Tiempo de Victoria

Claves Para Oír Su Voz

Cuando al estar hablando con algún hermano me ha tocado compartirle alguna experiencia y con toda simpleza le he dicho, por ejemplo, que Dios me habló y me dijo tal o cual cosa, generalmente he visto una expresión en la que se mezclan claramente la duda y la incredulidad.

Es que es tanto lo que se ha inventado al respecto y tanta la manipulación humana utilizando ese argumento que hoy, francamente, no constituyen precisamente la mayoría los creyentes que crean que, efectivamente, Dios está hablando.

Obviamente, y con estos antecedentes, podemos concluir que también son minoría los hermanos que realmente han aprendido a oír la voz de Dios. Una gran mayoría tiene relación con este tema solamente por lo que ha oído de otros en distintos púlpitos de predicación. Y no les consta.

Y no es desatinado que no les conste. Hay mucho engaño en todo esto. Pero una cosa no inhibe la otra, y lo cierto es que Dios quiere hablarle a usted, individualmente, con la máxima garantía de que usted no se quede con ninguna duda y pueda, en efecto, oírle perfectamente.

Me propongo en este trabajo que desde ya le aconsejo no abandonar y tomar muy en serio, estudiar trece pasos, trece verdaderas llaves a partir de las cuales usted, si es fiel y obediente como supongo, puede oír a Dios y hacer su voluntad sin errores. Si no está en obediencia y fidelidad, olvídelo; no estoy hablando con usted.

(Juan 10: 3)= A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por su nombre, y las saca.

(4) Y cuando ha sacado afuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

(5) Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

(Juan 16: 13)= Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Esto le está diciendo a usted con claridad, dos cosas que no siempre son vistas o enseñadas de ese modo: primero: Dios quiere instruirlo a usted y también contestar todas sus preguntas, y que sea un suceso diario y cotidiano el oír su voz.

Segundo: Dios, asimismo, es muy claro con respecto a decirle a usted que no debe, bajo ningún aspecto, depender de otra u otras personas para que escuchen a Dios en su lugar. Porque eso es lo mismo que dice hacer un médium del espiritismo: colocarse en medio, como si tuviera alguna facultad mayor para estar más cerca de Dios que los demás.

¿No es verdad que, directa o subrepticiamente, le han enseñado a usted que existen esa clase de personas adentro de la iglesia? Debo decirle que eso es falso. Todos los creyentes auténticos y fieles, reitero: TODOS, tienen en su oración, ingreso al mismo trono de la Gracia por la misma puerta.

Ahora bien; el escuchar la voz de Dios es un elemento clave para el ministerio de la intercesión, por ejemplo, de allí que es indispensable que usted le permita al Espíritu Santo que le revele fortalezas espirituales, necesidades y cargas específicas; los planes de batalla del enemigo, qué acción tomar en contra de ellos, y la estrategia de oración.

La palabra de Dios, mi estimado amigo, nos está ordenando permanentemente mantenernos en estado de alerta; observando atentamente y esperando ayuda para identificar su voz y también a ser sensible a responder rápidamente cuando Él lo llama a usted a responder.

El pueblo de Dios no debería pensar que escuchar a Dios es algo difícil o solamente para los “espirituales” o los “maduros”. Aún en los primeros meses de la infancia un niño aprende a reconocer la voz de aquel que se preocupa por él.

Lo mismo ocurre con el Señor. Cuanto más tiempo pase usted junto a Él en completa con fianza, al igual que un niño, con mayor claridad reconocerá su voz. Cuanto más madura un niño, mejor puede comunicarse. Usted necesita tomar tiempo para escuchar al Rey de Reyes, concentrándose en lo que Él está diciendo.

Sin embargo, hay aspectos de todo esto que pasan por otro costado. Uno de ellos, es: ¿Cómo habla Dios? Fíjese que una de las frases que más e interpretan mal entre el pueblo de Dios, es la que dice: “Dios me habló”.

Esto puede llegar a crear, incluso, una atmósfera de malos entendidos, confusión, daño, rechazo, celos, orgullo, etc. Tal vez usted se haya encontrado con alguien que sentía que escuchaba a Dios, y que todos debían aceptar lo que esta persona decía.

