Tiempo de Victoria

Agua Dulce; Agua Amarga

Un amigo me decía, hablando de su trabajo, que por lo menos, dejando de lado el tema de sueldos, merecimientos, cargas laborales u otras cosas por el estilo, producto de esta época, tenia una enorme tranquilidad: que como tenia una tarea individual y la realizaba en una oficina, solo, sin ninguna otra persona, al menos estable o permanente allí, estaba al margen de toda intriga, murmuración, chisme o algunas de las demás variedades que pueden darse en grupos mayores de tres personas.

Los cristianos que gozamos de buen humor, tenemos un par de chistes al respecto que, no por difundidos, dejan de tener efecto entre los que no los han oído antes. Los que ya los han escuchado de boca de mas de cincuenta predicadores, no les queda otro remedio que poner la misma cara que ponen cuando un ancianito de esos que siempre hay, comienza a contar alguna anécdota de su vida que, naturalmente, ya contó no menos de cien veces.

Primer chiste: Dice Jesús: Donde hay dos o más de dos reunidos en mi nombre, allí estoy yo. Amen. Dice el pastor: Donde hay dos o mas de dos hablando de la iglesia, allí esta el chisme. Amen. Otro: Dice Pablo: A unos, dones de sanidades; a otros, don de lenguas. Amen. Dice el pastor: A unos, dones de sanidades, a otros, donde lenguas; y a otros mas, don de lenguas largas. Ahhh!

El caso es que, aunque podamos tomarlo con humor, que siempre es un ejercicio saludable y recomendable, el asunto es bastante serio. Tan serio que el apóstol Santiago le dedica una buena porción de su carta. Tan serio que esos mismos pastores y predicadores que cuentan esos risueños chistes, seguramente, en algún momento, han debido masticar la ácida hierba de la amargura cuando el chisme, la calumnia o los comentarios mal intencionados, han llegado a sacudir, bambolear y hasta derrumbar sus mejores intenciones.

Cuando escudriñaba este texto, que no me sorprende porque se relaciona con una problemática ciento por ciento carnal y humanística, y como tal no esta fuera de ningún grupo de hombres y mujeres, - y la iglesia, curiosa y llamativamente, todavía no es la excepción -, hubo algo que capto mi atención por encima de la esencia de fondo: que Santiago, al referirse al tema, lo empieza con una alusión clave a los que ejercen, son nombrados, o designados, o se llaman a si mismos MAESTROS. Independientemente de su motivación literal, - que obviamente la habrá tenido -, la alusión se vincula a uno de los ministerios del Señor, lo que indudablemente eleva, primero, la responsabilidad y la categoría de ese ministerio y segundo, el enorme riesgo de confundir ministerio con posición, titulo o nombramiento humano.

(Santiago 3: 1)= Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.

Esto, creo, apunta directamente a desalentar a los presuntuosos que se apresuran a asumir un papel de maestro mucho antes que Dios los sitúe, - por su unción -, en ese lugar del ministerio. Dice que quien lo haga, aumenta la posibilidad de ser juzgado por ello. Los maestros no solo son responsables de si mismos, sino de todos aquellos que están bajo su influencia. El propio Jesús se los dice a sus discípulos.

(Mateo 23: 8)= Pero vosotros no queráis que os llamen rabí; porque uno es vuestro maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

Lo que pasa es que a los lideres se los juzga con una norma mas alta que a aquellos que los siguen. En 1 Timoteo 3 y Tito 1, se le presta mucha atención a los detalles, pero aquí Santiago recuerda a quienes están en posición de liderazgo, que serán considerados responsables en lo que toca a seguir el ejemplo de Jesucristo, tanto en el espíritu y la conducta que manifiestan como en sus palabras y actitudes.

Fíjese que a los gobernantes, los militares y los empresarios, rara vez se los juzga por sus vidas personales. Ese es el mundo y ese es su sistema. A los lideres del reino, en cambio, se les juzga no tanto por lo que logran o no logran llevar a cabo, sino por el carácter que revelan, es decir: de acuerdo con lo que son, y no con lo que hacen. Esta alta norma se aplica no tanto a los logros del líder sino a la condición de su corazón y su espíritu.

