Tiempo de Victoria

Los tiempos de Dios

El libro de Zacarías tiene historia y profecía. Tiene una importancia profética pero también tiene una importancia histórica. Es un libro de edificación. Es el libro de cuando el pueblo vino a reedificar el templo. Y de acuerdo con los principios que ya conocemos, la historia es simplemente una ventana profética que tiene o guarda propósitos que pueden ser aplicados a la vida de hoy. Es llamativo como son tantos los que soslayan lo profético por suponerlo demasiado fantástico, y le dan curso a lo histórico sin ningún problema cuando, para que lo histórico deje bendición, deberá ir acompañado necesariamente de lo profético. Estos principios para reedificar la casa de Dios, son los mismos principios que hemos de utilizar para reedificar la verdadera casa de Dios, la cual somos nosotros. Es decir que somos la casa de Dios y Dios está reedificando la casa. ¿Comprendido?

Pero mucho cuidado y atención con los términos. No dije edificando, he dicho reedificando. O sea que es una reforma, es un espíritu de reforma, es una restauración. Recuerde que Dios habla a mil generaciones y que su palabra no regresa vacía. Y que aquellos depósitos espirituales que decretó durante el tiempo de Hageo, durante el tiempo de Zorobabel, durante el tiempo de Zacarías, son depósitos espirituales que trascienden el tiempo y vienen a arribar al día de hoy. Hoy, una generación profética que arranca el velo futurista de la palabra y puede aplicarlo a su vida, para entonces manifestar o encarnar los principios que se depositaron entonces. Son depósitos para este siglo, para este tiempo, pero también para este sistema. Kosmos.

En el año 536 antes de Cristo, el fundamento de la iglesia fue tirado, pero a causa de la oposición local, se detuvo por espacio de dieciséis años. Noten el paralelo contemporáneo que trae. El fundamento de la iglesia se tira, pero la oposición lo detiene. Estamos abriendo los ojos a una Biblia nueva. Sé que a muchos, el oír esta terminología puede espantarlos, pero cuando la Biblia deja de ser el libro que se lleva debajo del brazo al templo el día de reunión y se transforma en una fuente inagotable de alimento, indudablemente es como si fuera nueva. Cuando usted mira los caracteres y las situaciones del Antiguo Testamento, con el ojo profético, inmediatamente encontramos patrones bíblicos para solucionar el problema. O sea que el futuro no es incierto. Lo que nosotros necesitamos, es: iluminación del pasado.

Zacarías y Hageo eran dos trompetas levantadas por Dios para avivar al pueblo, para reedificar el templo de Dios. Dos ministerios que hoy están haciendo sonar la misma trompeta para activar a la iglesia con miras a capacitarla y prepararla para prevalecer en este siglo veintiuno. La mayoría de las crisis financieras durante este tiempo, que ha detenido literalmente la obra material de la iglesia, es debido a que la casa de Dios no se ha levantado. Recuerde que en Hageo, la gente decretaba que no era el tiempo de reedificar la casa y Hageo decía: “Yo digo, que es tiempo de reedificar la casa.” ¿Quién lo dijo? El profeta. Y toda la iglesia, igual que hoy, decía que no.

Y no solamente dice eso. Las circunstancias que ocurrieron por no reedificar la casa en cinco años, después de obedecer la voz apostólica de Hageo y de Zorobabel, se levantó la unidad del líder. Zorobabel y el sacerdocio de Josué nos dejan como herencia estos dos ministerios, una fotografía de la combinación de los líderes nacionales como reyes o apóstoles, tanto como el sacerdocio o el ministerio profético. Habla de gobierno y decreto divino. Habla del liderazgo y de la dirección espiritual. Habla de apóstoles y profetas, de gobiernos y de fundamentos.

Y el libro de Zacarías, una vez más, es un libro de edificación. El versículo 13 del capítulo uno, nos alienta y nos consuela con palabra profética de Hageo. Allá por el verso 20, vemos que se le envían carpinteros. Carpinteros son gente que edifican, que construyen. Pero noten ustedes que estos carpinteros, si leen con atención los versos 20 y 21, tienen autoridad para derribar naciones, tienen autoridad para derribar las potestades que operan en la iglesia. Luego se mueve rápidamente hacia el capítulo 2 de Zacarías, y vemos que comienzan a medir la edificación del templo con un cordel. Nos habla entonces de patrones y especificaciones exactas para la restauración de la iglesia. No se va a hacer a ciegas. No vamos a sacar al pastor del viejo y único traje para poner al más joven que tiene cuatro o cinco sacos y camisas y corbatas al tono. Moviéndose rápidamente a Zacarías capítulo 3, nos habla del sacerdote revestido. Nos habla de la atención personal antes de la reedificación de la casa. El tiempo profético, David, que representa el tiempo de hoy, no tuvo permiso para hacer el templo de Dios, pero sí reedificó su casa personal. De manera que el movimiento profético identifica la preparación de nuestro templo para que entonces piedras purificadas puedan edificar el templo de Dios. El tiempo profético representa la atención personal antes de entrar al tiempo apostólico al cual nos estamos introduciendo.

