Tiempo de Victoria

Claves Para la Restauración

Quiero dedicar el espacio que aquí está usted comenzando a recorrer, a todos esos soldados del ejército de Dios, que procurando pelear la buena batalla, han sido heridos con mayor o menor gravedad por la metralla del pecado.

A todos esos que, por una u otra causa, se han apartado no sólo de la iglesia estructural del Señor sino también de la real y genuina, y ahora andan nuevamente vagando por el mundo arrastrando un tremendo estigma permanente: el de lisiados espirituales.

Quiero dedicar esto a los que, aún congregándose oficial y nominalmente, están enfermos de frustración, decepción, descreimiento, resentimiento, amargura, rencores, rebelión y, obviamente, altísimo rechazo y repulsión a lo que llaman y consideran como “la maquinaria evangélica”.

Y quiero extender esta dedicatoria, cosa que no me has leído ni oído hacer antes, a todos los siervos, hermanos e hijos de Dios reunidos en cualquier sitio de adoración que, sin vivir estas cosas, pueden ser usados para restaurar a los caídos y devolverlos al lugar en el que el señor desea que estén.

Comencemos por el principio: ¿Qué significa Restaurar? Según cualquier buen diccionario: Recuperar o recobrar – Reparar, volver a poner algo en el estado o la estimación que tenía – reparar una pintura, escultura, edificio, etc., del deterioro que ha sufrido.

¿Y para que sirve la restauración? Tomemos como ejemplo un buen cuadro deteriorado; un Picasso, por ejemplo. Para poder volver a disfrutar de la belleza, riqueza y expresión que esa pieza de arte tenía y que, por causa de algún deterioro, ha perdido transitoriamente.

Pregunto: ¿Se le ocurriría a un restaurador de pinturas, una vez concluido su trabajo, pararse frente al cuadro en la galería donde el restaurado es expuesto, a decirle a todo el mundo que si no fuera por él, eso sería una porquería que ya no serviría para nada? Creo que no. Hizo su trabajo, recibió su justa retribución por ello, y desapareció.

Pregunta anexa: con la restauración de los soldados del señor heridos en combate, ¿Sucede exactamente lo mismo? Evalúalo tú mismo. Acompáñame ahora a la lectura del texto que sigue y deja que el Espíritu santo te hable por medio de él en este mismo momento.

(Eclesiastés 3: 1-15)= Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de endechar, (La endecha era una canción triste), y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?

Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.

Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer el bien en su vida; y también que es donde Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor.

He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.

Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó.

Usted sabe que el análisis aséptico, casi técnico de las escrituras llama, a este libro de Eclesiastés, uno de los libros “sapienciales”. Sapiencia tiene que ver, como es obvio, con sabiduría. La diferencia entre la interpretación espiritual a la humanista, es el origen de esa sabiduría.

Vamos por partes: el nombre Eclesiastés, se deriva de la palabra griega Ecclesia y significa: “Alguien que habla a una asamblea”. La palabra hebrea que le corresponde, es Qoélet, que quiere decir: “Uno que se dirige a una asamblea”. Esto es lo que ha hecho que muchas veces, este libro, haya sido traducido como El Predicador.

Si usted lo lee atentamente y se atreve a pasar por alto cierto “tufillo” pesimista que parece contener, va a descubrir que evoca un tiempo en que las respuestas tradicionales a las grandes preguntas sobre el significado de la vida, habían perdido su relevancia.

El texto que en este estudio hemos elegido, y que dicho sea de paso debe ser el más conocido y difundido de este libro, deja perfectamente en claro que la vida humana, su vida, se desenvuelve en cuatro fases.

Cuatro fases consecutivas, cronológicas e inamovibles para su crecimiento, pero en este caso específico, para la restauración. Cuatro fases que de ninguna manera puede usted evadir, ni tergiversar, ni ignorar y mucho menos desconocer. Si verdaderamente usted desea madurar en Cristo; si realmente desea restaurar o ser restaurado, tiene que tenerlas presente, superarlas y dejarlas atrás. Sígame con atención.

PRIMERA FASE: Las Diferentes Estaciones, Puntos, Jalones, Hitos, Mojones de su Vida.

(Versos 1 y 2)= Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado.

Si el valor de la retribución falla, quizás exista algún orden cósmico que le de sentido a la vida, porque cada cosa tiene su tiempo, o forma parte de un ciclo que, si realmente usted quiere crecer, tiene que vivir, tiene que pasar. Pero recuerde: pasar no es llegar allí y quedarse. Pasar es llegar, atropellar, pasar y dejar atrás.