Entonces, si usted no está familiarizado con la frase: “Dios me dijo”, quizás no comprenda como escuchar la voz de Dios, o tal vez se sienta inferior pensando que Dios nunca le habla. Primero, debe comprender que muy rara vez Dios habla con voz audible.

Esto puede ocurrir, por supuesto, ya que para Dios no hay nada imposible y tampoco tiene metodologías fijas, pero no es la manera corriente por medio de la cual Dios le habla al hombre. Dios es Espíritu y se comunica con usted por intermedio de su Espíritu Santo.

Ese Espíritu Santo, - Le quiero recordar -, es el mismo que está morando en usted si partimos de la base de que usted es un hombre o una mujer que ha aceptado a Cristo como Salvador personal y le ha invitado a convertirse en Señor de su vida.

Pero; si Dios no habla de modo audible, ¿Cómo es que habla? Lo dicho: por medio de su Espíritu Santo, a través de lo que podríamos llamar como “El teatro de su mente”, y naturalmente, de la audición espiritual: la misma manera en que usted usa su mente y su oído natural.

Usted no piensa en palabras, usted piensa en imágenes. Imagínese que un amigo le cuenta esto: “Deberías haber visto a Tomás, tu mejor amigo, en la esquina ayer, con su niña de la mano. Estaban predicando acerca de Jesús y la niña cantaba “Cristo me ama de una manera tan especial”.

Mientras se lo están relatando, usted puede imaginarse a Tomás y a su hijita hablando de Jesús y cantando. Podría hacer una imagen clara en el teatro de su mente y hasta escuchar la canción dentro suyo, porque los conoce muy bien a los dos.

Muy bien, téngalo presente: cuando Dios habla, lo hace de la misma manera. Cuando usted comienza a conocerlo por medio de su palabra, entonces es cuando comienza también a reconocer su carácter, sus caminos y, por ende, también su voz.

Sin embargo, y pese a todo esto, todavía son muchos los hermanos fieles que no pueden o no saben escuchar la voz de Dios. ¿Es usted uno de ellos? Le pregunto: ¿Le gustaría tener una guía, digamos, práctica, para escuchar la voz del Señor?

Calma; la Biblia es la guía, ahora lo vamos a comprobar. Yo tengo, tal cual le anticipé, trece pasos, que podrán parecer una enorme cantidad, pero que sin embargo solamente representan un mínimo modelo.

Seguramente que si usted escudriña con atención, usted mismo hallará muchos más. Pero no deberá bastarle eso; tendrá que escudriñarlos, aceptarlos, creerlos, ponerlos por obra y, obviamente, transitarlos a todos para que se hagan Rema en su vida y pueda enseñarlos.

UNO: Ate siempre la voz del Enemigo antes de hacer nada.-

Cuando usted ora, Satanás tratará de interrumpirle de cualquier manera. Por eso, cuando comience a orar, es muy importante que, antes que ninguna otra cosa, ate usted la voz del enemigo hasta que llegue a conocer con perfección y certeza la voz de Dios, del mismo modo que conoce la voz de su mejor amigo. Haga esto en el nombre de Jesús de Nazaret y confíe firmemente en el Espíritu Santo.

(Mateo 16: 19)= Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra, será desatado en los cielos.

(1 Pedro 5: 8-9)= Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; el cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

DOS: Someta su propia Voluntad y Razonamiento al Espíritu Santo.-

Muchas veces su propia voluntad y razonamiento se interpone en el camino de lo que el Espíritu Santo desea compartir con usted o comunicarle. Confíe en el Señor con todo su corazón y no en su propio entendimiento.

Los hombres siempre han sostenido que mientras más estudios teológicos sistemáticos y hasta universitarios tengamos, más conoceremos a Dios. Pero Dios dice que sólo teniendo intimidad con Él sabremos su voluntad y su propósito.

Es asombrosa la facilidad con que la iglesia ha permitido que se le infiltraran los sistemas y modelos del mundo incrédulo, en lugar de hacer lo que Dios manda: invadir ese mondo con la Palabra de Salvación, Redención y Liberación.

(Salmo 119: 104)= De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira.

(Verso 125)= Tu siervo soy yo, dame entendimiento para conocer tus testimonios.

