Tiempo de Victoria

Los Siete Espíritus Peores

Hay un pasaje en la Biblia que, cuando se lo lee con cierta atención y no como mayoritariamente acostumbramos a hacerlo, que no se diferencia demasiado al modo de leer el periódico, tiene algunas aristas que, por lo menos, se hace indispensable repasar, profundizar, estudiar más.

(Mateo 12: 43)= Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.

(44) Entonces dice: volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.

(45) Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.

A nadie le caben dudas que sería muy nocivo expresar conceptos u opiniones que puedan sembrar la desconfianza, la duda o la sospecha dentro de una congregación. Sería como sembrar la discordia entre hermanos, algo que según la Palabra, desagrada a Dios. Sin embargo, la Biblia presenta hechos muy puntuales que se refieren al trigo y la cizaña, a los lobos vestidos de ovejas, a la infiltración de falsos hermanos y hasta la presencia de asalariados usurpando el lugar de los pastores genuinos. ¿Qué haremos con esta advertencia, con esta palabra? ¿Seguiremos ignorándola, soslayándola de nuestros mensajes? La estatura del varón perfecto, es la madurez del pueblo, y para que el pueblo sea maduro, necesitará ser ministrado con una palabra también, madura.

(Hechos 20: 29)= Porque yo sé que después de mi partida (Está hablando Pablo en Mileto) entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, (Preste mucha atención. No dice “En los alrededores de vosotros”, dice “En medio”) que no perdonarán el rebaño. (Esto le dice que van a entrar a destruir, a aniquilar)

(30) Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas (Esto implica hablar cosas torcidas) para arrastrar tras sí a los discípulos. (Entienda bien: no le está diciendo que van a venir de la calle a hablarnos barbaridades; está diciendo que se van a levantar de entre nosotros. ¿Cuáles o quiénes, entonces, serán estos lobos rapaces?)

(Mateo 13: 38)= El campo es el mundo; (Es decir: la sociedad secular) la buena semilla son los hijos del reino, (Estos son los creyentes) y la cizaña son los hijos del malo (¿Hará falta aclarar quien es el Malo?)

(39) El enemigo que la sembró es el diablo. (¿Y qué ocurre con una semilla sembrada? Al principio no se ve, pero luego germina, brota de la tierra, crece y se transforma en un árbol voluminoso. Además, generalmente alguien la siembra, alguien la riega y alguien la cuida. También ese es un reino) La siega es el fin del siglo (Siglo es Cosmos y equivale a Sistema. Quiere decir que la cizaña será segada, arrancada y quemada cuando llegue a su fin el sistema del mundo y se caiga para siempre. Ahora observe a su alrededor el sistema globalizado que opera mayoritariamente: ¿Cree que falta mucho?) Los segadores son los ángeles (Está claro: no son ni los pastores, ni los evangelistas, ni los profetas, ni los apóstoles ni los maestros; son los ángeles, esos mensajeros que operan bajo las órdenes directas de Dios.)

(40) De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será el fin de este siglo.

(41) Enviará el hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, (42) y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.

(43) Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Olvide ahora, por un momento, por favor, ese romanticismo vernáculo de doradas espigas de trigo y paralelos casi perfectos que son cizaña. Estamos en guerra. Estamos hablando de una quinta columna satánica levantada dentro mismo de la iglesia. Estos son los lobos rapaces vestidos de ovejas de los que habla la Biblia. No van a venir desde afuera, van a levantarse, (Si es que no se han levantado ya) dentro de la iglesia para confundir y llevar al error al pueblo con una palabra humanista, científica, filosófica o social. Sin embargo, no es algo privativo de este tiempo. Ya los hubo antes. Acompañan al pueblo de Dios desde su origen. En los tiempos de Pedro, ya eran visibles.

(2 Pedro 2: 1)= Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aún negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.

(Verso 15)= Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad.

(2 Pedro 3: 3)= Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias, (4) y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

(Verso 15)= Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, (16) casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras escrituras, para su propia perdición. (Está hablando de gente que tuerce la Palabra. ¡Qué tiempos aquellos! ¡Menos mal que hoy ya no quedan torcedores de la palabra! ¿Verdad?)

