Tiempo de Victoria

El Buen Pastor

La palabra Pastor está decididamente incorporada a nuestra cotidianeidad, a partir de la notable incidencia que un pastor o los pastores tienen con relación al funcionamiento operativo de la iglesia. Es notorio que si se es un mal pastor, la iglesia local de ese sitio está condenada a extinguirse, mientras que si se es un buen pastor, la misma está posibilitada de crecer y ser “exitosa”. Sin embargo, y aunque esto parezca hasta blasfemo, no hay registro bíblico alguno que determine que un hombre llamado “pastor” sea quien tenga algo así como “la gerencia” administrativa de una institución humana llamada Iglesia.

La palabra pastor, en la Biblia, está en cuarenta y cuatro oportunidades. Allí, la palabra original es POIMEN, y significa: Apacentador, Guía de ovejas, Uno que cuida, Uno que dirige, Uno que atiende, Uno que alimenta y Uno que protege. Pero atención con esto: cuando la encontramos así, en singular, y a excepción de los textos donde se refiere al pastor de ovejas literal típico de aquellos tiempos, siempre se refiere a Dios, a Jehová, a Cristo; nunca a hombre alguno.

La palabra pastores, en cambio, así en plural, (POIMANES en el original), está en cincuenta y cinco ocasiones, y allí sí se relaciona con los líderes de la iglesia primitiva. No sólo con los pastores-pastores de los que se habla en Efesios 4, sino también en alusión a los apóstoles, profetas, evangelistas y maestros, los cuatro restantes ministerios del reino. De esto, extraemos un principio: pastor no es un título eclesiástico (Aunque no excluye el título eclesiástico), pastor es una función dentro del reino.

(Juan 10: 1)= De cierto, de cierto os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador.

(2) Más el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

(3) A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por su nombre, y las saca.

(4) Y cuando ha sacado fuera a las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

(5) Más al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

(6) Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

(7) volvió, pues, Jesús a decirles: de cierto, de cierto os digo: yo soy la puerta de las ovejas.

(8) Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.

(9) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

(10) El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

(11) Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

(12) Más el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.

(13) Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

Este pasaje es tan pero tan claro, que todavía no puedo explicarme por qué, en todos estos años, muchos de nosotros (Y me incluyo), hemos estado enseñando otra cosa a partir de él, y que si bien no estaba equivocada en la esencia, no era exactamente la verdad profunda y manifiesta que debe emerger: el principio básico que encierra.

Lo que está enseñando Jesús aquí, es que el verdadero pastor es el que entra por la puerta de las ovejas, y como para que no le quede a usted ninguna duda, en el versículon7, le dice que Él es la puerta. Es decir que: no puede ser pastor absolutamente de nada, aquel que es levantado de común acuerdo por un grupo de hombres que componen alguna comisión llamada tal o cual, según sus propias opiniones, y aún en el marco de la mejor predisposición, voluntad y sinceridad, sino aquel que recibió la ordenación primaria directamente a través del correo privado del departamento “nombramientos” del Reino de los Cielos. Aquí comenzará a vislumbrarse la gran diferencia que el propio Jesús enseña entre el pastor y el asalariado; entre el que tiene un llamado basado en una convicción espiritual y el que encuentra un trabajo mejor o peor rentado de acuerdo con el sitio que se trate. POIMEN, es función de Dios, no ejercicio laboral de hombre.

En esto hay una enorme diferencia entre lo que significa ocuparse de un ministerio pastoral a ocuparse de un status pastoral. Nadie que esté espiritualmente en su sano juicio haría nada en contra de un ministerio, porque ministerio ES Dios. Contra el status, la cosa es bien diferente, porque status ES hombre. ¿Entiende?

(Jeremías 23: 1)= ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! Dice Jehová.

(2) Por lo tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová.

(3) Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.

(4) Y pondré sobre ella pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová.

