Tiempo de Victoria

La Estatura del Varón Perfecto

Si hay algo que el avance tecnológico ha posibilitado en estos tiempos, ese algo es apresurar todas las cosas, todos los resultados, todas las conclusiones. Cuando no existían las heladeras eléctricas, (En Argentina: Neveras, refrigeradoras) ni hornos de microondas, preparar una buena comida llevaba un tiempo determinado en la cocina. Hoy, con esos elementos incorporados casi hasta la indiferencia, ese tiempo ha quedado reducido a menos de una cuarta parte.

El tema está en que mientras la tecnología avanzaba, la iglesia se mantuvo estática. Entonces ahora no sabe cómo moverse dentro de un mundo tecnológico. ¿Cómo vamos a pretender que en la iglesia haya un Fax (Elemento de comunicación que en muchos grandes ministerios ya es obsoleto) si en muchas de ellas todavía escriben las cartas a mano porque nadie se atrevió jamás a comprar una máquina de escribir?

La iglesia, con la idea de guardar la sana doctrina, se quedó atrás y no avanza. Ahí está esa escritura. Estaba sacada del texto y no significaba lo que habíamos creído que significaba. Lo que le quiero dar, entonces, son algunos principios generales que necesita en sus manos para edificar su comunidad o su tribu. Recuerde que somos gente responsable de darle la forma o el marco a la jornada que la gente va a llevar. Estamos trazándole el curso a la gente y eso es muy delicado.

Recuerde esto que voy a decirle, ya que tiene entidad de pensamiento célebre. La Iglesia, que en realidad es la Eklesía, Asamblea, son una gente que ha sido llamada fuera de un grupo par ser tratada por Dios, aparte. Eso que nosotros llamamos “iglesia”, es nuestra tribu. Y ahora no estoy hablando de la iglesia general, sino de la tribu local a la que usted pertenece. Sin olvidarnos que la palabra “iglesia” captura otra palabra de la que no debe despegarse: migración constante. Jornada de mi vida. Imagen de mi vida actual y lo que espero de ella. Nada que ver con una reunión de día domingo. Esas del tipo “for-export”, entiende?

(Hechos 7: 38)= Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que damos.

Le estoy diciendo que hoy nos queremos mover más allá de lo que es doctrina, estructura, mentalidades fijas y queremos crear una mentalidad, un nuevo concepto de lo que es la iglesia. Aquí, la palabra habla de la congregación del desierto. Y esto nos ilustra muy claramente el concepto que hoy queremos transmitir.

Israel es llamada “La iglesia del desierto”. Ahora Israel comienza con una mentalidad de esclavo y termina como un real sacerdocio en Canaán. Eso es la iglesia. Que la gente que llega, no sea la misma (Fundamentalmente de adentro) que la gente que salió.

Las cosas son bastante simples, pero es muy probable que alguien se las quiera complicar. Egipto es la condición de vida que teníamos, en tanto que Canaán es la que deseamos tener. La iglesia, mientras tanto, es el proceso para llegar, ¿Me entiende?

Tengo la sensación que todavía no me entiende. Ellos salieron con mentalidad de esclavos, sí? No tenían orden, no tenían conceptos de ley, no tenían gobierno; eran esclavos. Cuando entran a Canaán son un ejército, ganan todas las batallas, tienen orden divino, se reúnen por escuadras, son sacerdotes, tienen una arca; es otra mentalidad, otro pueblo; nada que ver con los que salieron. Eso es a lo que me refiero hoy; eso es a lo que he estado refiriéndome en estos últimos años. No podemos pensar en pasar a nuevos niveles con Dios con el mismo caminar del año 1950. Necesitamos un encuentro con Dios. El encuentro con Dios, para ellos, fueron los cuarenta años de tratamiento en el desierto.

Eso sí. Hay algo que no puede dejar de decirse, para evaluar la marcha de la iglesia, hay que evaluar la vida de los ministros. Si no hay cambio en la vida de los ministros, no puede haber cambio en la vida de la iglesia. Porque lo que se transmite es lo que el ministro ha alcanzado en su vida, no las lindas palabras que pueda decir.

