Tiempo de Victoria

Un lugar llamado Josías

Cuando promediando el año 1994, pasó por mi ciudad argentina de Rosario, un hombre de Dios con un ministerio profético, predicando y enseñando un mensaje con una palabra que a mí, por lo menos, todavía me resultaba desconocida: Reforma, el Espíritu Santo me dijo que esa palabra venía del reino de Dios, que debía tomarla, creerla y sumarme a ella.

Hice mucho más que copiar o imitar un mensaje que resultaba atractivo. Hice lo que es obligatorio hacer si usted quiere repetir, en sus conceptos y principios, lo dicho por otro servidor. Primero lo acepté, después lo creí, después lo encarné, después lo puse por obra y, finalmente, empecé, periódicamente, a predicarlo, a mostrarlo, a enseñarlo yo también, compartiéndolo con usted.

Hoy, a casi siete años de aquello y cuando ya no me cabe ninguna duda que una reforma sustancial es lo que Dios tiene para este tiempo, que es el tiempo de la siega, el tiempo de lo que podríamos llamar El Séptimo Mes de Dios. Cuando ya aquel hombre de Dios anda por otros caminos con otros proyectos, mi única incertidumbre estaba en qué es lo que iba a hacer el Señor, a qué cosas apunta su reforma y a qué rol debemos ajustarnos nosotros. Y en esto ya no podía consultar a nadie, lo debía hallar por mí mismo.

Hace muy pocos días, orando, le pedí al Señor que me diera, al menos, una palabra como “adelanto” de lo que tiene que venir. Sabía, porque mi Biblia lo dice, que Dios jamás hace algo sin adelantarle al menos una pista a sus hijos, así que en eso confié. Y el Señor me dio exactamente una palabra; JOSÍAS. Le confieso que pese a que el nombre no me resultaba desconocido, tengo que decirle que en ese momento, no tenía ni la más pálida idea de quién había sido Josías y qué podría tener que ver con esto. Que no era cosa mía ya lo sabía, porque ni había estado leyendo ni había estado pensando en este hombre. Pero la duda siempre anda dando vueltas por allí. ¿Será de Dios? ¿Será de mi mente?

Rebúscate y escudriña, pareció decirme el Señor. Bueno; el resultado de eso, es lo que ahora voy a compartir con usted. Sabiendo que sí usted también escudriña, puede hallar mucho más. Dejando de lado al Josías histórico y literal, un magnífico rey, el decimosexto de Judá que, entre otras cosas, produjo una enorme reforma, vamos a ir en búsqueda del ámbito espiritual, siglo veintiuno, y de los depósitos de la revelación que allí puede haber. En ese ámbito vamos a encontrar un lugar en el tiempo de Dios, que se llama Josías. Para eso, primero debemos saber quién fue Josías.

(2 Reyes 22: 1)= Cuando Josías comenzó a reinar, era de ocho años, y reinó en Jerusalén Treinta y un años. El nombre de su madre fue Jedida hija de Adaía, de Boscat.
(2) E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse a derecha ni a izquierda.

En estos dos primeros versos, nos encontramos con tres factores esenciales de este hombre, que son el modelo actual de la reforma que Dios hará en su iglesia. Que obviamente no tendrá nada que ver con lo estructural, lo religioso o lo denominacional o doctrinario, sino directamente con lo espiritual.

Nº 1= Comenzó su reinado a los ocho años. Era un niño. ¿Y cuál es la característica de un niño? Sincero: Si cree, cree de verdad, no simula, no es hipócrita. Es puro, sano, transparente. No especula, es cándido y no se preocupa si se burlan de él por eso. Atención pastores. Josías. “Los que son como niños”, dijo Jesús. Y no hablaba de biberones ni pañales.

Nº 2= Hizo lo recto ante los ojos de Dios. Es mucho menos complicado hacer supuestamente lo recto ante los ojos de los hombres, porque los hombres sólo están capacitados para ver las actitudes externas. Dios conoce su corazón, sus pensamientos y sus motivaciones. Él conoce y ve lo interno. Es decir que lo recto, ante los ojos de Dios, generalmente es muy distinto a lo recto ante los ojos de los hombres.

