
Resulta poco menos que increíble observar como, algunos textos bíblicos, han sido utilizados como bastiones moralistas, científicos o de educación social. No se discute; la Biblia contiene en su profundidad, mensajes claros para todas estas áreas de la vida, pero en modo alguno está escrita en exclusividad para ellas. Uno de esos casos, es el que tiene que ver con el Proverbio 31m a partir del cual, tanto cristianos como no cristianos que gustan de repasar los textos bíblicos, han tomado por senderos muy espinosos sólo por no terminar de creer que el Espíritu Santo tiene otros intereses más altos que modificar cuestiones domésticas en ciertos domicilios.
(Proverbios 31: 10)= Mujer virtuosa; ¿Quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.
(11) El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias.
(12) Le da ella bien y no mal todos los días de su vida.
(13) Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos.
(14) Es como nave de mercader, trae su pan de lejos.
(15) Se levanta aún de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas.
(16) Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos.
(17) Ciñe de fuerza sus lomos, y esfuerza sus brazos.
(18) Ve que van bien sus negocios; su lámpara no se apaga de noche.
(19) Aplica su mano al huso, y sus manos a la rueca.
(20) Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso.
(21) No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.
(22) Ella se hace tapices; y de lino fino y púrpura es su vestido.
(23) Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.
(24) Hace telas, y vende, y da cintas al mercader.
(25) Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir.
(26) Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.
(27) Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.
(28) Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: muchas mujeres hicieron el bien; más tú sobrepasas a todas.
(30) Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada.
(31) Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.
La lectura literal de esta porción del proverbio 31, que tiene mayoritariamente en todos los ejemplares de la Biblia el subtítulo de “La Mujer Virtuosa”, deja la sensación (Y en este tenor se comenta en una gran cantidad de trabajos realizados por reconocidos comentaristas), que sólo se trata de un desglose salomónico relacionado con el ideal de la mujer en su entorno íntimo, familiar y social. Puede ser, no lo discuto. Principalmente porque a Salomón le podremos endilgar, censurar y negar muchas cosas, pero en lo que se refiere a su experiencia con la mujer, parecería poco probable. Tuvo trescientas esposas y setecientas concubinas. Y como centro máximo de su personalidad, a muchos que toman la historia con la respetuosa cuota de humor, les agrada puntualizar que también tuvo trescientas suegras…
Sin embargo, al escudriñarlo con discernimiento, (Esto es: verlo con ánimo investigador bajo la luz y la guía del Espíritu Santo), nos da una pauta diferente; pauta que podemos observar claramente si reemplazamos a la hipotética mujer del modelo visible, a esa esposa virtuosa literal que ha producido más de un roce matrimonial, sencillamente por la esposa del Cordero. Estoy hablando de la Iglesia del Señor. No hablo de Tu congregación. No hablo de MI congregación. No hablo de LA congregación local. Hablo de la Iglesia. ¡Pero hermano! ¿No son la misma cosa? Deberían serlo, pero créame que no siempre.
Iglesia virtuosa, ¿Quién la hallará? Suena mucho más que diferente leído así, verdad? Sin embargo así podríamos simbolizar la lectura de la primera parte del verso 10. Entonces nos cabe preguntarnos: ¿Qué es la virtud? Es un término que denota un conjunto de cualidades. Moralidad, bondad, valor, renombre, excelencia y alabanza entre otras, nada menos. Aquí usted ya puede ver que, si bien algunas de estas cualidades son factibles en seres humanos, hay otras que tienen más relación con la Gran Esposa que con la suya personal, esa con la que un día de hace muchos años se casó profundamente enamorado; esa misma con la que hoy a veces discute porque no alcanza a ver en ella las condiciones que se mencionan en este proverbio. Calma; usted no tiene que pensar en una carta de repudio; usted tiene que pedir ayuda al Espíritu Santo y entender lo que Él quiere revelar en este tiempo.
