Tiempo de Victoria

Como Lograr La Perfección

Del texto que a continuación va a leer, hay un aspecto que llama poderosamente la atención: está inscripto en los cuatro evangelios. Y si bien no presenta – en lo literal -, una alta dosis de “espectacularidad” como milagro, salta  al vista que ha sido colocado como un principio espiritual que está mucho más allá del milagro mismo. Esto se ve confirmado ampliamente, cuando vemos que dos sucesos protagonizados por Jesús, y que por su carácter sobrenatural tienen similitud (Y tal vez hasta superioridad) con relación a éste que ahora verá, solamente se encuentran en un evangelio: el de Juan. Estoy hablando de la conversión del agua en vino en las bodas de Caná y de la resurrección de Lázaro en Betania. Este es el pie de un estudio más profundo: ¿Por qué este episodio que vamos a examinar tiene tan distinto tratamiento? Lo veremos – si Dios quiere -, en el transcurso de su escudriñado.

(Mateo 14: 13-21 )= Oyéndolo Jesús se apartó de allí a una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.

Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.

Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer.

Jesús les dijo: no tienen necesidad de irse: dadle vosotros de comer.

Y ellos dijeron: NO tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.

Él les dijo: traédmelos acá.

Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.

Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.

Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Es notorio, entonces, que aquí debía haber algo mucho más profundo y, como tal, había que pedirle luz al Señor para poder verlo y compartirlo. Creemos que así lo hizo, en principio, haciéndonos prestar atención en dos inserciones claves que, - pese a las diferencias formales de cada relato -, figuran igual en los cuatro evangelios: 1)= Jesús les dijo a sus discípulos “dadles vosotros de comer”, aún sabiendo que no lo podrían hacer. 2)= La validez numérica de los CINCO panes y los dos PECES. Ello nos llevó a consultar la simbología numérica existente en la Palabra buscando allí la punta de un maravilloso ovillo que quiera el Señor quede desanudado en su entendimiento en este día.

Lo primero que se encuentra, es que el número CINCO, es el número de la GRACIA. ¿Y cuál es el fundamento que le otorga cimiento sólido a esto? Veamos: partiendo de la base de la Trinidad, ahora tenemos una revelación adicional de un pueblo llamado aparte de la humanidad, redimido y salvado, para caminar con Dios de la Tierra al Cielo. Así la Redención sigue a la Creación. Por cuanto como a consecuencia de la caída del hombre, la Creación cayó bajo maldición y fue “sujeta a vanidad”. Por eso el hombre y la Creación han de ser redimidos. Este hecho deja un cuadro práctico y matemático, (No se olvide que Dios también es exacto; Él no improvisa nada), que presenta una base sólida para este estudio.

Entonces, CINCO es el número que simboliza a la GRACIA, porque se conforma de los siguientes ítems santos y divinos, a saber: 1) Padre; 2) Hijo; 3) Espíritu Santo; 4) Creación; 5) Redención. Si usted cree poder agregarle o quitarle algo a esto, podrá discutir la simbología. Pero si no tiene claro qué hacer y cómo hacerlo, entonces acéptela sin dudar. La conjunción de estos grandes misterios básicos, ha dado como resultado que el CINCO, sea efectivamente, el número de la GRACIA.

Ahora bien: ¿Qué significa la GRACIA? Semántica y gramaticalmente, FAVOR. Sin embargo, a lo largo de las Escrituras, se entiende perfectamente que Dios otorga favores diferentes a cada necesidad y que cada uno de esos favores, tiene distintos nombres.

1)= El favor mostrado a los MISERABLES, se denomina MISERICORDIA.

2)= El favor mostrado a los POBRES, se denomina PIEDAD.

3)= El favor mostrado a los SUFRIENTES, se denomina COMPASIÓN.

4)= El favor mostrado a los OBSTINADOS (Tercos) se denomina PACIENCIA.

5)= Y, finalmente, sólo el favor mostrado a los INDIGNOS, es denominado GRACIA.

Curiosamente o no, también tenemos aquí exactamente CINCO favores.

La GRACIOA, entonces, o favor a la INDIGNIDAD, se otorga sin motivo, sin mérito alguno de parte del destinatario. Abraham es un modelo. Para graficarlo e incorporarlo legalmente a ese beneficio, se le cambia el nombre. Al original Abram, se le agrega la letra “H”, quinta letra de su alfabeto. Así queda Abraham, obviamente, si no queremos pensar en casualidades, con la GRACIA incorporada.