Luego Zacarías continúa moviéndose proféticamente y en el capítulo 4 hasta el 6, vemos la coronación de gobiernos del sacerdocio. Capítulo 7 al 9, vemos una posición precisa en la iglesia gloriosa del futuro. Y en el capítulo 10 es donde vamos a acampar. Este es un capítulo de transición milenial, de transformación apostólica. Son los factores de supervivencia para este siglo. Lo que estamos haciendo es describir el tipo de mentalidad que puede penetrar este siglo y prevalecer. La Iglesia, hoy, si quiere prevalecer, va a tener que tomar muy en serio esa mentalidad. La generación que entra a este siglo, es aquella que le quita lo falso a la realidad, siguiendo las cosas que no se ven como si ya fueran.

La iglesia no va a sobrevivir por accidente. No vamos a sobrevivir por coincidencia. Hubo un tiempo donde la ignorancia era bendecida por Dios, pero el mundo natural nos indica que vivimos en un mundo de información. El mundo natural es solamente un reflejo de aquello que ya ha acontecido en el Espíritu. De manera que viviendo en una era de información, la ignorancia no es aceptada. La productividad nunca nos llega por ignorancia, siempre es producto de decisiones premeditadas. Éxito o falta de éxito, sólo describe malas decisiones o buenas decisiones. Quien tiene éxito es porque tomó las decisiones correctas. No es un don de Dios. El tiempo presente está identificado por sabiduría, una era de mucho conocimiento, no es época de ignorancia.

Muchos se creen que van a tropezar con las bendiciones. No van a tropezar con ninguna bendición. El siglo presente demanda decisiones y estrategias y actuaciones calculadas. Estamos describiendo la mente. Si el mundo natural está listo para este siglo, es porque este siglo ya está vigente en el mundo del Espíritu. O sea que las riquezas espirituales disponibles para que usted pueda operar, han cambiado. Y si usted no las reconoce, no las puede usar. Ocurre lo mismo que vemos en las computadoras. Si usted se va a dormir con un programa de Windows 98 y en la noche alguien le carga en su computadora un Windows 2000, al día siguiente cuando usted entra al equipo, no encuentra nada de todo lo que ayer manejaba fácilmente, todo cambió. No puede estar orando hoy como oraba en 1980, estamos en el dos mil tres. Dios edifica con diseños y sabiduría.

(Ezequiel 43: 10)= Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergüencese de sus pecados; y midan el diseño de ella.

Usted, siervo de Dios, muéstrele a la casa de Dios, como se edifica la casa. Y que ellos observen y, al ver el patrón, se avergüencen de haber cometido errores.

(11) Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, (Cuando entrar en un mover y cuando salir de un mover; no acamparse en el mover. ¡Escucha! Fuerzas para entrar y fuerzas para salir. Discernimiento de cuándo entrar y cuándo salir a distintos moveres y tiempos de Dios. Hay gente que entra en tiempos y nunca sale. Hay gente que sale y nunca entran a otro. Hay entradas y salidas en las secuencias de tiempos de Dios) y todas sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y todas sus leyes; Y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra.

Estamos hablando de una gente que entiende la edificación de la casa con precisión y con un plan exacto. La casa se edifica con diseño y sabiduría, no con cualquier forma de pensamiento. Para que guarden todas sus formas, para que guarden todas sus reglas, y las pongan por obra. Note claramente cómo este verso es poderosísimo para el tiempo apostólico.

(Proverbios 9: 1)= La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas.

Dice que la sabiduría libró, cavó, diseñó, esculpió las siete columnas de la casa. Y la palabra, allí, por SABIDURÍA, es la palabra CHACAM, y significa sabiduría y mente en acción. Habla de enseñanza sabia, inteligente. Habla de revelación y buen juicio. Habla de prudencia, de espiritualidad práctica, Juicio, que fue lo que vivió Salomón. Y Labrado, o Labró, significa CAVAR y es la misma palabra utilizada en el Nuevo Testamento cuando dice: El que cava su casa en lo profundo de la roca, cuando viene la tormenta no se cae. Y lo compara con el capítulo 3 de 1 Corintios. El verso me lleva directamente a ese y a ningún otro en la Biblia. Que está muy interesante y me gusta compararlo con el Nuevo Testamento para que podamos ver los principios que a nosotros nos pertenecen hoy. La Biblia nos indica que todas estas cosas fueron escritas como nuestros ejemplos.

