevos y tierra nueva en los cuales mora la justicia eterna.

Dios reina de una manera particular en su iglesia

Lectura bíblica

Jn. 3:3 …El que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Lc.17:21...Ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el Reino de Dios esta entre vosotros

El primer capítulo del libro de Génesis relata que Dios creó al hombre a Su propia imagen y le dio autoridad para que señorease sobre todo lo creado (v. 26) … Si hemos de poseer la imagen de Dios para expresarlo y ejercer Su autoridad para representarlo, someter a Su enemigo y sojuzgar la creación, Dios mismo tiene que ser nuestra vida. Por tanto, el Reino de Dios también requiere que Dios reine de una manera particular, lo cual se relaciona con la vida divina …

 Las palabras dichas por Jesús a Nicodemo en el capítulo tres del Evangelio de Juan nos revelan en qué consiste este reino de Dios desde la perspectiva de la vida divina. En el versículo 3, el Señor Jesús dice: “De cierto, de cierto te digo: El que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Al nacer de nuevo, es decir, al ser regenerados, experimentamos un nuevo nacimiento que trae consigo una nueva vida espiritual, entonces Dios nos da la visión regenerada para ver Su reino espiritual. Por las palabras que el Señor le dirigió a Nicodemo entendemos que si nosotros los seres humanos hemos de conocer los asuntos relativos al reino divino, necesitamos otra vida, la vida divina, la vida de Dios.

Por tanto, el Reino de Dios, en el cual Dios reina de manera particular, es una esfera divina a la cual se debe entrar, una esfera que requiere de la vida divina. Únicamente la vida divina puede hacer reales para nosotros las cosas de Dios. A ello se debe que Jesús le dijera a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo: El que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (v. 5). Así pues, para ver el reino de Dios y entrar en él, es imprescindible que seamos regenerados con la vida divina.

En relación con la vida divina, el reino de Dios es el propio Cristo (Lc.17:21) como la semilla de vida que ha sido sembrada en Sus creyentes, el pueblo escogido de Dios (Mr.4:3,26); dicha semilla, al crecer y desarrollarse, produce una esfera en la cual Dios puede reinar en virtud de Su vida divina. La entrada a este reino es la regeneración (Jn. 3:5; Gá.6:15) y el desarrollo de dicho reino es el crecimiento de la vida divina en los creyentes (2Pedro 1:3-11). El reino [en su realidad espiritual] hoy es la vida de iglesia que viven los creyentes fieles (Ro. 14:17) y se desarrollará [o sea, en su periodo de siembra y crecimiento] hasta llegar a ser el reino en su manifestación plena después de la siega en el fin del mundo actual (Mr.4:26-30; 1Tim.4:1; Ap.1:7; 11:15; 19:11-15; Dn.7:13-14; Salm.2:7-9; Is.9: 6-8; He. 8:6-12).

 Este reino será una herencia (Ro. 8:17-19; Hch.26:18; Gá. 5:21; Ef. 5:5).Aunque también habrá una recompensa en el Juicio final  para los creyentes que hayan vencido al mundo y se hallan mantenido fieles en su servicio al usar bien los dones que otorga el Espíritu Santo (Lc. 19:12-27; 1Co.3: 11-15; 2Co.5:10; 1Jn.4:4; 5:3-5,18-21; Ap.22:11-12). Tal entidad colectiva de piedras vivas(1Pedro 2:5) es la Nueva Jerusalén, que es el reino glorificado y eterno de Dios con los hombres: un ámbito eterno en el que todos los redimidos de Dios disfrutarán de la bendición de la vida eterna de Dios, en los cielos nuevos y la tierra nueva, por toda la eternidad ( Ap.21:1-4; 22:1-5, 14).


La iglesia, el Reino Celestial

 

Lectura bíblica

Hechos 2:30-31...Pero siendo profeta, y sabiendo que Dios le había asegurado con juramento que de su descendencia, en cuanto a la carne, haría surgir al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo de antemano, habló de la resurrección de Cristo ....

Filipenses 2: 9-11... Por lo cual también Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra;  y toda lengua confiese para gloria de Dios Padre que Jesucristo es Señor.

El reino de los cielos es el gobierno celestial, es decir, consiste en el gobierno que Jesucristo Rey  ejerce sobre todas las cosas. La palabra “cielo”, en alguna de sus formas, es usada muchas veces en el Nuevo Testamento. Por ejemplo, en Hebreos 3:1 dice que somos “participantes del llamamiento celestial” … [Además,] según Efesios 2:6, Dios hizo sentar a los creyentes “en los lugares celestiales en Cristo Jesús”.

En Efesios vemos que Cristo como nuestra vida nos ha salvado y nos ha puesto en una posición donde estamos por encima de todos los enemigos de Dios. Aquí, en la esfera celestial, de naturaleza y características celestiales, somos un pueblo celestial. Después de haber recibido el llamamiento celestial, llegamos a ser otra clase de persona; ya no somos personas de esta tierra, sino personas celestiales … Esto quiere decir que hoy nosotros estamos bajo un gobierno de naturaleza celestial. Esta persona, el Espíritu vivificante, que mora en nosotros, constituye el gobierno celestial en nuestro interior.

