Tiempo de Victoria

La Conversión de Saulo

Por: Edwin Vázquez

(Puerto Rico)

Habían pasado dos años luego de la muerte de Jesucristo, sucesos tras sucesos no cesaron en la vida del pueblo cristiano. Persecuciones y edictos no favorables contra ellos eran la moda de aquel entonces teniendo que vivir constantemente en el completo anonimato.

 Muchas historias en la biblia transcriben esta pasarela acusatoria como una maquinación de tipo pluralista que desbandaba el sentido común de aquellos hombres de poder que vivieron aquella época. De todos estos relatos vamos a deslizarnos a uno que marcó un precedente muy importante en el comienzo de la transfiguración de la iglesia, la conversión de Saulo de Tarso.

La iglesia de la primera generación cristiana es presentada como un modelo a la segunda y a todas las que vengan. Esta primera multitud soportó los embates de una sociedad en completo desacuerdo con las órdenes divinas que caminaban de la mano dondequiera que el cristianismo fue introducido.

Su legado no fue en vano por que la iglesia se convirtió en comunidad de los discípulos de Jesús guiados por el Espíritu. En otras palabras fue la continuadora del pueblo elegido, el verdadero Israel que sigue trabajando por su realización definitiva.

QUIEN ERA SAULO DE TARSO

Saulo había nacido en Tarso de Cilicia, provenía de una familia judía de la tribu de Benjamín, su padre era ciudadano de Tarso cuyo linaje hubo de ser de buena posición. Su nombre de pila era Saúl (el deseado), griego ( Saulos) y el romano ( Pablo).

Poseía temperamento de jefe, voluntad de hierro, constancia inquebrantable, sentido para la iniciativa, extraordinaria capacidad de trabajo y resistencia, y un carácter conquistador; su carácter era, además, apasionado, impetuoso y dominador, que se entregaba de modo total al amor o al odio.

Pablo es la personalidad más influyente en la historia del cristianismo. Desde su conversión en el camino de Damasco su vida estuvo siempre dominada por una ardiente devoción a Cristo, quien se convirtió en el motivo, el objeto y el motor de su predicación, que ha marcado la dirección del cristianismo desde entonces.

RUMBO A SU CONVERSION

Dios había preparado la escena, Saulo de Tarso se transporta con una comitiva por el camino hacia Damasco procedente de Jerusalén, su fama de perseguidor había llegado hasta las últimas consecuencias.

 Este a su vez, había convencido al sumo sacerdote para que todos los cristianos fueran capturados y llevados a juicio aún cuando no vivieran en la Cuidad Santa. El viaje se convirtió en uno lento y agotador, pero Saulo no quitaba de su mente la hora en que pudiera arrestar al pueblo de Dios así reproducir el ego de su arrogancia y su estatura ante la claque romana. Este suceso fue sin duda una de las historias de más repercusión en la Biblia teniendo Dios que tomar acción directa contra el soldado romano.

El movimiento en contra de los cristianos fue alterado por los gobernantes que actuaban a sus anchas desvirtuando la justicia inicuamente. Dicho movimiento en contra de los llamados nazarenos resultaba extraño por dos razones: La primera se autenticaba en base a que la mayoría de los judíos no se sentían agraviados por la naciente iglesia y la segunda por que el mismo Saulo pertenecía al núcleo de fariseos de cuellos blancos que no se dedicaban a perseguir otras sectas. Saulo cada vez que llegaba a una sinagoga llevaba consigo unas cartas que le daba vía libre para cumplir su vil misión.

ARRESTO Y MUERTE DE ESTEBAN

Esteban fue un hombre lleno de gracia y poder, sus prodigios eran grandes en medio del pueblo, algunos de las sinagogas a la que pertenecían los cirinenses, alejandrinos, algunos de Cilicia y de la provincia de Asia se ponían discutir con él, pero esta gente al no poder igualar su sabiduría y el espíritu con que hablaba inventaron un plan para sacarlo del medio.