(1 Corintios 3: 9)= (Los apóstoles están hablando. Pablo. Y dice:) Porque nosotros (Es decir, el ministerio apostólico) somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, (La iglesia) edificio de Dios.

(10) Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire como sobreedifica.

Vemos que la sabiduría humana representa, entonces, el gobierno apostólico, el reinado de Salomón, la era gubernamental de la iglesia, la fase que se nos acerca en ese tiempo.

(Zacarías 10: 1)= Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.

Deténgase allí un momento y vamos a desatar un poco este verso. Lo primero que dice aquí es: Pídale a Jehová lluvia en la estación tardía. Esta palabra, ESTACIÓN, es la palabra ETH en hebreo y significa Tiempo, Sazón. Entonces lo que dice es: “En el tiempo tardío”. Esto es muy importante porque en las profecías de los hijos de Jacob fueron depósitos espirituales invertidos en su vida que encarnaron una verdad depositada a través de todas las generaciones porque los llenó y dijo: Acercaos hijos míos para profetizar cosas que han de acontecer en los postreros días. E invirtió en la vida de José y en la vida de Judá, principios escondidos que sólo el docto, el sabio y el entendido en el reino de Dios, saca cosas viejas y nuevas como el Padre de la casa, y saca o revela principios de antaño, principios eternos del reino de Dios, depositados en la vida y en las experiencias de los hijos de Jacob. No para ellos, aunque si le acontecieron, pero la profecía fue decretada en sus hijos para los postreros días.

Claro que para Jacob los postreros días, serían los días de sus hijos. Pero para nosotros, los postreros días son el día de hoy. Y entrelazamos allí todos los principios de la vida de sus hijos. Aquí vemos que tenemos que pedir lluvia en un tiempo específico, no cuando le da la gana. Dice Pide lluvia en el tiempo de la estación tardía.

La lluvia temprana venía para germinación. Cuando llovía en la época temprana, era para saturar la simiente o la semilla, de sus nutrientes. Entonces, la lluvia tardía, era la lluvia que venía justo antes de la siega. Esto es importante, porque el tiempo en el cual le está diciendo que pida lluvia, es el tiempo justo antes de la siega. De manera que está hablando con usted y conmigo.

Ahora bien: el tiempo antes de la siega, está identificado por madurez del fruto. Si no, no hay siega. Pida lluvia en tiempo de madurez, pida tiempo de productividad, es tiempo de abundancia, tiempo de separación. Porque la siega produce separación. Es tiempo, entonces, de preparación personal para la siega. Es tiempo de completamiento, de plenitud, de preparación de la cosecha. Es tiempo de la manifestación de los frutos. Pida, en esta estación, lluvia. Pida productividad, pida abundancia. Pida ser madurado y madurado será. Porque eso y no otra cosa es lo que Dios anda haciendo en este tiempo: madurando gente. Es el tiempo justo antes de la siega, no es el tiempo de ridiculeces, no es el tiempo de ignorancia. Es el tiempo de madurez.

Esta palabrita, TIEMPO, tiene dos raíces importantes. La primera parte, se refiere a un tiempo establecido por Dios, una secuencia de tiempo deliberado. Es un tiempo fijado en soberanía. La palabra equivalente, en griego, es KAIROS. Es un lapso que tiene un principio y un fin definidos. O sea: va a comenzar. Pero también va a terminar. Lamentablemente, hay gente que nunca sale, porque no entiende el diseño. El tiempo de Dios comienza y termina, y luego viene otro tiempo de Dios. Lo que se conoce como realidad, entonces, es la influencia de los ex tiempos de Dios. Eso no lo cambia nadie, Dios sigue siendo Dios soberano, a pesar de nuestra fe.

Ahora; este tiempo, sólo lo revela Dios. Muchos sabios del Antiguo Testamento quisieron entrar en estas revelaciones y no podían desenredar los códigos de la Escritura en la pared. Sólo Daniel, la iglesia, lo podía entender. Sólo José entendía lo que las vacas flacas eran. Los sabios, no podían penetrar los tiempos de Dios. Están cerca, pero no dan en el clavo.