 Hermanos tengamos muy en alta estima el hecho de que estamos en tronos celestiales en Cristo, por lo que ya este mundo y su sistema no nos debe subyugar para seguirlo hacia las tinieblas, al contrario nosotros somos la luz del mundo ( Mt. 5:14-16). Los hijos de Dios  tenemos la vida y la luz del Señor para iluminar a todos los hombres desde  este monte alto, como luminarias , testificando con nuestra vida , las obras para las cuales fuimos escogidos (Ef 2:10), y proclamando el evangelio del reino, que es poder de Dios para salvación de cualquier hombre (Ro 1:16, Hch. 28 :30,31).

 Cristo como  justicia del creyente es infinitamente mayor que la de los escribas y fariseos, que era por la ley  de mandamientos, pues nosotros recibimos a Cristo por justicia al creer en El, mediante quien obtenemos la gracia y la verdad de Dios, ALELUYA, esta justificación es mucho mejor y mas perfecta que la de antiguo pacto [Ro. 8:1-4, 8-10, 14-17, 28-39; Ga. 2:20,21, 3:24-4:7].

Ya hemos visto que el reino de Dios comienza con  la vida del propio Señor en sus hijos, pero también es la edificación que el Señor hace por medio de esta vida en sus hijos de manera particular y corporativamente

El reino de los cielos es el gobierno que Dios viene  ejerciendo desde que se inició el ministerio del Señor Jesucristo y que seguirá siendo ejercido hasta el final del presente siglo malo [Lc 16:16; 1 Co. 15:24-26; Gal.1:4], y constituye la sección crucial del reino de Dios , siendo Su iglesia como edificación de Dios lo que constituye la expresión real de este reino  . Así pues, se trata de lo mismo que el  reino de Dios y, por ende, también puede ser llamado el reino de Dios (Mr. 1:15; cfr. Mt. 4:17; Mr. 4:11; cfr. Mt. 13:11).

Entrar al reino  de los cielos, es igual que entrar al reino de Dios, es igual que ser añadido a la iglesia( Hch 2:47). Es por  el nuevo nacimiento  ( Mt. 18:3; Jn. 3:5), porque nada de lo que el hombre pueda ser en cuanto a su naturaleza(Jn. 3:3), o  alcanzar por cualquier tipo de cultivación de sí mismo, sirve en el reino espiritual de los cielos(1 Sam.6 cfr. Nm. 4:1-15; 2 Sam.6; 1Cr.13,15,16; ).

Y como la nueva naturaleza, recibida en la resurrección espiritual (Jn. 5:25; Col. 3:1-3), se hace evidente en la obediencia, Dios dice que solo aquellos que hacen Su Voluntad entraran en Su Reino, (Mt. 7:21) , donde sin embargo , el  contexto muestra que la referencia es al futuro Reino en gloria, como en 2 P. 1:10,11; 1Co. 6:9,10; Ga.5:21; Ef. 5:5.

Muchas teorías  acerca del reino de Dios han sido hilvanadas por hombres las cuales sólo obscurecen su naturaleza real. Una de las más destacadas afirma que el reino no ha sido establecido, pero que lo será cuando Cristo regrese. En esa época, dicen ellos, Cristo gobernará en un trono real en Jerusalén durante mil años. Además, esta teoría declara que el reino y la iglesia no son una misma institución; que la iglesia fue algo añadido como una ocurrencia tardía porque el reino fue rechazado cuando Cristo intentó establecerlo durante su primera venida. Esta teoría se conoce comúnmente como premilenialismo.

EL REINO Y LA IGLESIA

El reino y la iglesia son una misma cosa. Las dos palabras expresan diferentes aspectos de esa institución al igual que las palabras "cuerpo" (Efesios 1:22-23) y "casa" (1 Tim. 3:15) expresan diferentes aspectos de la iglesia. Las siguientes reflexiones demuestran que el reino y la iglesia son lo mismo.

(1) Jesús utilizaba las palabras indistintamente. En Mateo 16:18 él dijo, "Edificaré mi iglesia". Al mismo tiempo dijo, "A tí te daré las llaves del reino" (Mateo 16:19). Si los dos no son lo mismo, Cristo edificó una cosa, pero dió a Pedro las llaves de otra cosa. Si el reino no ha sido establecido, Pedro y los otros apóstoles nunca han usado las llaves.

(2) La Cena del Señor iba a ser en el reino. Cuando Cristo instituyó la cena del Señor, dijo, "Les asigno un reino como mi Padre me lo ha asignado; para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino" (Lucas 22:29-30). Sin embargo, en la iglesia en Corinto se participaba en la cena del Señor (1 Cor. 11:17-30), y en la iglesia en Troas (Hechos 20:7). Toda vez que la cena del Señor que debía estar en el reino se celebraba en la iglesia, el reino y la iglesia deben ser lo mismo.

(3) La semilla produce súbditos del reino y miembros de la iglesia. En la parábola del sembrador, Jesús llamó la palabra de Dios la "palabra del reino" (Mateo 13:19). En Lucas 8:11 la palabra de Dios es llamada la "semilla". Cuando la semilla o la palabra del reino fue recibida por corazones humildes produjo súbditos del reino.

Sin embargo, cuando la misma semilla fue recibida por los corintios, ella produjo miembros de la iglesia. "Muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados" (Hechos 18:8). Más tarde, cuando Pablo escribió a esos cristianos les llamó "la iglesia de Dios que está en Corinto" (1 Cor. 1:2). Dios decretó que la semilla debe dar fruto según su género (Génesis 1:11). Toda vez que la palabra de Dios, la semilla, produce súbditos del reino y miembros de la iglesia, y como la semilla producirá el mismo fruto, de esto se deduce que ser miembro de la iglesia es igual que ser súbdito del reino.