Un libro del Antiguo testamento que especifica con mayor claridad los beneficios y la implementación de la GRACIA DE Dios, Es el de Deuteronomio, que precisamente es el QUINTO libro del Pentateuco de Moisés y del Antiguo Testamento en su ordenamiento final.

Se destaca la GRACIA de Dios en el Salmo 107 de manera muy particular. Ese salmo es la primera unidad del QUINTO libro de los salmos.

En Levítico 26:8 hay un texto que hace hincapié en que “CINCO de vosotros perseguirán a ciento y ciento a  diez mil”. ¿Habrá alguna manera humana de lograr eso, si no se está cubierto por la GRACIA de Dios?

En 1 Corintios 14:19, Pablo, refiriéndose al uso que ese pueblo deberá darle al don de lenguas, y reconociendo que él, (Por GRACIA de Dios) también lo posee, les dice que prefiere: “Hablar CINCO palabras con su entendimiento”. No minimiza el don de la GRACIA, lo reacomoda en su lugar y evidencia, asimismo, con su expresión, la GRACIA de hablar con el entendimiento.

En Éxodo, vemos que Dios le hace CINCO demandas al Faraón de Egipto:

1)= LA PALABRA.  2)= EL PUEBLO.  3)= LA DEMANDA.  4)= LA FIESTA.  5)= LA SEPARACION.

Desde allí, desde ese hecho, el CINCO es un número fastidioso y considerado “de mal agüero” en Egipto, cuna de la corrupción y el paganismo antiguo, y tipología de la sociedad humanista de hoy que, oh paradoja, también rechaza un simbólico CINCO cuando se empecina en repudiar y hasta burlarse de la GRACIA de Dios. Por eso, cuando Israel sale de Egipto, Dios le ordena a Moisés hacerlo “de CINCO en fondo” . El Israel de hoy, (Que es el pueblo), debe apelar a la GRACIA si es que quiere, efectivamente, abandonar la tierra contaminada de corrupción y paganismo. La inquietud entonces es: si está la GRACIA, no puede andar muy lejos su número representativo.

El Tabernáculo, centro de la adoración del pueblo, de la GRACIA de Dios y tipología actual de Jesucristo, centro de adoración contemporánea, tenía el CINCO como número que lo impregnaba. Casi cada medición de su estructura, era un múltiplo de CINCO. Conclusión: ¡¡¡La Adoración es toda de GRACIA!!!

El santo aceite de la unción, palabra de la que tanto se habla en estos tiempos, tenía también CINCO componentes: 1)= MIRRA.   2)= CANELA AROMÁTICA.  3)= CÁLAMO AROMÁTICO.  4)= CASIA.  5)= ACEITE DE OLIVA.

¿Casualidad? No. Causalidad, que no es lo mismo. En el reino de Dios la palabra “casualidad” no existe. La unción, es por GRACIA.

El sacerdocio, tan caro a Jesús y a todo creyente. Su consagración tenía tres pasos que estaban emparentados con la GRACIA, y con el número CINCO, por supuesto.

1)= Unción del lóbulo del oído derecho para capacitarse para oír la Palabra de Dios. El oído, uno de los CINCO sentidos. Uno sobre CINCO.

2)= Dedo pulgar de la mano derecha para aprender a obrar y actuar conforme a la voluntad de Dios. Un dedo sobre CINCO.

3)= Dedo gordo del pie. (Otra vez uno sobre CINCO), para que su andar se amoldara a la Palabra.

Asimismo, el incienso, (También símbolo de la GRACIA, estaba compuesto de CINCO ingredientes:

1)= ESTACTE.  2)= MEJILLÓN.  3)= GALBANO.  4)= INCIENSO PURO.  5)= SAL.

La expresión tan conocida de: “A cualquiera que tiene, se le dará”, referida a la GRACIA, aparece en los evangelios de Mateo, (13:12 y 25:9) de Marcos, (4:25) y de Lucas, (8:18 y 19:26), es decir: CINCO veces.

