Tiempo de Victoria

La Iglesia que Dios Quiere

En este trabajo quiero, a travÉs de un escudriÑar en las profundidades de las escrituras, traerle una visiÓn clara, concreta y precisa de lo que debe ser la iglesia segÚn la Óptica de Dios, que vale la pena aclararle, no siempre estÁ vinculada con la visión de algunos hombres que dicen representarle.

Él lo dejó escrito, lo puso en el libro como para que nosotros, usando la mente, la sagacidad y el hambre que por su Gracia nos fue dada para el conocimiento de la verdad, no nos equivoquemos y construyamos una imitación que se parece a la iglesia, tal vez, pero que no es La Iglesia.

Muchas veces le he dicho que la Biblia es un compendio de relatos literales que guardan principios espirituales que, con la unción del Espíritu Santo, está usted capacitado o capacitada para encontrar, leer, conocer, creer y poner por obra.

Porque si le pregunto si sabe lo que es el Candelero o Candelabro, inmediatamente y por poco que sepa, usted me va a contestar que es una especie de portalámparas o soporte sobre el cual se colocaba la lámpara para una mayor iluminación. A esa información, le agregará quizás que en las sinagogas modernas todavía figura, la imagen del Candelero, como un elemento de culto indispensable, sagrado y venerado.

Pero si vemos a la Biblia como lo que es, un verdadero arsenal, depósito de principios espirituales encerrados, escondidos en relatos históricos y literales, allí vamos a tomar contacto con la tipología de Dios, con la simbología que parece inundar todo el ámbito de la Escritura, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, donde la parábola de Jesús forma parte activa de su mensaje.

Y en este concepto, es donde nos vamos a encontrar con algo muy distinto a ese artefacto nacido hace tantos años y que todavía, si visitamos una sinagoga judía, podemos ver materializado tal cual se le ordenara hacerlo al pueblo de Israel. Y no es mera interpretación de hombres místicos, es revelación de Dios a través de su propia Palabra.

(Apocalipsis 1: 10)= Yo estaba en el espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

(Verso 12)= Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro, y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Antes de continuar, quiero mostrarle dos cosas para que tenga en cuenta: leyendo las cartas a esas siete iglesias, es indudable que con alguna de ellas va a comparar o identificar la suya; con sus pro y sus contras; con lo que tienen para aplaudir y con lo que tienen para censurar. Esto nos muestra que esas siete, (Número perfecto, número de lo completo) iglesias, son un prototipo, un modelo de la iglesia global, corporal, entera. En suma: la UNICA iglesia que Dios ve desde su sitial.

Lo segundo es para que usted tome nota, porque después va a encontrarle significado transparente y visible. El verso 13 dice que a ese semejante al Hijo del Hombre, (Que es Cristo), Juan lo ve EN MEDIO (No en EL medio o en el centro), de esos siete candeleros.

(Verso 16)= Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

¿Qué tenemos hasta aquí? Siete candeleros, siete estrellas y una espada aguda saliendo de su boca. Esta espada, ya lo sabemos, es su Palabra, elemento básico donde se fundamenta la razón de ser del evangelio. Por encima de todo lo demás; DE TODO. La Biblia lo dice no menos de cien veces. Pero... ¿Y las siete estrellas? ¿Y los siete candeleros? La misma Palabra va a darle a usted la respuesta.

(Verso 20)= El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, (Le recuerdo aquí que DIESTRA, significa autoridad y poder); y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias. (Esto le está hablando de la cobertura, de la potestad que está sobre la iglesia. Entender que se refiere al pastor de una congregación local, no sólo es reducir la Majestad de Dios a una congregación de barrio, sino también proyectar fuera del modelo bíblico de la iglesia primitiva a uno de los cinco ministerios sobre la cual fue edificada por Gracia de Dios y no por mérito de hombre) y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.

Es decir que, si el Candelero, según el Señor, es tipología concreta y visible de la iglesia, lo que debemos hacer, entonces, es bucear, investigar, escudriñar al Candelero y allí tendremos la visión clara, la revelación perfecta, de qué es lo que en verdad Dios quiere que su iglesia sea. Para eso, lo primero que vamos a revisar es la construcción del Candelero.