(4) Después del día de Pentecostés se habla del reino y de la iglesia como de una realidad presente. Hechos 2 es el punto sobre el cual gira la historia de la Biblia. En ese capítulo se registran los acontecimientos del primer día de Pentecostés después de la resurrección de Cristo. Antes de ese capítulo se habla del reino y de la iglesia solo a través de la persona de Jesucristo. Antes, Cristo había dicho, "Edificaré mi iglesia" (Mateo 16:18). En el último versículo de Hechos 2 leemos que "el Señor añadía cada día a la iglesia los que iban siendo  salvos" (verso 47).

De la misma manera, el reino no era una realidad antes de Pentecostés; existía solo en la persona de Jesús como precursor de su Iglesia ( Jn 1: 14,16,51). Juan predicó, "el reino se ha acercado" (Mateo 3:1-2). Jesús predicó,  cuando los fariseos le preguntaron acerca de cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió diciendo: — El reino de Dios no vendrá con advertencia.  No dirán: “¡Mirad, aquí está!” o “¡Allí está!” Porque el reino de Dios está en medio de vosotros.( Lc 17:20,21)

 Dijo además, "Hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean el reino de Dios cuando haya venido con poder" (Marcos 9:1). Los miembros de la iglesia en Colosas estaban en el reino. Pablo dijo, "El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas y trasladado al reino de su amado Hijo" (Col. 1:13). Juan dijo que él estaba en el reino (Apoc. 1:9).Toda esta evidencia demuestra claramente que la iglesia y el reino son una misma cosa.

CRISTO REINA ACTUALMENTE

Como se dijo anteriormente, el premilenialismo enseña que el reino fue ofrecido a los judíos en su primera venida pero fue rechazado. Por tanto, se retiró la oferta y el reino se echó a un lado hasta su segunda venida, en cuyo tiempo comenzará a reinar en un trono terrenal en Jerusalén. Que lo antedicho es falso y que Cristo reina ahora como Rey de Reyes puede verse de lo siguiente:

(1) Cristo no puede reinar en la tierra. Una profecía del Antiguo Testamento declara que ninguna semilla (descendiente) de Conías (Jeconías) prosperará ni logrará sentarse sobre el trono de David, ni reinar sobre Judá" (Jeremías 22:30). La genealogía de Cristo en el primer capítulo de Mateo cataloga a Cristo como descendiente de Jeconías (Mateo 1:12). Siendo Cristo de la simiente de Conías y siendo que ninguna simiente de éste había de reinar en el trono terrenal de David, se deduce que Cristo no puede reinar en el trono de David en la tierra. Esto no prohibe a Cristo reinar sobre el trono de David, sólo le prohibe reinar en el trono de David en la tierra. En Lucas 1:32-33 vemos que "el Señor Dios le dará el trono de su padre David ..." Ahora Cristo reina desde el cielo.

(2) Cristo comenzó a reinar después de su ascención. En el año 33 D.C., después de Pentecostés, Pedro afirma que la profecía de David referente a uno que se sentaría en su trono se cumplió con la resurrección de Cristo. "Pero siendo profeta, y sabiendo que Dios le había asegurado con juramento que de su descendencia, en cuanto a la carne, haría surgir al Cristo para que se sentase en su trono, viéndolo de antemano, habló de la resurrección de Cristo ..." (Hechos 2:30-31).

(3) Cristo dejará de reinar cuando llegue el fin. Contrario al premilenialismo, que afirma que Cristo comenzará a reinar cuando vuelva, la Biblia enseña que él dejará de reinar cuando vuelva. "Después el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo principado, toda autoridad y potencia. Porque es preciso que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el último enemigo que será suprimido es la muerte" (1 Cor. 15:24-26).

El reino de Dios tiene ya casi 2,000 años. Como rey, Cristo gobierna sobre sus súbditos. La iglesia de Cristo tiene 2,000 años y Cristo, como cabeza, dirige a sus miembros. Gracias a Dios que el reino permanecerá para siempre (Daniel 2:44) y que "las puertas del Hades" no prevalecerán contra la iglesia (Mateo 16:18).

Un concepto popular aceptado por muchos en el día de hoy es que el reino de Dios será manifestado por Él a su debido tiempo. Muchos tienen la noción que los cristianos tienen que servir al Señor en la mejor manera que puedan esperando pasivamente la venida del reino de Dios. En tanto que existe un elemento de verdad en esta idea, hay otro aspecto del reino enseñado en la Escritura que no es considerado por muchos. Este aspecto enfatiza el hecho de que Dios espera que la iglesia avance o adelante Su reino aquí en la tierra.

Desde nuestro punto de vista, Dios conoce el tiempo del retorno de Cristo. Por tanto, la venida del reino es simplemente un hecho de tiempo. Pero bajo el punto de vista de Dios, Él ha dado a la iglesia la responsabilidad de seguir adelante con el reino. En este sentido, la iglesia puede prolongar o acelerar la venida de Cristo [2 Pedro 3:11-12]. De hecho la Escritura enseña que la venida de Cristo está directamente relacionada con el movimiento de la iglesia aquí en la tierra.

La iglesia es llamada para llevar a efecto lo que Cristo logró en el Calvario. Por ejemplo, ¿cuánta gente será salva sin nadie da testimonio del evangelio? De acuerdo a Romanos 10, nadie será salvo por “cómo lo oirán”.