Cinco panes… El pan, antes que nada, es un símbolo clarísimo de alimento. No es en vano que en ese verdadero bosquejo de oración que es el Padrenuestro, la provisión del alimento diario esté representada por el pan. El antiguo maná que Jehová mandaba al pueblo de Israel, se lo llamaba “pan del cielo”.  Cuando Jesús batalla contra Satanás en el desierto, también lo pone por ejemplo, - en este caso, de alimento carnal -, cuando dice que “no sólo de pan vivirá el hombre”. Pero que cuando el alimento es espiritual la tipología cambia totalmente, queda muy en claro cuando Jesús se proclama a sí mismo como “El pan de vida”. Toda esta Escritura, ampliamente corroborada y confirmada, nos avala sobradamente para asegurar que el pasaje tiene al pan como símbolo del alimento. Y como todo alimento espiritual, (Desde el maná, pasando por la palabra de conocimiento, de ciencia o de revelación), nos es dada por GRACIA de Dios y no por mecanismos humanos, lo más lógico y coherente en un evangelio coherente es que esos panes, sean precisa y necesariamente CINCO.

Es notorio que esto iba más allá de una mera casualidad, que además de la gracia, el factor CINCO tenía otra relación. La pista que da la base surge de una palabra que es usada enfáticamente en cada relato: Desierto, bíblicamente, sabemos, representa el lugar de la prueba, el mundo mismo, la sociedad en la cual estamos, si usted lo prefiere. ¿Qué tarea tendría Jesús allí? La misma que hoy tiene usted: ministrar el reino. ¿Y qué debía poseer Jesús para ejercitar ese trabajo? Lo mismo que hoy necesita usted: poder de Dios, dones y ministerio, claro.

(1 Corintios 12: 4-14 )= Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

Porque a este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

A otro, hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchísimos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio de beber de un mismo Espíritu.

Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

Si repasamos con atención cada uno de los evangelios, en relación con la alimentación de los cinco mil, veremos que Jesús utilizó la mayoría de estos dones para ministrar a esa gente. Que todo no se limitó a multiplicar los panes y los peces como durante tantos años hemos visto, aprendido y hasta enseñado. Que allí hubo dones manifiestos y ministerios manifiestos. A excepción de echar fuera demonios, - Y después veremos por qué -, todo lo demás fue hecho para testimonio, honra y gloria de Dios.

(Efesios 4: 11 )= Y él mismo, (El Señor), constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.

La diferencia de opiniones en cuanto a la cantidad de ministerios, se produce en razón de la construcción de la frase de este pasaje. Según se lee en primera instancia y de manera literal, pastor y maestro serían unificados en un mismo ministerio. Sin embargo, cuando la Palabra habla de los hechos de Jesús, y más delante de los de sus discípulos, aclara prolijamente que ellos iban PREDICANDO, (Que es como decir: pre-anunciando la victoria sobre los principados y las potestades), y ENSEÑANDO, (Que Es como decir: contando parábolas, dando ejemplos y sugiriendo actitudes con relación al reino de Dios. ENSEÑAR, lo que implica explicar escrituralmente a las ovejas sobre su procedencia, sus raíces, su objetivo y su misión en esta tierra, no parecería ser lo mismo que PASTOREAR, función (Porque la palabra del original, que es POIMAN traduce función y no título), que conlleva apacentar, proteger, atender, cuidar, guiar, de lo que se desprende que ambos ministerios son complementarios, como lo son los otros tres. Al EVANGELISTA se lo saca rápidamente a la calle y muy difícilmente se lo relaciona con la congregación. Nos olvidamos que los ministerios nos han sido dados para PERFECCIONAR A LOS SANTOS, que es como decir: madurarlos, y para la EDIFICACIÓN DEL CUERPO, que tiene que ver con construcción. Y que yo sepa, los santos no son aquellos que están del lado de afuera de los templos, sino los que están adentro.

En hechos 11:26, dice que Bernabé y Pablo, en Antioquia, “…enseñaron a mucha gente”. En 13:1 del mismo libro, se agrega que en ese mismo lugar, “había profetas y maestros”. En 15:35, les otorga, a Pablo y Bernabé la tarea de enseñar, (Maestros); y anunciar el evangelio, (Evangelistas). Y en Hechos 28:31, el último versículo del libro, se hace la separación con claridad. Dice que Pablo estuvo dos años PREDICANDO el reino de Dios y ENSEÑANDO acerca del Señor Jesucristo.

Con esto aclarado, encontramos la relación entre la necesidad de un pueblo, su hambre espiritual y su desprotección en el lugar desierto, y el alimento simbolizado en los CINCO panes; Los CINCO ministerios de Efesios 4:11, (APOSTOL – PROFETA – EVANGELISTA – PASTOR – MAESTRO). Sobre esta base y por GRACIA de Dios, (CINCO), funciona una iglesia victoriosa.

