Tiempo de Victoria

Principios para la madurez

Once veces figura en la Biblia un derivado del verbo Madurar: Madurar (1), Madura (2), Madurará (1) Maduras (1), Maduren (1) Madurez (3) y Maduros (1),

Ahora bien: ¿Qué cree usted que significa Madurez? Al igual que yo y tantos más, supongo, usted tiene una idea que más o menos se puede sintetizar en que algo maduro, es algo que ha crecido, que se ha consolidado, que se ha afirmado; Una especie de salvoconducto que lleva desde la niñez al estado adulto. Está bien, en parte es así, pero mire lo que dice un buen diccionario:

De los once derivados citados que figuran en la Biblia, en un diccionario pueden hallarse tres: Madurar, Madurez y Maduro. Pero le sugiero que preste atención en las acepciones, ya que si tiene algo de sagacidad, va a compr0obar que hay un elemento que los unifica. Yo se lo voy a mostrar recién cuando necesite hacerlo, pero espero que usted lo encuentre mucho antes.

MADURAR: Volver maduro – Meditar proyectos – Sazonándose los frutos – Desarrollarse física y mentalmente los niños.

MADUREZ: Sensatez – Buen juicio con que el hombre gobierna – Sazón de los frutos – Edad de la persona que ha alcanzado su plenitud vital y aún no ha llegado a la vejez.

MADURO: Prudente, sesudo – Que está en sazón – Entrado en años.

Si tengo que darle una definición rápida, superficial y no bíblica de lo que es un creyente maduro, le tengo que decir que es uno que cree en el Dios de la Biblia y no en el Dios que le presentaron: la madre, el padre, la abuela que rezaba el rosario en la capilla del pueblo o el abuelo que fue uno de los fundadores de la iglesia evangélica a la cual asiste. Es el que conoce y cree en la existencia del diablo de la Biblia, ese que está vencido desde la cruz del calvario y no en el que le muestra el evangelio según “san Hollywood”, donde los demonios jamás pierden, se tragan vivos a los hombres, los revientan y despanzurran con espectaculares demostraciones de poder sobrenatural y donde no parece haber nada capaz de vencerlos.

Convengamos en que todo esto parecería ser muy ingenioso, suena muy entretenido, es coherente y, si usted quiere, hasta puede resultar gracioso. Pero me parece que se le puede llegar a borrar esa sonrisa que en este momento surca su rostro al pensar en esa hermanita inmadura que conoce, cuando le diga que ese mínimo error, está pasando por la hoz de la muerte, antes de tiempo, a cientos o miles de sinceros miembros de iglesias llamadas cristianas; y que tiene a otros tantos viviendo en la cautividad del miedo, de la derrota, de la frustración, de la impotencia y hasta del pecado.

Por eso y, como lo único que lo hace verdaderamente libre a usted es la Palabra porque es lo único capaz de cambiarle su mentalidad, es que en este artículo vamos a transitar por la Escritura buscando ver qué es realmente lo que significa ser o estar maduros.

(Ezequiel 47: 12)= Y junto al río, en la ribera, a uno y a otro lado, crecerá toda clase de árboles frutales, (Preste atención porque está hablando de la iglesia, eh?) Sus hojas nunca caerán (Habla de las hojas que están adheridas al árbol, no de las que están pegadas o simplemente arrimadas) ni faltará su fruto, (¿Cuál es el fruto de la Iglesia? Tener, cada día, algo más del carácter de Cristo; Manifestar Su gloria) a su tiempo madurará (¿en qué tiempo? En el tiempo Kairos, el tiempo de Dios, no en el que a uno se le pueda ocurrir) porque sus aguas (Esto es: Manantial de vida y alimento) salen del santuario; Y su fruto, (Maduro) será para comer, y su hoja para medicina. Esto significa que el fruto maduro trae alimento genuino y la hoja, que es la Iglesia, salud integral.)

2 Reyes 19: 26)= Sus moradores fueron de corto poder; fueron acobardados y confundidos; vinieron a ser como la hierba del campo, y como hortaliza verde, como heno de los terrados, marchitado antes de su madurez.