De la misma manera, el reino de Dios no vendrá físicamente si la iglesia no avanza activamente el reino, por medio de la autoridad que ha recibido de Cristo. En Mateo 24:14 se nos informa que Cristo no regresará hasta que el evangelio haya alcanzado todas las naciones. De nuevo, aunque Cristo haya derrotado al poder de Satán en la cruz, si la iglesia no se aparta del vencido enemigo de Dios, la venida física del reino de Dios a esta tierra será retrasada.

Los dos aspectos del reino

Lectura bíblica

Efesios 2:5,6- aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). Y juntamente con Cristo Jesús, nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales,

Romanos 5:17- Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

La Escritura revela dos aspectos del reino de Dios que están íntimamente relacionados. El primero es el que podíamos llamar la realidad espiritual del reino. En este aspecto, el reino de Dios no nos viene por la mera observación. No es físico, está aquí como un misterio. >Marcos 4:11 -Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; pero a los que están fuera, por parábolas todas las cosas.

No puedes verlo ni tocarlo, sin embargo lo puedes experimentar espiritualmente. Puesto que Cristo está ahora reinando en Su trono, aquellos que se someten a Su liderazgo están en él y toman parte de sus bendiciones. Hechos 2:33-34- Así que, exaltado por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. David no subió a los cielos, pero él mismo dice:“Dijo el Señor a mi Señor:‘Siéntate a mi diestra.

Los creyentes que han vuelto a nacer están ahora reinando como reyes con Cristo en este reino celestial.

Efesios 1:20-21- Esta fuerza operó en Cristo, resucitándolo de los muertos y sentándolo a su derecha en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad, poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero.

Efesios 2:5,6- aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). Y juntamente con Cristo Jesús, nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales,

Romanos 5:17- Si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Por tanto, en esta presente época de dominio del mundo por Satán [ 1Jn 5:19], uno puede experimentar la justicia, paz y alegría que existe en el reino de Dios, sometiéndonos a Jesucristo.

El segundo aspecto del reino es lo que podríamos llamar la realidad física del reino. Esta se refiere al momento cuando el Rey regresará físicamente a la tierra. En ese momento, Cristo Rey aparecerá visiblemente, todo el mundo le verá y Él le entregará el reino a Dios Padre [Apocalipsis 1:7,Apocalipsis 19:11-15]. El reino de Dios estará por toda la tierra y Él recibirá pleitesía de todos. Consideremos los siguientes pasajes que describen la manifestación del reino de Dios. [Apocalipsis 11:15, Daniel 7:13-14, Salmos 2:7-9, Isaias 9:6-8

En tanto que la realidad espiritual y la realidad física son dos aspectos distintos del reino, no están separados. La realidad física es la exteriorización o manifestación externa de la realidad espiritual. Solamente hay un reino. No obstante posee dos realidades, interna y externa. En esta época, participamos del reino en forma espiritual, cuando en la época futura participaremos en él físicamente. Esta tensión es lo que se conoce como el Ya y el Todavía no del reino de Dios

Esto explica por qué la Biblia habla que ahora nosotros estamos probando “los poderes de la época venidera”[Hebreos 6:5]. Como creyentes probamos, en forma parcial o en forma mínima participamos, del poder del reino venidero. Este es el significado de la realidad espiritual del reino. Sin embargo, cuando el Señor aparezca en su reino venidero [2 Timoteo 4:1], todos los hombres conocerán a Cristo y se darán cuenta literalmente, de todas las promesas del reino. Y aquellos que entren en el reino de Dios, ahora reciben el beneficio de esas promesas en la época actual [Hebreos 8:6-12].

La Biblia enseña claramente que el reino de Dios está ahora mismo a disposición de los hombres  [ Lucas 12:32, Lucas 16:16, 1 Corintios 4:20, Romanos 14:17]

Podemos decir hoy que “vivimos en la presencia del futuro”. Así pues, en la futura manifestación plena del reino de Dios, esperando el retorno de Cristo, hoy la iglesia puede vivir bajo el poder de ese reino y ponerlo en práctica para vencer al enemigo.

Los Misterios del Reino de los Cielos

Lectura bíblica

Marcos 4:11 -Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; pero a los que están fuera, por parábolas todas las cosas.

Mateo 13: 51,52 -¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron: — Sí.

 El les dijo: — Por eso, todo escriba instruido en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas.

Estos misterios nos fueron dados en parábolas por el Señor Jesús.

El término "parábola" se deriva del griego parabole, que significa arrojar, o colocar al lado de, y lleva a la idea de colocar una cosa al lado de otra con el objeto de comparar. La pará­bola está limitada en su radio y reducida a las cosas rea­les. Sus imágenes siempre incorporan una narración que responde con verdad a los hechos y experiencias de la vi­da humana. No emplea, ‑como la fábula‑, aves par­lantes y fieras o árboles reunidos en concilios. Como el acertijo y el enigma, la parábola puede servir para ocul­tar alguna verdad de la vista de los que no poseen penetración espiritual para percibirla bajo su forma figurada; pero su estilo narrativo y la comparación formal, siem­pre anunciada o supuesta, la diferencian claramente de toda clase de dichos intrincados que tienen por fin prin­cipal el confundir o causar perplejidad. La parábola, una vez entendida, revela e ilustra los misterios del reino de los cielos.  Tam­bién es fácil ver que una parábola puede encerrar una profunda verdad o un misterio que los que la escuchan no perciben al principio, pero que, a causa de su forma no­table o memorable, se arraiga mejor en la mente y, per­maneciendo allí, al fin rinde su profundo y precioso sig­nificado. Tenemos la tendencia a pensar en parábolas como relatos ilustrativos, pero la palabra gr. parabole es más amplia: transmite, además, el sentido de expresiones misteriosas que no llevan su significado en la superficie. Una parábola requiere interpretación. Como una caricatura, en sí misma no es más que un relato o cuadro; el reto está en poder penetrar en su significado. Por esa razón la misma parábola, sin explicación, para algunos da luz y para otros los deja en oscuridad. Este es el tema que se explora especialmente en los vv. 10- 17, que son cruciales, donde el entendimiento de los discípulos y la ceguera de las multitudes insensibles son contrastadas.