Atención con esto: es posible alcanzar grandes logros, y aun mantener un comportamiento mas o menos ortodoxo y, no obstante, manifestar un espíritu impío y carente de amor. Santiago lo dice con claridad: MAESTRO, solo uno; el resto, HERMANOS. Sin niveles, privilegios, prestigios, jerarquías, pompas o status especiales. Mire lo que agrega a continuación:

(Verso 2)= Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, este es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

Vamos por partes: primero: el cristiano que es rápido para ofenderse, es porque todavía tiene demasiado vivo su yo, su ego, eso es publico y notorio; ¡aun no ha crucificado su carnalidad! Pero eso no le da chapa a usted para que, desde cualquier ámbito de la iglesia, use su lengua sin control, para tirar bombas, flechas, dardos y garrotazos santos sin medir consecuencias.

(1 Pedro 3: 10)= Porque: el que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño;

(Mateo 12: 37)= Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

(Santiago 1: 26)= Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.

Suficiente. Tres escrituras, tres testigos sobran para confirmar esta declaración. Conclusión: ¡Controle su lengua! Nadie lo hará por usted; esa es su responsabilidad. En cuanto a lo de varón PERFECTO, esa palabra allí es la palabra TELEIOS, y encierra una idea de algo terminado, completo. Cuando se refiere a personas, la implicancia incluye integridad, totalidad. Pero cuando se la relaciona con los creyentes, indefectiblemente tiene que ver con una palabra que venimos manejando muy seguido por aquí: MADUREZ. El verso siguiente, usted lo va a ver, incorpora otra palabra clave: ENTENDIMIENTO.

(Verso 3)= He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

¡Nos compara con caballos! Y no por nobles; mas bien por brutos, no cree? El freno es una cinta de cuero que se coloca dentro de la boca del animal y logra hacerlo detener, tirando fuerte hacia atrás, o girar a ambos lados, dando un tiron hacia el lado que deseamos obligarle a ir. Pero fíjese lo que dice el salmo 32:

(Salmo 32: 9)= No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti.

Primero: controlar y, llegado el caso, frenar su lengua. Segundo: tener entendimiento. Es decir: actuar por evaluación propia, no tironeado por otros, esto es: manipulado.

(Versos 4 y 5)= Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.

Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡Cuan grande bosque enciende un pequeño fuego!

Hay un punto esencial en este pasaje. Hay una palabra clave: TIMON. Es verdad que el timón es el que decide el rumbo, pero el problema de la nave que encalla o colisiona, no es el timón, sino el timonel.

(Proverbios 12: 18)= Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina. – Lo dicho. No es el timón. (Golpes de espada), sino el timonel (Si es sabio, medicina).

(Salmo 12: 3)= Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente. – Hay timoneles para construcción y timoneles para destrucción.

Primero: controlar la lengua. Segundo: tener entendimiento. Tercero: discernir muy bien quien es el timonel que opera con su lengua. ¿Cuál será la procedencia de un mal timonel?

(Verso 6)= Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. – Algunos quisieran cortársela cuando leen o escuchan esto. Cuidado: no lo tiene que hacer; mire como sigue: - …la lengua esta puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

(Proverbios 16: 27)= El hombre perverso cava en busca del mal, y en sus labios hay como llama de fuego.

(Mateo 15: 11)= No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. (Verso 18)= Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; - Del alma, de la mente, - …y esto contamina al hombre. (Verso 19)= Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Primero: controlar su lengua. Segundo: tener entendimiento. Tercero: discernir quién timonea su lengua; cuarto: el timonel puede ser el mismísimo infierno.

(Versos 7 y 8)= Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana; pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.

(Romanos 3: 13)= Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios.

La verdadera fuente del mal que no puede ser refrenado, representado por la lengua, es – como hemos visto -, el infierno. De un lado, la lengua – Creada por Dios para otro uso -, arroja veneno mortal; del otro, está manipulado por espíritus malignos. Por lo tanto, ningún hombre puede domar la lengua.

Recapitulemos una vez más: Primero: controle su lengua. Segundo: tenga entendimiento. Tercero: discierna quien gobierna su lengua. Cuarto: Comprobará que en casos es el infierno y sus personeros quien lo hace. Quinto: Usted no puede detener eso; tiene que pedir ayuda al cielo; allí se libra esta batalla.

(Versos 9 al 12)= Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

De una misma boca preceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

Hermanos míos: ¿Puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

Esta sabia comparación del agua dulce y el agua salada, la higuera y las aceitunas y la vid y los hijos, se refrenda de labios del Señor tal cual se rescata en Mateo 7.

(Mateo 7: 16)= Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o hijos de los abrojos?

La Concepción es clara: no importa cuanto hacen o que hacen los hombres, sino lo que son. Y lo que son no surge de éxitos aparentemente muy convincentes, sino de otra clase de frutos: tener en lo individual o personal, o como cuerpo de Cristo, cada día más de su carácter. De ese fruto habla, no de crecimiento numérico, señales, milagros u otras manifestaciones válidas del poder de Dios, que son lo que son, importan lo que importan y valen lo que valen si se alinean con el propósito de fondo que muestra la esencia del plan de Dios, de otro modo, son nada. O algo peor.

