Tiempo de Victoria

Los que hayan quedado

De tener que buscar un sinónimo para la palabra REMANENTE, habría que recalar en RESTO. Que quede claro, porque en nuestras maneras formales, acartonadas e hipócritas, tenemos la tendencia de darle a las palabras un tinte literario que, a veces, se queda muy lejos de su significado real. La Biblia, mi hermano, no puede ser leída como un libro de historia, un tratado filosófico o una novela de aventuras. Cada palabra, en la Biblia, no sólo tiene un significado en sí mismo sino también, y mucho más importante, lo tiene en el ámbito espiritual. No se trata de hacer teología fantástica, se trata de conocer al Señor.

Bíblicamente, REMANENTE significa la parte de una comunidad que sobrevive después de una gran destrucción (¡Guau!) Y que, a su vez, forma el núcleo de una posible nueva comunidad. ¿Se entiende bien, no? Porque creo que con esta definición, casi le he dado la clave principal de todo lo que leemos al respecto. Esta palabra, especialmente en sentido teológico, está cargada de significado. Se emplea para contrastar la misericordia de Dios con su castigo, porque el REMANENTE es señal de la ira y al mismo tiempo de la Gracia divina. El REMANENTE, una vez que experimenta la salvación, reconoce que no es por sí mismo que ha sido rescatado, sino para bien de otros.

La historia de la salvación hasta la muerte de Jesús, corre en un sentido de reducción progresiva y cíclica. Humanidad: el total, el global, la masa. Pueblo de Israel, (Remanente de la Humanidad). Luego, a su vez, un remanente de Israel y, finalmente, la reducción a uno: Jesucristo. Pero resulta ser que con la resurrección, el remanente tiende rápidamente a la multiplicación y la a extensión geográfica. No sé si vas alcanzando a ver las bases y principios encerrados en esta simple pero muy bíblica palabra. Pablo formula la teología de este doble movimiento para mostrar que Cristo es el remanente por excelencia. Sin embargo, la idea es, a partir de la palabra, ver cual es el REMANENTE de hoy, qué características tiene y adónde es que está. Si la Biblia, mi querido hermano militante en sitios ortodoxos, no tiene una revelación para hoy, (Y no digo moraleja, digo Revelación), la Biblia sería un libro más. Y está bastante claro que no lo es.

(Isaías 1: 8)= Y queda la hija de Sión como enramada en viña, y como cabaña en Melonar, como ciudad asolada.

(9) Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto (Remanente) pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.

Hay que aclarar aquí para aquellos que no han visto demasiadas pinturas de la época, que una enramada en viña era algo que se construía para cobijar a la persona que protegía los viñedos contra los ladrones de la fruta. Cuando ya no resultaba necesaria, esa enramada se abandonaba. Entonces, al abandonar Dios a Judá, aquí, ésta quedaba tan desolada como, dice el texto, una enramada abandonada, inservible. Pero agrega que sólo quedó un resto, un remanente pequeño, fiel, que impidió males mayores. Esta es una figura precisa de este tiempo: la hija de Sión es la iglesia, asolada por los tiempos y sus oponentes internos más que externos. Sólo un pequeño remanente sigue siendo fiel y posibilita que no se desencadene el juicio de Dios sobre ella.

(Isaías 4: 2)= En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes (Remanente) de Israel.

(3) Y acontecerá que el quedare en Sión, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes

Este texto profetiza la restauración de la imagen divina en el ser humano, es decir, su naturaleza divina y los lazos de hermandad con el resto de la humanidad. Porque el hombre secular no tiene conciencia de ser imagen divina. Ni lo sabe ni, aunque se lo digan, lo cree. No es sorpresa. Siempre ha sido así. Lo que sí sorprende, en cambio, es que muchos creyentes piensen igual. Pero más allá de lo que el hombre piense, tiene naturaleza divina. Basta de llamarle “santo” a todo lo que anda caminando dentro de un templo, así sea vendiendo golosinas. Ojo que no estoy hablando de iglesia, porque todo el que está en la iglesia, es del Señor. Claro que no es lo mismo, aunque por allí se confunda, “estar en la iglesia” que “estar en un templo”. Santos son los que han sido restaurados. Yo no puedo saber quienes, cuales o cuantos son, Dios sí lo sabe. Vaya la diferencia, no? Son, esencialmente, los que han mantenido sus vestiduras blancas en Babilonia, los que se quedaron en Sión, el remanente.

