Tiempo de Victoria

Detectando la cizaña

Cuando Isaías escribió lo suyo refiriéndose a Cristo, estaba escrito, pero nadie podía saber que eso no se estaba cumpliendo en el profeta Isaías. Isaías lo profetizó, dijo que iba a venir alguien cuya unción del Espíritu iba a estar sobre él, iba a sanar enfermos, iba a libertar oprimidos. Pero esa palabra se cumplió setecientos años después. Pero resulta ser que el día en que Jesús se planta en la sinagoga y dice: “Hoy se ha cumplido lo dicho por el profeta Isaías”, nadie de los que estaban en la sinagoga entendió ni creyó el cumplimiento de la Palabra de Dios.

Con esto quiero significarle algo muy importante para que lo tenga permanentemente en cuenta: De nada vale andar con este libro llamado Biblia todos los días, si no entendemos cuál es la parte de este libro que se está cumpliendo en el día de hoy.

Estamos siendo benditamente bombardeados, matemática y espiritualmente por todo lo que se está diciendo que va a ocurrir en los próximos tiempos. Algunos andan diciendo que dentro de diez años Dios levantará a más de quince millones de pastores en todo el mundo. Otros dicen que en ocho años más, la mitad de la población de Latinoamérica será cristiana. Algunos hombres que han tenido una visión sobre Argentina están orando para que en el año 2005, más de la mitad de la población de nuestro país haya recibido a Cristo. Ahora quiero decirle que si deseamos que esto se cumpla, vamos a tener que hacer algunos retoques en nuestra mentalidad en cuanto a las profecías de Dios, y en cuanto a la Palabra que Dios dice.

Yo creo que todavía hay un doble mensaje en la iglesia. La Biblia dice que un reino dividido no puede prevalecer. Se es víctima de lo que un hombre de Dios, alguna vez, determinó como “temperatura platafórmica”. Una temperatura que levanta al ocupante circunstancial del púlpito y lo hace decir cosas como las que le mencionaba. Cuando desciende de ese púlpito, experimenta la temperatura de la oficina pastoral, que no se le parece en nada a la otra. Invierten totalmente las ideas y sólo pueden pronunciar catástrofes disfrazadas de juicio de Dios. Juicio, le recuerdo, es separar lo verdadero de lo falso, de ninguna manera arrasar con el planeta. Dios dijo, cuando el diluvio, que no haría nunca más eso.

Hay un doble mensaje. Arriba del púlpito es uno; alentador, victorioso. Debajo del púlpito es otro: oscuro, tenebroso, derrotista, temeroso. Esa es la temperatura de la vida privada. Sin embargo el pueblo, que oye que desde el púlpito se les anuncia que en diez años más la Argentina será de Cristo, todavía está más propenso a creer que en diez años más nos vamos a morir de hambre todos, tanto de la física como de la espiritual.

¿Para Qué perderíamos el tiempo haciendo seminarios y talleres sobre guerra espiritual, si no tenemos ni la menor expectativa de ganar? Yo no le escapo a la guerra, pero quiero ganarla. ¿Para qué queremos profecías si no vamos a creer que se van a cumplir? Para qué nos vamos a pasar mil años estudiando las Escrituras como hacían los judíos, si el día en que Jesús se puso de pie delante del púlpito y dijo: “Hoy se ha cumplido esta escritura”, no lo creyeron y encima lo quisieron matar?

Deberíamos preguntarnos de una vez por todas, y hacer reflotar pasajes, que yo creo que nosotros pensamos que los sabemos pero no los sabemos mucho, cuando Pablo habló de la buena batalla. Eso quiere decir que hay una mala y una buena batalla. La buena batalla es la que se gana, la mala es la que se pierde. ¿Quiere algo más claro que esto? ¡Hermano! ¿Y qué es buena vida y qué es mala vida? Lo bueno es cuando todo anda bien y lo malo es cuando no anda bien. No se puede pelear la buena batalla estando esclavo de un demonio de sexo.

Ahora: ¿Por qué se mete esta dualidad de pensamiento? Lo vamos a ver a través de la Palabra, mire:

(Mateo 13: 24)= Les refirió otra parábola, diciendo: el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; (25) pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. (¿Leyó bien? Dice que el enemigo vino y se fue. Sin que nadie lo atara, sujetara o echara fuera; estaban todos dormidos. A veces el diablo se va antes que alguien lo eche, pero deja sembrada la cizaña. ¡Já! ¡Oramos, reprendimos y se fue! ¿Ah sí, eh? Muy bien; aquí se fue sin que oraran.)