Alrededor del año 60 después de Cristo, se desarrollaba la historia de Pablo. Allí también se veían estas vicisitudes que históricamente rodearon y acompañaron la vida de la iglesia. Mire: primero, Figelo y Hermógenes apostataron de la resurrección; después salieron Himeneo y Fileto diciendo alegremente que la resurrección ya se había producido: Lo abandonó Demas primero, Crescente después y Tito por último. Alejandro el calderero le causó muchos males. Dice en 2 Timoteo 4: 15 y 16: Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestra palabra. Se ha opuesto a nuestra palabra. Quiero recordarle que Alejandro no era un incrédulo satanista inconverso, era uno de la misma iglesia. Y termina Pablo en este texto diciendo, en el verso 16: En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon, no les sea tomado en cuenta. Cuando se hable de lobos rapaces vestidos de ovejas, recuerde esto que vivió Pablo. Y a lo que tampoco fue ajeno Juan.

Él dice, a quien quiera oírlo, que se levantaron muchos anticristos, (Aunque nosotros hayamos estudiado que era uno y que estaba naciendo no sé donde) Gente que niega al Padre y al Hijo, ¡Adentro de la iglesia! También dice que se levantaron muchos falsos profetas y nos enseña que no debemos creerle a todo espíritu, sino que debemos probarlos. Que se han levantado muchos engañadores que no sólo hacen su obra de maldad los domingos en el culto, sino que incluso, muchos de ellos han salido por el mundo. Me pregunto si no serían predicadores itinerantes, que iban de iglesia en iglesia, predicando falsa doctrina y recibiendo los viáticos y una ofrenda de amor. Habla de Diótrefes, que es un modelo, una especie de prototipo de aquellos líderes que creen ser los dueños de la iglesia y que no sólo ni recibe a los hermanos que no le agradan sino que, incluso, les prohíbe una serie de cosas y, si no obedecen, los expulsa. Sí señor, también en la época de Juan la cosa venía muy complicada. No es un problema solamente suyo, mi hermano.

Tal como se puede ver, durante estos ungidos ministerios, ya había cierta declinación moral y espiritual dentro de la iglesia. No es que eso se haya inventado en este tiempo. Y mucho menos que el diablo tenga más poder. Eso es lo que él quiere que creamos. El diablo siempre tendrá tanto poder como usted y yo le podamos permitir o brindar. Pero la Palabra dice que Dios conoce a los que son suyos. En aquellos tiempos y ahora, da lo mismo. Los que corrompían la iglesia, eran aquellos que no tenían el sello de Dios; sólo eran miembros de una congregación cristiana. Himeneo, Fileto, Demas, Alejandro, Diótrefes, no tenían ese sello. Ninguno de ellos tenía el fundamento firme de Dios. Cada uno era el misterio de la iniquidad dentro de la iglesia. Todos eran lobos rapaces y cizaña. Los que no se contaminaron, fueron los que invocaron el nombre de Cristo, del ungido de Dios, apartándose de iniquidad.

Pero ¡Animo! Dice la Palabra que las puertas del Hades no prevalecerán contra la iglesia. Eso quiere decir que por más que la batalla venga fuerte, la edificación siempre va a vencer a la corrupción en el final de esta historia. Aquel que no se deja edificar, tarde o temprano se va a caer porque no podrá soportar la corrupción interior y, la falta de sustento espiritual, lo dejará a merced del enemigo que, como sabemos, no vacila en asesinar incluso a todos los que trabajan para él. La meta del Espíritu Santo en nuestro interior, es rescatar a la iglesia de ese espíritu de corrupción moral y espiritual que se presenta en los tiempos finales.