(Éxodo 25: 31)= Harás además un candelero de oro puro; (No dice oro; dice oro puro. El oro es el símbolo de lo inalterable, de lo eterno, pero para que sea puro, tiene que ser refinado y para que sea refinado, tiene que ser purificado pasando por un horno de altísima temperatura. Por lo tanto, el primer punto de lo que Dios quiere sea su iglesia, lo podremos resumir así: Pura, Inalterable y Resistente al Horno de la Prueba.) labrado a martillo se hará el candelero; (Hacer algo a martillo habla de trabajo personal, creativo y artesanal. Los golpes son necesarios. Punto segundo: La Iglesia no es producto de moldes ni de fabricación en serie; es Artesanía de Dios) su pie, (Es decir, su base, su fundamento), su caña, (La caña es el armazón. Es decir: habla de la estructura orgánica) sus copas, (Copa es el recipiente para el alimento: vino, (Revelación), agua, (Vida), sus manzanas, (Esto es, el fruto) y sus flores, (Es la vista externa, el adorno, lo que se muestra, el testimonio global) serán de lo mismo. (Resumiendo: este último “serán de lo mismo”, implica algo que está construido del mismo material, con la misma esencia, en unidad aleatoria y funcional. Lo que le dice, entonces, es que la iglesia deberá tener unidad entre su creación, sus bases, su estructura, su alimento, su fruto y su testimonio.

(32) Y saldrán seis brazos de sus lados; (Seis es el número de hombre y el brazo es el elemento ejecutor) tres brazos del candelero a un lado, y tres brazos al otro lado. (Esto habla de reparto equitativo de trabajo que, naturalmente, deberá ser ejecutado por hombres. Dios es Espíritu y un espíritu, sea bueno o malo, de Dios o del maligno, siempre necesita un cuerpo para manifestarse.

(33) Tres copas en forma de flor de almendro en un brazo (El almendro simboliza al espíritu pionero, ya que era un árbol temprano, que anticipaba a todos los demás), una manzana y una flor; así en los seis brazos que salen del candelero.

Aquí nos encontramos con el tercer punto identificatorio de la iglesia que Dios quiere hoy: Deberá ejecutar el plan de Dios con un espíritu pionero y con las tareas repartidas conforme Efesios 4:11. Basta de iglesias “partido de fútbol”, donde veintidós transpiran la camiseta hasta el agotamiento y sesenta mil se sientan cómodamente a observar, celebrar de vez en cuando y criticar la mayoría de las veces. Reparto, aquí, equivale a cinco ministerios, en los cuales se fundamentó la iglesia primitiva y en los cuales deberá volver a recalar, desestimando el invento humano de un solo ministerio liderando a los demás.

(Verso 36)= Sus manzanas y sus brazos serán de una pieza, todo ello una pieza labrada a martillo.

Este es el cuarto factor a tener muy en cuenta en el siglo veintiuno: La Iglesia será compacta, sin remaches, parches o trozos pegados: de un solo bloque, inalterable. La Iglesia del Señor no puede ni debe, como cuerpo de Cristo en la tierra o como institución altamente representativa, elaborar sus conceptos en base a triquiñuelas o chicanas que se usan mucho en la política, pero que a ella le están vedadas simplemente porque tienen que ver con el Dios Todopoderoso que no admite dobles mensajes ni discursos.

(37) Y les harás siete lamparillas, las cuales encenderás para que alumbren hacia delante.

Quinto aspecto: La Iglesia será una lámpara que siempre alumbrará hacia delante. Hay congregaciones locales o incluso denominacionales, que se han enamorado tanto de su historia interna, de aquellos románticos misioneros extranjeros, de aquellos primeros hombres y mujeres, que intentan crecer y prosperar, (Cosa que no han conseguido durante setenta u ochenta años), alumbrando hacia atrás, hacia un pasado que, según sus expresiones, “sí que era bueno”, aunque no puedan mostrar un solo fruto concreto que lo confirme.

(Verso 40)= Mira y hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte.

El Monte, en la Biblia, siempre es el lugar del encuentro, el lugar en donde se cumplimenta la comunicación fluida entre el Dios y el hombre. El Monte es, en suma, el lugar de la revelación y la manifestación divina, dos palabras que en muchas – demasiadas – congregaciones, prácticamente resultan desconocidas. Palabras estas que son confirmadas por la siguiente escritura.

(Éxodo 31: 8)= La mesa y sus utensilios, el candelero limpio y todo sus utensilios, el altar del incienso.

