Tiempo de Victoria

El acta de los decretos

Durante mucho tiempo, años tal vez, nos hemos pasado repitiendo frases hechas, muletillas evangélicas aprendidas de memoria tal como si fueran slogan de venta de algún buen producto comercial. Usted puede hacer, antes de encarar la lectura de este capítulo que, seguramente algo novedoso habrá de enseñarle, una breve reflexión sobre todas las cosas que, cuando pequeño en aquellas Escuelitas Dominicales quizás, o sencillamente cuando entró por primera vez dentro de una de nuestras organizaciones eclesiásticas locales, le enseñaron a memorizar como elemento básico “para hacerse acreedor a la salvación”, aunque decir esto así parezca sencillamente una herejía. Sería muy prolongado enumerar las más abundantes de todas esas muletillas. Llevaría un espacio voluminoso que yo quiero aprovechar para referirme a una de esas tantas. Una específica que en este capítulo, vamos a ver mucho más de cerca. Pregunto y desde ya doy gloria a Dios si usted lo sabe: ¿Sabe, efectivamente, qué significa que en la cruz, Jesús haya clavado el acta de los decretos? Bien; si lo sabe, le invito a refrescarlo; si no lo sabe muy bien, lo invito a conocerlo.

(Eclesiastés 8: 10)= Asimismo he visto a los inicuos sepultados con honra; mas los que frecuentaban el lugar santo fueron luego puestos en olvido en la ciudad donde habían actuado con rectitud. Esto también es vanidad.

(11) Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.

Por cuanto no se ejecuta rápidamente sentencia sobre la mala conducta, es por eso que continuamente, hay maldad en el corazón de los hombres. Por cuanto la iglesia no ejecuta sentencia sobre el comportamiento humano en la sociedad que nos rodea, la situación está en el lugar en que está. Por cuanto no se ejecuta luego sentencia en contra de lo que se considera mala obra de acuerdo con la palabra de Dios, es por eso que continuamente en el centro del hombre, sólo hay intención de hacer maldad. Yo no sé si usted está o no de acuerdo con los conceptos básicos de esta definición. Lo que sí sé, es que más allá de las coincidencias o disidencias, lo relatado es lo que se está viendo doquiera que depositemos nuestra mirada.

De algo usted ni nadie pueden tener dudas: hay una gran batalla en la tierra. Es una batalla que, en su esencia fundamental, tiene origen en el espíritu, pero que a la hora de manifestarse, es indudable que lo hace en lo natural. Lo que podemos ver en primera instancia, es al espíritu del humanismo intentado arduamente producir un mundo perfecto pero en ausencia de Dios. Esto forma parte de esa gran batalla que se libra para ver quién es el que tiene señorío sobre la tierra. Lo que dice esta palabra que hemos leído, es que porque no se ejecuta sentencia sobre las conductas, las filosofías o las malas obras de los hombres, sus corazones siguen total y absolutamente inclinados a hacer el mal. La iglesia es la entidad que tiene el legítimo derecho a ejecutar sentencia por una sencilla razón: tiene la verdad. Una verdad esencial y única, ya que es la que emana de Cristo Jesús. Este verso tiene, como particularidad, el hacernos responsables de la condición de la nación en la que habitamos.

Hay que aclarar en este momento, que la palabra que estamos viendo en primera instancia, que es la palabra SENTENCIA, es en los originales la expresión PHETGAM, y su significado es: Legislar, Decretar. Mientras tanto, la palabra EJECUTAR, en el hebreo, se traduce como: Hacer, Crear, Laborar, preparar, Construir o Consumar. Sin embargo, voy a tener que decirle antes que se confunda, que no es necesario conocer ni hebreo ni griego para interpretar este verso. Lisa y llanamente, lo que dice, póngalo blanco sobre negro: dice que si no se ejecuta sentencia sobre las malas obras, estas malas obras van a ser continuas y se irán acrecentando. No lo estoy asegurando yo porque no tengo ni un nombre, ni un prestigio que me adjudique autoridad para ello. Simplemente está escrito.