(1 Corintios 2: 14-16)= Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas pero él no es juzgado de nadie. Porque, ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

TRES: Tiene que dejar de inmediato de lado sus propios Problemas.-

Cualquiera sabe que, ocurra lo que ocurra, dejar de lado nuestros propios problemas a la hora de estar en comunicación con el Señor, no es sencillo. Sin embargo, es altamente necesario si se desea que esa comunicación sea real y efectiva.

Es mucha la gente que no entiende esto y dice: ¡No puede ser! Dios es bueno y misericordioso y no puede exigirme que me olvide del tremendo problema que tengo y no se comunique conmigo por eso. Error. Él ya ha dicho: “Buscad primeramente el reino de Dios y todo lo demás vendrá por añadidura”, y no va a decir ahora lo contrario.

Usted simplemente debe creerlo. Porque concentrarnos en nuestros problemas domésticos, aparentemente, crea una especie de “corriente eléctrica” que puede interferir notablemente, y al mismo tiempo traer confusión causando una mezcla de interpretaciones.

La voz del Espíritu Santo es suave y gentil y no logra sobresalir o pasar por encima de la voz del YO, que es enérgica y demandante. Confieso que muchas veces me he equivocado creyendo haber oído la voz del Espíritu cuando debí darme cuenta que no lo era, porque sonaba imperativa y autoritaria.

(Isaías 26: 3)= Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

(Filipenses 4: 6-7)= Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

CUATRO: Tiene que Dedicar toda su Atención a la Palabra de Dios.-

No creo que exista un cristiano, por inmaduro que sea, que pueda permitir que alguien, con cualquier excusa, lo lleve a manejar algunas técnicas de control mental. Sin embargo, y como para demostrar que Satanás siempre ha estado pervirtiendo las cosas de Dios y convirtiéndolas en pecaminosas, y en razón de tener dominio propio, un creyente sí puede decidir qué va a pensar y a qué pensamiento no va a ceder.

Esto es, exactamente, lo que se debe hacer porque Dios le está mostrando que escuchar, es una acción pasiva, en tanto que moverse escuchando, es una acción activa. Esto va a requerir bastante atención y cierto esfuerzo, porque Satanás va a pelearle en esa, porque a mayor revelación de la Palabra de Dios, mayor amenaza significa para el reino de las tinieblas.

(1 Corintios 2: 10-12)= Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu, porque el Espíritu too lo escudriña, aún lo profundo de Dios. Porque ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

CINCO: Es Indispensable que Usted Limite su Hablar.-

Esto es bastante simple y concreto: después que le ha pedido algo a Dios, tómese un buen tiempo para estar en silencio y esperar en el Señor su respuesta. ¿Cómo hace usted cuando habla con un amigo muy querido? ¿Habla, habla y habla? ¿No, verdad? Espera un momento a que él le responda algo. Bien; ¿Y por qué no hacer lo mismo con el señor? Recuerde que la comunicación es diálogo, no monólogo.

(Números 9: 8)= Y Moisés le respondió: esperad, y oiré lo que ordena Jehová acerca de vosotros.

(Salmo 37: 5)= Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él, y él hará.

SEIS: Tómese el Trabajo de Escribir lo que Oiga.-

Preste mucha atención a sus pensamientos y a sus ideas. El Espíritu Santo, seguramente, le hablará por medio de imágenes o de figuras en su mente. Cuando esto ocurra, tómese su tiempo para escribirlas, porque con el transcurso del tiempo hay una tendencia a olvidarlas.

Y quizás, luego, el Señor, desee agregar algo más. No pasará mucho tiempo hasta que usted comience a darse cuenta de que lo que ha escrito es parte de un todo, de un plan, un patrón. Mientras continúe orando y reciba respuesta a sus oraciones, algunas imágenes o figura comenzarán a tener un significado especial para usted.

(Éxodo 17: 14)= Y Jehová dijo a Moisés: escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.

(1 Corintios 2: 9)= Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aún lo profundo de Dios.

(11) Porque, ¿Quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

(12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

(13) Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

(14) Pero el hombre natural n percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

(15) En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

(16) Porque, ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

SIETE: No discuta conmforme a los dictados de su Mente.-

A veces, cuando el Espíritu de Dios habla, tenemos la tendencia de argumentar y cuestionarnos nosotros mismos. “¡Ah, no! ¡Esto es solamente un producto de mi imaginación, de mis propios pensamientos!”