Si bien está hablando de Judá, del pueblo, la analogía es válida para hoy. Es mucho el pueblo de Dios que, por cobardía o por confusión, se marchita (O se seca, como dice el salmo 129) antes de madurar.

Aquí es donde quiero que usted recuerde de la definición gramatical que el diccionario mostraba. Todas, hablan del sazonado de los frutos. Es la acepción coincidente en todas. Es decir: el fruto está listo para ser cosechado, arrancado o consumido. ¿Y cómo tendremos que interpretar esto a la luz de la Palabra?

Yo sé muy bien que, a esta altura de este trabajo, usted ya tiene una idea bastante precisa de lo que es madurar. Sé que entiende, (Y razón y lógica no le faltan) que madurar es, entre otras cosas, comenzar a trabajar seriamente, sin interferencias doctrinales internas, sin emocionalismos que sólo sobreviven dentro de los templos y todo eso que vemos y que sí, estoy de acuerdo, debe cambiar. Pero tengo que decirle, conforme a la Escritura, que madurez implica un paso obligado para terminar el plan de Dios. Trabajar para la venida de Cristo, porque Él no regresará hasta que el fruto no esté maduro. ¿Le suena osado? ¿Le parece desatinado? ¿Necesita pruebas? Siga leyendo:

(Joel 3: 13)= Echad la hoz, porque la mies (Esto es: el pueblo) está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos.

Es notorio que este texto profético alude al hecho de que las naciones estarán ya maduras para el juicio de Dios. Son imágenes que también se utilizan con relación al juicio final del que se habla en Apocalipsis 4. De todos modos, el fruto maduro, (Que ya hemos visto es la madurez del creyente), parecería ser la antesala de la venida del Señor. ¿Será así?

(Apocalipsis 14: 14-15)= Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al hijo del hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro (¿De quién está hablando?) Y en la mano una hoz aguda (¿Quién es el que tiene la hoz que va a segar?)
Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Ya lo sé. Usted pensó en Jesús cuando leyó lo del Hijo del Hombre, no es así? Sin embargo, después, viéndolo recibir la orden de segar a través de un ángel, quizás pueda haberle entrado alguna duda o confusión. Porque quizás pensó: ¿Cómo puede ser que Jesús, nada menos, reciba órdenes de un ángel, siendo que Él fue declarado mayor que ellos? Preste atención: ¿Acaso no dijo Él mismo que al día de la gran siega no lo conocía nadie, sino el Padre que está en los cielos? Y bien... ¿Qué podría impedirle al Padre enviarle a un ángel como mensajero para que le de la orden de inicio?

(Apocalipsis 14: 18)= Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras.

Dice que tiene que hacer vendimia en los racimos de la tierra. La tarea de la vendimia, es una tarea de selección. Lo que sirve y está maduro, va al granero; lo que está verde o seco, se desecha y va al fuego. Si usted tiene en cuenta que esos racimos son la iglesia global, esa masa humana llamada iglesia por nosotros, allí tiene mucho más clara la necesidad de madurar.

Hasta aquí vamos bien. Hemos entendido que madurar, para el pueblo de Dios, es algo más que crecer espiritualmente, que orar o cantar bonito, o estremecerse bajo la unción. Madurar tiene entidad de mandamiento, porque sin ese paso, la orden de meter la hoz no podrá ser dada todavía y el final que todos anhelamos, se verá retrasado, precisamente, por causa de nuestra inmadurez.

Ahora viene el momento en que, si usted me tuviera delante suyo, me formularía la pregunta del millón: “-De acuerdo, hermano; lo veo muy claro a lo que usted dice, pero... ¿Cómo hago yo para llegar a esa madurez? Está bien. Se ha dicho en muchas ocasiones que es de muy mala educación responder a una pregunta con otra pregunta, pero indefectiblemente se la tengo que hacer: ¿Usted está dispuesto o dispuesta a cambiar en su estructura mental todo lo que haya que cambiar para acceder a esa madurez? ¿De verdad que sí? Entonces puede. Pero anímese, porque antes de la siega, de la hoz aguda, del gran día, dice el Señor en Isaías, que está la preparación, la poda, lo que en buen idioma popular sería La Purificación, el Filtro que el propio Dios hará con su pueblo. Mire:

(Isaías 18: 5)= Porque antes de la siega, cuando el fruto sea perfecto, y pasada la flor se maduren los frutos, entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y quitará las ramas.