Esta mentalidad tiene que inundar su mente hoy. De otro modo, usted se involucra en actividades religiosas sin contenido. Entramos a la misma frecuencia que el reino se mueve. El reino se está moviendo a vertiginosa velocidad y a la misma velocidad entramos. Una sola precaución: asegúrese que el guía sepa para donde va. Mire los siguientes principios a través de un texto que leímos quizás cien veces y que tal vez hayamos predicado doscientas:

(Mateo 16: 13)= Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipos, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

(14) Ellos dijeron: unos, Juan el bautista; otros, Elías; y otros, jeremías, o alguno de los profetas.

(15) Él les dijo: Y vosotros: ¿quién decís que soy yo?

(16) Respondiendo Simón pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente.

(17) Entonces le respondió Jesús: bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

(18) Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

(19) Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Aquí hay una pregunta: “¿Quién dicen los hombres que yo soy?” Entienda algo: Jesús no tenía problemas de baja autoestima ni complejos de inferioridad, no le parece? En realidad, a Él le interesaba un comino lo que la gente pensara de él. Entonces tenemos que averiguar por qué o para qué hizo esa pregunta, porque por vanidad personal, razones políticas de consenso o baja autoestima no fue, seguramente.

Aquí el asunto, es: identidad. ¿Quién identifica usted que es Cristo hoy? Él pone una demanda, en los discípulos, que tengan una revelación presente de lo que Él es. Todos tenían una mentalidad regresiva. Jeremías. ¡Buenísimo! Pero muerto en el momento en que se hizo la pregunta. Juan el Bautista. ¡Mucho mejor! Pero muerto también a la hora de la pregunta. ¿Quién es Jesús? “todo amor...” ¡Perfecto! Pero en el año cincuenta... ¿Qué es Jesús? “Misericordia...” ¡Tremendo! Pero en aquel tiempo lejano de la ministración personal. Hoy es otro tiempo.

¿Quién dice usted que Jesús es hoy? Eso es importante, porque sobre su entendimiento de quien es Él, hoy es que Él construye su iglesia. ¡Bien dicho, Pedro! ¡Y sobre eso es que yo edifico! Si eso no existe, yo no me involucro en la edificación. Si entiendes quien soy yo hoy, yo me involucro y participo en lo que estás edificando. Sobre ese tipo de pensamiento yo edifico mi iglesia. Sobre otro, no. No me venga usted con el revolucionario social, con aquel buen hombre, con el tremendo profeta o con el sabio maestro. Pedro dijo: tú eres el Cristo. Bien dicho: sobre ese principio voy a edificar. Fíjese que Él era lo nuevo, pero salvo Pedro, todo el mundo lo estaba comparando con moveres viejos, se dio cuenta? Es decir que en la mente de la humanidad, Cristo estaba siendo y haciendo lo que estaba haciendo ayer. Pedro fue el que pudo ver que la onda venía diferente. “No fuiste tú, Pedrito, fue el Padre que te lo mostró”, le dijeron.

Pedro vio que Cristo era otro ministerio, otra manifestación. Cuando vio que Cristo se manifestaba como autoridad, como rey, es decir: cuando usted entiende que la edificación de hoy es sobre realeza, sobre eso se edifica. Y Él se involucra.

Cristo edifica sobre una mentalidad adecuada para el tiempo. La salvación no es la meta del rey. Pablo dijo: “Hay gente que me quiere hacer daño, pero por más que me puedan hacer daño, igual las gentes son salvas; porque están predicando. Esto significa que es posible salvar gente aun con motivaciones perversas.

El propósito de Dios no es simplemente que usted sea salvo. El propósito de Dios es que usted acceda a la salvación pero que inmediatamente se ponga a trabajar para extender el reino. No hacerlo sería el equivalente a anotar a su hijo en una escuela que no da informática, computación. Le arruina la vida. Está en un excelente lugar, a lo mejor, pero no tiene futuro. Bien; si eso se está haciendo en la iglesia, hoy, las puertas del Hades no prevalecen contra ella. De otro modo sí pueden prevalecer.