La segunda parte de esa palabra muy importante, es que el ex tiempo de Dios no solamente es soberano, sino también apropiado y correcto. O sea: el tiempo que Dios diseña para hoy, es la receta perfecta para hoy. Es decir: lo que nos conviene. Es el tiempo convenido, es la receta indicada, es lo necesario. Lo que conviene, lo apropiado, la prescripción divina. Cuando Dios dice: el ETH, tiempo de ahora es madurez, es porque no hay mejor tiempo fructífero que este. Conclusión: es un evento de Dios, el tiempo apropiado para él, el tiempo específico, la secuencia de estaciones que produce la realidad.

¿Qué dice el verso uno? Pedid lluvia en tiempo de la estación tardía. Deténgase nuevamente. Pide lluvia en el ETH (tiempo) tardío. El tiempo tardío era el tiempo de la lluvia que caía antes de la siega. En esencia lo que Dios le dice es que pida lluvia cuando está lloviendo. Pida lluvia en tiempo de lluvia. No pida acamparse, no pida descansar, no pida lo que Dios no está dando. Pida lluvia en tiempo de lluvia. Tiempo de madurez, tiempo de abundancia, tiempo de plenitud, completamiento, tiempo de frutos. ¡No pida lo que Dios no está dando!

Pero todo esto no sirve si no se aplica a nosotros. ¡El tiempo de lluvia tardía es hoy! Cualquier teólogo se lo dice. Lo profetizó Joel y lo comenzó Pedro. Viva estratégicamente. Pida con certidumbre. Pida un evento específico. ¡Basta de oraciones personales! Pida lo que Dios quiere dar y le llega enseguida. ¡Si es lo que está dando! ¿Y si buscamos primeramente el reino? ¡El, entonces, corre con los gastos, con la cuenta! No busque lo que a usted le parece espectacular, pida lo que Dios está dando. Es tiempo de lluvia. ¿Y qué tiempo de lluvia, la temprana o la tardía? Es la tardía. ¿Y qué representa? Madurez, sobriedad, plenitud, manifestación, siega, cosecha, abundancia, prosperidad. ¡Pida lo que Dios está dando! De manera que reconfiguremos todos nuestros programas y nuestra oración mañana cambia. Ya no estamos pidiendo por el perro o el gato de la vecina, sino que estamos pidiendo lo que Dios nos quiere dar.

¡Madúrame! ¡Hazme más involucrado en la obra de Dios! ¡Hazme invertir más! ¡Prepárame para la siega que está al llegar! Su crecimiento será algo tremendo. Pida la actividad de Dios presente. Pida la receta de Dios. Dios nos dice, proféticamente, “Es un tiempo de reforma”. Entonces pida reforma. ¡Pero es que a mí no me gusta! ¡Pida lo que Dios está dando le guste o no! ¡Es que a mí no me gustan los cambios! Al fruto tampoco le gusta que lo arranquen, pero hay que arrancarlo. Recuerde que no estamos hablando de dar fruto en el sentido de que usted se va a portar bien. Se supone que usted se porte bien. Usted no puede comenzar nada hasta que no se porta bien. El fruto es usted y quien se lo tiene que comer son las naciones. O sea: partir de su voluntad para ser entregado al propósito nacional. Pida ser entregado a la sociedad, pida ser entregado por una causa, pida no amar su vida hasta la muerte, pida ser maduro, pida involucrarse, pida ir más allá de su gusto personal, pida lo que Dios quiere que usted pida.

Pida reforma. Pida transición. “Hermano...No quiero que llegue el siglo veintiuno...” ¡Basta! ¡Ya llegó! Es tiempo de lluvia, es tiempo de madurez. Pida lluvia en tiempo de lluvia. Pida madurez en tiempo de madurez. Pida productividad en tiempo de productividad. Pida ser podado en tiempo de poda. Pida preparación personal en tiempo de edificar casa de cedro. Pida lluvia estratégicamente. Nada nos llega por ignorancia en este siglo. La gente que vence en el siglo veintiuno, es la gente que discierne el ETH, el tiempo de Dios. Pida lo que el tiempo nos receta.

Todo movimiento debe ser calculado. En el ETH, tiempo de Dios correspondiente o careceremos de productividad en el Espíritu. Si nuestros conocimientos no son correspondientes al ETH, tiempo de Dios, usted está en activismo y no produce. La mayoría de las iglesias, hoy, están en eso. Porque no han entendido que los programas se reconfiguraron y hoy es otro tiempo. Entraron y no salieron. Y ahora las trompetas están anunciando transición. Si no somos productivos perdemos vida y cada vez somos más carne. Por eso la iglesia le fue dada a profetas y apóstoles, ordenados por Dios para declarar sus ETH, sus tiempos. Hay lo que se llaman “profetas relativos”. Todavía existen.