Vivimos en el marco de una generación vacía y sin moral. Tenemos millones de niños y adolescentes que son impulsados a la pobreza, a la degradación y en casos hasta a la promiscuidad. Tenemos, asimismo, y conforme a las reglas dictadas por algunas de las denominadas ciencias alternativas y otras de gran acogida en nuestras iglesias, adulterios casi justificados por la sociedad que, naturalmente, determinan miles de divorcios. Aún dentro del auténtico pueblo de Dios, que es donde sí Dios ha unido y no debe separarse lo que Dios unió. Porque al matrimonio de una pareja atea, acto únicamente civil, es obvio que no lo une Dios, sino su carne y sus almas. No quiero decir con esto que puedan divorciarse alegremente; digo que no están sujetos en absoluto a lo que por años hemos considerado como una “palabra “clásica”.

Jóvenes sumidos en el abandono y el dolor por parte de las actitudes de padres o madres que sólo persiguen el prestigio propio y personal. Mujeres que, en aras de reclamar supuestos derechos sobre sus cuerpos, hacen del aborto una práctica corriente. Miles de programas de televisión denominados como “debates públicos”, que toman verdades y leyes absolutas y las exponen sin pudores a las opiniones del hombre, para producir poder liberal y egocéntrico. No es otra cosa que las puertas del Hades tras un espíritu de humanismo, capaz de admitir cualquier cosa, cualquier perversión y llamándola, pomposamente, “una metodología de vida alterna”.

Un sistema educativo que abandona moral y principios y la validez del conocimiento, para instruir en el entendimiento de lo que hoy es conocido como “sexo sano”. El resultado que esto produce, es un mundo lleno de dolor, vacío de propósitos, sin soluciones de índole nacional, con un futuro que, a todas luces, se presenta como sumamente confuso, perdiendo vidas a diario por causa de diferentes plagas producidas o por valores degradados. Muerte por abortos autorizados por el YO. Muertes por violencia y por total pérdida de la esperanza. Sin entrar en lo que muchos podrían determinar como “pacatería” o excesiva “moralina”, no caben dudas que esta es la situación y la realidad que nos rodea. Esto, a la luz del pasaje que se menciona al principio del capítulo, le otorga y le coloca una enorme responsabilidad a la iglesia. De eso es de lo que tendremos que rendir cuentas no de soslayo, no de paso, no por rebote, sino cara a cara con Dios cualquier día de estos. Porque mientras nosotros nos la pasamos orando: “Señor, ayúdame a mí, a mi mamá, a mi papá, a mi mujer, a mis hijos, a mi perro, a mi gato, me quiero comprar un nuevo automóvil, un nuevo carro, me quiero cambiar el departamento, el piso y, finalmente: Señor: termina de venir, por favor y arrebátame de aquí.”

(Hebreos 5: 14)= Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, (entiende que la madurez es algo que se alcanza, no algo que Dios envía graciosamente desde el cielo) para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Lo primero que le dice es que el alimento sólido, o sea la Palabra genuina de Dios, sin adulteraciones ni rebajas, es para los que han alcanzado la madurez y, a renglón seguido, pasa a detallarle lo que significa madurez. Dice que la madurez le llega, viene a los que tienen los sentidos ejercitados por el uso. Quiero que usted note que está hablando claramente de algo externo, no de algo interior o espiritual. Muchas personas quieren discernir espíritus y andan por la vida caminando como si estuvieran entre nubes y se los ve muy espirituales. Este verso, sin embargo, dice que el maduro ejercita sus sentidos. Los sentidos, vale la pena aclararlo aunque muy pocos lo ignoren, constituyen una percepción externa. El tacto, el olfato, la vista, el oído y el gusto; percepción externa, no discernimiento interno.

Dice también que los maduros son aquellos que han utilizado la Palabra para tener una sensibilidad externa. Y nosotros que todo lo arreglamos con lo teológico y lo espiritual. Pero el problema que afecta a nación es natural, es real, es vívido y está a nuestro alrededor. Y con atar principados no solucionamos el problema. Porque un principado, es un poder manifiesto tras un principio en la tierra. Un principado no tendría poder sin tener un conducto que lo manifieste en la tierra. Un principado es un poder tras filosofías que engañan y traen decepción al mundo y a la iglesia de Dios.