No comprendemos, en nuestra limitada estructura humana donde todo buscamos razonarlo, que realmente así como hay un hermoso tiempo para nacer, también haya un – nos parece -, tenebroso, inquietante y hasta odioso tiempo de morir.

Es por eso que muchas pseudo-religiones han creído encontrar en la teoría de la reencarnación una especie de bálsamo que pueda contener emocionalmente a quienes viven aterrorizados con la idea de la muerte como negro telón final detrás del cual no hay nada.

(Hebreos 9: 27)= Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después el juicio.

SEGUNDA FASE: Las Emociones.-

(Versos 3 y 4)= Tiempo de matar, y tiempo de curar; (Literalmente, como muchos gustan todavía ver a las escrituras, esto no puede ir más allá de una contingencia ligada con una guerra, con una batalla física. Espiritualmente, en cambio, la cosa sí tiene que ver con lo emocional, con el alma, ya que habla de matar la carne, de crucificar el yo y, naturalmente, de curar el alma, los resentimientos, los odios, los rencores, las raíces de amargura)

…Tiempo de destruir, y tiempo de edificar; (Destruir viejas y ya inútiles estructuras y edificar nuevas con palabra fresca y plena de revelación) Tiempo de llorar, y tiempo de reír; (Esto tiene que ver con lo que podemos leer en Romanos 12:15, donde dice: Gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran. Es decir: compartir alegrías y sinsabores con el prójimo.) Tiempo de endechar, y tiempo de bailar:

La palabra original que corresponde a Reír, aquí, es la palabra Sachaq, y significa: regocijarse, entretenerse, jugar, burlarse, molestar, ridiculizar; aunque SACHAQ, primordialmente, significa Reírse y ocasionalmente tiene el sentido de Jugar.

Un caso es el que se lee en Job 40: 20: Ciertamente los montes producen hierba para él; y toda bestia del campo retoza (SACHAQ – JUEGA) allá. También cuando las personas bailan, se ríen o tocan música durante una celebración.

2 Samuel 6:5 dice: …Y David y toda la casa de Israel danzaban (SACHAQ) delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de haya; con arpas, salterios, panderos, flautas y címbalos. Y en el final del verso 21, David mismo dice: …Por tanto, danzaré (SACHAQ) delante de Jehová.

También SACHAQ se refiere negativamente al comportamiento de muchedumbres burlonas y alborotadoras que se juntan para ridiculizar a alguien y así entretenerse, como en Jeremías 15:17: …no me senté en compañía de burladores (SACHAQ).

Finalmente, SACHAQ es la raíz que conforma el nombre Isaac, que como sabemos, significa más o menos literalmente: “El que causa risa”.

TERCERA FASE: Los Proyectos e Iniciativas.-

(Versos 5 al 7)= Tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; (Aquí vale la pena aclarar que lo de las piedras tiene que ver con los proyectos o las iniciativas laborales, en tanto que lo de abrazar y abstenerse de abrazar, forma parte de los proyectos e iniciativas sentimentales y afectivas.

A esto último, Pablo lo reflotará en 1 Corintios 7:5 cuando dice: …No os neguéis el uno al otro, (Es tiempo de abrazar, amar, tener relaciones sexuales en el matrimonio), …a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente de la oración; (Tiempo de abstenerse), …y volved a juntaros en uno, (Otra vez: tiempo de abrazar), …par que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

Tiempo de buscar, (Buscar a y DE Dios, de su palabra, es decir: un proyecto o una iniciativa espiritual), y tiempo de perder, (Trivializar, estar en lo superfluo). Tiempo de guardar, (Los mandamientos), y tiem0po de desechar; (Dejar de lado lo que no nos sirve. Examinarlo todo y rescatar lo bueno, obviamente, desechando lo que no lo es.)

Tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; (A propósito de esto; en muchas ocasiones nuestros proyectos o iniciativas nos llevan, especialmente, a hablar fuera de tiempo con resultados negativos.

En el libro del profeta Amós, cuando él llama al pueblo al arrepentimiento, acota en el capítulo 5 y verso 13: Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo.

CUARTA FASE: Las Relaciones.-

(Verso 8)= Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.

Acá hay algo que se debe tener en cuenta para entender lo escrito: son parámetros. Nadie podría aborrecer lo que le resulta indiferente; aborrecerá lo que ha amado o lo que ama. Hay un ejemplo bastante claro dado por Jesús mismo en el evangelio de Lucas 14:26: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aún su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Resulta obvio interpretar que el modo que Jesús utiliza este término aquí es el que equivale a abandonar, una de sus acepciones, no algo que se parece al odio como normalmente lo usamos ahora, a un segundo lugar, darle menor valor e importancia, cambiar el orden de prioridades.