(Isaías 10: 20)= Acontecerá en aquel tiempo, (Estamos de acuerdo; no dice de qué tiempo se trata, pero: ¿Será demasiado aventurado suponer que pueda ser, precisamente, este tiempo?) Que los que hayan quedado de Israel y los que hayan quedado de la casa de Jacob, (Otra vez una pregunta que en casi todos estos casos me he formulado y he compartido con usted: ¿Los que hayan quedado de qué? Indudable: los que hayan quedado limpios, sin contaminarse con la Iglesia-Babilonia, aunque de pronto se encuentren dentro de una de ellas.) Nunca más se apoyarán en el que los hirió, (El que los hirió, es el sistema eclesiástico actual mucho más apoyado en doctrinas denominacionales, producto del consenso de un grupo de hombres por encima de cualquiera otra cosa, incluso, a veces, hasta de lo que Dios mismo dice en su Palabra) sino que se apoyarán en verdad en Jehová, el santo de Israel. (Esto le deja establecido con total y meridiana claridad que esa restauración se hará efectiva cuando el pueblo, definitivamente y por encima de sus miedos, sus culpas y toda clase de manipulaciones de las que pueda ser objeto, se apoye exclusivamente en el Señor, más allá de si eso lo hará simpático o antipático en el grupo en que se congrega.)

(21) El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte. (Aquí es cuando lo histórico, resulta absolutamente vigente. A pesar del juicio de Dios contra su pueblo desobediente, éste nunca será completamente destruido. No importa que tan malos te puedan salir sus hijos, mi amado hermano o hermana. usted siempre los amará mucho más que a los hijos de otro. Un remanente fiel siempre será preservado para mantener el testimonio de la verdad divina y la esperanza sobre la venida del Mesías. Esto es importante porque la visión globalizada que el mundo ha adoptado para sus cosas, ha llevado a la imitación al pueblo de Dios. Y al ver las barbaridades que en SU nombre se puedan estar cometiendo, se desmoralizan y empiezan a bajar los brazos dando por perdido todo. La Biblia habla de un remanente, de unos que han mantenido blancas sus vestiduras, de unos que perseveran hasta el fin)

(Isaías 11: 11)= Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aun quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. Hermano o hermana: esto es para usted, que quizás todavía está luchando contra las presiones y las tentaciones del mundo. Quiero que entienda que a ese mismo mundo, Dios a veces le permite actuar en contra de lo que nosotros suponíamos que haría, porque Él sabe que, en definitiva, esa actuación redundará en crecimiento para sus hijos. El hombre no le entiende esto a Dios, nunca se lo entendió. “¿Por qué Dios me hace esto a mí?” “¿Por qué permite Dios que me ocurra esto a mí?” Hombre, mujer; ¿Quién es usted? ¿Un omnipotente e intocable que no puede ser sacudido como una hoja al viento por el soplo de tu Creador? Basta de preguntar por qué, mas bien comience ya a preguntarle para qué, así cuando se lo responda, llega a hacer algo de utilidad para el reino en lugar de andar lamentándote por los rincones de los templos. Bueno, ese mismo hombre sacudido por ciertas tempestades, tiene que saber que, si se mantiene fiel dentro de la corrupción ambiente, Dios habrá de recobrarle. Mientras, tendré que decirle que, de los sitios aquí mencionados, Patros, Etiopía, Elam y Sinar representan Los Cuatro confines de la Tierra.)

(Isaías 28: 3)= Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín. (La corona de soberbia tiene que ver con la iglesia que se gloría de su belleza exterior, de la de su templo, del nivel social de su gente, del profesionalismo de su música, de lo académico de sus mensajes, de la calidad científica de sus miembros. Lo obvio será la caída de sus líderes, que se han vuelto ebrios de sus propios éxitos humanos.)

(4) Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la tiene a mano.

(5) En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo;

Se va a notar a lo largo de toda la Escritura cuando se hace referencia al Remanente, que éste no se sustenta ni se apoya en ninguna otra cosa que no sea Dios. De allí que la esencia de la iglesia, hoy por hoy, solamente pueda confiar y apoyarse en Él.