En cuanto al discernimiento del bien y del mal, tendremos que aclarar que la palabra DISCERNIMIENTO significa: disputar, discriminar, rendir juicio, traer estimación judicial y decretar sentencia. Ahora repasemos nuevamente el verso. ¿Qué es lo que dice aquí? Dice que la revelación de la Palabra de Dios, es decir: la Palabra madura, el alimento sólido, es para las personas que son creyentes y maduros. Esto es: Aquellas personas que por el uso de la revelación de la Palabra, han ejercitado un discernimiento externo par entender, ejecutar, disputar, decretar sentencia y juicio sobre las malas obras de los hombres y la humanidad. Vemos así, con asombro, que la Palabra nos da derecho para hacer, en el nivel espiritual, algo que el mundo dice que no se debe hacer: discriminar. No personas, por supuesto, que se entienda; espíritus.

De manera entonces que es imperativo que entendamos que las naciones necesitan de la manifestación de la iglesia de Dios, no tanto en el sentido espiritual o teológico, sino en el sentido práctico y efectivo en la sociedad que nos rodea. Donde nosotros levantemos una bandera, un pendón, un estandarte que juzgue al estandarte ya levantado por el mundo. Lo que intento decir es que, cuando el estandarte de la iglesia sea mayor que el del mundo, éste queda inmediatamente juzgado. Cuando en el área del drama la iglesia sea más íntegra y ungida que el mundo, se destruyen todas las novelas rosas y románticas.

Cuando la televisión internacional sea literalmente invadida por predicadores ungidos sin ambiciones personales ni de lucro, queda automáticamente juzgada la televisión del puro entretenimiento hueco y vacío. Cuando haya una juventud llena del poder de Dios, con un verdadero gozo no declamado ni sobredimensionado, que asista y participe de los principios bíblicos por voluntad propia y no por imposición de los mayores, el resto de la juventud queda inmediatamente juzgada. Pero quiero que entienda que es imposible juzgar sin tener una medida visible, real y efectiva con qué ejercer ese juicio. El juicio siempre es decretado a partir del ejemplo y su influencia como sal y luz de la tierra.

(Proverbios 14: 34)= La justicia engrandece a la nación; más el pecado es afrenta a las naciones. (Note usted que la justicia tiene el poder de engrandecer a una nación. De manera que si la nación no es engrandecida, es porque la justicia no es manifestada. Así de simple.)

(Proverbios 29: 2)= Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; (Esto, me pregunto: ¿No quiere decir que existe, al menos, alguna oportunidad para que el justo domine, en contra de lo que la iglesia opina? A prepararse mi amigo que creo que le han predicado mal. Usted puede gobernar una nación por una sencilla razón: la iglesia ES gobierno; de ninguna manera se refugia en el seno de un gobierno secular o pretende privilegios de él. Necesitamos de todas las áreas sociales llenas de la unción de Dios para que afecten positivamente al mundo. De ese modo, el evangelio será adecuadamente predicado.) Mas cuando domina el impío, el pueblo gime. (¿No está usted escuchando, en este preciso momento y donde quiera que usted se encuentre, el gemido de cientos de miles de millones?)

El problema está en que nos hemos cohibido y nos hemos apartado de la sociedad de una forma conservadora para demostrar, precisamente, que la Biblia no discrimina. Sólo ministrándonos los unos a los otros. ¿Cuál es la rutina? Aunque se ofenda, siempre la misma: “¡Dios te bendiga! . ¡Oh, gloria a Dios! ¡Dios te bendiga a ti también! – Ore por mí... - ¿Tiene alguna petición, hermano?”. Y así se va el domingo, así concluyen casi siempre nuestras reuniones. Y viene el otro domingo y otra vez: “¡Hermano! ¡Ore por mí! – Pero; ¿No oré por usted el domingo pasado? - ¡Sí! ¡Pero hoy es otro domingo!” Ah... Dios, el Creador del Universo, el Todopoderoso, Soberano y Majestuoso Dios, jugando al ping-pong dentro de la iglesia.

