Tiempo de Victoria

¿Estás Contristando al Espíritu?

Cuántas veces, y esencialmente aquellos que concurren o son miembros de congregaciones más desarrolladas carismáticamente, han oído esta expresión o, directamente, les ha sido predicada desde el púlpito? ¿Y cuántas veces, también, total y plenamente de acuerdo con la expresión que oye, ha levantado su mano, (Si no ha levantado las dos. Si no se ha puesto de pie, incluso) y ha vociferado, casi: ¡¡AMEN!! Algún día vamos a estudiar más profundamente el significado de la palabra AMEN. Estoy seguro que usted la va a dejar de pronunciar en muchas de las ocasiones que acostumbra a utilizarla. Esto, sencillamente, porque en la mayoría de esas ocasiones, usted no sabe del todo bien lo que está diciendo, lo que está declarando. Pero ese no es nuestro tema aquí. Lo que sí vamos a ver, en cambio, y desde la Biblia, no desde la sabiduría humana por importante que sea, es hasta qué punto, verdaderamente, no está usted contristando al Espíritu Santo de Dios y no se había enterado.

Primero lo básico: gramática elemental. Verbo CONTRISTAR. Diccionario: “Afligir, entristecer”. Ahora bien: AFLIGIR, también de acuerdo con el diccionario, es “Causar molestia o sufrimiento físico; angustiar, incitar al llanto, entristecer”. De acuerdo; ahora ya sabe que cuando se le pregunta si está contristando al Espíritu, entienda que lo que se le pregunta, es si está haciendo algo que le cause molestia, sufrimiento, angustia, tristeza o sencillamente llanto al Espíritu Santo de Dios, que es una persona y no una cosa abstracta como muchos insisten en evidenciarlo. Vamos a ver en la Palabra si por alguna casualidad usted no está dentro de la figura de nuestro título. Si no lo está, gloria a Dios por su victoria en Cristo. Si lo está, gloria a Dios porque es enseñanza para acceder a esa victoria en Cristo.

(Salmo 38: 15)= Porque en ti, oh Jehová, he esperado; tú responderás, Jehová Dios mío.

(16) Dije: no se alegren de mí; cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí.

(17) Pero yo estoy a punto de caer, y mi dolor está delante de mí continuamente.

(18) Por tanto, confesaré mi maldad, y me contristaré por mi pecado.

Este salmo, que escribe David, es una verdadera súplica de un pecador genuinamente arrepentido. Confía en Dios y sabe que Él le va a responder aunque no lo merezca, pero está consciente de sus errores, de sus pecados y, agrega, que la conciencia de ese pecado lo contrista, lo entristece. Esto nos deja un principio: el elemento esencial que contristaría al Espíritu Santo que mora en nosotros, es El Pecado. ¿Lo tiene? ¡Confiéselo ya y pida perdón, urgente! ¿No lo tiene? ¡Gloria a Dios! Pero siga adelante.

(Romanos 14: 11)= Porque escrito está: vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará a Dios.

(12) De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

(13) Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

(14) Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que es algo es inmundo, para él lo es.

(15) Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió.

Esto habla de que los cristianos no deben juzgarse unos a otros sobre la base de cuestiones moralmente neutras, porque cada individuo es responsable ante Dios. Aquí se está hablando concretamente de reglamentos en torno al comer ciertas cosas o no comerlas. Y dice que nada es inmundo en sí mismo, sino que el corazón del hombre puede hacer o no inmundo algo. Pero el principio que nos deja este pasaje, es que así como el hombre es contristado por juicios reglamentaristas de sus hermanos, así también el Espíritu Santo. Por lo tanto, además del pecado, ahora tenemos otro fundamento para contristar a la tercera persona de la Trinidad: El Legalismo.

Según lo que se describe en las interpretaciones sobre dicción de pasajes bíblicos, lo que aquí se está señalando es No arruines, (Esto es: no sea usted causa de ruina) con tus reglamentos sobre la comida, a aquel por quien Cristo murió. En la comparativa, el Espíritu Santo puede entristecerse y afligirse a causa de sus exagerados cumplimientos de las leyes externas menospreciando las internas.

(2 Corintios 1: 21)= Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, (22) el cual también nos ha sellado, (Usted, ahora, para su interior, puede decir: ¡Estoy sellado!) y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. (ARRAS, es la palabra ARRABON y constituye un término comercial que habla de entregar dinero en garantía, una parte del precio de compra pagado por adelantado como el pago inicial. En Argentina lo llamamos “señar la compra”, Seña. ARRABON es el primer adelanto, que garantiza la plena posesión cuando la cantidad total se paga después. Es decir que esta palabra le dice que el Espíritu Santo de Dios, con el cual es usted sellado en la conversión, constituye una seña del pago total que Dios le dará a usted cuando se cumpla la totalidad de la promesa.)