Lo segundo también es parámetro de relación. Primero: jamás podrá alguien saber qué es la paz, si no supo antes qué es la batalla, la guerra. Y segundo: la paz siempre proviene, necesariamente, como consecuencia consecutiva de una guerra, de un conflicto si le gusta a usted más esta palabra.

En estas cuatro fases perfectamente delineadas, en estos ocho versículos, se nos muestra con claridad dos puntos esenciales. El primero, corresponde al sentido global de la vida. Fíjese que en el comienzo, en el verso 2, encontramos un polo de la vida: Tiempo de Nacer.

En el verso 8, después de todo lo visto, encontramos el otro polo, la otra punta, que no es precisamente la muerte: Tiempo de Paz. El hombre natural nace preparado para caminar hacia la paz. El sistema del mundo y toda su perversa estructura no se lo permite y lo hace entrar en guerra interna, en conflicto.

El creyente, un día, re-nace en Cristo, y camina su vida espiritual en búsqueda de la paz de Cristo. No le resulta fácil, porque las fuerzas satánicas tratan de impedírselo. Esa allí, entonces, donde entran en un conflicto trascendente llamado Guerra Espiritual.

Ahora bien: para tratar de llegar a ese estado de madurez que se nos manda, debemos atravesar estas fases, estos ciclos, y superarlos. La tendencia muestra que una gran mayoría opta por el recurso de evadirlas.

A esta actitud, la ciencia secular, e coloca un rótulo bastante feo: Esquizofrenia. No hay escritura que asegure al creyente que la vida en Cristo sea una novela rosa. Sí que debe vivir cada fase, cada ciclo, cada alternativa y superarla, para recién después pasar a la siguiente.

(Romanos 12: 2)= No os conforméis (Resignéis, aceptéis sin luchar) …a este siglo, (A este KOSMOS, que es como decir: a este sistema.) …sino transformaos (Cambiar totalmente de blanco a negro, de negro a blanco, de oscuridad a luz), …por medio de la renovación de vuestro entendimiento, (Note que la renovación es del entendimiento, no de las formas, de los métodos o de las costumbres. Eso es una consecuencia en todo caso, no lo fundamental) …para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

En nuestro sistema natural y cotidiano, (Y aún en nuestras congregaciones), hay personas y entidades totalmente congeladas en el tiempo. Tarde o temprano van a caerse, porque sólo la sucesión (Es decir: el cumplimiento cronológico), de los ciclos hace posible la renovación.

Por ejemplo, el liderazgo. En todos los planos, (Y la iglesia como institución humana, no está al margen), es notorio y la Biblia lo muestra con claridad y los libros de historia secular también, que para cada tiempo, Dios levanta un nuevo tipo de liderazgo.

Lo mejor que podemos hacer es sujetarnos al liderazgo de cada tiempo de Dios. Lo peor, aferrarnos humanamente a un liderazgo. Cuando nosotros nos aferramos casi desesperadamente a un liderazgo, no permitimos que se levante el nuevo liderazgo que Dios quiere. Consecuencia: declinación.

(Verso 11)= Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

Esto es clave. Si no entendemos este principio, jamás podremos relacionarnos con nuestro Padre celestial como Él quiere: en total y absoluta intimidad y confianza. Fíjese Génesis 1:31: …Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.

No se atreva nunca, entonces, a llamar imperfecto o mediocre lo que Dios, cuando lo vio, dijo que era bueno en gran manera. Es verdad que cuando vemos la realidad, la realidad suele golpearnos. Eso ocurre porque la vemos con nuestros ojos naturales. Tenemos que colocarnos los anteojos de Dios para verla.

Por eso es que no podemos dar, en cuanto a la obra de Dios, definiciones absolutas. Nadie puede dar definiciones absolutas. Porque nadie tiene la comprensión absoluta de la totalidad. ¿Qué es lo que debemos hacer, entonces, con lo que nos perturba, molesta o traba nuestra comprensión de Dios y de su reino? Prestar atención a lo que dice textualmente en el final del verso 15: Dios restaura lo que pasó.

Una persona marcada por el pasado o por su pasado, se congela en ese pasado. Pero Dios restaura lo que pasó. Ahora: ¿Lo restaura para la parranda y la diversión? No. Lo restaura para la normalidad. ¿Y que es la normalidad? Normalidad es enfrentar la vida con todos sus matices. Sin evadir nada.

A veces somos heridos profundamente por algo o por alguien. Como somos cristianos, nos cuestionamos enseguida esa sensación carnal de sentir el dolor de la herida y nos obligamos a perdonar en forma inmediata. No siempre funciona.