Primero: este texto confirma en un todo lo que le dije antes. Segundo: quiero que usted tome nota de dos elementos básicos que tienen que ver con lo que veremos ahora. 1) Los que destruyen las ovejas, son los falsos pastores, los asalariados: Destruir – Matar. 2) Él levantará a los verdaderos que, entre otras cosas, impedirán que esas ovejas sean menoscabadas, despreciadas, Robadas. Ladrón.

 

Ahora, en el verso 2 de Juan 10, Jesús dice que los falsos que vinieron antes que Él, son ladrones. ¿Un ladrón que hace? Roba. Con lo que deja en evidencia que esos falsos ministros, asalariados como Él los califica, llegan para matar para robar y para destruir a la manada, ¿No es así? Ahora, entonces, con esta luz, leamos el verso 10, que es un clásico de las escuelitas dominicales y de las predicaciones de domingo.

(Juan 10: 10)= El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Me pregunto de qué manual habremos sacado los maestros, que este ladrón del cual se habla aquí es el diablo. ¿Adónde se lo menciona? ¿No está total y decididamente claro que ese ladrón es el asalariado? Me podrá decir usted que sí, pero que está influenciado, confundido y hasta manipulado por el diablo, ¿Verdad? De eso no tengo ninguna duda, pero el que viene a matar a robar y a destruir, no es Satanás en persona, es su ángel de luz, su ministro, un asalariado al cual mucha gente sin discernimiento, todavía llama “siervo”, “pastor”, “anciano! O como se use en su denominación…

¡Pero hermano! ¡Es que es lo mismo después de todo! ¡No seamos tan puntillosos! ¿Qué más da que sea Satanás o algún hombre influenciado por él? ¿Qué más da? ¡Sí que “más” da, mire usted:

(Proverbios 18: 21)= La muerte y la vida están en poder de la lengua; y el que la ama comerá de sus frutos.

Anote esto por favor en algún lado que no se le pierda: en mi boca está el poder de la vida y de la muerte.

(Marcos 11: 23)= Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Ahora agregue esta otra anotación: lo que yo diga, si lo creo, será hecho. Cuidado que no dice que lo que diga “de bueno”, dice sencillamente “lo que diga”. Entonces tengo que tener cuidado con lo que digo creyendo. Ahora le pregunto: cuando decimos creyéndolo que el que viene a matar, robar y destruir es el diablo y no un hombre aislado de una congregación cualquiera: ¿Qué le parece que sucede? Pues que usted y yo, con nuestra boca, le estamos dando a Satanás autorización para que lo haga, ¿Se da cuenta?

El diablo, tal como nosotros identificamos a Satanás, es un enemigo vencido que no tiene poder ni para robarnos nada, ni para matarnos a ninguno, ni para destruirnos; a menos que nosotros mismos declaremos que sí, que puede.

¡No se preocupe, hermano! Dios va a poner las cosas en su lugar, ya lo va a ver! ¡Él no va a permitir que suceda nada de eso y solito nomás se va a encargar de impedirlo! ¿Ah, sí? ¿Dios “solito” me está diciendo usted? Puede ser; Él es soberano y, si quiere… Pero una duda: ¿Él quiere que sea así? ¿Él dice que así es como va a funcionar? Le repito: si a Él se le da la gana que sí funcione, funcionará, eso es seguro; pero de acuerdo con lo que leemos en su Palabra…

(Éxodo 14: 13)= Y Moisés dijo al pueblo: no temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.

(14) Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.

Ah, si; esto parecería dar la razón al pensamiento muy generalizado de que en todas las cosas Dios se va a mover por nosotros y que nosotros sólo debemos confiar y sentarnos a mirar el resultado. Sin embargo, no siempre es así. Cometemos el error de meter a Dios en una medida standard olvidando que, si bien él hace, siempre, porque es soberano, no tiene la obligación de hacerlo como a nosotros se nos ocurre, sino, le reitero, como a Él se le da su regalada gana, porque es rey. Mire como sigue este texto que iniciamos.