(Verso 27)= Vinieron entonces los siervos del padre y le dijeron: Señor, ¿No sembraste buena semilla en tu campo? ¡De dónde, pues, tiene cizaña?

(28) Él les dijo: un enemigo ha hecho esto (¿Cuántos sienten que Dios se está moviendo y quiere decirle algo a través de este artículo?) y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y...hagamos liberación? (Sólo dinos cuantos golpes les damos)

(29) Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

(30) Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; (Diga junto conmigo aunque no nos oigamos mutuamente ni nuestras voces mismas sean audibles: “¡Dejad crecer!” Esto significa que hasta las cosas malas hay que dejarlas madurar por razones de estrategia espiritual) y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged PRIMERO la cizaña. (Esto modifica un poco algunos “mapas” sobre un arrebatamiento, que es bíblico, al que muchos han denominado “Rapto”, que no es bíblico.) y atadla en manojos para quemarla; (No sea usted más misericordioso que Dios. El pecador se restaura, pero la cizaña se quema) pero recoged el trigo en mi granero.

Fíjese que Jesús, en Mateo, le revela a los discípulos siete misterios que van a gobernar la iglesia: las siete parábolas del evangelio de Mateo. El pueblo de Israel, era un pueblo muy conocedor de la naturaleza. Por lo tanto, se le hacía muy fácil entender lo que Jesús les explicaba. Por eso Jesús les daba parábolas de cosas que ellos no entendían. No les dijo el reino de Dios es semejante al Columbia u otra nave espacial, que tomando impulso desde la NASA se ha ido al espacio. ¿Por qué no les dijo eso? Porque jamás lo hubieran entendido.

Por eso es que Jesús les habla con cosas terrenales que ellos conocían. Y ellos no tienen problemas en entender cinco de las siete parábolas, pero sí tienen problemas en entender dos, que son en las que les habla del enemigo. En la parábola del sembrador y en la del trigo y la cizaña. En el momento en que Jesús les introduce algo del diablo, allí se les termina toda la confianza y entran a pedirle explicaciones. No le entendieron.

Lo primero que quiero decirle es que el pasaje que acabamos de leer, está en el Antiguo Testamento. Sí, ya sé; Casiodoro de Reina o quién sabe quien, le dijo a usted que era en el Nuevo Testamento. Pero si usted conoce la Biblia, lee la Biblia, sabe que esa página está mal puesta en la Biblia. ¿Qué dijo hermano? ¿Una página mal puesta en la Biblia? ¡Eso es herejía! ¡Este hombre está en contra de la Biblia! No. Cálmese. No estoy en contra de la Biblia; de lo que sí estoy en contra es de algunos hombres muy eruditos que han puesto en la Biblia, o han opinado con valor de sana doctrina, sobre lo que ella dice. Nuevo Testamento, mi querido amigo, quiere decir Nuevo Pacto, ¿No es así? Y el Nuevo Pacto comienza, precisamente, con la sangre derramada por Cristo en Getsemaní. Vendría a ser algo así como en Mateo capítulo 29.

Entonces, déjeme decirle que los discípulos, con Jesús, vivieron en el Antiguo Testamento. Y si usted lee el Antiguo Testamento se va a dar cuenta que la palabra “diablo”, es desconocida para los hombres. Los hombres del Antiguo Testamento no sabían nada de guerra espiritual. Todavía no les había sido revelado el mundo espiritual. La palabra diablo, en el Antiguo Testamento, no existe. La palabra Satanás, en cambio, está dieciocho veces. Entonces, ¿Cómo estudiamos esto? Con una calculadora. Porque lo más curioso con respecto a esas dieciocho veces que la palabra Satanás sale en el Antiguo Testamento, es que en quince, sale hablando con Dios. En el libro de Job, sale en Zacarías, cuando ve la visión y solamente David la ve, una vez, como en un destello de espiritualidad y habla acerca de Satanás. Es decir que en el Antiguo Testamento hay una ignorancia total sobre la operatividad satánica en el mundo espiritual. Es por eso que los antiguos testamentos todo se lo atribuían a Dios. Dios da, Dios quita. Dios le da vida y Dios lo mata. Dios lo levanta y Dios lo desparrama de un golpe. ¿Por qué? Porque había una tremenda ignorancia sobre la operación satánica en el mundo espiritual.