Ahora bien: presentados todos estos inconvenientes que de ninguna manera son inventados, sino que todos sabemos que hoy están ahí, conviviendo con tantos y tantos siervos fieles y de corazón recto, no podemos menos que preguntarnos: ¿Qué puedo o qué debo hacer para no caerme en corrupción o para no ser salpicado por ella, si existiera donde me toca estar? Hay siete espíritus. Siete espíritus peores que es necesario erradicar. Todos tienen sustento anticipado en la Palabra. Aquí se los voy a presentar para que usted sepa, por lo menos, cómo y contra quién es esta guerra. La historia nos muestra que, cuando los soldados de un ejército saben por qué es la guerra en la que están metidos, el éxito siempre tiene mayores posibilidades. Nuestra guerra es similar; debemos saber por qué y contra quién peleamos. Por ese motivo es que vamos a ver ahora esos siete espíritus peores que llevan a la corrupción moral de la iglesia.

1 – ESPIRITU DE RITUALISMO

Este espíritu viene haciendo verdaderos estragos desde hace muchísimos años. Y, en determinados casos, son muchas las ocasiones en las que nos da la sensación de que aún no lo hemos visto o no sabemos cómo enfrentarlo y derrotarlo.

(Apocalipsis 2: 1)= Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: el que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto: (2) yo conozco tus obras y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos; (3) y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente y por amor de mi nombre; y no has desmayado.

(4) pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.

(5) Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

(6) Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco.

(7) El que tiene oído oiga, lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

El primer amor. Se pierde el primer amor cuando dejamos de congregarnos, o cuando la luz, esto es: la palabra iluminada de ese candelero de oro, deja de brillar en las mentes de los santos. Se pierde el primer amor cuando se entra en formalismos, ritualismos y modismos evangélicos. Sí señor, el espíritu de ritualismo es uno de los siete peores que corrompen a la iglesia.

2 – ESPIRITU DE APARIENCIA

¿Recuerda usted cuando criticaba, en aquellas épocas de religiones oficiales, a aquellas personas que iban a los templos no por su fe, sino para lucir sus ropas? Eso, quizás, ya no sucede hoy, pero sí ocurren muchas otras cosas que tienen directa relación con este mismo nefasto espíritu. Es mucho más importante y conveniente “hacer como que”, que ser real y genuino. Claro; el mundo funciona así, pero eso no quiere decir que también pueda servir para el reino de Dios.

(Apocalipsis 2: 8)= Y escribe al ángel de la iglesia de Esmirna: El primero y el postrero, el que estuvo muerto y vivió, dice esto: (9) yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos y no lo son, sino sinagoga de Satanás.

(10) No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

(11) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

Es indudable que, por algún tipo de conveniencia, la iglesia de Esmirna había tolerado al espíritu de apariencia de los que decían ser judíos y no lo eran. Hoy existen Esmirnas modernas que, por motivos determinados y diferentes, están tolerando a este mismo espíritu que, en este caso, se da con aquellos que dicen ser creyentes y no lo son. Ahora pregúntese algo más que obvio: Si no son verdaderos y genuinos creyentes, ¿Qué están haciendo adentro de la iglesia? Corrupción.

3 – ESPIRITU DE BALAAM

Este es un espíritu abundante dentro de lo que nosotros cono0cemos y denominamos como “pueblo de Dios”, aunque pueda no serlo todos. Opera haciendo que, aquellos siervos que han sido bendecidos por dones especiales de gran consideración, de improviso sientan la tentación, (Muchas veces consumada), de ejercer ese don no ya en beneficio del cuerpo, sino en el suyo propio.

(Apocalipsis 2: 12)= Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto: (13) Yo conozco tus obras, y dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre, y no has negado mi fe, ni aún en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.

(14) Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezos ante los hijos de Israel, a comer de las cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

(15) Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaitas, la que yo aborrezco.

(16) Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.

(17) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Es notorio que el espíritu de Balaam tiene que ver con el lucro y con la ambición de dinero. Balaam, y si usted lee su historia lo verá con claridad, fue un auténtico mercader de la fe. Los que tienen ese espíritu, entonces, usan la fe para su propio lucro, usan los dones para manipular el bolsillo de los indoctos. El espíritu de los nicolaítas es la imposición de inexistentes jerarquías por sobre los laicos en la iglesia. Una cosa es ser constituidos por Dios, tal cual se lo expresa en Efesios 4:11, y otra muy diferente es abusar de ese don, talento o llamamiento para ejercer un señorío y una jerarquía indecente por sobre los hermanos de la iglesia.

