Tiempo de Victoria

¿Quién eres en Cristo?

Suelo decirles a quienes me conocen y conocen este ministerio esencialmente desde la radio. Que me habrán oído un montón de veces quejarme de estar oyendo, y haber predicado, incluso, alguna vez y en épocas de ceguera y somnolencia espiritual, un evangelio adulterado. Y a lo mejor ellos han entendido y hasta han coincidido conmigo en eso. Lo que quizás aún nadie ha terminado de ver es en qué consiste la adulteración del precioso evangelio, o “buenas nuevas” de Jesucristo. El evangelio es para la salvación de las almas, nos han dicho. Y no nos mintieron, por supuesto, pero tampoco nos dijeron una verdad completa. Y todos sabemos qué es lo que significa decir una media verdad: que nos queda la otra media que no sabemos adónde insertarla. Y con las enormes dudas de que, una media verdad no dicha, es algo muy parecido (Si no es lo mismo) a una mentira.

¿Qué evangelio predicaba Jesús? ¿Él iba y decía: “¡Acéptame como tu Salvador y Señor y tendrás Vida Eterna?” No. No decía eso. Nosotros hoy decimos eso. Ah, entonces Él iba y decía: “¡Vengan a las reuniones que mis discípulos están organizando para el fin de semana y tendrán sanidad y prosperidad?” No. Fíjese que tampoco decía eso. Y observe que, aquí también, tendré que decirle que la iglesia sí suele decirlo. Él se sentaba en un lugar cualquiera, (Porque evidentemente no le interesaba en absoluto estar un plano más elevado que sus oyentes porque no le interesaba en absoluto que lo vieran, le interesaba que lo oyeran.) Entonces, allí sentado, decía sencillamente: “¡Arrepentios, el reino de los cielos se ha acercado!” Ese era el evangelio que Él predicaba. ¿Y para qué se acercaría el reino de los cielos aquí, a la tierra? Creo que no se necesita ser demasiado inteligente para entender que era para extenderse y tomar todo lo que el usurpador nos ha sacado. Entonces, mi querido hermano, amigo o curioso, tendrá usted que coincidir conmigo en dos cosas. Primero, ha existido adulteración del evangelio. Y segundo: que ese evangelio tiene, en sí mismo y en su predicación, el suficiente potencial como para producir el fin.

(2 Timoteo 1: 9)= Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, (10) pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.

Note usted que dice: El cual quitó la muerte, algo que ya es un hecho, y Sacó a la luz; lo que significa vida e inmortalidad. El verdadero evangelio le enseña cómo vencer a la muerte, que hoy por hoy, todavía es un asunto que, más allá de palabras altisonantes o posturas religiosas, no sólo sigue preocupando a una gran parte de la iglesia, sino incluso, aterrorizando directamente a un porcentaje no pequeño de creyentes. El pueblo de Dios, el hombre que verdaderamente ha entregado su vida a Cristo, generalmente anda muy enojado con la caída de Adán y gimiendo en un marco de vicisitudes espirituales en esta vida terrena. Ahora, aquella iglesia masiva y nominal que vemos, observe con atención, parecería andar muy a gusto dentro de esa caja descartable que llamamos cuerpo.

Y si no anda a así, al menos esa es la impresión que le produce al mundo. El mundo, -aprenda-, no sólo rechaza sino que se enoja contra la santidad. La desprecia, la ridiculiza y busca modificarla según su medida de entendimiento. Con lo que el mundo en su ignorancia sí puede simpatizar, es con la carnalidad, con la religiosidad y con eso evidenciar que, después de todo, somos iguales a ellos. Y el asunto grave es que dijo el Señor que no somos iguales. Por eso me pregunto y le pregunto: ¿Qué está haciendo una congregación cuando anda haciendo cosas para caerle simpática a la sociedad secular que la rodea? Piénselo por favor.