Necesitamos ser desafiados. Jamás se tendrá éxito sin responsabilidad. Nuestra posición espiritual y divina, deberá tomar una manifestación práctica si queremos que el mundo se sacuda. ¿Cómo predicaba Cristo? El reino, no es así? El siempre predicó el reino. Todo lo demás, fue innovado por teólogos y estudiosos ansiosos por “ayudar” al Espíritu Santo, que tomaron versículos sueltos y con ellos construyeron doctrinas, seminarios y metodologías evangelísticas con ellos. En el texto que a continuación veremos, Jesús está pasando por Jericó y un hombre muy rico llamado Zaqueo, experimenta una enorme convicción que lo lleva a donar todos sus bienes a los pobres y restaurar el daño que pudiera haber hecho.

(Lucas 19: 9)= Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

(10) Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Note con total claridad que él no usa un pronombre personal. Él no está utilizando, en este verso, un pronombre que indique que vino a buscar a una persona o a un grupo de personas, sino algo que trasciende a la salvación de un ser humano. Dice Vine a buscar LO que se había perdido, no AL que se había perdido, entiende? En el Libro de los Hechos, en el capítulo 3, dice que Cristo fue arrebatado por los cielos, abrazado en la nube. La palabra original dice RETENIDO por los cielos, hasta la restauración de todas las cosas, no de gente. Se entiende que, el nacer de nuevo, es la base, el acceso, la posibilidad y la libertad de ser hijos de Dios. Pero es sólo el principio de un gran mundo, de una gran herencia, de una gran visión, de una misión que lo lleva a usted de gloria en gloria hasta la mismísima presencia de Dios.

Dice “LO que se ha perdido”. Él no sólo vino a restaurar comunicación con Dios. En la caída del hombre se perdió mucho más que la comunicación. Cristo no predicó un evangelio sabático. Cristo predicó un estilo de vida, donde constantemente el reino de Dios se manifestaba en medio de la situación, en el ámbito de ciudades. Cristo siempre predicó en el ámbito de ciudades. Usted puede recibir la esfera de restauración que usted permita. Hay quien nace de nuevo, está conforme con ello y allí se queda. Bien; es por esta persona así por la que hay que orar todos los domingos. Salvo que usted sea uno de aquellos que cree haber sido salvo POR en lugar de haber sido salvo PARA.

¿Tendrá usted, entonces, la habilidad para permitir que Jesús restaure toda su vida o solamente la salvación? ¿Adónde se detiene? Con la vida eterna, ¿Ya está satisfecho? Porque si con la vida eterna ya se da por satisfecho, debo comunicarle que llegará hasta allí, nada más. Otros, en cambio, entienden que eso sólo es una base, se esmeran, progresan y, como consecuencia, obtienen mucho más. Entienda algo muy importante: Dios no es particular. Dios quiere salvarlo a usted y, una vez salvo, desea utilizarlo para su gloria. Eso sí; tanto para ser salvo como para ser usado, alguna decisión deberá tomar usted, no podrá esperar que Dios lo haga todo. No es así como funciona esto. Los niveles de cada creyente, son obtenidos por su visión y por su determinación de ir más allá de la puerta.

¡Hermano! ¡Casi lo envidio! ¡Usted tiene un don muy especial para enseñar la Palabra por la radio! Puede ser, pero tuve que poner una cuota bastante importante de esfuerzo, dedicación y ansias de ir más allá para desarrollarlo y poder hacerlo como lo he venido haciendo por diez años. Entienda esto por favor que es clave: Lo principal siempre viene de Dios, pero el sello lo tiene que poner usted. Es tiempo de preguntar: ¿Adónde estás iglesia amada? ¿Estás sólo conforme con tener una suerte de seguro contra el fuego? Mire: si usted quiere tener herencia y vivir en victoria, tendrá que dar un paso más allá. Lo que Cristo está preparando para la iglesia, va mucho más allá de lo que nuestros líderes, teólogos, comentaristas y restantes jerarquías pueden imaginarse. Fundamentalmente, empezar a dejar de entretenernos y preocuparnos por nosotros mismos.