(23) Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a Corinto.

(24) No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.

(2 Corintios 2: 1)= Esto, pues, determiné para conmigo, no ir otra vez a vosotros con tristeza.

(2) Porque si os contristo, ¿Quién será luego el que me alegre, sino aquel a quien yo contristé?

Esto habla de un asunto específico ocurrido en la iglesia de Corinto, pero el principio espiritual que encierra, permanece intacto. Dice la Palabra que el fruto del Espíritu, entre otros, es gozo. No tenerlo, es estar en desobediencia. Es como decirle al Espíritu: “Yo no creo que tú puedas proporcionarme gozo”. Por lo tanto, para contristar al Espíritu, nada mejor que La Incredulidad.

Hay otro texto, en esta segunda carta de Pablo a la iglesia de Corinto, que habla del arrepentimiento de esta gente, y que muestra con claridad otro de los aspectos que llevan a entristecer, (Contristar) al Espíritu Santo: que viene a ser su propia tristeza.

(2 Corintios 7: 4)= Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones. (Sí; ya sé. Usted lee esto y dice: “Pablo está rematadamente loco”. ¿A quien se le ocurre sobreabundar en gozo por las tribulaciones que está padeciendo? ¡Esto no puede ser cierto! Es cierto. Pablo dice que es así. Salvo que usted prefiera desmentir a Pablo).

(5) Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, de conflictos, de dentro, temores. (Un momento: ¿Usted me quiere decir que Pablo nos está diciendo que desde la oposición que viene del lado de afuera de la iglesia se producen conflictos, pero que desde la que viene de adentro se produce temor? Ni más ni menos. ¿Temor adentro de la iglesia? ¿Quién era el dueño del imperio del miedo?)

(6) Pero Dios, que consuela a los humildes, (HUMILDES, aquí, es la palabra TAPEINOS y habla, literalmente, de “inclinarse hasta el suelo”; es tomar una conciencia de pequeñez e insignificancia delante de Dios) nos consoló aquí con la venida de Tito; (7) y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aún más.

(8) Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó.

(9) Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.

(10) Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, (Tome nota de esto) de que no hay que arrepentirse, pero la tristeza del mundo produce muerte. (Naturalmente habla de muerte espiritual, aunque tampoco habría que descartar la otra. ¿En qué parte del ser se engendra el suicidio? Estos dos principios siguen vigentes)

Es decir que esto le deja algo muy evidente y notorio. Cuando experimenta usted un tipo de tristeza que viene de Dios, es un sentimiento que le da una enorme convicción de pecado, de cosa sucia que necesita ser limpiada y de una profunda necesidad de arrepentimiento para perdón. Ahora, cuando lo que siente usted es algo que lo aplasta, lo oprime y no lo deja ni respirar, eso no viene de Dios, viene del diablo, se llama angustia, depresión o como usted quiera, pero para definirlo y erradicarlo como causal de contristamiento del Espíritu Santo de Dios, lo quiero llamar Tristeza. ¿Un espíritu inmundo? ¿Un demonio? El factor que produce el problema no es tan grave como la abertura que se presenta en su armadura espiritual por donde el diablo puede introducir sus dardos.

Son innumerables los estudios que sobre la persona del Espíritu Santo se han llevado a cabo. Se ha detallado con precisión casi milimétrica su obra general en el pueblo de Dios, se ha esclarecido hasta el cansancio que mora en el ser interior del creyente. Ya en el libro del profeta Ezequiel 36:27, vemos que dice: Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra. Es decir que Dios hace una: poner dentro de usted, cuando usted le entrega su vida, a su Espíritu Santo. Pero al mismo tiempo, le pide a usted tres: dos de ellas, muy teóricas y hasta sencillas: andar en sus estatutos y guardar sus preceptos, pero además una tercera bastante compleja, como que es con la que la mayoría de los creyentes tienen problemas: ponerlos por obra.

En otro lugar de la escritura se nos asegura además que habrá un derramamiento del Espíritu Santo, factor al cual accederemos por fe, no por méritos humanos alguno. Será simplemente sobre jóvenes y ancianos, otorgado por Cristo, dado en respuesta a la oración a los que esperan en Dios y producirá poder para el servicio. Hablan también varios textos de un bautismo del Espíritu Santo. A mí no me seduce demasiado ahondar en esto porque ha sido, y por allí es todavía, causal de alto divisionismo en la iglesia, pero dos cosas concretas y puntuales le voy a decir: 1)= La Biblia habla de bautismo del Espíritu Santo o con el Espíritu Santo. Usted no lo puede sacar de allí a ese texto aunque su denominación haya decidido no creerlo. Nadie roba páginas de la palabra de Dios en beneficio de ninguna doctrina humana. 2)= El bautismo es algo que sucede por primera y única vez. Nadie puede ser bautizado varias veces. Nadie discute experiencias vividas, pero vamos a convenir algo: un bautismo y luego un permanente llenar o una permanente llenura, ¿De acuerdo?