El motivo y objeto especial de las parábolas del Señor lo hallamos declarado en Mat. 13:10‑17. Hasta esa fecha de su ministerio parece que el Señor no había hablado en parábolas. Cuando se reunieron multitudes, cerca del mar de Galilea, para escucharle, y "les habló muchas co­sas por parábolas" (Mat. 13:3) los discípulos, inmediata­mente, se dieron cuenta de que ya no estaba usando el lenguaje ordinario que acostumbraba y le preguntaron: "¿Por qué les hablas por parábolas?" Su respuesta fue muy notable por su mezcla de metáfora, proverbio y enigma, tan combinada con una profecía de Isaías 6:9-­10 , que se convierte en uno de los discursos más profun­dos del Señor: "Porque a vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos más a ellos no. Porque a cualquiera que tiene, se le dará y tendrá más, pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven y oyendo no oyen ni entienden. De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: "De oído oiréis y no entenderéis y vien­do veréis y no miraréis. Porque el corazón de este pueblo está engrosado y de los oídos oyen pesadamente y de sus ojos guiñan; para que no vean de los ojos y oigan de los oídos y del corazón entiendan y se conviertan y yo los sane". (Mat. 13:11‑15).

 Los ejemplos de interpretación de nuestro Señor demues­tran que la mayor parte de los detalles de sus parábolas tienen significado; pero a pesar de eso, hay palabras y alusiones incidentales a las que no debe tratarse de exprimírseles un significado. Por consiguiente, es necesario proponernos evitar, ‑por una parte‑, los extremos de ingenuidad que buscan significados ocul­tos en cada palabra y, ‑por otra parte‑, la disposición de pasar por alto muchos detalles como meras figuras re­tóricas.

Mateo 13:1-9, 18-23 La parábola del sembrador (y su explicación) (ver Marcos 4:1-9, 13-20; Lucas 8:4-8, 11-15). Los discípulos de Jesús, sin duda, hallaron muy difícil entender cómo la proclamación de Jesús acerca del reino de Dios, ante la cual ellos habían respondido con tanto entusiasmo, no recibía la misma acogida por todos los que la escuchaban. Esta parábola, con sus cuatro “escenas”, indica que la respuesta no sólo depende del mensaje (es la misma semilla en cada caso), sino también en el grado de una buena disposición de los oyentes para recibirla. Las tres áreas improductivas (el

camino, los pedregales y los espinos) son interpretadas en los vv. 19-22 como representando diferentes tipos de escuchas: aquellos que simplemente no quieren escuchar, aquellos cuya respuesta es sencillamente superficial, y aquellos que están preocupados con otros intereses. Las tres son situaciones familiares a todo el que halla predicado de Cristo a otra persona, en aquel entonces y ahora. Esta parábola también nos esta hablando de la responsabilidad de parte del hombre en su salvación, del trabajo constante del maligno destruyendo y confundiendo y de  lo opositor que es el sistema mundano  al avance del evangelio.

La culpa radica en los que oyen y no en el mensaje. Cuando la semilla cae en buena tierra, dará su fruto. En esta manera Jesús aseguró a sus discípulos que, a pesar de las hostilidades y las respuestas inadecuadas, habría una cosecha. Aun en la buena tierra, sin embargo, hay lugar para alguna variación en el grado de productividad, a ciento, a sesenta o a treinta

Como en Mateo 7:24-27 no es meramente el oír la palabra lo que importa, sino la comprensión y atesoramientode la misma para despreciar todo al ponerla por obras, que son el fruto de esa semilla (19, 23; Apoc. 1:3, 3:8).

La parábola del trigo y la cizaña es contada [ Mateo 13: 24-30] y explicada por el Señor mismo, por lo tanto no se debe aceptar ninguna interpretación que vaya mas allá de lo encerrado en los versos del 36-43. La apariencia semejante que algunos han notado entre ambas plantas durante el crecimiento , puede dar a entender simplemente que los hijos de Dios y los impíos son de la misma carne , de la misma raza humana, pero en cuanto a los frutos son diferentes: la cizaña da un fruto negro, inservible para alimentar, venenoso, como los “hijos de ira” , dan frutos malos [ Mateo 7:16-20; Efesios 2:1-3, Ro. 1: 18-32]; por su parte el trigo da fruto bueno, alimenticio y dorado que simboliza la vida divina en el creyente[Efesios 5:1,2,8-10]. Con esta parábola el Señor revela el misterio de que a pesar de que el Reino de Dios había comenzado en el mundo, sin embargo los justos y los injustos cohabitaran hasta el fin del mundo que es la siega, entonces los malos serán echados al fuego eterno y los hijos de Dios entraran a disfrutar del reino preparado por el Padre desde antes de la fundación del mundo , ALELUYA.