Lo que sucede es que las puertas del Hades trabajan de dos formas: en contra o en lugar de. Hay iglesias que creen que Satanás no los está venciendo porque no perciben ataques ni batalla. Pero no se dan cuenta que eso sucede porque lo tienen adentro, operando en los principales lugares. La palabra Anticristo significar “estar en contra de” o “en lugar de”. Si yo me pongo a predicar un mensaje tomando una imagen de Cristo y dar una doctrina que parece ser buena pero que niega terminar la obra empezada, no me hace falta atacarlo a usted ni luchar: usted ya es mío.

(Mateo 18: 15)= Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

(16) Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

(17) Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia tenle por gentil y publicano.

Este pasaje tiene otras aplicaciones poderosísimas. Algunas de ellas, alguna vez, las hemos explicado, pero yo quiero traer con esto otros principios para hoy. Porque la Palabra es inagotable. No se cristalice, no vea lo mismo siempre. El mismo versículo, generalmente, le va a decir mil cosas.

De lo que le voy a hablar ahora es del asunto de la autoridad de la comunidad. Aquí la escritura le dice a usted que si este hombre no atendió a lo que uno le dijo y luego hizo lo mismo con dos, que el traerlo frente a la congregación lo debe cambiar. De manera que la congregación debe ser un algo que produce tal autoridad que determina un cambio en la gente. Si no, no es congregación.

Debe haber un elemento de autoridad comunitaria congregacional, corporal, que la gente tema mentir en esa presencia. Eso no significa convertirnos en un Sanedrín lleno de juicio y condena. Debe ser suficiente con pararse frente a la congregación para sentir el peso interior de esa autoridad.

Mientras más autoridad tiene alguien, más obedece la gente. Eso es peligrosísimo; se equivoca la autoridad, se equivoca toda la gente sujeta a esa autoridad. Esto es concepto de iglesia: crear gente que pueda canalizar el deseo espiritual de Dios y transformarla en manifestación práctica en la tierra. Eso es iglesia. Eso, no la gente.

Hay que cortarle la frivolidad a la gente. Que al que entra no se le ocurra andar con motivaciones adversas; que no se le ocurra venir y manipular una situación, o acercarse como los gabaonitas a decir una cosa cuando en verdad es otra, porque la cultura de la iglesia no concibe mentir. Porque no puede; siente que si lo hace se va a caer patas para arriba, muerto. Donde la integridad es tal que, si se dice una media verdad, se siente horrible. Y no por la gente, sino por la iglesia, esa cosa que tiene Dios para entrar a un lugar.

Tiene que existir en la iglesia una ambiente tal de integridad que, a quien llegue, aún por primera vez, se le presenta por ese ambiente, la certeza de que allí no va a poder hacer lo que se le da la gana y salirse con la suya. Que puede ocurrirle lo mismo que a Ananás y Safira. Porque a ellos los liquidó el ambiente imperante, no los apóstoles. Ellos no los juzgaron. Ellos no dijeron nada. Cayeron porque vinieron con una “mentira blanca”. A este principio, se lo puede resumir así: La autoridad de la iglesia debe poseer influencia para formar gente.

(Hechos 4: 35)= Y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

¿Usted recuerda las ofrendas que trajeron los que vendieron sus propiedades, sus posesiones? Esto fue un grado de comunidad, de unidad en la iglesia, que no fue precedido por ningún otro tiempo así, antes, en la Biblia. La tierra, era identidad generacional para la gente. Todo el mundo andaba con una pancarta que decía: “Yo soy el hijo de Fulano, de Zutano, que vengo de la heredad de Mengano”. La identidad del creyente, o del judío, estaba entrelazada con un pedazo de tierra. Es decir: vender la tierra, era vender lo que ellos eran. Se estaban desheredando. En suma: la iglesia es algo que tiene el poder para cambiar las normas culturales a la gente. La iglesia debe neutralizar los efectos de las distintas culturas del mundo e introducir la cultura del reino de Dios.