“Yo acepté a Cristo, ya soy salvo, me dice usted. Y es verdad. Así ha sido decretado y así es nomás, pero desde lo conceptual, desde el principio básico de esa salvación. Pero la realidad cotidiana me muestra y le muestra que, en realidad, usted está siendo salvo. De una manera progresiva, está lejos de ser algo automático. ¿Pero está seguro, hermano? ¡Mire que a mí nunca me dijeron eso! No sé, pero si usted está viviendo como se le da la regalada gana, es más que obvio que no puede esperar reinar con Cristo, no cree? Por eso he dicho más de una vez que estamos construyendo una simbólica arca de Noé, porque el día del Señor será, -dice Mateo-, como en los días de Noé. Entonces usted piensa: ¿Quién va a ayudar a predicar este evangelio del arca de Noé si todavía no hay ni siquiera nubarrones que preanuncien lluvia? Mientras que los ignorantes persistan en ser ignorantes, los tenemos enfrentados, no ayudándonos. ¿Entiende? Y no digo ignorantes en forma peyorativa u ofensiva, lo digo en lo que el verbo mismo significa: ignorar algo, no conocerlo. Es para ellos que estamos construyendo el arca. ¿Y ellos, mientras tanto, qué hacen? ¡Se burlan! Y sí, hablo de los de afuera, de los que no conocen nada y lo ignoran todo, pero también hablo de algunos de los de adentro, de los que supuestamente deberían conocer todo. ¡Si serán locos, místicos, espiritualistas! ¡Construir un arca donde jamás ha llovido!

(Efesios 2: 1)= Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos a vuestros delitos y pecados, (2) en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, al espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, (3) entre los cuales también nosotros todos vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Hay varias cosas para ver aquí. Primero, dice que estábamos muertos. Para Dios, usted lo sabe, la muerte no es lo mismo que es para nosotros. Para Dios no existe la muerte porque somos espíritus eternos. Para Él la muerte es una condición mental cuando estamos fuera de su huerto, de su ámbito. Segundo: la carne, en el Nuevo Testamento, no es el cuerpo, sino las acciones que el cuerpo haya regido por causa del alma. Y le da el ejemplo: la voluntad de la carne son los pensamientos. Tercero: dice que éramos hijos de ira. La psicología sostiene que no se trata de rebeldía, sino en las cosas que nos sucedieron cuando éramos niños, no? Bueno, basta. Aquí dice que ERAMOS. Esa persona ya murió. Es como si tuviéramos memorias de un viejo inquilino que no sirve para nada. No es usted, es el viejo propietario que ya no está porque murió en la cruz. Sí que cuesta entender lo que ocurrió en la cruz!

(4) Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, (5) aún estando nosotros muertos en pecados, (Estamos muertos) nos dio vida (6) y juntamente con él nos resucitó (Ojo: ya nos resucitó) y asimismo nos hizo sentar, (Listo. Ya nos hizo sentar. Somos un pueblo de reyes y sacerdotes. ¿Recuerda cuándo era que se sentaba el sacerdote? ¡Sí señor! Cuando había terminado. Consumado es. Terminado está. ¿Y entonces por qué me preocupo? ¡Ah, no lo sé! Pero puedo decirle que por más que se preocupe, no podrá añadir a su estatura un codo, ¿Lo leyó?)

Clarísimo. El templo futuro que va a tener más gloria que el de Salomón, es el último templo: nosotros. No uno hermoso construido con subvención del Estado en función de la igualdad religiosa que insólitamente reclamamos. Por clamor de Jesucristo, ¿Me entiende? Esto no es fundamentalismo, ni sectarismo ni fanatismo. ¡Es Biblia! ¡O palabra, si le gusta más el término! ¡Hermano! ¿Usted está en contra de la igualdad religiosa? ¡Por favor! Ni en contra ni a favor; lo religioso sencillamente no me interesa porque, definitivamente, no es ni la voluntad ni la prioridad de Dios. La prioridad de Dios, es encontrar su templo, nosotros, apto para habitar y terminar su plan.