Nº 3= dice que anduvo en el camino de David su padre. ¿Cómo que David es su padre? En el verso 26 del capítulo 21 de 2 Reyes, nos dice que el padre de Josías fue Amón, un rey impío. ¿Entonces, por qué David? Porque este lugar espiritual llamado Josías, jamás imitará a padres o líderes carnales que lo precedan, sino a David, que es como decir la línea generacional de Cristo. Él es el modelo, objeto y cabeza de la iglesia y, andar su camino, es el fundamento de una reforma que llega a restaurar lo arruinado, lo perdido. Dice que Él vino a buscar LO que se había perdido, no LOS que se habían perdido, aunque naturalmente los incluya. Pastores: Reforma. Josías. Fue el rey que, históricamente, posibilitó el último gran avivamiento espiritual de Judá.

(Verso 5)= (Diez años más tarde, recibió la orden de Dios de ir al sacerdote Hilcías a pedirle que recogiera el dinero que los guardianes de la puerta habían extraído del pueblo) Y que lo pongan en mano de los que hacen la obra, que tienen a su cargo el arreglo de la casa de Jehová, y que lo entreguen a los que hacen la obra de la casa de Jehová, para reparar las grietas de la casa. (Otro versículo y tres depósitos más. Correlativos)

Nº 4= Dice que el dinero tiene que ir a las manos de los que tienen que a su cargo el arreglo de la casa de Jehová. ¿Serán los pastores de hoy? Según lo cultural e institucional de este tiempo, parecería que sí. Según Efesios 4, parecería que no. Porque si a los dones los da el Espíritu Santo, a los ministerio los da el Hijo, Jesucristo, y las operaciones el Padre, y si la iglesia es cuerpo de Cristo, los que hacen esos arreglos en la casa, que siempre es la iglesia, son los apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros, es decir: Los ministerios levantados para perfeccionar a los santos y edificar el cuerpo.

Nº 5= Dice “La obra de la casa de Jehová”, no “La obra en la casa de Jehová”. La obra de la iglesia es hacia fuera, no hacia adentro. Es notable lo bueno que es la sanidad interior para los he3rmanos, pero de sanidad interior, la Biblia no habla. Para la Biblia, la obra es ganar a los perdidos del mundo, al cual Dios amó al punto de entregar a su único hijo por él.

Nº 6= Dice que la necesidad era reparar las grietas que había en la casa. Habla con un constructor y pregúntale lo que es una grieta. Una grieta es una hendidura que se presenta en la pared de una casa, pero que tiene más de una causa, aunque la causa básica y de fondo siempre sea la misma: la pared ha cedido porque su cimiento, su base, su sustento, su fundamento, no está firme. Josías. Reforma. Restauración de la iglesia según los fundamentos divinos, no humanos.
(Verso 8)= Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y lo leyó.

Nº 7= Aquí hay algo que prácticamente es la base, el fundamento del tiempo del espíritu, de la mentalidad, de este lugar llamado Josías. El fundamento de una reforma que no esa antojada o subjetiva y que no será hecha según los hombres, sino según Dios: el hallazgo de la Palabra. ¿Cómo que el hallazgo de la Palabra? ¿Y ahora, qué es lo que predicamos, enseñamos y compartimos? Retazos doctrinales, denominacionales y culturales de la Palabra. ¿Cuántos saben que en cada congregación local, por lo menos hay una persona que ha visto que, parte de la Palabra, por algún motivo, allí ha sido alterada? Eso es lo que va a cambiar Josías. Va a recuperar el libro y lo va a leer atentamente. No la va a tener como símbolo estético de ser creyente. La mejor prueba de esto, es que, dice el verso 12, cuando Josías oyó la Palabra, rasgó sus vestiduras como señal de reconocimiento de error o pecado, y de inmediato arrepentimiento. Mira como dice:

(Verso 13)= Id y preguntad a Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer conforme a todo lo que nos fue escrito.