En el Nuevo Testamento se nos presenta el reino como teniendo un desarrollo durante la actual era evangélica. No deben contrastarse como dos cosas diferentes la época del evangelio y la época del reino. La venida de Cristo y su evangelio iniciaron el reino; la predicación del evangelio es el medio para el desarrollo del reino. El evangelio del reino es el evangelio de la salvación por la gracia de Dios por la fe en Jesús como un Redentor crucificado y resucitado. No hay dos evangelios ni dos reinos, sino solamente uno [Mr. 1:14,15; Mt. 12:28; Hch.8:12, 28:23-31; Col. 1:12-14; 4:10,11].

En Mateo 13, Jesús expone dos parábolas para ilustrar el crecimiento del reino —la parábola de la mostaza y la de la levadura (vv. 31-33). Teniendo un comienzo insignificante, el reino llegará a ser de expresión mundial. Algunos dicen que la parábola de la levadura representa el poder que el Cristo tiene para leudar la vida individual, mientras que la parábola de la mostaza enseña la expansión del Reino celestial, la iglesia,  por todo el mundo. Fuere esto así o no, lo cierto es que Jesús dio a entender que Su  Iglesia tendría un crecimiento indefinidamente grande en el mundo.

Algunos objetan el tomar la parábola de la levadura como representando el desarrollo del reino. Ellos dicen que esa parábola representa la expansión del mal en la “iglesia”. Una razón que se da para esto es que en ninguna otra parte la levadura representa el bien. En respuesta, dos cosas deben decirse. Una es que, si en todas partes la levadura representa al mal, de ninguna manera esto probaría que en este pasaje ella no representa al bien. Un término figurativo no significa necesariamente la misma cosa en todos los casos en que se usa. Otra cosa que debemos recordar es que en el Antiguo Testamento la levadura no representó siempre al mal. (Véase Levítico 7:13; 23:17). La orden de que oremos para que el reino de Dios venga y para que su voluntad sea hecha en la tierra así como es hecha en el cielo, nos presenta el mismo alto ideal y nos coloca bajo la misma gran obligación.

13:44-52  Las parábolas del tesoro y de la perlaestán estrechamente relacionadas, e ilustran la respuesta de todo corazón que el reino de los cielos requiere; ningún sacrificio es demasiado grande, y ningún otro asunto es precioso como Jesús [ Mateo 1:23]. Pero el énfasis no es negativo, en privarse de algo, sino el tener el regocijo de la consagración de todo nuestro ser y posesiones para el Señor, quien sin embargo no necesita nada de nosotros , sino que se agrada de nuestra entrega como un niño pequeño al amor de sus padres [Mateo 18:3,4]. El reino de los cielos es Dios con nosotros y esto es mas precioso que cualquier otra cosa, aun nuestra propia vida es negada por alcanzar el disfrute pleno y eterno que nos regala Dios por medio de Cristo como gracia, hermanos esta es  la única respuesta aceptable a quien nos compró por sangre divina.

La parábola de la red es similar a la de la cizaña, y  explica en otras figuras el momento  cuando el Señor venga por segunda vez, en gloria para dar término al presente siglo y comenzar el venidero en un mundo redimido (compárense los vv. 49, 50 con los vv. 40-42).

El v. 51 muestra que, como Jesús lo había prometido (11), los discípulos  comprendieron el propósito de las parábolas (cf. vv. 13-15, 19, 23 con relación a la importancia del “entendimiento”). En ese caso, ellos eran para el reino de los cielos lo que los escribas eran para Israel: capacitados para enseñar a otros el camino de Dios.

 

Desplazando a los enemigos de Dios

En el lado positivo, Israel tiene que poseer la tierra, recorriéndola o ocupándola. Sin embargo, en el lado negativo, esto es llevado a cabo desplazando y tomando posesión de las tierras de los cananeos, quienes ya se encontraban ocupando la tierra. Para Israel poseer la tierra, tenía antes que desalojarla de los enemigos de Dios. Aquí encontramos un principio espiritual: antes de poseer tenemos que desposeer; primero la herencia, tiene que haber lucha, antes de la victoria, tiene que haber batalla. En Números, Dios exhorta a Israel diciendo:

Números 33:53-Echaréis a los habitantes de la tierra y habitaréis en ella, pues yo os la he dado para que sea vuestra propiedad.

En el día de hoy, los espíritus malignos ocupan la tierra. Esparcen confusión y caos por todo el mundo. La Escritura dice que todo el mundo descansa en el demonio.[1 Juan 5:19] .De la misma manera que fue responsabilidad de Israel el desposeer a los cananeos de sus tierras, ahora lo es para el cuerpo de Cristo el desposeer a las fuerzas de las tinieblas de esta tierra para que Dios pueda poseerla. De esta manera es como el reino de Dios (la soberanía de Dios, gobierno y reino) es manifestada en la tierra.

Si Israel rehúsa pelear contra los cananeos, ¿hubieran poseído la tierra que pretendían heredar de Dios? Por supuesto que no. De igual forma, si la iglesia no impone y pone en práctica la sentencia que Cristo ha levantado contra Satán por medio de la cruz, Su reino no será manifestado. Esto requiere de un armamento espiritual por parte de la iglesia. En esta hora, Dios está esperando que la iglesia se levante y entre en Su guerra para desplazar a los habitantes ilegales que ocupan esta tierra. Cristo ya ha llevado a cabo Su trabajo y otorgado a la iglesia la autoridad para proseguirlo. Pero, de nuevo, esta autoridad está atada a la vida. En la medida que la iglesia del Señor Cristo Jesús está siendo construida y se expande, hay cada vez menos espacio para que los ocupantes ilegales permanezcan. Así el reino de Dios avanza en la medida que la iglesia está siendo construida en vida.