Por eso fueron ineficaces en cumplir y consumar la misión que Dios tenía para el planeta tierra. Tenemos que entender eso si queremos entender lo que es guerra espiritual. Ellos no tenían visión del mundo espiritual. Si usted lee algunos pasajes de la Biblia del Antiguo Testamento, esos que se repiten dos veces, usted se va a dar cuenta que en un pasaje dice que Dios y en el otro dice que Satanás. Es el mismo pasaje. ¿Por qué hay confusión? Porque no hay una clara visión sobre quien mandó a David a censar al pueblo, si Dios o Satanás. Y eso, a no ser que usted tenga una perspectiva clara del mundo espiritual, Satanás lo puede usar para confusión. Que no lo entendiera el que escribía el libro, vaya y pase. Pero que hoy no lo entienda usted, es grave.

La Biblia dice que cuando Jesús regresó del desierto, no le pudo explicar a los discípulos lo que él había vivido. Ellos no lo podían entender. En cambio si nosotros hubiéramos estado en el desierto, hubiéramos escrito libros con títulos como estos, mire: “Cuarenta días Él y Yo”, “Como responderle al Diablo en medio del Hambre”, “Yo pude, ¿Y usted?” Convengamos en que estarían muy buenos, pero si Jesús hubiera escrito estos libros, por mejor editorial que tuviera, no habría vendido ni un ejemplar. Porque la gente no entendía. No había visión del mundo espiritual.

(Mateo 13: 36)= Entonces, despedida la gente, (Hay un grupo de gente a la cual no le importa nada. Es decir: oye todo, pero no le interesa saber todo. Ese tipo de gente también está en la iglesia. Oyen todo, pero no les interesa saber todo. Pero gloria a Dios porque hay un puñado de personas que se quedan después de las reuniones y comienzan a investigar, a preguntar, y dicen) entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: explícanos la parábola de la cizaña del campo. (¿Por qué no le habrán hecho la pregunta delante de toda la gente? Ah, no lo sé; deduzca usted el por qué.)

(37) Respondiendo él, les dijo: el que siembra la buena semilla es el hijo del hombre.

(38) El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.

(39) El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. (¡Qué fácil era para Jesús todo, ¿Verdad?)

(40) De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego así será en el fin de este siglo.

(41) Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad. (Entienda: los que se van son los que sirven de tropiezo y los que hacen iniquidad) (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

(43) Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su padre; el que tiene oídos para oír, oiga.

Después les habla esta parábola de guerra espiritual. Y Jesús les dice así: El que siembra esta semilla, ¿Es quien? Es Dios. Es Cristo. Entendamos; vamos a ver aquí por qué hay esa dualidad de pensamiento en la iglesia, que mientras desde el púlpito vociferamos todas las cosas lindas, desde abajo la temperatura ambiente es otra.

Los hijos del reino son aquellos sobre los cuales el Señor reina en sus vidas. Pero Jesús les dice sobre la cizaña: la cizaña son los hijos del malo. La iglesia va a librar dos tipos de guerra, las cuales no voy a poder tocar yo; que es la guerra externa, es la confrontación declarada con el espíritu que hay en el mundo. Pero la iglesia también tiene que enfrentar una guerra que es interna.

La cizaña, dice, son los hijos del malo. Personas que están sembradas en el campo. Diga bien: que operan dentro del cuerpo de Cristo, que operan dentro de la iglesia para hacer tropezar y que no se cumpla el destino que Dios tiene con la iglesia.

Una de las más conocidas estrategias bélicas, es la llamada “Quinta Columna”. Se trata de que cuando un ejército es desalojado de una posición o de una ciudad, deja 15 o 20 soldados dispuestos a inmolarse por el objetivo. Saben que no van a ganar la guerra porque la guerra está perdida, pero se quedan para asesinar como francotiradores a soldados enemigos confiados en que ya ganaron y, de ese modo, crear confusión, miedo y desconfianza. Satanás y sus demonios actúan exactamente así dentro de la iglesia.