(Isaías 37: 4)= Quizás oirá Jehová tu Dios las palabras de Rabsaces, al cual el rey de Asiria su señor envió para blasfemar al Dios vivo, y para vituperar con las palabras que oyó Jehová tu Dios; eleva, pues, oración tú por el remanente que ha quedado.

Esta es una indicación para hoy, para este pueblo. Ante un marco global que encierra blasfemias en contra de Dios y hasta corrupciones dentro de lo que supuestamente sería su iglesia, la única manera de financiar una victoria en justicia, es darle sustento a ese remanente fiel con ayuno y oración, pero oración de guerra, de batalla, un ponerse decididamente en la brecha, algo que va más allá de lo formal y religioso. Pero hay una palabra que no parece antigua, sino escrita ayer, hoy, esta mañana quizás, y no por los próceres bíblicos, sino por hombres de hoy, conocedores de los dramas de hoy.

(Jeremías 23: 1)= ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová.

(2) Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan a mi pueblo: vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová.

(3) Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.

Este es uno de los textos del Antiguo Testamento con mayor fundamento profético. Es, se podría decir, un verdadero oráculo mesiánico. Tras denunciar que hay pastores que en lugar de atender, proteger, cuidar y alimentar a las ovejas, las destruyen y las dispersan. Dios, (Porque es Él el que está hablando, no ese hermano conflictivo, insujeto, resentido y rebelde que se fue de la iglesia) promete recoger y hacerse cargo Él, personalmente, del remanente y hacerlo volver. ¿Volver adónde? A las fuentes, al camino antiguo, a la verdad, a la libertad. Y levantar un Renuevo justo que reinará como rey. ¿Habla de David? Histórica y literalmente, sí, pero espiritualmente, no. ¿Habla entonces de Cristo? Claro, pero a mí, proféticamente y para hoy mismo, me gusta entender que está hablando de la iglesia, que en definitiva es el cuerpo viviente, el brazo ejecutor de Cristo en la tierra.

Esta no es una novedad correspondiente a una ciudad, va mucho más allá. La desatención que determina que miles de hermanos anden buscando ayuda por cualquier lado con el riesgo de meterse en problemas, es un problema mundial. Recibo diariamente muchos mail desde fuera del país y de qué cree usted que me hablan en su gran mayoría? De que nadie se interesa por ellos. ¿Egocéntricos? ¿Resentidos? ¿Demasiado pretenciosos? Supongamos que un cincuenta por ciento, sí. Pero ¿Y el resto? Es por lo menos, para pensarlo, no?

(Ezequiel 14: 21)= Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor: ¿Cuánto más yo enviaré contra Jerusalén (Que es la iglesia) mis cuatro juicios terribles Nº1 espada, (Palabra de confrontación) Nº2 hambre, (Palabra falsa, adulterada, cizaña) Nº3 fieras (Esto es canibalismo eclesiástico, donde por ocupar un cargo de prestigio, algunos hermanitos se pueden llegar a comer unos a otros) Nº4 y pestilencia (Eso es corrupción en el Cuerpo) para correr de ella hombres y bestias? (Estos cuatro juicios ya han sido mencionados en este capítulo en los versos 13, 15, 17 y 19)

(22) Sin embargo, he aquí quedará en ella un remanente, hijos e hijas, que serán llevados fuera; he aquí que ellos vendrán a vosotros, y veréis su camino y sus hechos, y seréis consolados del mal que hice venir sobre Jerusalén, de todas las cosas que traje sobre ella.

Lo que aquí está diciendo es que la iglesia recibirá consolación divina durante el tiempo de la angustia permitido, solamente a través de aquellos que conforman el remanente de Dios, todos los que en medio de la corrupción que propone Babilonia, han sabido mantenerse al margen sin contaminarse.

(Miqueas 2: 12)= De cierto te juntaré todo, oh Jacob; recogeré ciertamente el resto de Israel; lo reuniré como ovejas de Bosra, como rebaño en medio de su aprisco; harán estruendo por la multitud de hombres.

(13) Subirá el que abre caminos delante de ellos; abrirán camino y pasarán la puerta, y saldrán por ella; y su rey pasará delante de ellos, y a la cabeza de ellos Jehová.