Sólo si es un real y auténtico perdón en fe, crucificando toda carnalidad, funciona. El perdón, (Que inexorablemente tendrá que otorgarse porque si no nos quedaremos congelados en la herida), también tiene su tiempo.

Hay un proceso de shock, de asimilación, de luto y, finalmente, Cristo nos da la serena convicción de perdonar. Allí sí funciona. Después y como consecuencia de todo ese proceso, vendrá la restauración.

Ahora bien: ¿Cómo conseguirlo? ¿Cómo poder llegar a algo aparentemente tan complejo y tan difícil? El mismo texto que estuvimos viendo tiene, en tres versículos distintos, tres palabras claves para el perdón primero y para la restauración después. ¿Quiere verlas?

(Verso 10)= Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.

Primeras tres palabras claves: Yo He Visto.

(Verso 12)= Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida.

Segundas tres palabras claves: Yo He Conocido.

(Verso 14)= He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.

Últimas dos palabras claves: He Entendido.

Es decir: todo lo hace Dios hermoso y no podemos ni debemos modificarlo aunque algo de esa hermosura, vista con nuestros ojos naturales, parezca no serlo. Sólo debemos verlo como él lo ve y no como a nosotros nos parece que es, o como hombres y mujeres del mundo nos dicen que es.

Somos seres trascendentes, no tenemos un límite. Dios puso eternidad como principio espiritual básico en nuestro corazón. No podemos ser esclavos de la realidad. Es en ese sentido que debemos renovarnos. Hay todavía cosas de Dios nuevas y desconocidas que aún no hemos vivido.

Ahí está la razón por la cual Dios restaura todo lo que pasó; lo hace para que podamos pasar a lo que viene. ¡No tenemos un Dios estático! ¡¡¡Dios es dinámico y se mueve!!! ¡¡Somos hijos de un Dios viviente!!

¿Adonde está usted? ¿En que tiempo está usted? Mejor formulada la pregunta: ¿En que fase se ha quedado usted? Más claro aún: ¿De qué estación de la vida se ha caído usted y no se puede incorporar y poner de pie?

Un día tuvo su tiempo de nacer de nuevo en Cristo. Si alguien le dijo, en ese momento, que allí se le terminaban todos los problemas y todos los compromisos, mucho me temo que ese alguien le vendió un evangelio de boutique de galería o shoping; bien intencionado, quizás, desde lo humano, pero totalmente irreal desde el ángulo espiritual.

Va a tener que pasar usted las cuatro fases; las estaciones de la vida, el tránsito por las emociones, el desarrollo de sus proyectos o iniciativas y la normalidad en su vida de relación. El tema es: ¿Cómo lo hará?

Después de nacer, (O re-nacer en Cristo), vendrá su tiempo de matar (Léase crucificar) la carne, el yo; luego vendrá el tiempo de destruir la estructura sistemática de su vieja vida de mundo secular; después vendrá el tiempo de construir una nueva vida conforme al sistema, propósito y voluntad de Dios, es decir: renovándose en su entendimiento, más allá de lo que haya conocido.

Y, finalmente, arribará usted a la paz, a la única, auténtica y divina paz de Cristo, que como tantas veces usted ha repetido casi sin pensarlo, no tiene  nada, pero absolutamente nada que ver con la paz que le puede dar el mundo mediante cualquiera de sus métodos. Una paz que sobrepasa todo entendimiento.

(Eclesiastés 12: 13-14)= El fin de todo discurso oído, (Es decir: si discurso es la traducción de la palabra Teología, podemos decir: la base de esta teología, es:) …teme a Dios, (Hablo de temor santo y espiritual, naturalmente, no de miedo humano y carnal), …y guarda sus mandamientos; (No le dice que los cumpla, le dice que los guarde, que los respete, que los recuerde, que no se los olvide) …porque esto es el todo del hombre.  

La pregunta que surge aquí, es: ¿Por qué tengo que hacer todo esto? …Porque Dios traerá toda obra a juicio, (No las mejores, no las más espirituales, no las más lindas o las que le dieron méritos en su iglesia; dice toda obra.) …Juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.

Si no se humilla hoy, con su señor, a solas, usted será humillado cualquier día, justamente delante de todos aquellos ante los que quizás durante toda su vida, aparentó ser algo que en verdad no era. Ya sé que usted es muy inteligente, hábil, ágil y tremendamente sagaz. Pero, ¿Sabe una cosa? Desde la eternidad hasta hoy, y desde hoy hasta la eternidad, Dios es Dios.

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