La Iglesia es un Soldado

En tanto que en el siglo pasado, muchos han enfatizado la responsabilidad de la iglesia de entrar en una guerra espiritual, muchos la han visualizado desde un punto de vista individual. La mayor parte de lo que se habla en el día de hoy acerca de esta lucha espiritual se refiere a cómo combatir a Satán en nuestras propias vidas. Sin embargo, el énfasis de la Escritura se refiere acerca de la batalla de la iglesia contra Satán a favor de Dios. (Recordemos que el mandamiento de Dios de tener dominio sobre la tierra en Génesis 1, fue dado a “ellos”.)

Con toda franqueza les diré que el reino de Satán no es amenazado, en absoluto, por cristianos que actúan contra él individualmente. Como individuos no tenemos el poder de destruir su dominio o derrumbar su reino en la tierra.[Mateo 4:8-9]Esta tarea requiere del total del cuerpo de Cristo. Nosotros, como individuos no somos Cristo en la tierra. Es el cuerpo de Cristo, la iglesia, como corporación quien los es. Por tanto, cuando el cuerpo de Cristo se mueve unido contra Satán, él tiembla, pues su total dominio es amenazado. La singularidad de la iglesia es vital para llevar a cabo la administración de Dios. Divisiones, facciones y sectas son las mejores armas de Satán contra la iglesia. Si Satán puede ayudar a dividir a los creyentes, estos se encontrarán sin fuerzas para vencerle.

En Efesios 6 leemos acerca de la armadura de Dios. A pesar de que la armadura tiene una aplicación individual, esta armadura es llevada por el cuerpo de Cristo en forma corporativa. El cuerpo de Cristo es un soldado, no el creyente [Exodo 15:3]. Fue solamente cuando Israel se unió cuando Dios les dio la victoria sobre sus enemigos.[2 Samuel 10:17-19, Levítico 26:7-8, Eclesiastés  4:9-12]

En consecuencia, si un creyente opera individualmente e independiente de sus hermanos, él experimentará una victoria parcial sobre Satán. Necesitamos al cuerpo de Cristo para vencer a Satán en nuestro camino individual también como testimonio de Dios. Es mi preocupación que nos encontremos menos ocupados en nuestras batallas individuales con el demonio y pongamos nuestro centro de atención batallando a Satán con objeto de ganar terreno para el reino de Dios. Esto es lo que está más próximo al corazón de Dios. Cómo Dios busca a aquellos que transcienden sobre sus propias vidas como individuo y en su lugar abrazan Su propósito eterno.

Poco a Poco

¿De qué manera la iglesia desplaza a Satán? En Éxodo encontramos la respuesta. [Exodo 23:29-30].Cuando Israel comenzó a poseer la tierra, ellos no destruyeron a todos los cananeos de inmediato, sino que los fueron desplazando poco a poco[Deuteronomio 7:22].De acuerdo a Josué 12, había 31 reyes en Canaán. Cada rey tenía que ser matado, uno a uno, para que Israel pudiera poseer la tierra. Esa es la manera en que la iglesia tiene que deshacerse de Satán en el día de hoy. A hachazos, la iglesia tiene que derribar el reino de Satán poco a poco, hasta que llegue a un punto que la iglesia haya ganado el terreno suficiente, de acuerdo al criterio de Dios, para que el reino de Cristo sea impuesto violentamente en la tierra. En el día de hoy, la tierra está siendo recuperada por los mansos [>Mateo 5:5]. Finalmente, en la medida que la iglesia con un cincel va, poco a poco,  destruyendo al enemigo, llegará un momento en que “la copa” del juicio esté llena y Dios se hará visible Su reino.

Por medio del avance de la Iglesia, Satán será empujado hacia atrás hasta que su reino se derrumbe y de paso al reino de Dios. En ese momento, regresará nuestro Señor Jesús. Sin embargo, a no ser que la iglesia se lance a matar el león, la espera por la venida de Cristo se prolongará y habrá que esperar aún más para poder degustar la dulce miel.

El error del Reconstrucionismo

Al llegar a este punto, algunos pueden haber confundido el mensaje de este último capítulo con un movimiento llamado “reconstrucionismo”. Es éste un movimiento relativamente moderno, con puntos de vista escatológicos y cristianos presentado de varia formas como: “teología del reino ahora”, “teología del dominio” y “teonomía”. Este punto de vista particular tiene su creencia en que la iglesia es responsable por avanzar el reino de Dios en la tierra y que no será victorioso hasta la venida de Cristo.

El reconstrucionismo busca establecer el reino de Dios por medio de estructuras e instituciones ya presentes y existentes que pertenecen a este siglo. Busca por la iglesia el tomar la riqueza económica y el poder político del presente sistema mundial, poniéndolo en manos del pueblo de Dios. En otras palabras, los reconstrucionistas creen que es mediante el presente sistema político y económico por el que podrán establecer el reino de Dios en la tierra – creando teocracias a través del planeta, donde los gobiernos adopten un código legal fundado en la ley mosaica.

Los reconstrucionistas son post-milenialistas; ellos creen que los cristianos “tomarán el mundo” antes del retorno físico de Cristo. Ellos comulgan con la conquista del mundo actual con un poder religioso – político incomparable,  en lugar del dominio espiritual a que esta llamada la Iglesia .