Aclarando: para que usted ayude a los suyos, Dios primero lo tiene que sacar a usted de entre los suyos. No hay nadie en la Biblia que haya sido usado por Dios que primero no haya tenido que dejar su tierra, su parentela, sus intereses privados, para crear algo que funcione.

Usted fíjese que lo que Ananás y Safira hicieron por fuera, no parecía ser un error. Trajeron un dinero igual que los demás, pero ellos habían vendido algo por diez dólares, pero como diez dólares les pareció mucho comparativamente con lo que esa gente carenciada arrimaba, se vinieron con cinco dólares, diciendo que eso era todo. Allí estuvo la cosa. Si ellos hubieran dicho la verdad, nadie les habría discutido su derecho. Pero eligieron mentirle al Espíritu Santo, no a los apóstoles. El final de la historia, usted ya lo conoce. Porque se supone que lo conoce, ¿No es así?

Así que cuando la cultura es construida, la deshonestidad de los hombres es vista como un mentirle a Dios. El problema está en que como hoy ya nadie opera en ese plano, a la gente (Y estoy hablando de creyentes, entienda) le cuesta mucho creer que alguien se le acerca sólo porque le ama. La palabra dice que cuando Ananás y Safira se desparramaron por el suelo bien muertecitos, Hubo gran temor en la iglesia. Esto quiere decir que: por causa de un episodio muy fuerte, la gente entendió que involucrarse en el reino era algo muy delicado y que no se podía jugar a la iglesia. Se era iglesia o no. Si se era, gloria a Dios y si no se era, que en paz descanse...

(Hechos 14: 23)= Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

(Tito 1: 5)= Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.

Vemos, por estos textos, que se establecen ancianos para poner en orden, para colocar en orden. Colocar en orden significa: sujetar el curso inevitable que tiene un grupo de gente cuando no hay alguien que se los ordene. Es decir que la gente, sin liderazgo, normalmente se desordena. Entonces, el hecho de que haya ancianos, es para ordenar, para mantener en orden lo que estamos construyendo, para que no se desvíe.

(Efesios 1: 222-23)= Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

¿Quién es la iglesia? El cuerpo de Cristo. ¿Adónde está, o tiene que estar, todo lo que Dios es? En la iglesia. Si no fuera así, no es falla ni problema de Dios. Es peligrosísimo poner hermanos en la esposa del Señor incorrectamente.

Se lo voy a decir de otro modo, aún a riesgo de que se asuste y se le salgan dos o tres demonios religiosos: sin la iglesia, Cristo no tiene forma. La única forma visual que tiene Dios, es el hombre. No estoy diciendo que todos los hombres son Dios, por favor, entienda y lea bien; eso es Nueva Era. Digo que es la imagen de Dios en la tierra. Estamos esperando que un día, alguna cosa con figura humana llamada Dios se venga desde allá donde está y nos rescate. Lo lamento. Dios es Espíritu. ¿Usted leyó esto en alguna parte, verdad? Dios es Espíritu. ¿No es cierto que entendiendo esto, se le van las ganas de hablar mal de la gente, de manosear a la iglesia, de manipularla incluso?

(Colosenses 1: 18)= Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; (19) por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda la plenitud, (20) y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

(21) Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado (22) en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él; (23) si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

Nosotros, fíjese, usamos la expresión “Cuerpo de Cristo” como una organización. No. Somos miembros de sus miembros. Él, sin usted, no tiene ojos; Él, sin usted, no tiene pies. Él, sin usted, no puede tocar a la sociedad. ¡Señor! ¿Por qué no haces algo con este problema? - ...Porque estoy en ti... Es decir: interpréteme bien antes que salga por allí a decir que estoy proclamando la doctrina de la Nueva Era: la sociedad tiene que ver a Dios en usted. No tiene otro modo, salvo que a Dios se le de la gana de manifestarlo a alguien de otra manera.

(Colosenses 2: 19)= Y no asiéndose de la cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios.

(20) Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿Por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos?

Allí vemos que la cabeza y nosotros, estamos unidos. Cuando las mujeres dan a luz a un niño, ¿Qué es lo primero que sale? En un parto normal, la cabeza. Y cuando sale el cuerpo, ¿Está unido o separado con esa cabeza? Unido; en una sola entidad. No hay uno arriba y uno abajo; hay una sola entidad: cabeza y cuerpo.