El sexto punto parece una verdad de perogrullo, ya que salta a la vista que jamás podría llegar a ser de otro modo. Sin embargo habrá que recordarlo una vez más, como para que a nadie le pase desapercibido: Dios quiere una Iglesia limpia.

(Éxodo 39: 37)= El candelero puro, sus lamparillas que debían mantenerse en orden, y todos sus utensilios, el aceite para el alumbrado;

Este texto nos lleva inexorablemente al séptimo proceso, a la séptima estación: Una Iglesia pura, que tenga orden y que opere a través de la unción. La pureza de la Iglesia deberá ser el testimonio vivo y visible que ella le brindará a un mundo atribulado por los engaños, las falsedades y las hipocresías. El orden del cual se habla no es de ninguna manera solemnizadas ni acartonamientos religiosos; el orden tiene que ver con el respeto y el seguimiento a ultranza de la voluntad de Dios al respecto, una cuestión que habrá de manifestarse, precisamente, a través de la unción de su Santo Espíritu, al que de ninguna manera se le podrá pedir – y mucho menos exigir – que haga alas cosas como les gusta a los hombres de las diferentes posiciones doctrinales denominacionales, sino con la Soberanía propia del Rey de Reyes y Señor de Señores.

(1 Reyes 7: 49)= cinco candeleros de oro purísimo a la mano derecha, y otros cinco a la izquierda, frente al lugar santísimo; con las flores, las lámparas y tenazas de oro.

Dice que tendrá que estar frente al Lugar Santísimo, (Esto es: la Presencia de Dios) y en estricta y compacta formación, sin que nada ni nadie sobresalga. Este es el octavo punto que es, quizás, el que más se descompagina con lo que actualmente se ve en casi todas las latitudes, donde cada congregación, cada ministerio, se solventa, se basa y fundamenta en una o más figuras de “prestigio” que parecerían ser los “iluminados” tras los cuales deberíamos encolumnarnos todos los que vamos simplemente a sentarnos en un banco autorizados para decir “amén” de vez en cuando. Una Iglesia sin figuras ni fisuras, operando siempre en la presencia de Dios.

(1 Crónicas 28: 15)= Oro en peso para los candeleros de oro, y para sus lámparas; en peso el oro para el candelero y sus lámparas; y para los candeleros de plata, plata en peso para cada candelero y sus lámparas, conforme al servicio de cada candelero.

Preste debida atención porque aquí aparecen candeleros de plata. Quiero recordarle que la plata se utilizaba, - entre otros usos menores -, esencialmente como dinero. Y el dinero, era el máximo símbolo de la prosperidad de un reino, de una familia, de una casa, de un hombre. Pero atención y cuidado: eso estaba condicionado siempre al servicio que el candelero brindara.

Esto nos lleva directamente al punto noveno: Dios quiere una iglesia próspera, siempre y cuando haga lo que Dios quiere que haga. Aquí, precisamente, quizás pueda encontrarse la razón por la cual muchas congregaciones locales no logran despegar económicamente y enfrentan, día tras día, enormes dificultades materiales que parecerían contradecir todas estas promesas de Dios. La pregunta, entonces, es: ¿Estarán cumpliendo con el propósito y la voluntad de Dios?

(2 Crónicas 13: 11)= Los cuales queman para Jehová los holocaustos cada mañana y cada tarde, y el incienso aromático; y ponen los panes sobre la mesa limpia, y el candelero de oro con sus lámparas para que ardan cada tarde; porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehová nuestro Dios, más vosotros le habéis dejado.

Dice que las lámparas del candelero tienen que arder cada tarde. La tarde es el lugar neutro entre el día y la noche. Es la zona de transición entre la historia y el futuro. Entre Egipto y Canaán; es el Jordán. Toda la Iglesia hoy está pasando junta, por un sitio espiritual en el que jamás había caminado antes. Nadie podrá arrogarse experiencia como para la conducción, si es que no ha sido levantado expresamente por el Señor para ello, ya que lo que hoy se vive en el ámbito espiritual, se vive por primera vez y todos en conjunto. Décimo factor: Una Iglesia capaz de ser luz durante la transición.

(Jeremías 52: 12)= Y en el mes quinto, a los diez días del mes, que era el año diecinueve del reinado de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, que solía estar delante del rey de Babilonia.

(13) Y quemó la casa de Jehová, (Le recuerdo que “casa”, bíblicamente, siempre es Iglesia), y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y destruyó con fuego todo edificio grande.