Esto es a lo que Jesús se refería: la cizaña. La palabra CIZAÑA, viene de una palabra griega que se escribe CIZANEON. Es un grano conocido por los judíos y se llama “El grano bastardo”. Es una semilla degenerada, muy parecida a la del trigo. Sólo los expertos segadores podían detectar la diferencia entre el grano de trigo y la cizaña.

¿Por qué cuando se cosechaba se tenía tanto cuidado como cuando se sembraba? Porque el tiempo de la siega se volvía un tiempo de muerte para el pueblo de Israel. ¿Cuántos creen – como se dice -, que se está acercando el tiempo de la siega? Bueno. Tendríamos que entender lo que dice la Biblia. ¡Déjalos hasta la siega! ¿Por qué la generación de cuarenta o cincuenta años atrás no hablaba de guerra espiritual como hablamos nosotros ahora? ¡No es que ahora somos mejores o más espirituales, es porque se acerca el tiempo!

No es que lo que antes no servía, es que el Señor dijo: déjenlo hasta la siega. Hay espíritus, hay un tipo de guerra. Hay una acción espiritual que sólo puede llevarse a cabo cuando se acerca la siega. Y si usted quiere ser parte de la siega y de todo lo que viene, tiene que estar atento a lo que la Biblia le diga.

Recuerde que era en el tiempo de la siega, cuando la gente quería comer y aprovechar los primeros granos de trigo, cuando la gente se moría. Porque la cizaña produce cuatro cosas en el cuerpo de una persona: 1)= Es un veneno mortal en la mayoría de los casos.- 2)= Produce sueño.- 3)= Produce mareo.- 4)= Produce pérdida de las facultades mentales. Es casi una droga mortífera.

Y mientras que nosotros nos deleitamos en el Espíritu de Dios porque nos estamos acercando a la siega, Dios está levantando un pueblo que le está preguntando a su Dios cosas muy interesantes. Le está preguntando: ¿Esto lo sembraste tú? ¿Esto es tuyo, Señor? Si tú haces cosas buenas, ¿Cómo puede ser que se nos haya llenado la iglesia de gente que se va detrás de las terapias humanistas y abandona la unción de tu Espíritu?

Si fuéramos creyentes convencionales, estaríamos dándole gloria a Dios por el trigo y por la cizaña, por lo bueno y por lo malo. Jehová da y Jehová quita. ¡No! Yo puedo ver que estas cuatro características, llevadas al mundo espiritual, son casi vigentes, actuales, visibles. Veámoslas en detalle:

Veneno Mortal: Es un espíritu que se mete dentro de las congregaciones trayendo muerte espiritual y pérdida del destino y de la razón por la cual los cristianos viven. Entonces dicen: ¡Que se haga lo que se haga, hermano! ¡Total ya está todo perdido! Alabado sea. Gloria a Dios. Y mientras algunos andan diciendo que el Señor va a venir a rescatarnos a todos del mal, la Biblia dice que él se va a llevar a los malos.

Dice los siervos de Cristo, los ángeles de Cristo. No son los ángeles de Dios, son los ángeles de Cristo. Y si usted lee Apocalipsis, se va a dar cuenta quienes son los ángeles de Cristo que van a venir en el tiempo de la siega y van a detectar adonde está la cizaña. Los ángeles de Cristo son los siervos que Dios está levantando hoy, por todo el mundo, denunciando adonde está la cizaña.

El Apocalipsis dice: “Y apareció y el Señor le dijo: ve y dile al ángel, porque él sabe donde está la cizaña, él sabe adónde se perdió el primer amor. ¿No detectaron a los falsos apóstoles en algunos casos? Lo que vamos a hacer en este día, en el nombre de Jesús, es detectar adonde está la cizaña, para que la iglesia pueda cumplir su destino y la razón por la cual existe aquí en la tierra.

Produce Sueño: Pereza, indiferencia. ¡Pero hermano! ¡yo voy todos los domingos al culto! ¿Y usted se cree que eso le alcanza? – Es que... yo doy mi diezmo cuando puedo... - ¿Cuándo puede, eh? ¿Y usted se cree que eso le alcanza?