Nº 8= En el lugar llamado Josías, mentalidad de cambio, rectitud e integridad, no habrá lugar para los que, alegre e irresponsablemente, deciden no escuchar la Palabra. Esa no es responsabilidad de Dios, de tu pastor, o de tu iglesia; esa es tu responsabilidad. Y te va la vida en ello. Y si no, observa con atención que, la actitud de Josías al oír la Palabra, fue de humillarse, arrepentirse y buscar la dirección de Dios.

(Verso 17)= Por cuanto me dejaron a mí, y quemaron incienso a dioses ajenos, provocándome a ira con toda la obra de sus manos; mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará.

Nº 9= Eliminar todo tipo de dioses ajenos. Tú te preguntarás qué puede tener que ver esto contigo, que vas todos los domingos a una iglesia evangélica donde, evidentemente, no hay ninguna posibilidad de orar o adorar a otros dioses que no sean el Dios de la Biblia. Sin embargo, tengo que decirte que sí, que por allí tienes algo que ver. El incienso, tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento, es símbolo de la oración, de la oración de los santos, dice la Palabra. Entonces, al margen de lo histórico, la ira de Dios se enciende, hoy, cuando nuestra oración y adoración no lo tienen a Él como destinatario. ¿Pero eso, puede ser? Sí; eso puede ser.

El dinero: Así como hay congregaciones donde es raquítico y no alcanza para nada, hay otras donde ingresa tanto que alguien, por allí, se lo patina en algo propio en lugar de para la obra. Cuando comenzamos a pensar en la ofrenda antes que en las almas, el dinero pasa a ser un dios ajeno. Lo mismo sucede con nuestra posición jerárquica dentro de la iglesia, con el líder, con el profeta, con la casa, con el auto y hasta con el mismísimo ministerio. Todo lícito y bueno, pero si pasa a ser máximo objeto de nuestra adoración, es un dios ajeno.
(18) Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis a Jehová, (Está hablando de Josías) diréis así: así ha dicho Jehová el Dios de Israel: por cuanto oíste las palabras del libro, (19) y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrán a ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová.

Nº 10= Esta es buena: queda absolutamente en claro y a través de la actitud de Josías, cuáles son los pasos indispensables para que Dios oiga tu clamor, tu ruego, tu gemir, tu oración, en suma: OÍR a Dios. Oír su Palabra, experimentar ternura en el corazón, humillarse delante de Dios, que no es tirarte de cabeza en el templo; es hacer lo que Él quiere, aunque eso te duela a ti y a tu carne y no vacilar en llorar en la presencia de Dios. Pero no por impotencia, pena, angustia o tristeza, sino por quebrantamiento legítimo. Este es el tiempo. Josías es el lugar. Ahora, mira lo que va a suceder después que Dios oiga tu oración.

(20) Por tanto, (O sea: por todo lo que hemos venido viendo y leyendo hasta aquí) he aquí yo te recogeré con tus padres, y serás llevado a tu sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar. Y ellos dieron al rey la respuesta.
Escucha: no le está diciendo que lo va a matar, como alguna vez escuché por allí. Lee bien. Le dice que, de aquí en más y hasta que le toque morirse, como les toca a todos, Josías no padecerá ni de rebote el juicio de Dios sobre este lugar y que, el día que le toque partir, no lo va a hacer con angustia o desesperación, sino en paz. Ojo que para Dios, morir en paz, no es necesariamente morirse de viejo, Porque Josías, como después se verá, muere en batalla, a manos del Faraón Necao. Morir en paz es, para Dios, morir con la convicción de haber hecho todo lo que había que hacer para beneficio del reino de Dios.