Cuando usted camina de acuerdo con el propósito de Dios, la muerte no lo puede matar, entiende esto? La muerte tendrá que esperar que usted termine lo que tiene que hacer. El día que usted descubra verdaderamente eso, va a empezar a buscar el reino de dios como absoluta prioridad en todo. Hay personas que quieren ser útiles, pero no caminan conforme al propósito de Dios. Son estorbo. El creyente tiene que adquirir todo lo que está disponible para él en la tierra. ¿Sabe? En el cielo no lo necesita. Sanidad, prosperidad, realización personal, no son cuestiones que en el cielo interesen demasiado. Los sueños, mi hermano, no se realizan en el cielo. Es por la esfera terrenal por la cual Cristo vino a morir. No olvide usted que Él ya tenía autoridad en el cielo; no necesitaba morir para conseguirla. Él vino a conseguir autoridad en la tierra. Y no para Él, que ya la tenía; para usted. Básico. Elemental.

(Lucas 19: 11)= Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.

(12) Dijo pues: un hombre noble se fue a un país lejano, (No hace falta que le aclare que está hablando de sí mismo, verdad?) Para recibir un reino y volver (Sabemos también que Cristo vino, murió, descendió, ascendió, y está sentado a la diestra del padre y ha recibido un reino de parte de Dios.

(13) Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: negociad entre tanto yo vengo.

Quiero rescatar dos cosas aquí: primero, dice que se fue a un país lejano para que nadie entendiera que hablaba de la Jerusalén terrenal, sino de la celestial. Segundo: les dijo que negociaran entre tanto venía, lo que nos está diciendo claramente que hay un proceso, un avance de tiempo entre poseer el reino de Cristo y entregárselo al Padre. Es curioso como ligamos los acontecimientos bíblicos en función dele espacio que encontramos entre los diferentes textos. ¿Cuántos han visto que entre el verso 1 y 2 del primer capítulo de Génesis hay años de distancia?

(Verso 15)= Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno.

16) Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

(17) Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

Note usted que Él compara lo material, como lo son las minas, con autoridad sobre ciudades. Yo me pregunto si será realmente una casualidad que haya mencionado ciudades. De acuerdo con la responsabilidad y la fidelidad con que usemos los dones que Dios nos ha dado como iglesia, así será el grado de autoridad que tendremos sobre ciudades, sobre naciones. Estamos practicando para gobernar. Pero no todos pueden gobernar. Si usted no es victorioso hoy, es imposible que pueda gobernar mañana. No se olvide que, el que nada en aguas profundas, llega a destino siempre. Ahora; el que elige quedarse en la orilla porque allí hay menos riesgos, se quedará en la orilla para siempre. La autoridad depende de la responsabilidad y la fidelidad, no de un nombramiento o una posición eclesiástica. Ahora bien:¿Por qué creemos que tenemos esa autoridad? ¿Qué pruebas bíblicas hay de ello? Veamos por favor:

(Génesis 1: 26)= Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen; conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

(27) Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

(28) Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Pausa para le reflexión. ¿Qué es lo que usted entiende que está haciendo Dios aquí? Está muy claro: Dios está impartiendo y delegando dominio y mayordomía sobre toda la tierra y toda la creación al hombre. Ahora formúlese esta pregunta: ¿A qué hombre le dejó Dios todo eso? Se lo dice allí mismo: se lo dejó a un hombre en semejanza a Él mismo, no a cualquier hombre. ¿Qué significa esto? Que la mayordomía de la tierra le fue entregada a aquellos que son imagen y semejanza de Dios. Dios es Espíritu. No se la dejó a los carnales ni a los almáticos, sépalo.

(Hebreos 2: 6)= Pero alguien testificó en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que le visites?

(7) Le hiciste un poco menor que los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre la obra de tus manos; (8) todo lo sujetaste bajo tus pies. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas. (¡Huau! ¿Por qué diría esto? Sigamos viendo:)

(Salmo 8: 3)= Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, (4) digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?

(5) Le has hecho poco menor que los ángeles, y le coronaste de gloria y de honra.