Esta profecía sobre el Rey y Pastor, que a su vez sería el divino Salvador, seguramente habrá alegrado de sobremanera a quienes escuchaban a Miqueas y, al mismo tiempo, atenuaba la dureza del juicio antes anunciado. A la profecía sobre el exilio se suma ahora la promesa del retorno gracias a la intervención divina. Cuando se refiere al que abre caminos, alude también a un título mesiánico, es decir “Salvador” y añade a la reconfortante promesa sobre el retorno del exilio, la esperanza de alguien que se convertirá en Pastor y Rey de todos los que reconozcan su autoridad. No olvides que, cuando fallan, se equivocan o fracasan los pastores humanos, es cuando Él se hace cargo directamente de las ovejas y los pastores directamente.

(Sofonías 2: 7)= Será aquel lugar para el remanente de la casa de Judá; allí apacentarán; en las casas de Ascalón dormirán de noche; porque Jehová su Dios los visitará, y levantará su cautiverio.

Aquí, cuando se habla del remanente, se refiere en parte a los que regresaban de la cautividad babilónica. En un sentido más amplio, esto tiene que ver con la futura iglesia de Dios. Para ciertos estudiosos de la Biblia también puede referirse a un remanente judío que ocupará físicamente el territorio de Israel en los últimos tiempos. Sin embargo, todo se da para entender que, efectivamente, habla de una iglesia nacida de un resto de personas.

(Sofonías 3: 13)= El remanente de Israel (Nº1) no hará injusticia, (Nº2) ni dará mentira (Nº3) ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa. (¿Y por qué se entienden que serán así?) (Nº1) porque ellos serán apacentados, (Nº2) y dormirán (Nº3) y no habrá quien los atemorice.

Si alguien tenía dudas sobre qué clase de creyentes conformarían el remanente de Dios, en este verso esas dudas comienzan a develarse. Miqueas 4: 6-7 le aporta las primeras luces a esto: En aquel día, dice Jehová, juntaré a la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí. Y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sión desde ahora y para siempre. Esto significa que el remanente del Señor, la que en suma será la iglesia gloriosa y victoriosa, no estará compuesto como por allí se nos quiere hacer pensar, por gente capacitada, profesional y de alto nivel intelectual. Aquí se habla de ovejas rengas, que avanzan con mucha dificultad y descarriadas, que no tienen mayor esperanza, como bases de ese remanente. ¿Ser lo vil y lo necio para avergonzar a los sabios?

En este texto hay seis puntos equilibrados: tres tienen que ver con lo que no es un hijo de Dios, miembro de su remanente y, las otras tres, con consecuencias, productos, resultados de ese comportamiento. Dice, primero, que no hará injusticia. Ya he dicho muchas veces a modo de declaración, que donde hay injusticia, Dios no está presente. Por eso es que Argentina, como tantas otras naciones del planeta, trata infructuosamente de salir de sus problemas sin tener en cuenta a Dios. Señala, asimismo, que no dirá mentira. Parecería innecesario consignar esto cuando hay un mandamiento que nos puntualiza que no debemos levantar falso testimonio ni mentir, pero los hechos concretos y reales nos dicen que sí, que es necesario, porque es evidente que en la organización eclesiástica humana, hay mentira. ¿Por qué? Simple: porque en muchas de esas organizaciones se ha infiltrado (Y en algunos casos hasta levantado como líder) uno o varios hijos del padre de mentira. Y, finalmente, algo que suena como una repetición de esto último, pero que no lo es: no se hallará lengua engañosa. Podría darle muchos ejemplos, pero con uno solo de ida y vuelta, será suficiente. Gente que adula a los líderes con lengua engañosa para ganarse su confianza y así poder influenciarlos, manipularlos y beneficiarse con los resultados, y líderes que adulan a la gente con lengua engañosa para retenerlos, utilizarlos, manipularlos y usufructuar todo eso en su beneficio.

Después viene la buena, la positiva, la que tiene promesa. Dice que el remanente será apacentado. ¿Qué es apacentar? Es pastorear, alimentar, vigilar; llevar el rebaño a pastar. Tiene que ver con el cuidado y la protección de animales; se refiere particularmente a la provisión de buenos pastos. Este verbo aparece más de 170 veces en el Antiguo Testamento. Obviamente, no habla de que serán apacentados por personas seleccionadas por sus estudios, nominación o elección, sino del Señor mismo, utilizando cualquier instrumento obediente para hacerlo. Luego dice que dormirán. No se trata de sopor ni de bloqueo mental. Este “dormirán”, aquí, habla de tranquilidad, serenidad, confianza y seguridad como para, verdaderamente, dormir tranquilos sin dudas ni incertidumbres ni temores.