Ahora bien; si la mujer es la iglesia, el esposo es Cristo. Entonces vemos que una iglesia virtuosa es corona para Cristo, la cabeza; pero si no lo fuera, es como carcoma a sus huesos. Resulta incomprensible suponer literalmente un marido enfermo de los huesos o el propio Señor experimentando esta dolencia. Allí tendremos que indagar qué es la Carcoma. La carcoma es un debilitamiento de los huesos; una pérdida de consistencia y vigor que puede llevar, incluso, a su fractura. ¿Quiere completar el cuadro? Recuerde entonces que toda la estructura ósea es la base, el hierro de construcción donde se asienta la potencia o la impotencia, la fuerza o la debilidad del cuerpo. ¿Va entendiendo?
Según Filipenses 4:8, una iglesia debe pensar en incursionar en todo lo que es verdadero, honesto, justo, puro, amable, con buen nombre y digno de alabanza. Según 1 Pedro 2:9: Linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para anunciar, precisamente, las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable, y según 2 Pedro 1:5, deberá poner diligencia, fe para añadirla a esa virtud y conocimiento para anexarlo a esa virtud.
El resto del texto señala que cuando la iglesia es así, está por encima de todas aquellas cosas a las que los hombres le otorgan valor. Y da como ejemplo muy válido a las piedras preciosas, elementos por los cuales la raza humana se arremete, se roba, se defrauda, se engaña y hasta se mata.
El verso 11 comienza puntualizando que, en ese caso, el corazón de Cristo está totalmente confiado en ella y que por esto, no le faltará ganancia. Está bien, pero: ¿Qué es la ganancia? Acción y efecto de ganar. Entre otras acepciones populares, hay dos que sintetizan la labor de la iglesia, conforme al propósito de Dios. Nº 1: Conquistar una plaza, una posición, esto dicho en términos bélicos, que no es hacerse simpática para el medio dentro del cual actúa, negociando por allí valores que no son negociables, sino tomar terreno que le pertenece al reino de Dios, desalojando de allí al usurpador que supone tener derechos a mantenerlos como propios, cuando Jesús desde la cruz, declaró precisamente la anulación de todo decreto que pudiera otorgarle esos derechos. Nº 2: Ganar, también, es llegar al lugar pretendido; al objetivo previsto, a la Canáan contemporánea. Esto no parece tener nada que ver con su esposa, no? La iglesia no está plantada aquí para sobrevivir, para entretenerse reuniéndose cada semana. La iglesia está puesta para cumplir con el propósito divino. Eso es, tener ganancia.
El verso 12 asegura que una iglesia así le da a Cristo bien, nunca mal; y que lo hace TODOS los días de su vida, no solamente los días de reunión, servicio o culto. Dice, además, en el verso 13, que esa iglesia busca LANA y LINO. La lana es el rótulo del pelo fino, tanto de la oveja como de la cabra. Ahora, para entender bien lo que significa la lana, deberemos ir más atrás en el tiempo: Mire:
(Isaías 1: 18)= Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fuesen rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
De lo que se desprende, claramente, que la lana simboliza el cambio que Dios opera en los pecadores. La iglesia del Señor buscará que todos los pecadores tengan su oportunidad y su posibilidad de experimentar ese cambio.
El Lino, mientras tanto, era un material textil que se extraía del tallo de la planta del mismo nombre y que se utilizaba, fundamentalmente, para fabricar el efod, túnica sacerdotal por excelencia. Sin embargo, hallamos dos escrituras que le otorgan al lino un símbolo tan marcado, tan visible, que se va más allá de la calidad o el valor de la tela misma.
(Lucas 16: 19)= Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.
Esta parábola del rico y el mendigo nos muestra que vestirse de lino fino, es símbolo de riqueza y esplendor. Ese, y no otro, es el destino de la Iglesia del Señor. La miseria no figura en el plan de Dios para sus hijos. Humildad y cierta pobreza, puede ser; el grupo apostólico era muy heterogéneo en ese sentido, pero miseria, no. La miseria es una patraña del diablo, urdida para ridiculizar – en la persona de sus hijos -, al pueblo de Dios y para fabricarle, ante el mundo, un aura de grupo de menesterosos clamando por ayuda, subsidios o complacencias gubernamentales, mientras se dedican a la religión porque en la sociedad no tienen espacio porque están idos, dementes, alienados, locos. Más o menos así es la lectura.