4 – ESPIRITU DE LOS SACRIFICIOS

En realidad, aquí, habría que hablar de uno de los espíritus más proliferantes en nuestras iglesias: el espíritu de Jezabel. Allí donde hay un ministro vulnerable o débil en sus convicciones y en su autoridad divina, allí hay una Jezabel dispuesta a manipularlo, (Generalmente a través de la solapada seducción) transformándose en la verdadera cabeza de la iglesia en contra, naturalmente, del propósito y el plan legítimo de Dios.

(Apocalipsis 2: 18)= Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: el hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: (19) yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

(20) Pero tengo unas pocas cosas contra ti; que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

(21) Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

(22) He aquí que yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

(23) Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.

(24) Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: no os impondré otra carga; (25) pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.

(26) Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones.

(27) Y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; (28) y le daré la estrella de la mañana.

(29) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Es evidente que en Tiatira, la iglesia había entrado en el marco de un espíritu de continuo sacrificio. De hecho ese nombre, Tiatira, significa “Ritual, Sacrificio”. Una iglesia con un espíritu de Jezabel que, por seducción, llevaba a sus miembros a fornicar la pulcritud y la limpieza de la Palabra. Dice que tenía una doctrina emanada de las profundidades de Satanás, que es la doctrina de demonios, la idolatría y la fornicación espiritual.

No son pocas las congregaciones cristianas, hoy, que están en este mismo espíritu. Psicología, religiosidad, filosofía orientalista, socio-política disfrazada de misericordia y muchas otras doctrinas de demonios más. Ayunos rituales, vigilias rituales, cenas rituales, risas rituales, caídas rituales que hacen creer a los hermanos que a través de cada una de estas cosas viene la salvación y la bendición. La doctrina de Jesucristo, que está por encima de cualquier doctrina denominacional por mejor que esta sea, se fundamenta en el poder de Dios, no en vana palabrería.

5 – ESPIRITU DE MUERTE

No hay una idea clara con relación de hasta donde llega la actividad de este espíritu en nuestras congregaciones. No se trata de que vaya a morirse gente físicamente, aunque pueda incluirlo. Se trata de otra muerte que, para un creyente, es mucho peor que la física: la muerte espiritual.

(Apocalipsis 3: 1)= Escribe al ángel de la iglesia en Sardis. El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.

(2) Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir, porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

(3) Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

(4) Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras, y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.

(5) El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

(6) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Tal como sucedía en Sardis, hay mucha congregación supuestamente cristiana, hoy, (Y entienda que ser cristiano es ser seguidor de Cristo), con un espíritu directamente moribundo. No tienen vida en el Espíritu, no disfrutan a Cristo como árbol de vida y, lo que es peor, no le permiten ser soberano dentro de sus templos. Se reúnen, se juntan y hacen una tremenda infinidad de cosas, se felicitan y se homenajean los unos con los otros, y hasta se gozan por la exquisitez de sus músicas o de sus predicaciones, pero no hay vida y, como ya fue dicho, en el registro del libro de los cielos, aunque tengan un pomposo nombre de que viven, en realidad están bien muertos.

6 – ESPIRITU DE NEGLIGENCIA

La que ilustra este pasaje, es la carta de todas las congregaciones cristianas quisieran recibir: la carta a la iglesia de Filadelfia, la que ha sido bien llamada como “la iglesia fiel”. Sin embargo y pese a todo lo que se expresa, esta iglesia estaba en peligro. Un peligro que tenía que ver, nada menos, con la posibilidad cierta de perder la corona por falta de actividad. Mire como dice:

(Apocalipsis 3: 7)= Escribe al ángel de la iglesia de Filadelfia. Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre; (8) yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

(9) He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.

(10) Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran en la tierra.

(11) He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

(12) Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

(13) El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Hoy hay iglesias fieles, seguramente. Sin embargo, más que sentirse emocionadas por serlo y por contar con la aprobación de Dios, deberán prestar atención a lo que expresa el verso 11: Retén, mantén, protege lo que tienes, no sea que venga alguien y tome tu corona. El Señor sabe lo que hace y lo que dice. ¿Cuál es, sino la iglesia que se considera fiel y efectivamente lo es, la que más riesgo corre de dormirse en sus laureles y, de ponto, correr el riego de perder esa corona que tanto ha costado?