Y finalmente, una lógica consecuencia de estas dos cosas: no habrá quien los atemorice. Ni guerras, ni rumores de guerra, ni terrorismo, ni debacles financieras. ¿Sabe cuánto valor tiene esto? ¿Ha oído que el amor echa fuera todo temor? ¿Y ha pensado, como tantos, que esa cosa toda emotiva y sentimental que nosotros llamamos “amor”, pueda echar fuera sus miedos? ¿Y lo pudo entender y lo aceptó sin chistar? Ah, no lo entendió pero lo dio por sentado porque lo dijo ese gran siervo que...¿Y por qué no escudriñó como Dios dijo que hiciera? Si lo hubiera hecho, hubiese descubierto que ese “amor” que echa fuera el temor, en realidad es el “carácter interno de los miembros del reino de Dios” que es la traducción amplia de la palabra ÁGAPE.

Esta no es una nueva doctrina que llega a reemplazar a la que aprendimos. Este no es un nuevo evangelio. Es el mismo evangelio, con la misma doctrina, que sin embargo hace mucho tiempo hemos olvidado y dejado a un costado por propuestas mucho más atractivas y “creíbles” que toda esa historia del cielo, el infierno y la vida eterna. Que no le extrañe, entonces, si cuando oye hablar de esto no puede menos que sonreírse y pensar que todo esto es una simple exageración de alguien que seguramente debe ser un viejo aburrido que predica estas cosas por resentimiento ante la pérdida de su juventud. Usted piense lo que quiera, pero Dios ya habló y dijo lo que iba a suceder.

No es su culpa ni su responsabilidad si, los hombres que Él levantó para que lo proclamaran y lo enseñaran al pueblo, andan diciendo otras cosas porque les conviene más. ¿No ha oído nunca un mensaje sobre el arrebatamiento? ¿Y qué le han dicho? ¿Qué esta noche quizás viene el Señor y guay de usted si no se encuentra dentro de la congregación y en comunión con el pastor? Está bien, pero; ¿Nadie le habló que primero viene la siega de la cizaña? ¿Nadie le dijo nunca que la iglesia del Señor no es necesariamente todo el montón que vemos, sino un remanente que le ha obedecido, que le ha sido fiel, que tiene un corazón recto e íntegro y que ha sabido hacer su voluntad?

(1 Tesalonicenses 4: 13)= Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza, (Literalmente, Pablo escribe esto para los tesalonicenses que querían saber qué pasaría con aquellos que habían muerto desde la partida de Pablo, pero en lo espiritual sigue siendo muy válido hoy.)

(14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, (¿crees esto, hermano?) así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. (¿Se murió aquel hermano que tanto lo bendijo? ¡Animo! ¡No llore más! ¡Dios lo traerá primero!)

(15) Por lo cual os decimosexto en palabra del señor: (Pablo lo anticipa: no es una ocurrencia de él, es palabra del Señor lo que viene:) Que nosotros que vivimos, (Olvida a Pablo. Está hablando de nosotros. De ti y de mí.) Que habremos quedado hasta la venida del Señor, (¿Qué habremos quedado de qué?) No precederemos a los que durmieron.

(16) Porque el Señor mismo con voz de mando, (De autoridad) con voz de arcángel (De Jefe de mensajeros) y con trompetas de Dios (Estos son los profetas) descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

(17) Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Este es el arrebatamiento al que mucha iglesia le ha llamado “rapto”, como si Jesús viniera a rescatarnos antes que el diablo nos haga trizas. ¿Cómo se supone que esa puede ser la iglesia victoriosa, sin mancha y sin arruga y más que vencedora de la cual habla la Biblia? ¿Y quienes serán arrebatados? Dice que los que entonces estén vivos, Los que Hayan Quedado. ¿Y los que hayan quedado de qué? Por supuesto, de la anterior siega de la cizaña. ¿Y como se llama eso que queda después de una gran destrucción? Sí señor, se llama Remanente. ¿Formará parte, usted, de él? Es mi oración que así sea.

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