Mareo: Visión borrosa. ¿De qué iglesia soy? ¿A qué vine a la tierra, a cantar coritos, dar saltitos, oír anuncios, poner una ofrenda y oír un mensaje? ¿Adónde estoy? ¿Para qué estoy aquí? Vamos a ver: El que está mareado, ¿Qué es lo primero que hace? El hermanito que está mareado lo primero que hace, es ir y tomarse de la mano de otro hermanito que ve menos que él. A esos les dijo Jesús: “Ciegos, guía de ciegos”. Y cuando se agarran veinte o treinta que están mareados, se hace una iglesia. “Ciegos espirituales anónimos”. La cizaña es la que hace que usted se aferre a otro más ciego que usted. Pero como usted no se da cuenta y no lo ve, el otro lo lleva de cabeza al pozo.

Pérdida de Facultades Mentales: Confusión, ignorancia, falta de inteligencia, alineación espiritual, delirios místicos antibíblicos. Y gente que le dice: yo no entiendo nada, no entiendo la Biblia, no entiendo nada. Yo voy al culto porque Dios me toca y me sana. ¡Y salgo de contento pastor! ¡Conque usted me ore, para mí es suficiente! Gloria a Dios, pero así no se gana esta guerra.

Dice además que son de tropiezo. La palabra TROPIEZO, es una palabra griega que se escribe PROSKOMA, y que significa: alguien que está buscando hacerle caer. PROX es la raíz de la palabra “Cercano a ti”. De allí provienen “Próximo, Próximamente”. Esa es la palabra tropiezo: Proskoma. No le está hablando del mundo incrédulo ni del islamismo, ni del budismo ni del hinduismo. Cuando muchos siervos de Dios profetizaban la caída del muro de Berlín, muchos le creyeron y se prepararon. Las grandes compañías americanas de gaseosas, las de hamburguesas, todas entraron al sector comunista al día siguiente de la caída. La última que entró, fue la iglesia, porque fue la única que ante la profecía se desgañitaba levantando puños al aire, gritando ¡¡Amén!! ¡¡Gloria a Dios!! ¡¡Aleluya!!, pero por dentro se murmuraba a sí misma: ¡Qué se va a caer! Vamos a seguirle el juego al hermano porque profetiza lindo, pero... ¡Qué se va a caer!

Así que la cizaña no es el muro de Berlín, la cizaña no es un déspota tirano de cierto país, la cizaña tampoco es una determinada ideología autoritaria o sectaria, la cizaña es un PROSKOMA, un espíritu que está cerca suyo para hacerle tropezar en el destino que usted tiene con Dios. Pero hoy, aquí, lo estamos desenmascarando y arrancando en el nombre de Jesús porque la siega está llegando.

Todo espíritu que se mueve en contra de la iglesia, desde afuera, será puesto bajo la planta de los pies. El peligro está adentro. PROX, cerca suyo. Y la palabra KOMA, PROSKOMA, o KOPTO; la palabra, en su sustantivo, se lee PROSKOPTO. La acción es PROSKOMA. KOPTO significa lamentación, caída fuerte, sacarle las fuerzas e introducirlo en el dolor. Piense: cerca de mí, hay un espíritu que opera para quitarme las fuerzas.

Puestas juntas, PROSKOMA, tropiezo o cizaña. Estas dos palabras puestas juntas nos hablan de personas cercanas a nosotros, que influidas por un espíritu maligno van a operar para tropiezo. Pueden estar escondidos durante años, pero sólo van a durar hasta la siega.

La cizaña son los hijos del diablo. Es un espíritu escondido, no estoy hablando del pobre hombre que se manifiesta en un culto, que se cae y se desparrama por el piso vomitando y escupiendo, no. Ese no espera la siega, ese va a la “terapia” y es liberado ya. Ese es un nivel de guerra espiritual que de ninguna manera vamos a ridiculizar. Pero aquí, el PROSKOMA es un espíritu cercano a su vida que lo ve será fácil a usted detectar.

También la parábola usa la palabra iniquidad. Esta es la palabra griega ESKANDALON y significa: “Alguien que se resiste al gobierno de Dios”. Pasado en limpio: ¡Alguien que es desobediente! En la iglesia, los que persisten en desobedecer, son puertas abiertas a los espíritus de iniquidad que operan en la iglesia.