7 – ESPIRITU DE TIBIEZA

Este es uno de los más peligrosos porque se mimetiza, se disimula entre la multitud y, mayoritariamente, nunca se alcanza a ver con nitidez. Así como hay congregaciones que arden con el fuego del Espíritu Santo, así también las hay heladas, donde el Espíritu está ausente desde hace mucho tiempo y ellos lo aceptan y no se preocupan demasiado, ya que sus actividades religiosas y sociales los mantienen en continuo trabajo y ya con eso se sienten realizados. Pero las iglesias tibias son las peores, ya que al igual que Sardis, tienen nombre (Y a veces sumamente importantes) de que viven, pero están muertas.

(Apocalipsis 3: 14)= Y escribe al ángel de la iglesia de Laodicea: he aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: (15) yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojala fueses frío o caliente!

(16) Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.

(17) Porque tú dices: yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

(18) Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

(19) Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

(20) He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo.

(21) Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

En Laodicea, la iglesia había entrado en un espíritu de tibieza espiritual. Era una iglesia que quizás tenía a Cristo, pero lo tenía fuera de su templo. ¿Cómo afuera? Y sí. Si Él dijo que estaba a la puerta y llamaba; y que sólo si se lo permitían Él entraba y cenaba con ellos, no era porque estaba compartiendo adentro con ellos, precisamente, ¿No es así? Ellos tenían a Cristo de nombre, pero no en espíritu y en verdad.

Aquí están. Los siete espíritus peores. Supongo que podrán existir otros más que turben, fastidien y perturben al pueblo de Dios en sus propias casas. Pero estos siete, ya de por sí, son lo suficientemente peligrosos como para que no se cometa el error de ignorarlos o subestimarlos. Espíritu de Ritualismo, también llamado de Alta Religiosidad; de Apariencia, que en muchos casos suele disfrazarse con una palabra muy nuestra: Testimonio; el de Balaam y los Nicolaitas, mercaderes de la fe y amantes de los status jerárquicos eclesiásticos; el de los continuos Sacrificios, el de Muerte, el de Negligencia y el de Tibieza Espiritual.

La pregunta, es: ¿Cómo podemos ser libres de esos espíritus nefastos? Primero, reconociéndolos y no negándonos a ver su tarea dentro de nuestras congregaciones. Somos muy dados a las actitudes corporativas, donde aseguramos que todos somos buenos y que todos somos santos, aún a sabiendas de que no es así, ya que la Palabra siempre habló de trigo y cizaña conviviendo juntos, de lobos rapaces vestidos de ovejas y de falsos hermanos. Y sería una soberana estupidez entender e incluso enseñar como ya se ha hecho, que eso sucede fuera de las paredes de los templos.

La Palabra dice que el que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. La iglesia es usted y el Espíritu le habla a la iglesia. Puede decir: la cosa es conmigo, no solamente con el pastor, como yo creía. La iglesia debe hablar el lenguaje del Espíritu Santo, no el de la sabiduría humana por más alto nivel intelectual que tenga. Jesús habló el lenguaje del Espíritu. Él es el que da vida, la carne para nada aprovecha. Efesios 4:29 dice que Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que es buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. El lenguaje del Espíritu, es de edificación.

En segundo término, debemos lavar nuestras ropas. Apocalipsis 22:14 dice: Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad. Aquí las ropas simbolizan la conducta del bienaventurado. Lavar sus ropas significa expresar un buen comportamiento. Juan dice que si no lavamos la ropa de la conducta no podremos entrar por las puertas de la ciudad.

Y, en tercer término, comer del árbol de la vida. Comer a Cristo como el árbol de la vida. El fruto y las hojas del árbol de la vida, observe bien que son para sanidad. El fruto de Cristo como el árbol de la vida, son los atributos o las cualidades de Cristo. Solamente cuando comemos Cristo, somos librados de cualquier clase de corrupción. Comer Cristo es comer vida, es ser participante de la naturaleza divina.

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