Con respecto a la lengua, hay que significar que es un miembro pequeño, pero su poder e influencia, para bien o para mal, son desproporcionados en comparación con su tamaño.

Por eso, si su boca se abre, que sea para bendición. No le cuesta nada y traerá salud al cuerpo. Hablar bien de los demás; evitar la crítica ofensiva y reemplazarla, - Si así lo discierne -, por exhortaciones llenas de amor u misericordia para con los que puedan estar en error. No olvidar que la calumnia, la murmuración, el chisme, constituyen “aguas turbias” que brotan del saber, - En el mejor de los casos -, mundano y, en el peor, diabólico.

Lógicamente, que todo esto que Santiago escribe y que nosotros escudriñamos, ampliamos y compartimos, es para que una vez más tengamos muy en cuenta que nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra principados, (Que son principios o argumentos, diseños), potestades (Que vienen a ser autoridades malamente influidas), gobernadores de las tinieblas (Que son jerarquías espirituales que ejercen dominio sobre regiones), huestes de maldad, (Legiones de demonios que perturban, influyen, oprimen, atormentan y hasta poseen si se les permite). Eso no significa, obviamente, que la lengua no puede hablar bondades, ya que para eso fue colocada en el hombre. Lo que se intenta mostrar es que notoriamente vulnerable y propensa a hablar del mal.

Ahora bien: un maestro de la Palabra, según Efesios 4.11 y no según comisión de notables evangélicos o teólogos eruditos, es alguien que usará su lengua PATRA transmitir sus conocimientos quizás, la clase que la iglesia decida suministrar, tal vez, o lo que es real sentido del ministerio: la palabra fresca y renovada de Dios, apta para acompañar la tarea del cuerpo en el tiempo presente. Necesitará discernir todo lo que le llegue a su mente y no errar porque su error arrastrará a muchos a posiciones negativas, contraproducentes para la tarea y, en el peor de los casos, hasta el pecado.

(Santiago 3: 13)= ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre.

Está claro: un maestro de la palabra, más que esmerarse en mostrar conocimientos, títulos, experiencia o trayectoria, deberá rendir cotidianamente examen practicando lo que enseña. Si no es mera teología, es decir: Un discurso acerca de Jesucristo. Y tanto el mundo como la Iglesia, están hartos y saturados de discursos.

(Verso 14)= Pero si tenéis celos amargos en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;

Esto significa que un maestro motivado por ambiciones egoístas, siempre mentirá en contra de la verdad.

(Romanos 2: 8)= Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; (Verso 16)= en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.

(1 Timoteo 2: 4)= El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

(Santiago 5: 19)= Hermanos, si alguno de vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.

(Verso 15)= Porque esta sabiduría n es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.

En este verso hay que detenerse cuidadosamente porque en él se fundamenta toda la riqueza de esta enseñanza. Primero: le hemos enseñado que usted tiene que controlar su lengua. Es claro que lo tiene que hacer en oración y en el nombre de Jesús, porque la lucha es contra una sabiduría terrenal muy atractiva, lógica y coherente, pero que no siempre viene de lo alto. Tiene que contar para eso, (NUMERO DOS), con entendimiento, que no es posición, cargo o título. Tercero: para poder ejercitar esto tiene que obrar por discernimiento, no por reglas, estatutos o evaluaciones de autodenominados “comités” de educación cristiana. El por qué, se lo comento ahora:

(1 Timoteo 4: 1)= Pero el Espíritu dice claramente, (Cuidado: lo dice el Espíritu, no ningún hombre de prestigio, fama o renombre) que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores, - Los espíritus siempre hablan a través de cuerpos, no con voces cavernícolas desde la ultratumba. – y a doctrinas de demonios.

Cuando se habla de doctrina de demonios, muchos son los que las vinculan con la proliferante actividad de sectas satánicas, etc., pero se olvidan de una que ya ha sentado sus reales en la iglesia, contra la cual Santiago alerta y que no la va a abandonar hasta que no se la tire abajo en el nombre de Jesús: lo animal.

Animal, aquí, es la palabra PSUCHIKOS. Perteneciente a lo natural o físico, no espiritual. Es vivir en el dominio de los sentidos: toco, huelo, veo, gusto, oigo. Interesándose solamente en los asuntos de la vida presente: SIDA, desocupación, violencia, injusticia, pobreza, hambre, inseguridad, que no tiene nada de malo en sí misma, pero que conlleva un grado de sensualidad.