Pero si entonces allí, usted compara con las notas que ha tomado de esas cosas que “le vinieron”, Dios le va a dar la confirmación de otros momentos en que usted estuvo junto a Él, o quizás agregará algo nuevo para el futuro.

(Filipenses 2: 5)= Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús.

OCHO: Espere en Dios para la Interpretación.-

No trate de comprender enseguida todo lo que recibe de Dios. Espere sabiduría y el tiempo del Señor. No quiera ganar tiempo buscando interpretaciones hechas por eruditos o comentaristas de prestigio.

Nadie va a decirle que estén equivocadas o que sean erróneas, por supuesto, quizás todo lo contrario. Pero lo que sí le puedo asegurar es que, en el mejor de los casos, esas interpretaciones eran válidas para el momento en que fueron recibidas, lo que no significa que en esta hora signifiquen o quieran significar lo mismo, ¿Lo está entendiendo?

(Salmo 27: 14)= Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.

(Daniel 2: 22-23)= El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz. A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey.

Resultaría gracioso, si no fuera algo tan serio, que mucha gente suponga que una revelación de Dios no puede ir más allá de lo que la Biblia dice literalmente y que, para una infinidad de profesores de seminarios o institutos, jamás será modificado ni podrá interpretarse de otra manera.

Aquí dice que Dios revelará lo profundo y lo escondido. Si es profundo, es algo que no se ve a simple vista intelectual o carnal, y si está escondido, obviamente es algo que hasta hoy nadie había viso antes.

¿Alguien, alguna vez, se dará cuenta que más allá de las comparaciones y moralejas de ciertos relatos bíblicos tienen para con esta época, lo que se encierra en ellos es una revelación que, cuando el Espíritu Santo la muestra, altera totalmente nuestras vidas, porque es algo que Dios mantuvo escondido exactamente hasta este preciso momento en que Él ha decidido mostrarlo?

Por favor, te pido que por un momento y aún luchando contra alguna férrea formación teológica que te haya sido dada, hagas un esfuerzo por verlo de este modo. ¿No es cierto que con estos rudimentos la Biblia cobra un sentido totalmente distinto al que tenía para nosotros hasta ahora?

NUEVE: No debe Usted Adelantarse ni tampoco ir detrás del Espíritu Santo.-

Muchas veces, cuando el Señor nos revela algo, estamos tan conmocionados y emocionados, que corremos y se lo contamos a todos, pero resulta ser que el Señor no nos ha dado todo, aún. Dejemos que Él de el crecimiento a los pensamientos que nos ha dado, hasta que los haya terminado por completo.

Espere hasta que esté seguro que ha terminado. Por favor, no haga usted las cosas. No se olvide que lo que Dios reclama de usted es, entendimiento primero, y obediencia después. No pide ayuda ni opiniones suyas. Usted no puede opinar en las cosas de Dios. Él ya opinó y lo dejó escrito en el libro. O lo obedece y sirve, o lo desobedece y arruina todo, no hay términos medios.

(Proverbios 16: 9)= El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.

(2 Pedro 3: 9)= El Señor no retarda su promesa, según algunos tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

DIEZ: Por Sobre todas las cosas, sea Usted Confiable.-

El Señor va a compartir cosas con usted, del mismo modo en que usted comparte cosas con sus mejores amigos. Él confía en usted del mismo modo en que usted confía en Él. Puede contarle a Él sus más íntimas confidencias, esas que a veces no ha vacilado en comentar con su mejor amigo o amiga.

Es notable como, a la hora de orar, que no es otra cosa que hablar con Dios mano a mano (Eso es lo que les enseñamos a los nuevos o les decimos a los incrédulos cuando les pedimos permiso parar orar), impostamos nuestra personalidad.

Allí es donde utilizamos un idioma que, lejos de significar acercamiento y confianza, nos proyecta a una distancia altamente religiosa donde Dios, naturalmente, jamás podrá manifestarse. Cuanto más confiable sea usted para Dios en todas sus cosas íntimas y profundas, más confiará Él en usted y le compartirá cosas que con muchos otros no comparte.

(Salmo 25: 14)= La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto.