Pero también es muy clara y concreta la escritura que usted puede pecar como sea, donde sea y contra quien sea, y siempre tendrá la posibilidad de ser perdonado y restaurado, pero le aclara con meridiana claridad, aunque muchos que ven a Dios con una sobredosis de bondad lindante con la estupidez humana, que el pecado que no será perdonado es el que se produce, a sabiendas, y por decisión propia, contra el Espíritu Santo. Mira los siguientes textos:

(Isaías 63: 10)= Mas ellos fueron rebeldes, e hicieron enojar su Santo Espíritu; por lo cual se les volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos. (¿De dónde salió este pasaje? ¿Siempre estuvo allí? ¿Usted me quiere decir que si no ando como debo, el Espíritu Santo se me vuelve enemigo? Jamás podría yo decirle algo así. Es demasiado fuerte y parece hasta antidoctrinario y hereje. Sólo que hay un problema: como usted ya ha podido comprobar, la Biblia sí que lo dice. Entonces, la duda es: ¿Vamos a creerle a la Biblia lo general o sólo lo parcial?)

(Mateo 12: 31)= Por tanto os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; Mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

(Marcos 3: 29)= Pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene JAMAS perdón, sino que es reo DE JUICIO ETERNO.

(Hechos 5: 3)= Y dijo pedro: Ananás, ¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo y sustrajeses el precio de la heredad?

Estamos hablando de pecar en contra del Espíritu, como hecho, pero no tenemos claras las consecuencias posteriores. También hay un par de pasajes que garantizan la factibilidad de que, si Dios quiere, retire su Espíritu de quien no está en condiciones de tenerlo. En el primer libro de Samuel, capítulo 16 y verso 14, vemos que el Espíritu de Jehová se apartó de Saúl y que como consecuencia de ello, un espíritu malo lo atormentaba, y el propio salmista, en el salmo 51 verso 11, pide, ruega, clama casi: No me eches delante de ti y no me quites tu Santo Espíritu. Es importante no ser esquemáticos en el evangelio por una sencilla razón: Dios es Soberano y, como tal, no se ata ni se sujeta a ningún esquema, y mucho menos si es un esquema de hombre. Hay muchos ministros que se manejan de un modo tal como si Dios estuviera esperando sus órdenes para moverse. Sea cual fuere el nombre y el prestigio de ese ministro, la situación siempre será a la inversa. Volvamos ahora a las causales de contristamiento del Espíritu Santo. Volvamos al pasaje clave de todo esto y el que de alguna manera, le va a ayudar a responder la pregunta del título: ¿Está Contristando al Espíritu Santo?

(Efesios 4: 17)= Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, (18) teniendo el entendimiento entenebrecido, ajeno de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; (19) los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

Lo primero que vemos aquí con relación a lo que significa ser un hombre nuevo, es el cuidado que debemos tener a la hora de evitar y rechazar la manera mundana de pensar. Además, debemos comprender que pensar como el mundo secular e incrédulo lo hace, nos habrá de conducir necesaria y obligadamente a la impureza y la sensualidad.

Con respecto a la vanidad de la mente, hay cinco aspectos que debemos tener en cuenta porque resumen esta palabra cuyo significado es vacío, falta de propósito: 1) Entendimiento oscurecido. Nos pueden mostrar las cosas con lupa y no la vemos.- 2) Alineación de la vida de Dios.- 3) Ignorancia de los caminos divinos.- 4) Corazones endurecidos.- 5) Pérdida de sensibilidad. La palabra griega indica más concretamente: “Descuido”.

(20) Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, (21) si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús.

(22) En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, (23) y renovaos en el espíritu de vuestra mente, (24) y vestios del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Las expresiones “viejo hombre” y “nuevo hombre”, destacan el contraste entre el anterior estilo de vida, dominado por el espíritu de desobediencia y la nueva capacidad del creyente para adoptar un nuevo estilo de vida, de obediencia a Dios, gracias al poder del Espíritu Santo.

(25) Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

(26) Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, (27) ni deis lugar al diablo.

(28) El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga que compartir con el que padece necesidad.

(29) Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

(30) Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

(31) Quítense de vosotros toda amargura, enojo, gritería y maledicencia, y toda malicia.