Mírelo desde esta óptica. ¿Cuánta actividad tiene en este momento en su congregación local? ¿Mucha? ¿Poca? ¿Ninguna? No lo sé. Pero si está haciendo cosas, ¿Se ha preguntado para qué las está haciendo? Ya sé lo que me va a contestar. Es lo que generalmente se contesta aquí: ¡Para servir al Señor! ¿Sí? ¿No estará buscando impresionar a Dios? ¿No estará intentando impresionar a su pastor? ¿No está procurando impresionar a sus hermanos? ¿No está persiguiendo gratificarse a usted mismo? Fíjese bien, es probable que haya algo de esto. Ojalá que no, pero si lo hubiera, ¿Usted cree que Dios se va a caer del trono porque usted haga una buena obra? ¿De verdad se lo cree? Él nos da el secreto. Considera los lirios del campo, dice: ¿Cómo crece el lirio? ¿Crece porque hace algo o crece sin esfuerzo propio? Los lirios crecen porque absorben nutrientes de la tierra en la que están plantados. Nosotros somos iguales. Mientras más entiende, más manifiesta. Yo, dice Él, ya soy perfecto, maduro. Pero sólo puedo manifestar aquella perfección que realmente entiendo.

Otra palabra para MUERTE, es NECKROS. “Destituido de la vida que reconoce a Dios”. Dice que Él nos colocó en lugares celestiales. ¿Recuerda la Torre de Babel? Sí, de allí viene Babilonia. ¿Para qué la construyeron? Para alcanzar los lugares celestiales. ¡Pero si ya estamos allí! Trate de hacérselo entender al hombre religioso.

(Juan 3: 3)= Respondió Jesús y le dijo: de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

La palabra DE NUEVO, es la palabra ANOTHEN, y significa “De arriba”, “Desde el comienzo”, “Desde un lugar más alto”. Esta palabra, ALTO, es por CALIDAD, no por elevación. ¡Uy! ¡Y yo que me lo paso mirando para arriba! ¿Está mal, eso? No. A lo sumo, le podría sobrevenir una tortícolis, pero no está mal. Usted puede mirar donde quiera, pero; ¿No le ha pedido al Señor, un día, que entrara en tu corazón? ¿Y adónde está su corazón? Dentro suyo. ¿Adónde está Cristo, entonces? Adentro suyo. ¿Para qué buscarlo mirando para arriba, entonces? Es más: ¿Por qué orar a los gritos, elevando cada vez más la voz, si Él, que está dentro suyo, le oye hasta cuando susurra? Tradiciones, costumbres, modalidades evangélicas, religión.

(Verso 6)= Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, (Con mayúsculas la “E”) espíritu es. (Ahora con minúscula esta “e”)

¿Por qué, en la traducción española, la primera va con “E” mayúscula y la segunda con minúscula? Simple. Porque el teólogo que tradujo la Biblia no pudo alcanzar a creer que nosotros estemos hechos de la misma esencia que está hecho Dios. ¡Pero si somos imagen y semejanza! Sí, pero muchos todavía andan buscando al anciano de las faldas y la larga barba blanca. Pero el griego dice que Espíritu es Espíritu, las dos iguales. ¿Y qué es Espíritu? Una esencia que no tiene materia sólida. Usted es un espíritu que, para poder ser visto y manifestado, está viviendo temporariamente dentro de la materia.

Ellos están en el mundo tangible, -dijo Jesús-, pero yo no, yo estoy en el mundo del Espíritu. Yo he nacido de nuevo, ellos todavía no. Yo soy el primogénito desde Adán, ellos todavía están en Adán. Ellos, un día, van a morir, yo ya no muero más, aunque por allí y en mi homenaje, insistan en hacerme morir a cada rato con ritos que se inventaron. Ellos han caído, yo no. Su naturaleza es pecaminosa, la mía no lo es. Dios nos sentó en esos lugares. No sólo nos puso, nos sentó. Sentarse habla de asiento. Asiento es el lugar, la fuente de donde emana lo divino, no una butaca pullman.

“¡Estoy tratando!”. No es tratar, es entender. Aquel sacerdocio que fue excluido, no fue excluido por considerárselo contaminado, o porque le hicieron algo. Fue excluido porque no entendió. Hoy, mi querido hermano, mal que nos pese, está ocurriendo lo mismo. El que entiende, es útil para el reino y sigue, no importa el cargo que tenga entre los hombres. El que no entiende, es excluido, así sea el protagonista, la estrella principal del ministerio. Dios es amor, pero también es Justicia. La Justicia de Dios no tiene nada que ver con los Tribunales Ordinarios de cada nación.