¡Pero hermano! ¡Tiene cuarenta años en la iglesia! ¡Ha sido de bueno! No me interesa como ha sido, me interesa como es ahora. Lo peor es que estos individuos de iniquidad infiltrados dentro de la iglesia son los que menos enterados están que lo son. Mire: si vamos a entrar en guerra, vamos a tener que poner un rostro de guerra. ¿Recuerda el viejo proverbio secular? “Soldado que huye, sirve para otra guerra”. Muy bien, a ese proverbio lo escribió el diablo y se lo creyó hasta la iglesia. Es mentira. Porque soldado que huye no sirve para ninguna guerra, porque seguro que vuelve a huir.

Los ángeles de Cristo, los siervos, los ministros, se dan cuenta de que algo no anda bien y le dicen: Señor, hay algo que no anda bien en tu iglesia. Y les dijo el señor: tranquilos, déjenlos, que ya se acerca la siega. ¿Qué vamos a esperar ahora? Nos están diciendo que ya estamos en la siega. ¿Vamos a esperar que la siega sea un cántico que nos emocione en el culto? ¿Está usted preparado para la siega? Hermano: si usted es trigo, a su lado, no muy lejos, hay cizaña. La pregunta, es: ¿La tiene detectada?

¡Es que yo pensaba que en la iglesia eran todos buenos! Antibíblico. ¡Pero me lo predicaron! Más antibíblico todavía. ¡Es que yo pensaba que en la iglesia nadie iba a hablar de mí! Antibíblico. ¡Es que yo pensaba que en la iglesia estábamos todos unidos para amarnos y amar al prójimo! Antibíblico.

¿Sabe por qué el imperio romano los vestía de pies a cabeza a sus soldados y lo único que les dejaba descubierto era la espalda? Porque eran tan minuciosos a la hora de reclutarlos, de seleccionarlos, que cuando alguien ingresaba, estaban total y absolutamente seguros que ese soldado jamás iba a traicionar a nadie. Si usted lee Efesios, va a ver que la armadura espiritual tiene similitud a la romana. Pero hay una leve diferencia. Dice la Biblia que la gloria del Señor cubre nuestra retaguardia.

Cuando vemos a la gente en un día de reunión, tanto al cantar, como al orar, como al ofrendar o escuchar con atención la predicación, casi como que vemos un mundo interno lleno de amor, de paz, de unción. ¡Cuidado! Esto es guerra espiritual. El espíritu de iniquidad ya está en la iglesia, y por allí comienza la guerra de la que estamos hablando. La última y gran guerra; de adentro hacia fuera. No contra sangre y carne. Porque el problema no lo constituyen ciertos hermanos; el problema son espíritus.

El diablo quiere tenernos confundidos y enojados los unos con los otros. También quiere que andemos buscando la figura del Anticristo en la figura de un hombre, que ya nació o que va a nacer en este tiempo. Sin embargo, la Biblia dice que ya en los tiempos de Juan había anticristos, espíritus que desde una postura “cristiana”, siembran una semilla de temor en el cuerpo de Cristo, para que la iglesia no cumpla la última y gran misión que tiene. Y la Biblia no dice que este espíritu va a ganar, dice que va a ser destruido. ¿Sabe qué es lo que dice la Biblia que destruye este espíritu? Mire:

(1 Juan 2: 18)= Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos, por esto conocemos que es el último tiempo.

¿Cuántos anticristos dice que hay? Muchos. Si usted está convencido que el anticristo es un hombre que va a nacer o que ya nació en algún lugar, ha estudiado la teología escatológica impresa por las editoriales de Satanás.

(Verso 22)= ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

Dice “este es”. ¿Quién? ¿Es que usted no cree que vendrá un anticristo que va a gobernar el mundo? Sí, pero mientras que viene, está operando ese espíritu. Ya está. Nos está durmiendo con la cizaña, nos ha mareado, nos está haciendo ver lo que no es, nos está haciendo tener una visión borrosa de lo que se viene. La iglesia del primer siglo debió afrontar esto. Lo bueno fue que tanto esa iglesia como Jesús en su tiempo pudieron cosechar porque vieron adonde estaba sembrada la cizaña. Nuestra guerra espiritual es mucho más que gritos; es un permanente revelar, descubrir, detectar y discernir el enemigo donde y como quiera que se presente.

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