Después, desde el verso 14 en adelante, da un detalle de todas las cosas que ese capitán, por orden de Nabucodonosor, rey de Babilonia, se llevó como botín de guerra y en cautividad a Babilonia, incluyendo, - lo vemos en el verso 19 -, al candelero. Es el momento donde la Iglesia es cautiva de Babilonia, que representa la iglesia falsa, la iglesia paralela, la que pareciendo extremadamente ser iglesia, no lo es. Y es lo que nos lleva al undécimo punto de este examen: Una Iglesia que sobreviva durante la cautividad de la iglesia paralela sin contaminarse. Un remanente.

(Zacarías 4: 2)= Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: he mirado, y he aquí un candelabro todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él.

Observe un detalle: dice que hay un depósito encima del candelabro. ¿Qué es ese depósito? Es el lugar en el espíritu donde Dios guarda toda su revelación para que, progresivamente, la Iglesia, el candelabro, baya alimentándose de él. La Biblia misma es un compendio literario de relatos e historias antiguas que encierran depósitos de principios espirituales escondidos que sólo podrán ser develados por la guía y la unción del Espíritu Santo.

(Versos 11 y 14)= Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda?

Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.

Los dos ungidos están delante del Señor, no primeros que EL. Delante, no adelante. Son aquellos a los que Cristo se refiere cuando dice: Donde hay dos o más de dos reunidos en mi nombre, allí estoy yo. Esta promesa no es, - como muchas veces se nos ha dicho -, para cualquier cosa que decida llamarse iglesia. Hay autodenominadas iglesias que aseguran públicamente reunirse en el nombre de Jesucristo, pero que su corazón no se alinea con lo que dicen. Es obvio que Dios no se encuentra allí por más que haya dos, tres, veinte o diez mil y tengan títulos, honores, doctorados o prestigios variados. Ese es código humano. Los códigos de Dios caminan por otros andariveles. Esta, precisamente, es la duodécima condición: LA Iglesia tendrá revelación divina a través de ungidos. ¿Y qué significa ungidos? Más adelante, si tiene paciencia, la misma palabra se lo va a revelar.

(Daniel 5: 5)= En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía.

Esto es sumamente simple, concreto y específico, y constituye el decimotercer concepto básico de la iglesia que Dios quiere: Una Iglesia atenta a lo que Dios escribe y decreta hoy.

Ahora, ya aterrizando en el Nuevo Testamento, vamos a repasar escrituras que conocemos muy bien, pero que vistas desde este ángulo, toman un cariz bastante diferente al que podamos haber aprendido o visto hasta hoy.

(Mateo 5: 14)= Vosotros, (Iglesia, hermanos, creyentes) sois la luz (Esto es: la Lámpara) del mundo; una ciudad (Habla de la Jerusalén celestial) asentada sobre un monte (Sión) no se puede esconder. (Esto significa que, quien tiene revelación, no la puede guardar para sí mismo. Recuerde a Adán. ¿Cuál fue la actitud que él tuvo ante la desobediencia? Esconderse. Y esconderse, siempre es sinónimo de desobediencia).

(15) Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, (Esto va por tantas congregaciones que se regocijan con lo que ocurre dentro de sus templos con puertas a la calle herméticamente cerradas) sino sobre el candelero (LA luz es para la Iglesia, no para su fama, para su prestigio personal o para la honra de su ministerio) y alumbra a todos los que están en casa. (Dice que a todos los que son casa, Iglesia, candelero. No incluye de ninguna manera a la cizaña, desde ya. Ellos siguen a oscuras.) Y esto nos lleva de pleno al decimocuarto punto: Una Iglesia capaz de darle luz a un mundo en tinieblas.

A propósito de esto, Lucas 8:16 agrega que esa luz, es no sólo para los que viven en la casa, esto es: La Membresía, sino para que pueda ser vista sin dudas por los que entran a esa casa. Pregúntese hermano: ¿Qué es lo que ven, hoy, aquellos que venciendo sus prejuicios, sus temores, sus desconfianzas y sus propios dogmas religiosos oficiales y tradicionales, se atreven a entrar un día en nuestras casas? Y cuidado, eh? No le estoy hablando de bella música, de algarabía festivalera, de orden respetuoso ni de mensaje excelente. Le estoy hablando de manifestación espiritual exenta de lo estético o expresivo, aunque de pronto si es voluntad de Dios, pueda incluirlo. ¿Verán esa luz que andan buscando o verán más de lo mismo que ya vieron afuera aunque con tinte y barniz religioso? La Iglesia es Cristo, y Cristo dijo: YO SOY LA LUZ. Nos queda simplemente una muy nítida: Reflejar a Cristo.