(Juan 3: 13)= Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

¡Momentito! ¡Esto no se entiende, parece una contradicción! ¿Cómo puede ser? Él está allí, paradito sobre la misma tierra que los demás, pero les está diciendo que está en el cielo. ¿Pero no es que el cielo está allá arriba? Y nosotros, nos dijo, estamos sentados con Él en lugares celestiales. ¡Pero Él está aquí! Mire hermano: tenemos que entender de una buena vez adónde es que estamos sentados. Porque si no entendemos adonde comenzamos, mucho menos vamos a poder entender adonde terminamos. Por eso es que muchas veces no se puede entender muy bien qué es lo que tanta gente anda celebrando por allí.

(Gálatas 4: 25)= Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en esclavitud.
(26) Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre.

ARRIBA, es la palabra METER, que significa FUENTE u ORIGEN. ¿Cuántos son nacidos de arriba? ¿De arriba de donde? – De allí... del cielo, creo... Nacimos, nació usted, hermano, de un orden superior, de una fuente diferente, tiene usted ahora un origen distinto. Empezamos a vivir conforme a un envoltorio de principios de origen superior que empiezan a gobernar por sobre los principios que teníamos antes, ¿Entiende?

Es simple y al mismo tiempo no tanto. Mientras estamos en la tierra, viviendo conforme a los principios terrenales, nuestra vida depende de las circunstancias naturales. Pero cuando nacemos de arriba (Y convertirse, en realidad, es eso y no levantar emocionados una mano en una campaña) comenzamos a vivir conforme a principios superiores, de otro origen, y ya no dependemos de las circunstancias, porque para Dios no hay nada imposible, ni siquiera lo que circunstancialmente nos parece imposible. Si usted no puede creer esto, no activa su fe. Y cuando dice la Palabra que el justo por la fe vivirá, la cosa se le hace muy complicada y termina siendo una persona que va a una iglesia, que canta, que alaba y que hasta predica, pero sigue atado a una vida acorde a sus circunstancias.

Es usted salvo, a eso nadie se lo discute, pero aún no es nacido de arriba y, por lo tanto, todavía no puede ver el reino de Dios y, mucho menos, ser útil para él. En este punto anda hoy día un montón de gente. Los principios del origen superior de Dios, dicen que sus hijos están llamados a ser de manifestación superior. Ahora, si esos hijos prefieren seguir viviendo conforme a las circunstancias naturales, sociales, económicas y políticas de cada región, allí sí no les queda otra salida que reclamar igualdad con otras religiones.

Está bien, hermano, le entiendo, pero: ¿Cómo puedo hacer yo para superar mi crisis? - ¿Y qué ha estado haciendo hasta ahora para vencerla? – Y... He orado, he ayunado, he alabado, he adorado, he predicado el evangelio, he hecho todo cuanto me han mandado hacer en mi iglesia, he ofrendado generosamente, he diezmado, he ofrendado a las misiones, no sé... Está bien, todo bíblicamente correcto, pero a partir de esfuerzos personales suyos, ¿No es así? – Y... La verdad que sí... – Bueno, ahora pruebe buscar entender quién es y qué es lo que tiene. No es malo nada de lo que ha hecho, al contrario, pero de una crisis no sale con su esfuerzo carnal, sale por entendimiento de su gracia. Entonces, allí es donde está nuestra bendición, lógicamente, allí también es donde está nuestra guerra, nuestra sabiduría, ahí es donde está el enemigo. Pero recuerde que nosotros estamos sentados allí, que es como decir que estamos sentados encima de él.

(Efesios 1: 17)= Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, (Oh, oh, con ortodoxia teológica, tipo ciencia exacta.) (18) alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. (Aquí dice que Dios tiene una herencia en nosotros. Vamos a ver: ¿Usted se cree eso o prefiere seguir creyéndole al diablo que le dice que en verdad no es tan así y que tenemos que tener los pies sobre la tierra y no ser místicos?)