De acuerdo; es muy fácil decirlo y hasta asegurarlo. Cae simpático, es bien intencionado, no se aparta de un mensaje Cristocéntrico (Sana doctrina de muchas congregaciones) y motiva a la lucha evangelizadora. Pero hay que hallar escritura que lo respalde, sino se corre el riesgo de que sea, asmáticamente bien intencionado, pero humanismo, que como todos sabemos, puede estar envuelto en el mejor papel de regalo, pero no proviene de la boca de Dios.

En el relato según Mateo, Jesús manifestó poder al sanar enfermos, liderazgo al dar directivas precisas, sacerdocio al bendecir en representación de Dios, autoridad para tomar decisiones y administración para repartir equitativamente. Pero hay un sentir en Jesús especialmente señalado en 14:14, (Compasión), que lo coloca ejercitando la base de un claro ministerio: pastor.

Según lo cuenta Marcos, fue también dador, al hacerlos descansar. El verso 34, sin embargo, del capítulo 6, lo muestra en otro ministerio, cuando dice que “comenzó a enseñarles muchas cosas”: maestro.

Lucas, por su parte, adosa un aspecto más de Jesús cuando levanta sus ojos al cielo antes de ordenar la multiplicación: sujeción al Padre. Y evidencia otro ministerio ejercitado cuando en el versículo 11 del capítulo 9, dice que les hablaba del reino de Dios, lo cual no puede encajarse en un simple comentario, ya que ante una consulta con respecto a hablar de ese reino que le hiciera Nicodemo, es donde Jesús instaura, por única vez, la necesidad del nuevo nacimiento, base fundamental del ministerio del evangelista.

Y Juan, por su parte, habla abiertamente de milagros: “porque veían las señales que hacía…” dice. Se ve a un Jesús en alabanza, cuando da gracias al padre, algo que de tan incorporado que lo tenemos, hemos llevado a veces al terreno rutinario. Lo presenta en humildad, cuando se esconde ante un pueblo que lo quería hacer rey. Él no vino a ser rey de los judíos. Él vino a redimir a los perdidos. Pero es en este evangelio de Juan donde lo vemos en el último ministerio que nos faltaba, ya que el apostolado no necesita evidencia bíblica: profeta. Dos veces lo dice. En el verso 6 del capítulo 6 cuando dice que “…él sabía lo que iba a hacer con los panes y los peces. Y la otra en el verso 14, cuando el pueblo señala que “…éste verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo…”

Dice un conocido hombre de Dios en un trabajo hecho al respecto, que los cinco ministerios, así como son complementarios, necesarios, esenciales e imperiosos en la iglesia, presentan aristas altamente positivas, pero también las tiene negativas si se manifiestan en soledad.

Pastor; La unción de un verdadero pastor fluye naturalmente uniendo y congelando las ovejas. Con sólo estar en función, su unción une a la congregación. Su corazón es dado a la atención del rebaño. Su amor por el pueblo transmite el amor ágape de Dios. Si el pastor no tiene esta unción, es donde toma la figura que la Biblia llama “asalariado”, conforme a lo que leemos en Juan 10:12-13. Es su unción la que rompe el yugo de: independencia, insolencia, inseguridad, soledad y rechazo. Al ser el pastor cabeza de una congregación, el resultado suele ser una iglesia amada y amorosa, segura de sí, aceptada y con sus necesidades atendidas. Claro… ¿Y si no fuera así? Hay pastor, pero no hay unción pastoral…

Su corazón, sin embargo, sufriente por la espina de su oveja, lo lleva a dirigir su mensaje al tiempo presente. Experimenta cierto control por la manifestación de cada problema y eso, a veces, lo condena a perder la perspectiva y la dirección con respecto a la revelación presente del Espíritu.

Evangelista; El evangelista al fluir en la iglesia debe tener la perspectiva de reproducir su unción sobre la congregación. Esto produce una visión evangelística general y colabora para una edificación más rápida del cuerpo en su crecimiento.

Si este ministerio fuese cabeza de una iglesia, tendría una congregación numerosa en creyentes. El lado negativo radicaría en que sea congregación solamente estaría motivada por lo emocionante y espectacular. También podría resultar una iglesia de sentir carnal, ya que el evangelista está especialmente ungido para ver con exclusividad el perdón para el pecado.

Maestro: El corazón del maestro es traer madurez en la palabra. Él se conoce por su corazón y no por su conocimiento. Su perspectiva, su carga, su deseo mayor en el ministerio es que el pueblo no caiga en decepción. Es motivado por la necesidad de madurez y entendimiento en la palabra de
Dios y su perspectiva eterna. Su unción transmite entendimiento de la verdad. Rompe el yugo de la mentira, la decepción, el error y las limitaciones.