(6) Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies;

Sin dudas; tiene dominio el hombre en semejanza a Dios. Y estoy hablando de hombre genérico, por supuesto: varón o hembra, es igual. Pero tiene dominio aquel que hace la voluntad del Padre que está en los cielos, no cualquiera que respira y anda por allí sin otra cosa que hacer. Esto le enseña a usted algo muy preciso: no le tenga temor al dominio, ya lo tiene. No eluda usted las partes de la Biblia que no le agradan; la Biblia es completa y entera. No discuta, por favor, partes algunas de sus textos, ni tampoco la defienda. La Biblia no necesita que usted la defienda. Ella se defiende y se confirma sola, sin su participación, entiende? ¡¡Es Dios!!

Si ejerciéramos ese dominio, le haríamos un daño tremendo al reino de Satanás, y él lo sabe muy bien. Por eso es que intenta (Y generalmente logra) convencer al pueblo de Dios de que no está capacitado, que no es suficiente, que no tiene estudios, que es de segunda o tercera categoría. Basta. Usted tiene dominio si es SU imagen y semejanza. Él lo dijo y lo que Él dijo, Él lo cumple y lo avala. Las luchas por el poder se dan entre aquellos que no son semejanza de Dios. El hijo de Dios no necesita pelear en política; cuando avanza en fe, llega.

Una de las cosas más importantes para llegar a este nivel de victoria, está en el libro del Apocalipsis y en el capítulo 11, donde dice que si alguno no amara su vida hasta la muerte, la perderá. Es que sólo cuando usted deja de amarse a sí mismo hasta la muerte, es cuando recién está listo para hacerle algún daño a Satanás. Mientras está vivo, le va a doler y mucho tratar con Satanás. Porque si usted tiene algún punto de doblez, él lo va a doblar allí precisamente. Si tiene usted un área débil, el le va a atacar allí. Si le regala un área de flaqueza, ahí hace él inmediatamente su morada. Sólo cuando usted está muerto (y no hablo de muerte física, de hecho) es cuando usted tiene poder.

Mientras Adán creyó en Dios, dialogó con Él y creyó su Palabra, caminó y caminó bien. Pro cuando fue débil y le creyó a Eva lo que en definitiva venía de otro razonamiento, no caminó más. Usted tiene que saber quién es en Dios, entiende? Quién es usted EN Dios. Con eso, es más que suficiente. “¡Pero es que yo no puedo!” Sí que puede, está hecho en semejanza a Dios. Cuando esa palabra sale de allí y se cae por aquí y se convierte en Rema: ¡No hay demonio, no hay espíritu, no hay nada que detenga la voluntad de Dios en su vida! “Es que hay crisis de identidad en la iglesia... No sabemos muy bien quienes somos... Y vaya a saber si es la voluntad de Dios que ganemos...” ¡¡Sí!!! ¡¡Claro que es la voluntad de Dios que ganemos!! Él ya lo dijo. ¡Sólo créale!

No se deprima. Usted tiene que saber para donde va. Si no cumple en su vida lo que Él dijo, usted se verá agrio y malhumorado. Porque una esperanza que se demora, es tormento al corazón, pero la esperanza que se consigue, eso alegra y regocija el alma. Tiene que activar la visión por fe. Porque nada en el reino de Dios, puede ser independiente de la fe. No puedo saber lo que estoy haciendo antes de comenzarlo, no funciona así. Si usted va a profetizar, ni se le ocurra esperar oír de Dios todo un párrafo completo.

Mire esto: en génesis 2, dice que él creó esto, aquello y lo otro. Todo fue creado. Hasta que llega al huerto del Edén. Allí no dice que lo creó, dice que lo plantó. ¿Qué tenemos? Tenemos que el Edén, como ciudad prototipo de Dios, fue plantada, no creada. Y lo que se planta, se toma su tiempo para germinar, crecer y desarrollarse, no es algo que sucede de la noche a la mañana. Y no es novela, porque el Edén era un sitio específico, pero la misión era expandirlo por toda la tierra, que estaba vacía, desordenada y sin formas. Expandir hasta llenar el globo terráqueo entero con la misma presencia que había en el Edén. ¿Entiende ahora su misión? ¡Por eso la iglesia ritualista, formal y nominal no puede! Eso no es imagen y semejanza de Dios, eso es esfuerzo de hombres.