(19) Y cual es la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, (Ojo que el poder de su fuerza siempre va a operar a través de los que creen. El nominalismo no existe.) (20) La cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, (21) sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; (Basta; ya no necesito mapear su ciudad ni hacer cartografía espiritual. Si su iglesia está EN Cristo, no habrá potestad territorial, ciudadana, provincial o nacional que pueda afectarle. Ahora si no está en Cristo y todo se limita a hablar de las lindas cosas que Él hacía cuando estaba vivo, entonces sí dedíquese a mapear y hacer cartografía. Al menos va a saber quién es y cómo se llama el que le agarra a puntapiés todos los días. No es vencer, es saber triste y resignadamente, con quién está perdiendo) (22) Y sometió todas las cosas bajo sus pies, (Que hoy son los suyos) y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, (23) la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo. (¿De qué iglesia es? – De la del pastor Fulano. – Ah, ya veo, entonces el pastor Fulano es la cabeza, allí? – Y...claro.. No funciona. ¡Pero hermano! ¡A mí me enseñaron! - ¿Funcionó? ¿Ha funcionado hasta ahora? – Y... no, pero...- Pero nada. Funciona si la cabeza es Cristo. - ¡Pero es que nuestro mensaje es cristocéntrico! – No le hace, el de Babilonia también parece serlo. Lo que cuenta, más que el mensaje, es la encarnación en los hechos del mensaje, ¿Entiende?)

Entienda: si usted es un individuo con los pies sobre la tierra, que cree todo esto pero trata de no exagerar ni caer en fantasías místicas, lo más probable es que usted esté esperando que un día, de alguna manera que no se imagina, levante vuelo misteriosamente y vaya a sentarse a los lugares celestiales. Ni puede pensar en qué hará una vez que se siente allí, pero prefiere no pensarlo. Entonces, mientras ese es su pensamiento, Satanás en lugar de estar debajo de sus pies, anda por encima suyo caminándole por las espaldas con sus sucios pies. Ahora, si llega a entender que YA está sentado en lugares celestiales junto con Cristo, la cosa va a cambiar totalmente.

La iglesia, por muchos años, ha estado proclamando que Cristo salva, que Cristo sana, pero nadie explicó por qué. Nadie le dijo que usted ya fue cambiado, que nació de nuevo. Entonces hemos pasado mucho tiempo expresando a un Cristo mediocre, limitado, temeroso y a veces incapaz de torcer una situación. Por eso creamos la religión, para tapar todos los huecos de las cosas que ya no podíamos explicar. Entonces pasó, y todavía pasa, lo que a lo mejor ahora mismo está pasando. Yo digo esto y, si usted tiene deseos, me cree y, si no los tiene, no me cree. Lo que ni se le ocurre es escudriñar tu Biblia que es igualita a la mía, para ver si esto es así o no. ¿Se da cuenta?

En Efesios 2:6, dice: Juntamente con él nos resucitó. Aquí hay una palabra que es clave. La palabra JUNTAMENTE, que es la palabra SUNEGEIRO. La raíz es SUN, que significa “Unión con”, o “Que incluye propiedad”, o “Composición de”. Es decir que se trata de una unión con alguien, pero no por cercanía ni por parentesco, sino porque ese está hecho de lo mismo. Era la oración de Cristo. Que ellos sean uno con nosotros como yo soy contigo. O sino: Quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. La misma sustancia. No le estoy diciendo, ¡Cuidado! Que todos somos Dios o que todos somos como Dios. Así dijo Satanás alguna vez, y así enseña Nueva Era engañando a muchos. Le estoy diciendo: “La misma sustancia”. Pero naturalmente, en dependencia. Sólo en dependencia a Cristo la podemos manifestar.