(Verso 15)= Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.

Y tú, alza la vara y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en seco.

Si bien no podemos desconocer que a veces Dios hace cosas especiales que sus hijos ven después de producidas, no menos cierto es que, a partir de lo que sucede en este caso, en otras oportunidades, Él desea que sea usted el que haga lo máximo posible para después, - recién después -, Él lo respalde.

Los creyentes no obtenemos más respuestas favorables a nuestras necesidades porque, en la mayoría de los casos, le pedimos algo en oración – cosa que está bien -, pero también pretendemos que Él lo haga como a nosotros se nos ocurre, o sinceramente nos parece que es mejor, cosa que no es correcta. Nos olvidamos que Dios es soberano, que no cabe en ninguno de nuestros esquemas y que tan grande es que incluso, no podemos meterlo ni siquiera aún dentro de la misma Biblia. Dios es más grande que el libro que habla de Él.

Por lo tanto, tenemos que el que viene a hurtar, matar y destruir es el asalariado, el falso pastor, el falso maestro, el falso evangelista, profeta o apóstol. La siguiente escritura le deja a usted en claro qué es lo único que, si no tiene cuidado o toma precauciones, Satanás sí que le puede robar.

(Mateo 13: 19)= Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Es decir que: si usted lee estos estudios y no los entiende, lo que usted tiene que hacer en primer término, es orar pidiendo luz y sabiduría. Después tendrá que leer, escudriñar y meditar largamente en lo leído. Antes, como precaución obligatoria, tendrá que tomar toda su autoridad en Cristo y prohibirle al diablo en el nombre de Jesucristo de Nazaret sacar esa semilla sembrada.

(Hebreos 2: 14)= Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.

Este pasaje ha sido incluido para que la cosa quede bien clara y usted deje de asustarse como si fuera una viejecilla ante el primer aullido de un demonio, que seguramente habrá de chillar buscando precisamente eso, impresionarlo, porque él sabe perfectamente que esto que dice el escritor de Hebreos es cierto: el diablo fue destruido ya, dejó de tener poder eficiente para los que están EN Cristo Jesús y ya no puede operar a través del temor a la muerte, aunque todavía haya muchos creyentes a los que la idea de la muerte aún los sobrecoge y estremece.

En suma: Satanás va a ejercer en contra suyo todo el poder que usted mismo le habilite a ejercer; ni un milímetro más. Pero esto no es toda la revelación, todavía, mire:

(Apocalipsis 12: 9)= Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Fíjese bien: ¿Alguna vez ha visto usted, naturalmente que en figuritas, cómo es un dragón? Es un enorme bicho, tremendo, grande como un dinosaurio, que echa fuego por la boca y humo por las narices. Bueno; eso dice Apocalipsis que es el diablo y Satanás el día de su caída final.

Pero también dice que es la “serpiente antigua”, entonces pregunto dos cosas: primero: ¿Se parecen en aspecto y tamaño una serpiente y un dragón? No, ¿Verdad? Es el mismo bicho, pero ha crecido voluminosamente; se ha vuelto mucho más feroz y peligroso. Ahora: ¿Quién cree usted que lo ha alimentado para que pudiera crecer así en tamaño, osadía y ferocidad? Acertó.

Porque en Génesis 2:7, dice que el hombre fue formado del polvo de la tierra. Y que después que Dios sopló en su nariz aliento de vida, (Espíritu humano), fue un ser viviente. Antes, carne sin vida. Génesis 3:19 dice que cuando muere, la carne (El polvo), vuelve al polvo. Eclesiastés 12:7 agrega que el espíritu vuelve a Dios que fue quien lo dio. Y finalmente, Génesis 3:14 dice que la serpiente antigua (Diablo), comerá polvo todos los días de su vida. ¿Se da cuenta, ahora, con qué se ha alimentado el diablo durante todo este tiempo? ¿Qué es lo que lo ha engrosado de modo tal que de serpiente tímida del Edén, termina en dragón amenazante y rugiente?