Él plantó ese huerto. Todo huerto implica trabajo, no? Sembrar la semilla, ayudarla a crecer. Pone al hombre para labrar y guardar ese huerto. La palabra allí, es XAMAR, que significa RODEAR y PRESERVAR. Cuando aparece Satanás en escena, Adán tenía dominio sobre la tierra. Tenía dominio, -dice la Biblia-, sobre todo lo que se arrastraba, es decir que sobre Satanás que andaba como serpiente, también. Es que la tierra nunca le perteneció, nunca ha sido de él ni lo será. Satanás usurpó esa autoridad y trató con la mujer. Esto equivale a decir que él entró al mundo a través de la decepción. Entró a la iglesia por decepción y actualmente sigue haciendo desastres en el mundo, también por decepción. Nuestro mandato, nunca lo olvide, es el de no ser ignorantes con respecto a las artimañas del enemigo. Él sólo reina en decepción. Perdón, una pregunta: ¿Está usted decepcionado en este tiempo? ¡Cuidado!

(Génesis 3: 14)= Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; Sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. (Recapitulemos por favor. Dice que la serpiente comerá polvo todos los días de su vida. ¿Ha visto usted, alguna vez, a una serpiente comer tierra? ¿No, eh? ¿Y recuerda quién es el que está hecho de polvo? ¡El hombre! ¡Su carne! Ah... ¿No le ha dado un mordisco, últimamente?)

(15) Y pondré enemistad entre ti y la mujer, (Note que es Dios quien puso esa enemistad) u entre tu simiente y la simiente suya; Esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Lo que estamos viendo, aquí, es una alegoría profética, simbólica y espiritual. ¿Cuántos saben que si Satanás hubiera sido herido en la cabeza, literalmente, eso hubiera sido un golpe de muerte? Entonces, hay que entender, cuando dice “cabeza”, a lo que se está refiriendo es a la autoridad gubernamental de su reino. La palabra “cabeza”, en la Biblia, siempre significa autoridad gubernamental.

(Romanos 4: 13)= Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredera del mundo, sino por la justicia de la fe. (¿De qué está diciendo que sería heredera? Del mundo.)

(14) Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa. (Aquí tiene que notar que la promesa de heredar el mundo, es para la simiente de Abraham y por fe.)

(Romanos 9: 1)= Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da el testimonio en el Espíritu Santo, (2) que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.

(3) Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos, (¿De quién está hablando? De Israel.) Los que son mis parientes según la carne; (4) que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; (5) de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos, Amén.

No se trata aquí, como parecería a primera y somera vista, que la Palabra de Dios haya fallado, porque no todos los que descienden de Israel son israelitas. Del mismo modo, no todos los descendientes de Abraham son pueblo, son hijos. La clave está en que es en Isaac en que nos será llamada descendencia, su descendencia. Esto es: no los que son hijos según la carne tienen que ser, obligatoriamente y por una especie de decreto, hijos de Dios, sino los que lo son según la promesa. Esos son los contados como descendientes.

Entonces, ¿A quién pertenece la herencia? Está bastante claro y simple: la herencia pertenece a los descendientes según la promesa. Esto significa que, si usted está EN Cristo, usted es simiente de Abraham y, por lo tanto, heredero de la promesa. ¿Y cuál vendría a ser la promesa? Está escrito: la promesa es heredar el mundo. Romanos 5 nos enseña que así como por un hombre entró la maldición, asimismo por un hombre fue quebrada esa maldición, verdad?

(Gálatas 3: 13)= Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición, (Porque está escrito: maldito todo el que es colgado en un madero) (14) para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Vemos que Satanás, allá en el monte de la tentación, le dice a Cristo que los reinos del mundo le pertenecen. ¿Quiere saber algo? Tenía razón; esos reinos le habían sido entregados a él por nuestro primer embajador: Adán. Entonces, a través de la maldición y la caída de Adán, entre otras cosas, perdimos la sanidad, perdimos la prosperidad, perdimos la bendición de que la tierra nos diera su fruto sin demasiado esfuerzo por nuestra parte, aparecieron los tremendos dolores de parto, vino el sudor de la frente para ganar el pan, se fue la salud a cualquier parte, no había acceso al Espíritu de Dios y perdimos la autoridad y el dominio sobre la tierra.