A todo eso le debemos, todavía, y por influencia cultural muy fuerte, la proliferante teología de la miseria, en la que muchos sobreviven alegremente, no sólo no batallándola, sino incluso acariciándola, cuidándola, mimándola, porque están fiel y sinceramente convencidos que, mientras más miserable sea su pobreza, más cerca estarán de Dios. No saben que en la realidad, es en esa situación y por una serie de importantes y válidas razones que no hacen a este tema, cuando más lejos se encuentran. Lo mismo, exactamente lo mismo, va a suceder con la antípoda de esta doctrina, que es la de la Prosperidad, con un mensaje que le dice a usted que si no es rico y poderoso, algo anda mal en su relación con el Señor, porque los cristianos están destinados a ser todos multimillonarios. La falta de conocimiento del pueblo lo ha llevado a militar en estos terrenos perdiendo tiempo, años y hasta cosas más esenciales por esa causa.
(Apocalipsis 19: 7)= Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.
(8) Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.
Supongo que está lo suficientemente claro como para no necesitar explicaciones. El lino es la vestimenta de la iglesia, los santos, porque simboliza sus acciones justas. Ya no me parece, estoy cada vez más convencido que esto no tiene absolutamente nada que ver con su esposa, hermano…
(Verso 13)= Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; (¿Quién estaba vestido así?) y su nombre es EL VERBO DE DIOS. (Punto aclarado: es Cristo.)
Y los ejércitos celestiales, (Que es la iglesia en gloria) vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.
¿Usted tiene interés en formar parte de esta Iglesia victoriosa y gloriosa? Olvídese de su esposa, entonces, de aquí en más y cada vez que lea el Proverbio 31. El lino no es un sueño salomónico, el lino es su ropa por excelencia de acuerdo con el propósito de Dios. ¿Está usted en condiciones de vestirse de esa ropa de privilegio? Si no lo está, acomode todas sus cosas visibles y ocultas ante la presencia de Dios. Hay tiempo; hay perdón, hay redención, hay restauración.
El verso 14 habla de que la esposa es como nave de mercader que trae su pan de lejos. ¿Qué es una nave sino un elemento utilizado para recorrer distancias sobre el agua de la bendición arrastrada por los vientos del Espíritu Santo y con destino a objetivos precisos? Muy bien, pero si eso es así, la figura de un mercader, hombre no demasiado simpático en el marco histórico, debe tener un símbolo muy concreto para que haya sido añadido, verdad? Lo es, mire:
(Mateo 13: 45)= También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas.
Listo. Cerrado el círculo. La esposa virtuosa, la Iglesia, navega sobre aguas de bendición en el reino de Dios, no arriesgando zozobrar y hundirse ante las antojadas tormentas que fabrican los demonios.
Y que trae su pan, (Es decir: su alimento), de lejos. No de la sabiduría humana; no de la cocina centralizada del intelecto, la fraseología o la terminología teológica y religiosa, sino de lejos, del origen y principio de todos los principios: Cristo Jesús.
El verso 15 dice que se levanta aún de noche, en la mayor oscuridad, en la máxima crisis, donde es imposible ver algo, y alimenta igual a su familia y a todo el que se acerca a su casa, donde también están sus hijos y sus criados, los siervos, los recién llegados.
El versículo 16 agrega que considera la heredad, que es un derecho sólo reservado para los hijos. Porque los siervos son salvos, pero no heredan. Los que heredan son los hijos, no los siervos. Y que además planta una VIÑA. ¿Qué es una viña? ¿De qué elementos se compone? Veamos: tiene cereal, (Alimento), tiene mosto (Avivamiento), tiene obviamente vino, (Revelación) y posee también una higuera. ¿Una higuera? Y sí; una higuera; la Biblia siempre lo menciona. ¿Y qué puede estar haciendo una higuera en una viña? Es espiritual, decididamente. La viña es el pueblo, conjunto, bloque, montón, pero la higuera, según Jeremías 24 entre otros, es el Remanente.
Trabajar en una viña, además, necesita de cierta pericia. No lo va a hacer cualquiera por mejor buena voluntad que tenga. Necesita poseer las condiciones, el conocimiento y la sabiduría precisa. Además de ello, hace falta mucha mano de obra, ya que se debe sembrar, cercar, labrar y, finalmente, cosechar. Cristo es la vid, nosotros los pámpanos. ¿Usted quiere ser un pámpano de esta viña? Trabaje duro, entonces.