Ya enseñé en muchas ocasiones que, cuando Cristo dijo que iba a prepararnos un lugar a nosotros, no habló de poner una tarjeta en una nubecita para que usted fuera a tocar el arpa allí, ni tampoco en una casita edificada junto a calles de oro. Es en la cruz donde él nos preparó un lugar. Porque la cruz, no física, desde ya, sino espiritual, es el único ámbito donde Cristo y usted pueden morar juntos. No ha habido miles o millones de hombres en la tierra, según Dios. Sólo dos. El primer Adán y el segundo Adán. ¿Y todos los hombres que hubo entre Adán y Jesús, qué son? Extensiones del primero. Entre Adán y Jesús, no hubo hombres, hubo seres humanos. ¿Pero no es lo mismo? No. Hombre, es carne por fuera con Dios adentro. Seres humanos, es hombre caído, ¿Entiende? Recién cuando usted entienda lo que ocurrió en la cruz, es cuando Dios le saca del primero y le coloca en el segundo hombre. Ese hombre, Cristo, es la cabeza y nosotros su plenitud, su carne, su cuerpo.

La segunda raíz de esta palabra es EGEIRO. Significa “Recobro de facultades” o “Despertar de la oscuridad”. Nos despierta de la ignorancia de la caída y nos coloca en una posición que incluye la misma composición que él tiene. Nacer de nuevo. Juntamente. SUNEGEIRO.

Después dice que Nos hizo sentar. SENTAR es la palabra SUNKATHIZO. La primera parte, es SUN, lo mismo, “Unión de propiedades, composición o sustancia”. Y la segunda parte, KATHIZO, es “Ordenar, establecer, habitar o colocar”. Es la misma implicación que cuando se ordena a alguien en el ministerio. Se instituye. O sea que Dios dijo: pertenece allí. Es decir que: legalmente, estamos donde tenemos que estar. Olvide ya esa silla, trono o butaca donde desde la Escuelita Dominical, si la ha tenido, viene pensando que se va a sentar. Sentar es otra cosa, ya lo ha visto. Ahora le voy a dar las escrituras que respaldan esto.

(Apocalipsis 1: 5)= Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. (El es el primero que murió la muerte espiritual. ¿Espiritual? ¿Y la crucifixión? Sólo el vehículo físico, material, literal. Él dijo: ¡Elí!, ¡Elí! ¿Lama sabactani? – Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has desamparado? – Es que me tengo que ir, hijo... ¿Y por qué te tienes que ir? – Porque ahora caerá sobre ti todo el pecado del mundo y, donde hay pecado, yo no puedo estar. – Muerte espiritual: ser sacado del ámbito donde mora Dios. La iniquidad nos separa de Dios. Adán fue separado cuando se halló iniquidad en él.)

(Isaías 59: 1)= He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír, (2) pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.
(Isaías 53: 10)= Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, (¿A quién? A Jesús.) sujetándole a padecimiento (¿cuánto padeció Jesús de algo? En su muerte) cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.

Esto le dice que no somos un plan emergente o de segunda mano, una especie de plan alternativo porque Israel no aceptó su primer plan. Cristo mismo, dijo, antes de presentarle el plan a Israel, que tenía otras ovejas que no eran de ese redil.

(11) Será el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho.

¿Cuándo fue que el alma de Jesús fue afligida? No se olvide que la paga del pecado, es muerte. Y que Dios tenía que recibir un sacrificio por expiación y que ese sacrificio tenía que quemarse por completo. Cuando Cristo muere en la cruz, hay sacrificio de olor fragante a Dios. La paga por el pecado de todos los hombres que han nacido, que están vivos y que están por nacer, fue saldada. Hebreos 11 dice que un sacrificio hizo perfecto a todos, para siempre.

¡Eso no me parece justo! ¡Yo estoy sufriendo tanto por ser creyente! ¿Y por qué sufre, si usted también ya ha sido perdonado? ¿Sabe cuál es la diferencia entre el mundo y nosotros? Que ellos ya están perdonados, y que nosotros ya somos salvos. Son dos cosas diferentes, eh? Lo que sucede es que por una cuestión de costumbre y tradición, siempre nos hemos considerado como pobres pecadores perdonados. ¿No funciona? No me extraña. Mientras sigamos viviendo a nivel del mundo... Ellos están perdonados, y es lo que creemos que estamos nosotros: perdonados. Entonces, eso, nos pone en el mismo nivel que ellos y no es así. Ellos estarán perdonados, es cierto, pero no están sentados en los lugares celestiales hasta que no lo reconocen. ¿Entendido?

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