Y la sensualidad, que no es necesariamente vestirse provocativamente o pasarse todo el tiempo hablando de sexo, se identifica con la concupiscencia, los deseos ilícitos, (Celos, envidia, lujuria), y las prácticas impuras, que allí sí exponen a las personas a las fuerzas demoníacas y las dejan en una posición vulnerable ante su influencia porque otorgan el derecho legal a que el enemigo pueda actuar con un grado de efectividad y éxito. ¿Lo estamos viendo o no? Por eso Gálatas 5:16 nos dice: Andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne, que obviamente no implica andar todo el día con la mirada perdida, con expresión sublime y ensoñadora y caminando como entre nubes, sino ejercitando, con toda conciencia y autoridad el discernimiento del que usted está provisto. Ahora, si no está provisto de ese discernimiento, no haga nada hasta no poseerlo. Por el riesgo que va a correr usted mismo y por el que le hace correr a sus hermanos.

(Verso 16) Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación, - Recuerde que la perturbación no es humana, es satánica. - …y toda obra perversa. – Atención con esto: obra perversa no es obra maligna aunque la pueda incluir, es obra torcida. Denota no dar en el blanco, sino en un paralelo que puede ser una buena imitación, pero no el original. Errar al blanco. En griego, es la palabra AMARTIAS. Traducción literal en argentino básico: Pecado.

(Verso 17)= Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, - Es decir: sin mezcla humanista, evangélica, bíblica - …después pacífica, - Atención: dice Pacífica, llena de paz; no dice Pasiva. - …amable… - que no es simulada ni hipócrita, sino digna de amor, - …benigna, - Es decir: que no encierra segundas intenciones ni maldad. - …llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.

Está claro que Santiago puntualiza muy bien la distancia y diferencia entre la sabiduría real, que desciende desde lo alto y la teórica, la que nace del corazón, - Aún muy bien intencionado -, del hombre

(1 Corintios 2: 6)= Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez. – la madurez se alcanza, es un proceso, no llueve del cielo. - …y sabiduría, no de este siglo, - Que es KOSMOS, sistema, - …que perecen. – Se cae.

(Verso 18)= Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.

(Proverbios 11: 18)= El impío hace obra falsa; - Cuidado: dice que hay obras falsas. - …mas el que siembra justicia, tendrá galardón firme.

(Isaías 32: 17)= Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.

La única autoridad con la que puedo agregar algo personal a todo esto, es la de estar ejerciendo, tanto en las radios, como en Internet como en las consultas personales, el ministerio del maestro.

No me permite esa autoridad ponerme en “sabiondo” o erudito como par aconsejar o sugerir algo a otros maestros, a mis hermanos en Cristo que trabajan para el reino de Dios enseñando las verdades escondidas en su palabra revelada. Pero sí dejarle, a modo de guía, un pequeño decálogo a los que son los alumnos, a los que receptan esas enseñanzas.

1)= ¿Critica su maestro al pastor o a otros líderes de su congregación?

2)= ¿Le da a entender que si él fuera el pastor muchas cosas cambiarían?

3)= ¿Se aparta a menudo de la Biblia para emitir opiniones personales?

4)= ¿Le alienta a no sujetarse a nadie que no sea a él mismo?

5)= ¿Su enseñanza le deja a usted la sensación de tener licencia para pecar?

6)= ¿Habla poco de Cristo y mucho de historia o política?

7)= ¿Su conducta personal, no condice con lo que enseña?

8)= ¿Suele pedir dinero prestado a sus alumnos, contando que por su posición nadie se lo negará?

9)= ¿Tiene mal carácter o contesta mal, o está peleado con otros hermanos o con el pastor?

10)= ¿Lo aburre cuando enseña porque parece un casete grabado con capítulos y versículos sin vida abundante ni revelaciones frescas?

Si se dan estos diez casos, o al menos algunos de ellos, inmediatamente téngalo en oración. Interceda a su favor y pida a Dios que abra sus ojos, su corazón y que también refrene su lengua. Él, a lo mejor, ni se enterará, pero grande será su galardón en los cielos.

<>< <>< <><


Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar


Principal | Palabra del Día | Quienes Somos | Libro de Visitas | Contacto | Aviso Legal
Crecimiento | Estrategia | Ayuda | Colaboraciones | Producciones | Palabra Confirmada | Libros
www.tiempodevictoria.com.ar | 2002-2014