Ahora bien; si este ministerio fuese cabeza de una iglesia, la tendría indudablemente entendida en la palabra. Lo negativo radicaría, en todo caso, en que esa congregación se cristalizaría en la letra en busca de verdades profundas continuamente sin aplicaciones prácticas, ya que generalmente carece de revelación y visión para la gran comisión evangelística y amorosa de Dios.

Profeta: Su unción transmite dirección, activación, iluminación, habilitación, motivación, confirmación, imparte dones, rompe el yugo de todo lo falso, la religión, el desánimo, la confusión, opresión, depresión, heridas. También trae advertencia, corrección y juicio.

Si este ministerio fuera cabeza de una iglesia, tendría una congregación pura de corazón y preparada para el futuro. En contrapartida, lo negativo se produciría en tener una iglesia mutilada por el filo de la espada de su palabra. Una iglesia que olvida el presente en busca de revelación, corre el peligro de no tener fundamento en la palabra. Desarrolla una congregación de corto temperamento y cierta tolerancia al pecado.

El carácter fundacionalista del apóstol lo exime de este examen, pero es evidente que el ministerio, dueño del conocimiento y el manejo de los otros cuatro, sirve para dar un puntapié inicial, pero que luego, si no se complementa, por sí mismo no está ungido para la conducción indefinida de la iglesia como congregación.

Ahora bien: hemos visto la coincidencia existente entre la GRACIA en todo su histórico contexto, los cinco ministerios alimentando al pueblo de Dios en un modelo de complementación que hoy es muy complejo conseguir, armar y efectivizar y todo eso, simbolizado en aquellos CINCO panes que atrajeron mi atención y que significan, obviamente, un alimento anhelado por los que tienen hambre y sed de Dios en el marco del desierto, en el marco de su desierto personal de la lucha cotidiana. Pero nos falta un detalle para completar y cerrar el círculo, porque de este modo la interpretación basada esencialmente en la palabra y no en la visión deslumbrante de un sueño o una aparición sobrenatural: ¿Qué significado tienen los peces, que por algo han sido colocados allí?

Es bastante poco, dejando de lado lo que tiene que ver con lo estrictamente literal, lo que la Biblia le dedica a los peces. Pero en lo poco, hay un común denominador. Hay dos pasajes claves: el primero, cuando Jesús hace pescar a Pedro en un lugar donde antes habían echado las redes y no habían sacado nada. Pedro lo hace, dice, “en tu palabra”, sin demasiada confianza, es verdad, pero obedeciendo. El otro, cuando Jesús tiene que pagar el tributo y como no lleva el dinero necesario, hace aparecer las monedas en el vientre de DOS peces. Si observamos la actitud de Pedro para con la directiva dada por Jesús y la del propio Señor para con lo dispuesto por el César, tenemos el común denominador: OBEDIENCIA. Que por otra parte no debe ser nueva con respecto a los peces y su relación con Dios, ya que fueron los únicos seres vivos que sobrevivieron al diluvio sin entrar al arca de Noé. Sobre ellos no hubo juicio.

Y ya está. El ciclo está completo. Sin embargo, para que todo no quede en un mero estudio entremezclado de numerología e interpretación, hay un detalle que es el que realmente conlleva el mensaje de fondo de todo este trabajo: Los CINCO panes de la GRACIA, sumados a los dos peces de la OBEDIENCIA, arrojan el resultado de SIETE, que como todos los creyentes sabemos, es el número de Dios porque es el número que simboliza la PERFECCIÓN.

Una iglesia fundamentada en los CINCO ministerios alimentando la congregación y en plena OBEDIENCIA a la voluntad de Dios, será una iglesia que podrá, al fin, mostrar a Cristo en la verdadera y real estatura del varón PERFECTO.

Y como cierre, una expresión que, aún a sabiendas de sus limitaciones, Jesús le da a sus discípulos en este relato de la alimentación de los cinco mil y que reproducen los cuatro evangelios por igual. Una expresión que Cristo hoy le hace a su iglesia: Aférrense a mi GRACIA, sean OBEDIENTES a mi voluntad y busquen permanentemente la PERFECCIÓN del reino. Así podrán hacer lo que yo quiero que mi cuerpo haga: DADLE VOSOTROS DE COMER A LOS QUE TIENEN HAMBRE.

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