 Estos sobornaron a unos hombres para que mintieran diciendo: "Hemos oído a éste blasfemar contra Moisés y contra Dios". Sin embargo, lo que colmó la paciencia de Saulo y de los sacerdotes fue el discurso que este ofreció donde denunciaba al Templo de Jerusalén como un depravamiento a la Ley de Dios, y atacó a quienes lo criticaban llamándolos asesinos de profetas.

La chispa ardió más cuando Esteban replicó: "Acabo de tener una visión del Hijo del Hombre en el cielo de pie a la diestra de Dios. Todos los presentes no podían soportar sus palabras que estaban llenas del Espíritu de Dios y vieron que su rostro era como el de un ángel.

La historia toma un giro tristeza cuando este hombre de Dios es ejecutado mediante "lapidación" (matar a pedradas), asesinato que fue aprobado por el mismo Saulo. Los testigos dejaron su ropa ante los pies de Saulo y mientras lo apedreaban se oía una oración: “Señor Jesús recibe mi espíritu, cayó de rodillas y gritó fuertemente: “Señor, no le tomes en cuenta este pecado y expiró.

EL GRAN MOMENTO DE LA CONVERSION

Saulo continuó persiguiendo y amenazando de muerte a los discípulos del Señor, más no imaginaba que sus días como perseguidor de la iglesia estaba contados. Ya cerquita de Damasco observó un resplandor del cielo que de repente lo envolvió, cayó a tierra y escuchó una voz que le decía:

“Saúl, Saúl, por que me persigues-Saulo preguntó: “Quien eres Señor”, la voz retumbante respondió: “Yo soy Jesús, a quien tu persigues”, tremendo susto se deben haber llevado Saulo y los hombres que lo acompañaban.

Al levantarse del suelo Saulo no podía ver y fue llevado de la mano a Damasco donde pasó tres días sin ver y sin comer ni beber. Un día fue visitado por un judío devoto llamado Ananías a quien Dios había encomendado en una visión que le restableciera la vista.

Veamos más de cerca las palabras de Jehová: “Ananías, dijo Jehová, aquí me tienes Señor, Y el Señor le dijo: “Levántate, vete a la calle Recta y busca en la casa de Judas a un tal Saulo de Tarso, entra y devuélvele la vista”.

Sin embargo, Ananías no podía creer lo que estaba oyendo puesto que sabía de todo el daño que el romano le había inflingido a los cristianos, de mala gana Ananías obedeció la orden, no sin antes recibir de Dios estas palabras:

“Vete, por que el será un instrumento elegido para llevar mi nombre por todas las naciones, a sus gobernantes y al pueblo de Israel, pero yo le mostraré cuanto tendrá que padecer en mi nombre. Ananías entró a la casa y le dijo a Saulo: “Hermano, Jesús, el Señor, el mismo que se te apareció en la camino me ha enviado para que recobres la vista y te llenes del Espíritu Santo.

Acto seguido Ananías al ponerle las manos en sus ojos de ellos cayeron unas especies de escamas recuperando la vista. Saulo fue bautizado y más tarde llamado Pablo el cual posteriormente comenzó a predicar en las sinagogas proclamando que Jesús era el hijo de Dios. Pablo se inicia en la evangelización en Damasco y Arabia, fue perseguido por los judíos y tiene que partir a Jerusalén donde se contacta con Bernabé quien lo lleva a donde Pedro y Santiago.

Posteriormente huye de Jerusalén escapando de los judíos de habla Griega, se lo llevan a Cesarea y es enviado a refugiarse a Tarso. Bernabé se encuentra con Pablo en Antioquia donde estuvieron un año evangelizando. De esta manera Antioquia se convierte en el punto de centros de cristianos convertidos desde el paganismo. Este fue el comienzo y por primera ocasión se denominó de “cristianos” a los discípulos de Jesús.

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