El verso 17 nos dice que ciñe de fuerza sus lomos. Los lomos, en toda la escritura, son el auténtico símbolo de la capacidad de reproducción.
El verso 18 vuelve a recordar la noche, la oscuridad, la crisis, para acotar que allí tampoco se apaga su lámpara. ¿Qué es una lámpara? Literalmente, una vasija de barro cocido o metal con una mecha empapada en aceite. ¿Y qué es lo que la mantiene encendida? El aceite, la unción. Una Iglesia plena y rebosante de la unción del santo puede alimentar a sus ovejas aún en el medio de la noche más oscura y cargada de feos presagios y augurios.
El verso 20 dice que alarga su mano al pobre y también al menesteroso. Le está diciendo que tiene capacidad para sacar de donde está al que espiritualmente está en ruinas y también ayudar al carenciado que simplemente tiene hambre. Pero cuidado: la acción social de la Iglesia es un efecto, no la gran causa prioritaria. Es un ingrediente más de la personalidad de Cristo representada allí, no su razón de ser. No tengo tiempo y espacio, pero por favor lea Efesios 4:28 y Hebreos 13.16 .
Dice luego, en el verso 21, que no teme a ninguna de las inclemencias naturales porque está vestida (Recuerde, de lino fino), con ropa doble. ¿Cómo se entiende esto? No le busque demasiadas vueltas ni traiga nada de los cabellos. Sencillamente, tiene inmunidad espiritual. Si Dios con ella, ¿Quién contra ella? Porque todo lo puede en Cristo que la fortalece.
Vuelve a señalarnos en el verso 22 que se viste de lino fino y también de púrpura. Quiero recordarle que la púrpura, era la vestimenta que caracterizaba a los reyes, a los magnates y a los ricos. ¡No es símbolo, es promesa! Somos miembros de un reino de reyes y sacerdotes.
El verso 23 dice que el marido, a causa de ella, es conocido en las puertas. ¿Sabe qué es una puerta, en definitiva? Es el carácter de una ciudad. ¿Es Cristo conocido en toda su ciudad, su pueblo o su aldea, por causa de su esp0osa, la Iglesia de ese lugar? ¿Lo es ya? Mire lo que añade el verso 25. Su vestidura se caracteriza por fuerza y honor. Fuerza, Fortaleza, es el símbolo del poder y la protección de Dios y Honor, calidad de honorable, nos enseña que es digna de ser honrada, no basureada, minimizada, ridiculizada, oprimida, raquítica o dependiente de hombres y nombres ilustres, tanto sean de adentro como de afuera.
El verso 26 nos recuerda que cuando abre su boca, lo hace con sabiduría, no con críticas al estilo de los noticieros de televisión, ni con concepciones humanísticas, filosóficas o psicológicas. Porque su comportamiento global, - dice -, se enrola en la ley de la clemencia, es decir, de la misericordia. Una iglesia legalista, sin compasión, sin misericordia por el pecador, (Aunque de hecho, deteste el pecado), es tan infertil como una iglesia apática, indiferente y encerrada en sus ritos, organizaciones, celebraciones y disputas internas o reglamentos religiosos sin contenido.
(Salmo 37: 30-31)= La boca del justo habla sabiduría, y su lengua habla justicia. La ley de Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán.
Nos sigue diciendo, el Proverbio 31, en el verso 27, que la mujer virtuosa considera los caminos de su casa. Y cuando dice Camino, no habla de senda o sendero construido o trazado, sino de una idea que encierra un movimiento progresivo. Dijo un poeta secular que el hombre, hace camino al andar. Muy bien: la Iglesia hace su camino, andando; pasando todos juntos por el mismo lugar y por primera vez. Al igual que Josué en su ruta a Canaán, hoy la Iglesia viaja a ese Canaán espiritual como un cuerpo, donde nadie puede arrogarse experiencia previa, sencillamente porque nadie pasó antes por este lugar donde estamos hoy.