Es necesario que yo me vaya, porque si no, no regreso. Regresó hecho espíritu y se metió dentro suyo. Él es la cabeza. Se supone, entonces, que eso que está dentro suyo lo gobierne a usted, para el cuerpo funcione para beneficio del reino de Dios y no para el suyo.

Pero entonces, ¿Hay un regreso literal de Cristo? Sí, pero no estamos ahora hablando de eso; estamos hablando de que el cuerpo de Cristo, es la plenitud de Dios. El único Dios que la sociedad va a ver. Eso es lo que estamos construyendo ahora. Por eso es que, una imagen incorrecta de Dios, es un anticristo.

Hay miles de personas que aman a Dios y sin embargo odian a la iglesia. Porque la iglesia no representa al Dios que, ellos entienden, debe existir. No hay forma en que esa sociedad pueda relacionar a Dios con las actividades típicas de la iglesia. Es que sería un Dios medio confundido, que no tiene sabiduría, que no tiene autoridad y que no sabe salir de un problema. Deja toda la sensación de que si Dios es Dios, debe saber un poco más que lo que la iglesia representa.

Esto significa, Primero: Que usted tiene que tener una clara representación de Cristo en su iglesia. Carácter, la forma en que usted habla, su declaración, todo su propósito. Las relaciones que hay entre maridos y mujeres, las revelaciones que hay entre iglesias y pastores, expresan la relación que hay entre la iglesia y Dios.

Segundo: Que somos mayordomos de los decretos proféticos. Es decir: lo que Dios ha dicho en la Biblia, tiene que ser recibido por su cuerpo y manifestado. Somos responsables de que la escritura se cumpla. Somos su cuerpo, la única manera natural que Él tiene de manifestarlo.

Tercero: somos responsables por la manifestación apostólica. Alguien tiene que decir: esto es aquello. Alguien tiene que decir: hasta aquí se cumple esta escritura. Alguien tiene que decir: eso que dijo Joel, yo lo puedo hacer. Y allí termina la profecía. Sino sigue vagando esperando que haya una generación que la manifieste y nunca terminamos. Tenemos que arrancarle el manto futurista a la Palabra, para que se terminen los cumplimientos de las profecías que faltan. Hay algunas escrituras que le voy a dar ahora que sirven para confirmar lo dicho y, además, para que sepas qué es lo que estamos buscando como iglesia.

(Colosenses 1: 28)= A quien anunciamos amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre; (¿Qué queremos entregar? Gente perfecta. Gente forjada por Dios)

(Colosenses 4: 12)= Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. (¿Orar para que estemos qué..? Perfectos. Y ahora, además, completos)

(Hebreos 11: 39)= Y todos estos, (Viene hablando de los héroes de la fe), aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; (40) proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. (Aquí vemos que hay toda una gente que fueron gloriosas en Dios que no pueden terminar si nosotros no llegamos a ser: perfectos.)

(Santiago 1: 2)= Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, (3) sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

La palabra PACIENCIA va a ser una palabra muy popular en los últimos días. Una de las cosas que vamos a tener que desarrollar en los últimos días para prevalecer en los tiempos del anticristo es: PACIENCIA. Esa palabra es la palabra HUPOMONE y significa: una disposición mental que no se doblega ante ninguna circunstancia. Gente inconmovible. Es una palabra de fuerza, no debilidad. PACIENCIA, TELEOISIS, PERFECCION, COMPLETO. Esto es lo que estamos construyendo; lo que su mensaje debe producir; lo que su música debe decretar; lo que su espíritu debe manifestar, lo que el contenido de su conversación debe darle a la gente cada vez que usted habla.

(Apocalipsis 3: 2)= Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. (Note que nuestro asunto nso es ser lindos delante del hombre, sino ser hallado perfectos delante de Dios. Normalmente es todo lo contrario: ser perfecto ante Dios es verse horrible ante los hombres. Hay muchas iglesias lindas que no son perfectas.)

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