Amos 3:7 dice que Dios no hace nada sin antes comunicárselo a sus siervos los profetas. En otra escritura se nos dice que si creemos en los profetas, seremos prosperados, establecidos. En Hageo, la iglesia declaraba que no era tiempo de reedificar. Pero Hageo dijo: Yo digo que es tiempo de reedificar. Yo te digo que por no andar en el ETH, tiempo correcto, ¿Qué andaban haciendo ellos? Siguiendo prosperidad personal. Y ahora ya no estoy hablando de Hageo, estoy hablando de la iglesia de hoy. Por eso busca y halla poco, por eso guarda y yo lo disipo con un soplo, dice. Por eso mete el dinero en bolsas rotas.

(Hageo 1: 10)= Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.

Y como se detuvo la lluvia no hubo madurez, y al no haber madurez no hubo siega. Y al no haber siega, entró usted en la crisis. Lo único que lo saca de la crisis es la venida, pero la venida no se da hasta que no hay madurez.

Ahora: la crisis sigue avanzando aunque usted siga saltando y celebrando adentro de los templos y pidiéndole a Dios beneficios personales. Pida a Dios lo que Dios quiere darle hoy. Lo tiene en otra parte. Dice: buscad primeramente el reino y yo me encargo del resto. Si todavía andamos discutiendo si el reino existe o no, ¿Cómo lo vamos a encontrar? La gente no busca lo que no existe. ¿Cómo Dios nos va a decir que busquemos algo que no existe o que está suspendido hasta el milenio como a tantos les encanta enseñar?

Dice que no hubo frutos. Resultados pésimos porque no hubo lluvia tardía. Pida lluvia en tiempo de lluvia. Es tiempo de escuchar voces proféticas relativas. Es tiempo de escuchar ministerios gubernamentales, apostólicos y proféticos. Es tiempo de definir el diseño de la casa por medio de sabiduría apostólica. Es tiempo de desear ese tipo de bendición impartida; es lo que Dios está dando. Para penetrar el futuro de la iglesia, tenemos que atender los ETH, los tiempos de Dios y su operación.

Entonces regresamos a nuestras realidades cotidianas. ¿Y qué vemos? Vemos fiestas, celebraciones, enormes congresos con excelentísimos predicadores. Gente que se acerca y participa, y canta, y alaba, y adora, y se bendice con palabras de aliento, de fuerza, de júbilo y de victoria. Un día, dos, tres. De pronto, termina el congreso, se vive intensamente la noche de celebración. Se llora de emoción en la despedida, tanto de los predicadores que han venido invitados como de todos los hermanos que de cualquier parte del país si es local o del planeta si es internacional que hayan venido, y con los cuales se han formado amistades, lazos sólidos que en el momento de la despedida producen melancolías. Hasta principios de noviazgos se dan a partir de la comunión de esos dos o tres días. El problema llega al fin de semana siguiente.

Porque allí cada uno regresa a su congregación local. Y llega con toda la potencia, la fuerza, la fiesta, la celebración, la participación, la música, la danza y todo el color y la luz del congreso. ¿Y con qué se encuentra? Con los mismos rostros aburridos, previsibles y rutinarios de siempre. En el mejor de los casos, si el pastor estuvo también en el congreso, querrá insuflar a su congregación todo lo que recogió en el evento. La estadística fría nos muestra que en un 98 por ciento, no lo consigue y termina por regresar a sus rutinas pre-congreso. En el peor de los casos, si el pastor no estuvo pero sí algunos de los miembros, llegará el momento en que el líder hablará con ellos para pedirle “calma”, que los entiende, pero que “esta iglesia todavía no está preparada para lo que ustedes han traído, que esperen un tiempo”. Ese tiempo, generalmente, dura hasta el próximo congreso donde todo volverá a comenzar. Y el creyente fiel, genuino, termina preguntándose en qué están fallando, por qué no sucede lo profetizado, lo declarado.

Y la respuesta será la ya vista. Pese a que todo fue bueno, irreprochable, bíblico y concreto, no era lo que Dios quería que se hiciera. Los tiempos de esos muy bien intencionados hombres no estaban ajustados al ETH, a los tiempos de Dios, y se encuentran pidiendo lluvia en tiempo de sequía o no pidiendo nada en tiempo de lluvia. ¿Se puede estar trabajando para Dios fuera de los tiempos de Dios? No sólo que se puede, es lo que más se ve. Hay iglesias tan bien organizadas que, si un día Dios se va de vacaciones, no se dan cuenta.

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