Ahora mucha atención: Porque hasta aquí, lo que hemos visto, es lo que Dios pretende de su Iglesia, pero nos está faltando algo que, en estos tiempos, es indispensable: ¿Qué dice Dios que hará si su Iglesia no obedece? La palabra la encontramos en una de las cartas a las siete iglesias de Asia, la de Efeso, pero es válida para la iglesia corporal, única y global.

(Apocalipsis 2: 5)= Recuerda, por tanto, de dónde has caído, (Le está recordando a usted de qué Gracia se ha venido abajo) y arrepiéntete, (Esta es la exhortación universal del evangelio. Para el mundo y para la Iglesia. Mensaje de Juan el Bautista y del propio Jesús) Y haz las primeras obras, (No obras de caridad o de beneficencia; obras de justicia y obediencia) pues si no, (Esto es: si no cumple, si no obedece, si no lo hace) vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieses arrepentido.

Decimoquinto concepto: Iglesia que no ejecuta el propósito de Dios tal como ÉL lo diseñó, es quitada.

La última: ¿Adónde está parado usted con relación a esa iglesia que Dios quiere levantar? Usted ujier, usted evangelista, usted intercesor, músico, diácono o pastor. ¿Adónde está? ¿Está orando, luchando en el espíritu y anhelando manifestar el reino o está oponiéndose porque lo nuevo deja de lado aquellas cosas viejas que tanto bien le hacían a su alma cuando tenía quince años?

(Apocalipsis 11: 1)= Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: levántate y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

(2) Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.

(3) Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

(4) Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.

(5) Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.

Primero le dice que la vara de Dios va a medir todo: templo, gente, líderes, etc. Y segundo, acá tiene los ungidos que no encontrábamos hoy. Son los profetas. Pero no los que pueden aparecer con predicciones futuras, sino los que traen palabra profética, palabra revelada, visión concreta y apoyada en las escrituras de lo que Dios le está pidiendo a su iglesia hoy y ahora y que no admite demoras, entretenimientos ni distracciones.

Sin embargo, lo más valioso y claro que se especifica, es que pobre de aquellos que intenten encararse con estos hombres o mujeres levantados por el Señor. Sencillamente, dice que morirán en el intento. Queda una sola pregunta que es la que vengo haciéndole desde el principio. ¿Usted qué?

(Romanos 11: 17)= Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tu, siendo olvido silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

(19)Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.

(20) Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

(21) Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.

(22) Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.

(23) Y aún ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.

(24) Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo. ¿Cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

Aquí llegamos, entonces, al decimosexto y último punto que se nos muestra con relación a la iglesia que Dios quiere: La Iglesia genuina va a estar integrada solamente por los que creen.

Esto quiere decir que en la iglesia del siglo veintiuno, se acabó la cizaña, el montón, la membresía, los números espectaculares y los registros de hombres. En esa iglesia sólo tendrán lugar los que forman el remanente, los verdaderos, el trigo. Y a estos los levantará el Señor en persona, ninguno de sus “espectaculares” representantes.

Voy a repetirle, para que no se le olvide, el modelo singular del Candelero, es decir: de la iglesia que Dios va a avalar en el siglo veintiuno. Es decir: La Iglesia que Dios quiere.

1)= Será pura, inalterable y sometida al horno de la purificación.

2(= No tendrá moldes ni fabricación en serie; será creación de Dios.

3)= Ejecutará el plan de Dios a través de hombres con autoridad divina.

4)= Será compacta, sin fisuras ni costuras; será uniforme, de un solo bloque.

5)= Su luz alumbrará lo que viene, no el pasado.

6)= Será limpia.

7)= Tendrá orden y resplandecerá por la unción.

8)= Será próspera si está en obediencia.

9)= Operará permanentemente en la presencia de Dios.

10)= Mantendrá su luz aún durante la transición y la reforma.

11)= Sobrevivirá a la cautividad babilónica sin contaminarse.

12)= Estará atenta a lo que Dios decreta.

13)= Tendrá revelación a través de los ungidos, los profetas.

14)= Alumbrará siempre a un mundo en tinieblas.

15)= La que no obedezca será quitada de la tierra.

16)= Estará formada solamente por los que verdaderamente creen.

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