(32) Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Quiero, en primera instancia, reflexionar sobre la literalidad de este texto. Dice, en principio, que tenemos que practicar con diligencia la sinceridad y la veracidad en todas nuestras relaciones. Que tenemos que enfrentarnos a la ira con rapidez, no permitiendo que influya en la forma como tratamos a los demás. Es decir que aunque se comprende que el enojo pueda asaltarnos de vez en cuando, no debemos permitir que nos domine. El hecho de decir que no debemos permitir que se ponga el sol sobre nuestro enojo, implica arreglar las diferencias que podamos tener con las personas hoy, no esperar a mañana. Alguien, alguna vez, dijo que quien se acuesta y se duerme enojado, es probable que amanezca contracturado y dolorido en sus huesos. No tiene valor de doctrina esto, pero sucede muy a menudo; está comprobado.

Cuando dice que no tenemos que dar lugar al diablo, esa palabra, LUGAR, en el griego es la palabra TOPOS, y subraya la posibilidad de que los creyentes permitan al diablo controlar sus vidas. Esta es una advertencia contra las suposiciones teológicas que niegan la eventualidad de que tenga éxito cualquier intento demoníaco de perturbar o dominar a los cristianos. Pero las recomendaciones que acompañan esta afirmación equilibran la situación, dejando sentado que los creyentes responsables no pueden culpar a la ligera al diablo por pecados a los que han cedido obedeciendo las inclinaciones de la carne.

Ahora bien, con respecto al contristamiento del Espíritu, aquí hay varias facetas que conllevan esa situación. Una de las cosas que contristan al Espíritu, es La Mentira. Parecería innecesario decirlo, ya que esto forma parte de los antiguos diez mandamientos de Moisés. Sin embargo, todo deja evidencias muy claras de que hay mentira en la iglesia. De la parte de abajo y de la parte arriba de la estructura. Lamentable y triste, pero real. Otro factor, es El Enojo. Paz, Benignidad, Paciencia, Dominio Propio, frutos del Espíritu Santo que se contraponen con el enojo. El Robo, que no habla de algo en gran escala necesariamente. Puede ser hasta el papel o las lapiceras de la oficina donde usted trabaja. Las Malas Palabras, que es el equivalente a las bíblicas palabras corrompidas. El significado literal, es desmejoradas, podridas, expresiones que se destinan normalmente a la carne dañada, las frutas pasadas y las piedras desmenuzadas. La Amargura. Este espíritu, cuando trabaja en el creyente, le impide acceder a uno de los más hermosos frutos del Espíritu: el gozo. La Maledicencia. Esto ES el hablar mal. Ya sea de cosas, de personas, de organizaciones, de lo que sea. No hablo de autocrítica ni exhortación, hablo de murmuración mal intencionada, que tiene que ver, precisamente, con otro elemento nocivo: La Malicia, que se usa para esto y, especialmente para todo lo que tiene que ver con el dudoso humor que se usa en el mundo y, finalmente, La Falta de Perdón.

Después de visto todo esto, a lo mejor usted se siente identificado con algunas de estas cosas. Si así fuera, no tiene que sentirse mal o con culpa, lo que tiene que hacer es recordar lo que dice este verso 30: Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Muy bien; lo primero ya lo hemos visto, pero lo segundo nos dice otra cosa. Porque esa expresión de que el Espíritu Santo nos ha sellado, equivale a decir que nos ha autorizado como representantes del reino de Dios a los creyentes y mora en nuestro interior. Si es contristado, nosotros deberemos ser los primeros en saberlo. Eso si hemos sido conscientes de que nos habita. Contristar, le recuerdo una vez más, significa causar heridas o angustia, exactamente el sentimiento que experimenta el creyente cuando el pecado o la desobediencia se alojan en su vida.

Por experiencia, quiero resaltarle, esencialmente, dentro de las cosas que pueden desmejorar su relación con Cristo por haberse contristado el Espíritu Santo, la falta de perdón. Es un problema tremendo, un verdadero flagelo en la vida espiritual de las personas. Jesús enseñó el deber de perdonar, no la conveniencia ni la sugerencia ni la eventualidad; el deber. Y dijo que debíamos hacerlo como Dios mismo nos perdonó: sin cobrarnos nada por eso. Una vez puesto en orden todo este asunto, le pregunto una vez más y no me responda con velocidad; piénselo: ¿Está contristando en algo al Espíritu Santo?

<>< <>< <><


Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar


Principal | Palabra del Día | Quienes Somos | Libro de Visitas | Contacto | Aviso Legal
Crecimiento | Estrategia | Ayuda | Colaboraciones | Producciones | Palabra Confirmada | Libros
www.tiempodevictoria.com.ar | 2002-2014