Esto, debo aclararle, no está para nada y en absoluto tomado fuera del contexto que traemos, ya que cualquiera sabe que antes de la vendimia, viene la poda.

Aquí es donde descendemos a la realidad y usted se pregunta, o me pregunta a mí: “-¡Bárbaro! ¡Perfecto! Pero... ¿Qué tiene que ver todo eso conmigo? Tres escrituras, tres estampas, creo que van a ser suficientes para que usted pueda darse una idea sobre qué se está hablando cuando se habla de madurez.

(1 Corintios 2: 3)= Y estuve entre vosotros con debilidad (Aquí está el Primer Principio para la madurez: Reconocer nuestra humana debilidad.) Y mucho temor (Segundo Principio: Temor a Dios) y temblor (Ser como niños en la pureza en la carencia de malicia e hipocresía, ese es el Principio del Temblor) y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del espíritu y de poder (No habla de milagros, habla de una demostración del Espíritu y de poder a través de la Palabra. Este es el Cuarto Principio: Predicar por el Espíritu y el poder de Dios, no intelectualmente)

(Verso 5)= Para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. (Quinto Principio: Una fe fundada en Cristo, no en dogmas, conceptos, doctrinas, tradiciones, reglamentos o estatutos humanos.)

(Verso 6)= Sin embargo (Aquí se lo aclara) hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez (Sexto Principio: La madurez es algo que se alcanza, por predisposición, por decisión, es un acto voluntario, no llueve del cielo) y sabiduría no de este siglo (SIGLO, aquí, es KOSMOS, es decir: SISTEMA.) Ni de los príncipes de este siglo (Ponga el nombre que quiera, yo le doy tres: Carlos Marx, Adolf Hitler, Sigmund Freud) que perecen.

(Hebreos 5: 11)= Acerca de esto (El autor, aquí, viene hablando de la apostasía) tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír (Séptimo Principio: No ser tardos para oír. Esto, obviamente, equivale a no ser cómodos, indiferentes o apáticos para escuchar la exhortación, la enseñanza)

(Verso 12)= Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no alimento sólido. (Octavo Principio: Buscar alimento sólido. Dejar Juan 3:16, dar gracias por la gran bendición que ese versículo pueda haber tenido en su vida, pero buscar profundizar más, ver más profundo.)

(Verso 13)= Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. (Noveno Principio: Ejercitar los Sentidos, tanto los espirituales como los físicos: (vista-oído-olfato-tacto-gusto) y someterlos al dominio propio y, fundamentalmente, al discernimiento espiritual sobre las cosas que tienen que ver con el reino de Dios y los que vienen de nuestra naturaleza carnal.

Aquí, además, habría que agregar que las enseñanzas más avanzadas están destinadas para los creyentes maduros, cuyos sentidos espirituales son capaces de discriminar entre doctrinas sanas y fundamentadas y doctrinas torcidas (perversas), así como también entre una conducta apropiada y otra desviada. A propósito de esto, Isaías 7:15 dice que el cuerpo de Cristo, comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.

(1 Corintios14: 12)= Así también vosotros; Pues que anheláis los dones espirituales, procurad abundar en ellos para edificación de la iglesia.
Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla.
Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
¿Qué, pues? Oraré con el Espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el Espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
Porque si bendices sólo con el Espíritu, el que ocupa el lugar de simple oyente, ¿Cómo dirá el amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho.
Porque tú, a la verdad, bien das gracias, pero el otro no es edificado.
Doy gracias que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.