Sus hijos, dice el verso 28, la llaman bienaventurada. Aquí la palabra utilizada, es la palabra ASHAR, y significa: feliz, bendecida, próspera, exitosa, derecha y correcta. Ser correcta, ese es el significado preciso de ser bienaventurada.
(Salmo 72: 17)= Será su nombre para siempre, se perpetuará su nombre mientras dure el sol. Benditas serán en él todas las naciones; lo llamarán bienaventurado.
Si lo llaman bienaventurado a Cristo todas las naciones, eso nos cabe a nosotros como su cuerpo. SER CORRECTOS. Eso es exactamente lo que significa. Entonces pregunto: ¿Somos correctos? ¿De verdad lo somos? Entonces somos bienaventurados. El mundo no sólo quiere verlo, NECESITA verlo.
(Malaquías 3: 10)= Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
(11) Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
(12) Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable. (Esto es: Ser Correctos. No en el templo, no en el culto, no en la reunión. No alcanza. En todas partes. Eso es Iglesia según la óptica y los ojos de Dios) dice Jehová de los ejércitos.
Engañosa es la gracia y vana la hermosura, añade el verso 30. Es muy cierto. Hay cientos de iglesias que contienen hermosura por donde usted la mire. Tienen gracia, tienen excelencia en la alabanza, en la adoración, la música, la organización, el mensaje, la sobriedad; ¿Qué más se puede pedir? Simple. Sólo una cosa más: ¡Que sea de Jesucristo!
¡Pero hermano! Si tiene todo eso que usted está diciendo, ¿Cómo vamos a pensar que no es de Dios? Créame que a mí no me importa demasiado lo que una congregación muestra, o lo que vemos con nuestros ojos naturales en ella. La Iglesia de Dios no está puesta para ser observada, analizada, evaluada y rotulada conforme a nuestros ojos naturales. La Iglesia de Dios se discierne espiritualmente.
Si está entronizado Cristo como cabeza real y se mueve con libertad el poder del Espíritu Santo, es de Dios. Si algo de eso está disminuido, atenuado, neutralizado, manipulado o directamente inexistente: Babilonia; paralelo muy parecido a la iglesia, pero que no es la iglesia. La Iglesia que tiene sabiduría y victoria, es la que teme a Dios.
Y finalmente, el verso 31, concluye con esta expresión: Alábenla en las puertas de sus hechos. Clarísimo es que esto no tiene nada que ver con su esposa. ¿Usted piensa seriamente que por más que ella sea una mujer-diez, y usted esté sumamente contento con sus talentos, su ciudad, su pueblo, su país le va a fabricar canciones de elogio por eso? Lo más probable es que alguna de esas señoras gordas (Cuidado: gordas de adentro, de alma, de carnalidad, no de afuera), medio envidiosa, salga a decir que sí, que parece muy buena, pero que puede ser una “mosquita muerta” de esas que...
Por lo que yo he visto hasta ahora, tanto a mi ciudad como a cualquiera de las que tienen que ver con quien lea esto, los tiene sin cuidado la Iglesia del señor. A excepción de la consideración pequeña, tímida, para con alguna congregación determinada por alguna obra específica: un asilo, un geriátrico, un trabajo con drogadependientes, un comedor comunitario, un hogar de tránsito, una escuela o una fundación, cosa que nos llena de alegría y que están muy bien, en el resto nos ignora. Ah, y si puede, nos ridiculiza o nos da con un palo crítico por la cabeza.
Pero la Palabra dice que será alabada por sus hechos. Esos que termino de describir, ¿Son los hechos? No. Hechos, son sucesos de Dios. Obras, en tanto, son sucesos de hombres. ¡Pero hermano! ¿Qué diferencia hay? Mucha. Las obras, sucesos de los hombres, son los que le acabo de mencionar. Los hechos, los sucesos de Dios, son: Conversión, Redención, Perdón de Pecados, Salvación, Vida Eterna, Sanidad Física, Sanidad del Alma, Liberación. De eso, al menos que yo sepa, y fuera del que podemos denominar como “ambiente evangélico”, nuestras ciudades están al margen.
Recuerde esto: el mundo siempre estará dispuesto a aplaudir las buenas obras del cristianismo; lo que el mundo todavía rechaza por una simple cuestión de guerra espiritual, es a Cristo.