Esto es muy claro: ser miembro de una congregación, por más que sea la más grande, activa y hasta la mejor de su ciudad, no le habilita automáticamente para ser receptor de las revelaciones de Dios. Sólo Él lo hará si, al escudriñar su corazón, observa en usted temor santo, que es el único temor que agrada al Padre Celestial.

(Génesis 18: 17-19)= Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

ONCE: El Espíritu Santo también hablará a través de la Música.-

Mucho cuidado, por favor. Esto no significa de ninguna manera que toda la música que se ejecuta en nuestras iglesias sea portadora de presencia, revelación y unción del Espíritu Santo. ¡Ni lo piense! Hoy día hay más comercialización en el mercado discográfico “cristiano” que en el secular.

Sólo será la música verdaderamente ungida, la que ha sido entregada al Señor, la excelente. Pero mucho cuidado también con esto. Música de excelencia divina, no tiene absolutamente nada que ver, necesariamente, con música exquisita y de nivel profesional.

Generalmente, las iglesias o congregaciones que poseen las mejores bandas de alabanza y adoración, (Así es como se les llama), son las más grandes. Como tienen mucha gente, también le sobran músicos de cualquier clase de instrumentos, lo que determina que quienes están al frente en esa actividad, puedan seleccionar a los mejores.

De este modo se conforman grupos (En muchos casos tres y hasta cuatro bandas), de altísimo nivel profesional. Eso es bueno, quien lo duda, pero no es sinónimo de unción. La confusión que ha existido con esta idea es la que ha determinado que pulule cualquier clase de música en los templos.

¿Quién puede dudar que los más prestigiosos artistas del rock pesado no tengan tremendo talento para la música y una capacidad profesional inimitable? Pero eso no los hace ni salvos, ni ungidos ni aptos para comandar la alabanza en una iglesia. ¿Por qué? Entre otras cosas, porque la alabanza y la adoración son un estilo de vida cristiano…que incluye la música, no a la inversa.

(Éxodo 15: 1)= Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; ha echado en el mar al caballo y al jinete.

(2 Crónicas 20: 21-22)= Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.

(Salmo 32: 7)= Tú eres mi refugio, me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.

DOCE: Preste Mucha Atención a sus Sueños.-

El Señor a veces habla a través de sueños y visiones, que son imágenes de la mente. Se dará cuenta usted después de un tiempo, que algunas imágenes o circunstancias servirán de modelo, lo cual comenzará a significar algo y le ayudará a interpretar lo que ha soñado.

Atención que no todos los sueños son de Dios, ¿Comprende? Los que sí lo son, en realidad dejarán un profundo sentir de paz en usted. Podrá recordarlos aunque pase el tiempo. Recuerde que tiene que escribirlos, porque será la única forma que los recordará con todos los detalles para cuando los necesite.

Aún si no comprende el sueño, escriba aquello que usted cree que significa y todo detalle anexo que le pueda parecer importante. Daniel tuvo revelaciones en sueños, Job lo declara en el capítulo 33 como algo sumamente importante, y dos veces un ángel habló en sueños a José, el marido de María la madre de Jesús.

No me interesa en absoluto si a usted le han enseñado esto o le han enseñado algo completamente opuesto o diferente. Allá los hombres y sus doctrinas denominacionales, plenas en disidencias encontradas. Yo estoy leyendo la Biblia y le cuento lo que ella dice.

TRECE: No tenga temor de estar en Silencio.-

A veces el Señor se mantiene en silencio. Si al orar usted no escucha nada de parte de Dios, no decaiga ni piense que usted es una porquería y por eso Dios no le oye. Eso es, a grandes rasgos, lo que el diablo le ha hecho creer a un ochenta por ciento de los que les ocurre esto.

Muchas veces el Espíritu Santo desea que usted adore al Señor. Si su corazón está limpio delante de Él, todo está bien. Dios sólo desea que usted venga y esté en su presencia porque le ama y quiere tener comunión con usted. Aquí es donde usted debe poner por obra, encarnar esa palabra que dice: …Ven, y conoce que él es Dios…

(Salmo 23: 2)= En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.

(Salmo 45: 11)= Y deseará el rey tu hermosura; e inclínate a él, porque él es tu Señor.

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