(Colosenses 2: 13)= Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, (Pregunto: ¿Tiene usted, en este momento en que está leyendo esto, a alguien cerca o a su lado? Si lo tiene, vaya y dígale que todos sus pecados han sido perdonados. Ahora mírese a un espejo y dígaselo a usted mismo: “TODOS mis pecados han sido perdonados”.) Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, (¿El acta de los decretos? ¿Qué acta de qué decretos? Sencillo: el acta de la maldición que había entrado en la tierra por causa de la caída. En otras palabras: cuando Cristo anula el acta, anula algo que estaba vigente en contra de todos nosotros. O sea: Satanás tenía un papel, una especie de documento, que le daba derecho legítimo a comer polvo, le daba derecho a señorear y a ser príncipe de los reinos en este mundo. Le daba derecho a matar a través de la enfermedad a toda la humanidad. Él tenía derecho a matar al que él quisiera, sin ser juzgado. Pero un día, ¿Qué ocurrió? Ocurrió que tocó a un inocente, y allí sí fue juzgado y para siempre. Entonces ya no tiene ningún derecho ni a tocarlo a usted ni a su hermano, ni a ninguno que sea de la misma simiente, engendrado en el Espíritu de Dios)

¡No puede! ¡Cada vez que lo toca a usted, queda más juzgado! Cada vez que toca a un santo, la sentencia sigue acrecentándose sobre su cabeza) quitándola de en medio y clavándola en la cruz.

A ver... Aquí tengo un acta. ¿Qué es lo que dice? Dice que tenemos dominio sobre los peces. Entonces Cristo viene y los peces le pagan los impuestos. También dice que tenemos dominio sobre los animales. Y allí está Él, utilizando un asno para entrar en sus lomos a la ciudad. Dice, también, el mismo documento, que os aires nos pertenecen y las tormentas a Él le obedecían. Que tenemos dominio sobre las aves, y una de ellas fue el símbolo del Espíritu Santo. Dice también esta acta que tenemos dominio sobre la tierra y en Mateo 28, Él dijo: Toda autoridad me es dada en el cielo y en la tierra. Y dice Colosenses que todo lo que estaba escrito en contra suyo y mío de todo esto, ha sido quitado definitivamente y clavado en la cruz.

La iglesia, por decepción, ha dicho: ¡Qué bueno que el Señor nos ha salvado! Pero que hizo a continuación: tomó de esa acta sólo las partes que le gustaban y optó por descartar a las otras. Y nadie puede hacer eso porque Él no rompió el acta. Dice que Él sólo la sacó de en medio: entera. LO que a usted le da derecho a la sanidad, a la prosperidad, a las lenguas y a la liberación, está en la misma acta que le da derecho al dominio de la tierra. ¿Sabe algo? Somos dueños dos veces. ¿Dos veces? Sí, dos veces. Nos la dio, la perdimos, la rescató y nos la volvió a dar. ¿Qué nos hace pensar que un día vamos a salir corriendo y abandonar lo que nos pertenece por dos veces?

Ahora ya sabe usted algo más sobre esta Palabra que por años quizás repitió, como lo hice yo, sin entenderla demasiado, pero caminando de amén en amén aunque de pronto no tuviéramos ni la menor idea de a qué cosa le decíamos amén, que es como decir que así sea, que quede firme. Decididamente religiosos somos. Preferimos decirle amén a algo que no entendemos, antes de pasar por la mini-humillación de tener que preguntar lo que ignoramos. Hay dos técnicas a disposición del hombre. La técnica del “no sé” y a técnica del “yo sé todo”. Personalmente, adhiero a la primera, ya que cuando digo que no sé algo, siempre aparece uno que sí sabe de qué se trata y se siente tremendamente satisfecho por poder enseñármelo. Si usted es adherente de la segunda, en cambio, y a cada cosa que se presenta usted asegura que se la sabe larga, lo más probable es que tenga que rendir un examen cada día, porque siempre habrá alguien que no sabe y querrá aprender y, como usted es el que dice que sabe, usted tendrá que enseñarlo con todos los riesgos del caso.

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