No puede ser. ¿Cómo puedo entender que Dios permita y se alegre que un hombre recto, íntegro y fiel como Josías, muera en manos de un Faraón? Efectivamente, no entiendes. Porque el tema es que para Dios no existe la muerte. Desde su trono, Él ve solamente un cambio de ámbito, de dimensión espiritual. Un sencillo paso de lo natural y terreno a lo espiritual y celestial. La forma en que se produce, carnalmente, ese paso, a Él, no le preocupa demasiado. En todo caso, nos preocupa a nosotros, que siempre pretendemos pompas, honras, reconocimientos y homenajes cuando estamos vivos. Porque, -decimos-, después de muertos ya no nos sirven. Así pensamos nosotros. Exactamente al revés de cómo se piensa en el reino de Dios. ¿Qué cómo lo sé? Por Cristo, nuestro Señor, nada menos. ¿Te parece que carnalmente murió de una manera digna, honrosa, majestuosa? Murió como una basura, pero trepó a lo más alto del reino. ¿Entiendes? Bueno: ahora es cuando viene el momento de la reforma. Observa.

(2 Reyes 23: 1)= entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. (Primer paso para una reforma: unidad de líderes de dios. Ancianos. Nada que ver con liderazgos u organizaciones tradicionales humanas. Ancianos. Sabiduría divina. Sabiduría espiritual. Unidad en el espíritu. Nada que ver con ecumenismo, universalismo o interdenominacionalismo.)

(2) Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; (La unidad en el espíritu no se reduce a los líderes, abarca a todo el pueblo) y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.

(3) Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y todo el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.

En muchos lugares, hoy, hay líderes que se entusiasman y en medio de una predicación, hacen un determinado pacto con el Señor. Y luego, hacen uno de esos tradicionales llamados al frente para que los miembros de la congregación que lo desean, se sumen a ese pacto. Y la gente responde casi eufóricamente. Se levantan como si tuvieran un resorte en sus asientos y corren el pie de la plataforma con sus manos levantadas, dispuestos a confirmar el pacto hecho por su líder. Aleluya, gloria a Dios, tremendo culto y todo el mundo a casa, caminando entre las nubes de la gloria. Al domingo siguiente, todo el mundo se olvida del pacto, incluido el líder, el tema del mensaje es otro, el llamado es otro, pero los que se levantan y pasan al frente son los mismos. Aleluya gloria a Dios, tremendo culto y todo el mundo a casa a esperar el próximo domingo. Esto no es la reforma de Josías. Esto es jugar a la iglesia. Es tomar con ligereza las cosas de Dios. Y a Dios no le agrada para nada, esto. Y cuando Dios no se agrada de algo, no sé lo que puede pasar. Lo que sí sé es que generalmente pasa algo.

(Verso 5)= Y quitó a los sacerdotes idolatran que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de Jerusalén; y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos.

Segundo paso de la reforma de Josías: quitar a los sacerdotes idólatras puestos por los gobernantes y no por Dios. ¿Habrá hoy algún sacerdocio idólatra más preocupado en cumplir con hombres, sectores u organizaciones que con el Señor? ¿Habrá algún sacerdocio no levantado por Dios, sino por juntas, asambleas, concilios u otros intereses humanos? Serán quitados. Y esta es para ti: ¿Habrá en el pueblo, todavía, alguien que consulte a la astrología? Serán quitados. Tremenda cosa es el furor santo del Dios vivo.

(Verso 7)= Además derribó los lugares de prostitución idolátrica que estaban en la casa de Jehová, en los cuales tejían las mujeres tiendas para Asera.

Tercer paso de esta reforma: derribar los lugares de prostitución idólatra. Ojo que no estamos hablando de cerrar los prostíbulos de la ciudad. Estamos hablando, primero, de prostitución idólatra y, segundo, dice que estaban en la casa de Jehová. Hablamos de la prostitución en la iglesia. Y olvídate por favor de esa señorita que viste a media cuadra, vestida provocativamente y revoleando la cartera entrando en la iglesia. Primer cerciorate de que no es alguna hermanita de esas un tanto desprejuiciadas; prostitución en la iglesia, es otra cosa.