A pesar de que estamos de acuerdo con mucho de lo que enseñan los reconstrucionistas acerca de la meta de Dios en  la tierra, claramente estamos en desacuerdo con lo que ellos enseñan sobre el método por el cual Dios lleva a cabo su propósito. La estructuras presentes, tanto políticas como económicas, forman parte del sistema de este mundo y en consecuencia destinadas al juicio de Dios. Cristo claramente dijo que Su reino no era de este mundo [Juan 18:36]. En consecuencia Él no toca las esferas políticas de la tierra [Juan 6:15; 8:3-11, Lucas 12:13-14]. Como sus discípulos, nosotros tenemos que seguir el ejemplo de nuestro Señor en este asunto esencial, pues nosotros tampoco somos de este mundo[Juan 15:19,Juan 17:14-17].

A pesar de tener Pablo influencia, él nunca organizó a aquellos que trabajaban con él en un partido político[Hechos 21:38].

La ciudadanía y los derechos de los cristianos pertenecen a otro mundo. El Señor Jesús ha consignado a juicio el sistema de este mundo presente; por tanto, es un sistema en bancarrota. Si invertimos en él encontraremos que no obtendremos nada a cambio. Nosotros pertenecemos al pueblo celestial. Nuestros derechos están en lo alto; somos peregrinos y extranjeros en este tiempo presente [Mateo 6:19-20, 1 Pedro 1:4, Filipenses 3:20, 1 Pedro 2:11]. Por tanto la presión de los cristianos para entrar en política y economía para establecer el reino de Dios es totalmente desacertado. Nuestra influencia en esas esferas no es el camino ordenado por Dios para traer el reino a su física existencia. Por el contrario, Dios hará temblar en sus cimientos todo esas estructuras, instituciones y procesos que pertenecen al sistema presente de este mundo .

Hebreos 12:26-28 ...Su voz conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido diciendo: «Una vez más conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo».Y esta frase: «Una vez más», indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un Reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia...

Además, la iglesia no debe buscar la acumulación de riquezas y poder de este mundo para ella misma, sino que, debe seguir el ejemplo de Jesucristo y caminar en el camino de la cruz. La escritura  es clara en que la porción de Dios en esta vida es persecución y deshonor mientras andamos por fe, paciencia y esperanza hacia  la Canaan celestial preparada para nosotros desde antes de la fundación del mundo, ALABADO SEA EL SEÑOR. [1 Corintios 4:11-13; 1 Tes. 3:3,4; 2 Timoteo 3:12; Apoc. 1:9]. Aquellos que sean los últimos en esta vida serán los primeros en la próxima. Y aquellos que hoy sufren reinarán mañana [Lucas 13:30, 2 Timoteo 2:12]

Hasta nuestro Señor Jesús nos previno que “el sirviente no es más que su señor. Si ellos me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si ellos han guardado mis palabras, también guardarán las vuestras.” En otras palabras, no hay trono sin cruz; la cruz es la única puerta que nos conduce a Su trono (el reino) y a Su casa (la iglesia). ¿Quiere esto decir que la iglesia está vencida? Por supuesto que no, puesto que en Cristo somos triunfantes.

2 Corintios 2:14  -Pero gracias a Dios, que nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento,

Pero nuestro triunfo no se mide con medidas terrenales de éxitos políticos o económicos, sino por la manifestación de Cristo sobre las influencias satánicas y en la construcción de Su iglesia. El reino de Satán desaparece cuando la iglesia ejerce su influencia celestial, no su poder terrenal. Es por esto por lo que el reino de Dios se le conoce como el reino de los cielos.

Mateo 10:7  - Y yendo, predicad, diciendo: “El reino de los cielos se ha acercado”.

Recordemos que Israel nunca pretendió establecer una teocracia en Egipto. Por el contrario, Dios llamó a Israel para que saliera de Egipto. De la misma manera, Dios no llama a Su pueblo a remplazar el sistema de este mundo con un nuevo sistema,  sino a estar separados de él [ 2 Corintios 6:17]. La derrota de los egipcios tipifica el triunfo de Cristo y Su iglesia sobre los poderes del maligno.

Colosenses 2:15 - Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

No sugiere, en absoluto, que los cristianos deben hacerse dueños del sistema monetario de este mundo. Como hijos de Dios, somos llamados a seguir los pasos de Abraham, nuestro padre espiritual, no en los pasos de Noé.

Romanos 4:12 - y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

Después del diluvio, Dios hizo a Noé comenzar de nuevo. Por medio de Noé, Dios trabaja directamente con las naciones,  tratando de mejorar el nuevo mundo estableciendo un orden y ley moral (Génesis 9). Sin embargo, este método no duró por mucho tiempo. Pronto las naciones se echaron a perder. Dios nos muestra el fallo total del sistema de Noé de manera que no caigamos en el mismo error. Pero Dios tiene un nuevo comenzar para Abraham. Él no llamó a Abraham para mejorar el mundo como Él hizo con Noé. En su lugar, le llamó y le sacó de allí [Hebreos 11:9-10]. Como hijos espirituales de Abraham, estamos obligados a seguir sus pasos y caminar como extranjeros y peregrinos en este mundo, teniendo nuestra mentes fijas en la ciudad celestial. Hermanos, estamos viviendo en una hora en la que Dios está buscando obtener un pueblo para Él que sean llamados fuera por Su nombre [Hechos 15:14].  Dios no está llamando a su pueblo para que se dedique a la conquista del mundo. Somos esos que...

2 Pedro 3:13 - Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

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