DE todo lo leído, surge el Décimo Principio: Darle prioridad al Entendimiento, que es darle prioridad a la edificación del cuerpo. Esto, que quede claro, no significa en manera alguna menospreciar el don de lenguas, tal como muchos han creído o preferido interpretar, sino darle el lugar que corresponde. Esto es: ordenarlo y ubicarlo donde es efectivo, no donde lleva a una especie de lucimientos o medalla al mérito personal.

(Verso 20)= Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el podo de pensar. (Creo habérselo dicho antes. Como que pertenece al tercer principio que hemos visto: ser como niños a la hora de actuar. Tener pureza, castidad, candidez, transparencia, sinceridad. Pero no así a la hora de pensar. Allí tenemos que ser definitivamente maduros, sobrios, serios y, esencialmente, humildes y honestos.)

(Verso 31)= Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.
Y los espíritus de los profetas estén sujetos a los profetas.

Undécimo Principio: Aprender a sujetar el espíritu. El Espíritu de Dios no “toma”, no “posee” personas. No invade, no es compulsivo. El Espíritu Santo, (Que dicho sea de paso te provee de un fruto llamado Dominio Propio) opera cuando se lo habilita, cuando se le da permiso y autorización. El Espíritu de Dios es un caballero que jamás entra a un sitio sin consentimiento del propietario del sitio.

Con respecto a esto, hay algo muy valioso en Efesios 4:14: Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error. (Duodécimo Principio: Discernir las artimañas astutas del error. Estas son dirigidas por el enemigo a través de personeros de cualquier nivel, tanto afuera como adentro mismo de las congregaciones.)

(Marcos 4: 26)= Decía además: así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; (El hombre es un hijo del reino, la semilla es la Palabra de Dios y la tierra es la carne, el mundo incrédulo) y duerme, y se levanta, de noche y de día, (Esto significa que sigue haciendo su vida normal; confía, se desentiende de lo que ya no puede manejar ni controlar) y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo (Así como en la naturaleza o el reino vegetal y literal el hombre no puede ver cómo se produce el germinar de una semilla, así también, en el reino de Dios, nadie puede saber cómo y en qué punto opera el Espíritu de Dios en el interior del hombre)

(Verso 28)= Porque de suyo lleva fruto la tierra, (Aquí, indefectiblemente, hay una llave maestra, porque en Mateo 13:24 nos dice que de noche, un enemigo puede venir y sembrar cizaña, junto con la buena semilla. Esto nos da una especie de media conclusión de principios: Aquel que se resiste a madurar, generalmente termina siendo, quizás de una manera inconsciente, cizaña.) Primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga (Esto le da a usted la pauta concreta y precisa que la madurez es progresiva, que se va a asimilando hoy sobre lo que maduramos ayer y, mañana, sobre lo que maduramos hoy. Línea sobre línea, renglón sobre renglón, de gloria en gloria) y cuando el fruto está maduro, (¡¡Recién entonces!!) Enseguida se mete la hoz (Leyó bien: dice ENSEGUIDA, no “un día de estos”, o “en este milenio”, o “en el siglo que viene”) porque la siega ha llegado.

Conclusión final: ¿Le gustaría a usted, sinceramente, estar presente, ser protagonista, participar y, obviamente, ver el tiempo final de la siega? Hay un solo modo en que usted puede aportar algo para que así suceda: MADURE. Tiene doce meses para intentarlo, tiene doce tribus en la historia donde fue plantada la primera semilla a germinar; tiene doce apóstoles que la trajeron hasta nuestro tiempo; tiene doce principios para comenzar a activarla en su vida. ¿Será necesario que se los recuerde? Se los recuerdo.

1)= Reconocer nuestra debilidad.-

2)= Tener temor de Dios.-

3)= Ser como niños.-

4)= Predicar por el Espíritu.-

5)= Tener una fe fundada en Cristo.-

6)= Tratar de alcanzarla, no es un don.-

7)= No ser tardos para oír.-

8)= Buscar alimento sólido.-

9)= Ejercitar los sentidos espirituales.-

10)= Darle prioridad al entendimiento.-

11)= Ejercer el dominio propio.-

12)= Saber discernir las artimañas que llevan al error.-

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