La vida del creyente, tú lo sabes, es una vida de intimidad. Prostituirse, entonces, es tener esa intimidad no por amor a su nombre, sino por el rédito económico o material que pueda otorgar. Cargos rentados en la iglesia, por ejemplo, por los cuales los hermanitos se sacan los ojos unos a otros con más virulencia que los políticos. En el marco de esa intimidad, prostituirse es simular, fingir algo que no se siente para engañar a otro. Es no comprometerse. Venderse a quien quiera que otorgue lo que se necesita. Esto se ve muy a menudo en los lugares en donde las ovejas eligen a sus cuidadores. Alguien votando por alguien que le ha prometido cierto cargo importante si gana, más allá de si es un hombre de Dios o no. Será derribado.
(Verso 14)= Y quebró las estatuas y derribó las imágenes de Asera, y llenó el lugar de ellos de huesos de hombres (Los huesos de hombres eran considerados como algo impuro)

(15) Igualmente el altar que estaba en Bet-el, y el lugar alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel; aquel altar y el lugar alto destruyó, y lo quemó, y lo hizo polvo, y puso fuego a la imagen de Asera.

Quiero rescatarte un detalle: en todo el capítulo 23, que es el que habla de la reforma de Josías, hay diez expresiones que llaman la atención: dos veces el término SACAR; Siete veces QUEMAR; Nueve QUITAR; Tres HACER POLVO; Cinco DERRIBAR; Tres PROFANAR; Dos veces QUEBRAR: Una DESTRUIR, una MATAR, y tres BARRER. ¿Qué tendrá que ver? El primer capítulo del libro de Jeremías, es el primero de los dos testigos requeridos para confirmar una palabra.

(Jeremías 1: 5)= Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.

(6) Y yo dije: ¡Ah! ¡Ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.

(7) Y me dijo Jehová: no digas: soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.

(8) No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.

(9) Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: he aquí he puesto mis palabras en tu boca.

(10) Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar, (Equivalente a quebrar) y para destruir, para arruinar, (Equivalente a barrer y quemar) y para derribar, para edificar y para plantar.

Sí, está bien, pero esto más que una confirmación, parecería ser sacado de un paralelo. ¿Cuál es la garantía de que es un testigo fiel a la escritura anterior? Simple: si levantas un poco tu vista en este texto y te lees el verso 2 de este capitulo 1, entre otras cosas, te vas a encontrar con que todo esto sucedió en días ¡Del rey Josías!

Y lo que te está diciendo aquí en Jeremías, es exactamente lo que hizo Josías. Lo que estaba faltando, que es el Edificar y el Plantar, está en los versos 24 al 27 del capítulo 23 de 2 Reyes, cuando hace una pascua como jamás se había visto antes ni se vería después, un avivamiento fruto de volver a recorrer la senda antigua, la que para nosotros en este tiempo, está muy clara en el libro de los Hechos. Un lugar en el espíritu llamado Josías. Un tiempo exactamente igual. Te confieso que tuve dudas, porque siempre lucho contra una naturaleza carnal que insiste en decirte que no, que no es de Dios, que es de tu mente. Entonces le pedí una confirmación más al Señor. Y Él, sencillamente me respondió: “Sofonías 1”. ¿Sofonías? ¿Mi Biblia tiene Sofonías? ¿Será de Dios? ¡Pero si yo no leo Sofonías desde hace qué sé yo cuánto tiempo! Sí, pero... ¿Y si habla de cualquier cosa que no tiene nada que ver con esto? ¡Animo!, me dije a mí mismo para darme aliento; Dios es siempre fiel y nunca te ha dejado pagando. Vayamos a Sofonías uno con plena confianza. No habrá tiempo de agregarle demasiado, pero ¿Cuántos saben que la Biblia se explica a sí misma cuando es el Espíritu Santo el que mora en los creyentes y los guía a toda verdad? Quiero cerrar, entonces, con Sofonías 1.

(Sofonías 1: 1)= Palabra de Jehová que vino a Sofonías, hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en días de Josías, (¡Boing! ¡Te lo dije! ¿Viste que venía de Dios? ¡Qué incrédulo eres!) hijo de Amón, rey de Judá.

(2) destruiré por completo todas las cosas sobre la faz de la tierra, dice Jehová. (¿Será que viene un nuevo diluvio?)

(3) destruiré los hombres y las bestias, (Igualito a cuando el diluvio, ¿No es cierto?) destruiré las aves del cielo y los peces del mar, (Un momento. En el arca de Noé no iban peces, por lo tanto el diluvio no destruyó los peces). Y cortaré a los impíos; Y raeré a los hombres de la faz de la tierra, dice Jehová. (¡Pero Génesis dice que Él no volvería a hacer morir al hombre como en el diluvio!)