La opción es siempre suya: si usted camina en el Espíritu, usted está legalmente cubierto. Pero si se empecina en andar en la carne…

Pero no es cuestión que esto le arruine el día, hoy, a usted; o quizás hasta el mismísimo fin de semana que viene. Tampoco es cuestión que esto le agregue a su vida una cuota de preocupación o santo susto que no hubiera tenido lugar de no haber leído esto. La siguiente escritura, le va a pintar de cuerpo entero y con claridad, el volumen real y la peligrosidad verdadera y no de película de Hollywood que la Biblia le otorga al maligno.

(Apocalipsis 20: 1)= Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es diablo y Satanás, y lo ató por mil años.

El resultado que se relata aquí, es que el diablo es atado por mil años, con lo que su amenaza y peligrosidad queda fuera de carrera, okay, pero fíjese en dos detalles que le muestran lo que le anticipé.

No bajan doce legiones de ángeles para vérselas con el tremendo enemigo que día tras día parecería dejar un tendal de víctimas incrédulas y otro tanto de “medios-creyentes”. Baja un ángel. Bueno, hermano…pero un ángel es un ser sobrenatural… ¡Es que al que van a prender, también es un ser sobrenatural! Y, como creación, es de la misma jerarquía o característica del que lo va a apresar, ¿No?

Pero siga: ese ángel que desciende, dice, no viene armado hasta los dientes; sólo trae en una de sus manos (En ningún lugar de la Biblia dice que los ángeles tengan más de dos manos), una llave y una cadena, eso es todo. Así que mi hermana, mi hermano: el que ata al diablo por mil años, es uno de su mismo nivel y estatura jerárquica, sin armas ¡¡Y CON UNA SOLA MANO!! ¿Se da cuenta? Aprenda. Confíe. Crea. Luche. Venza que el triunfo es suyo desde el calvario hasta aquí.

Deje de pelearse con los hombres por causa de su celo santo. La iglesia del Señor no surgirá de una guerra verbal, política, económica, teológica o interdenominacional. La iglesia surgirá de una batalla librada en las regiones celestes, y no contra carne y sangre. ¿Dios lo dijo? ¡¡Yo lo creo!!

(Ezequiel 34: 11)= Porque así ha dicho Jehová el Señor: he aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas y las reconoceré.

Esto es una promesa de seguridad. Luego viene un alerta que no le da ningún derecho a opinar porque el juicio supremo, sigue estando a cargo de Papá.

(Zacarías 11: 17)= ¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado! Hiera la espada (Que es la Palabra),  su brazo, (Sus actos no debidos), y su ojo derecho, (LA visión del propósito falso), del todo se secará su brazo, (Es decir que perderá toda potestad parea hacer lo que Dios no le mandó o lo que le da la gana), y su ojo derecho será totalmente oscurecido. (Perderá toda visión del reino, deberá moverse en la total tiniebla del humanismo sin Dios).

(Juan 10: 14)= Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

(16) También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Dice que habrá UN rebaño y UN pastor. ¡Perfecto! ¿Entonces por qué, hermano, usted dice que no es bíblico que haya en una congregación un hombre llamado pastor que es quien conduce el rebaño? Porque aquí, Jesús, no está hablando de un cierto hombre, sino de Él mismo. EL será el único y suficiente pastor del único rebaño que habrá en la tierra: el remanente. Por eso lo digo. Y además, porque aquí se habla de rebaño, y rebaño es un grupo en total y absoluta libertad que camina y camina en búsqueda de buenos pastos para comer mejor y alimentarse mejor. Y lo que vemos día tras día son apenas míseros rediles donde las ovejas, presas de sus congregaciones o denominaciones, se ven obligadas a comer basura que les es servida con el rótulo de alimento. Espero que ahora, hayamos tenido bien claro quien es El Buen Pastor.-

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