(4) Extenderé mi mano sobre Judá, (Su pueblo) y sobre todos los habitantes de Jerusalén, (La iglesia) y exterminaré de este lugar los restos de Baal, (Toda idolatría religiosa) y el nombre de los ministros, (Líderes falsos en general) idólatras con sus sacerdotes. (Segundos niveles de liderazgo. Los que ejecutan la obra. ¿No está tomando color de algo espiritual, símbolo, tipología todo esto, y no físico, material o literal?)

(5) Y los que sobre los terrados se postran al ejército del cielo, y a los que se postran jurando por Jehová y jurando por Milcom; (6) y a los que se apartan de en pos de Jehová, y a los que no buscaron a Jehová, ni le consultaron. (¿Me estás diciendo que dentro de la iglesia hay quienes se apartan del Señor y no lo consultan para ninguna de las decisiones tomadas en su nombre? NO te lo digo yo, lo dice Dios)

(Verso 8)= Y en el día del sacrificio de Jehová castigaré a los príncipes (Según Apocalipsis, otra vez los líderes) y a los hijos del rey, (Estos somos nosotros) y a todos los que visten vestido extranjero. (Estos son los infiltrados, la cizaña)

(9) Asimismo castigaré en aquel día a todos los que saltan la puerta, los que llenan la casa de sus señores de robo y engaño. (Los únicos que pueden llenar de robo y engaño la casa de sus señores, son los siervos. Para los demás, no son sus señores.)

(Verso 11)= Aullad habitantes de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; (Todos los que han transformado a la iglesia en un negocio, tengan la jerarquía que tengan) destruidos son los que traían dinero. 8Está hablando de los que utilizan su dinero para sobornar posiciones, no del diezmo y la ofrenda)

(12) Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal. (Dios escudriña su iglesia, y castiga a todos los que se lanzan a pecar alegremente pensando en que total “no va a pasar nada”)

(13) Por tanto, serán saqueados sus bienes, (Iglesias que se empobrecen sin causas aparentes) y sus casas asoladas (Pecados, enfermedades en congregaciones enteras) edificarán casas (Abrirán nuevas iglesias) mas no las habitarán (No podrán crecer aunque hagan mil campañas evangelísticas) y plantarán viñas (Estudiarán la Palabra, Tendrán seminarios, institutos, conferencias, congresos) mas no beberán el vino de ellas (No tendrán revelación)

(Verso 15)= Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto (Lo que se ve hoy) día de alboroto (También lo hay) y asolamiento, día de tiniebla y oscuridad, (No hay visión) día de nublado (No está brillando el sol de justicia) y de entenebrecimiento (Satanás traerá confusión y encono entre el propio pueblo) (16) día de trompeta (De palabra profética) y de algazara, (Puro bullicio externo) sobre las ciudades fortificadas (Iglesias levantadas fuera de la voluntad de Dios. Ciudad es símbolo de lo creado en contra de la voluntad de Dios desde que Caín lo hizo por su cuenta) y sobre las altas torres (Babel. Esfuerzos personales del hombre por acercarse al cielo; religiosidad)

(17) Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, (Por falta de revelación andarán a tientas, sin visión) porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos (Que es decir La Vida) será derramada como polvo (Representa la carnalidad) y su carne como estiércol.

(18) Ni su plata ni su oro podrán librarlos en el día de la ira de Jehová, (NI riquezas, ni status social, ni posiciones eclesiásticas, ni cargos jerárquicos dentro de la iglesia) pues toda la tierra será consumida por el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.

<>< <>< <><


Comentarios o consultas a tiempodevictoria@yahoo.com.ar


Principal | Palabra del Día | Quienes Somos | Libro de Visitas | Contacto | Aviso Legal
Crecimiento | Estrategia | Ayuda | Colaboraciones | Producciones | Palabra Confirmada | Libros
www.tiempodevictoria.com.ar | 2002-2014