Tiempo de Victoria

Espíritu de Jezabel

Qué historia esta, verdad? Jezabel ha sido, durante años, la figura más preocupante dentro de la iglesia moderna. Han apuntado, erróneamente, a todas las mujeres que se encontraban cerca del poder nominal de la congregación, sin entender que Jezabel es, precisamente, lo que dice el título: un espíritu. Y un espíritu es algo inmaterial que, para manifestarse, necesita un cuerpo. Y a la hora de comandar cuerpos para satisfacer sus designios, los malos espíritus no prestan demasiada atención al sexo de esos cuerpos. Da lo mismo hombre o mujer. Si una puede ejercerlo a partir de la seducción, los unos pueden hacerlo desde la inhibición. El tema es manipular al responsable del poder y las decisiones y, en definitiva, conseguir que haga lo que se proponen. Manipulación. Jezabel. Hechicería. Espíritu activo.

(Apocalipsis 2: 18-29)= Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: el Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

He aquí, yo la arrojo en la cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras.

Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga.

Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Al dirigirse al ángel, el Señor se anunció a sí mismo como el Hijo de Dios, que tiene ojos como llama de fuego y pies semejantes al bronce bruñido. El Hijo de Dios. Esta es la primera vez que Él ha empleado esta descripción de sí mismo en estas cartas, y denota la afirmación de poder y autoridad. Él es el infalible a cuyas palabras la Iglesia debe prestar atención. Cuando Juan se volvió para ver la visión, vio a uno semejante al Hijo del Hombre, pero no obstante, por la gloria de esta visión, también se ve que era el Hijo de Dios.

Y ahora esta carta, que está en el centro de las siete cartas. Él usa el título de suprema autoridad. De la visión completa selecciona dos hechos referentes a sí mismo, que indican el significado especial y el valor del mensaje que está por entregar. Ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido. Los ojos de fuego sugieren su conocimiento íntimo y su penetrante visión con respecto a la iglesia, por lo tanto, en el fallo que está por pronunciar no puede haber error alguno, porque su comprensión de todas las condiciones es una comprensión perfecta. Los ojos de fuego penetran las más densas tinieblas, y conocen los secretos más profundos.

Él es también Aquel de los pies semejantes a bronce bruñido, y por estas declaraciones, prácticamente anuncia que viene en un juicio poderoso y puro. Sus ojos como llama de fuego, ve perfectamente y entiende con exactitud. Sus pies como bronce bruñido. Él marcha hacia el juicio, el Rey entre las siete lámparas de oro, y la senda de su venida es una senda de fuego. Justos, puros y definitivos con todos sus juicios. Dentro de la iglesia de Tiatira existe un mal para el cual ninguna medida reparadora es suficiente. No admite corrección. No hay otra cosa para él, sino la destrucción. Ha saturado toda la comunidad. Queda solamente el juicio, por lo tanto Él viene para aplicar el definitivo e inmediato juicio de este mal.

Su aprobación comienza con las palabras de siempre: Yo conozco. La frase, es: Yo conozco tus obras. Luego sigue un análisis, y amor, y fe, y servicio, y paciencia. Y finalmente, tus obras postreras son más que las primeras. Tres cosas se indican en esta aprobación. Primero, las obras de la Iglesia; segundo, las fuerzas que yacen detrás de las obras: amor, fe, servicio, paciencia, y finalmente, que estas obras no han disminuido, sino aumentado.

Tercero: aprueba aquello que siempre es corolario de tales condiciones, que las postreras obras son más que las primeras.

Yo conozco…tu fe. En este caso también la fuerza de esta palabra es fidelidad. Aquí se menciona la fe no como el principio del cual surge una actitud, sino más bien la actitud de fidelidad que surge del principio de la confianza. Yo conozco tu constancia, yo conozco que en ti no se manifiesta la inconstancia. Muy a menudo las obras del amor son ocasionales y espasmódicas, pero aquí se caracterizaban por la constancia. En este caso el amor no era accidental, sino habitual.

Con respecto al servicio no se refiere a obras específicas materiales y concretas, sino al amor y la amabilidad desplegada hacia adentro, para los mismos miembros de la comunidad y para los de fuera, esto es: el mundo secular. Muchos hay que están dispuestos para dar un banquete, pero pocos para ofrecer un vaso de agua.

Yo conozco…tu paciencia. Esta es una gran palabra a la cual Cristo parecía dar mucho valor. Habló de ella a la iglesia de Efeso, y ahora nuevamente la emplea para la iglesia de Tiatira. Podríamos definir esta paciencia como el espíritu de paz manifestado bajo la opresión.

La paciencia es la capacidad de estar quieto cuando a nuestro alrededor ruge la tempestad. La paciencia es la flor de la fidelidad. Si la fidelidad es la fe en acción, la paciencia es la condición del carácter que resulta de ella. Es esa paz del corazón bajo las fatigas de la vida, que es tan bella y fragante para nosotros, y que siempre parece dar al corazón del Señor satisfacción y gozo.

Pero tengo unas pocas cosas contra ti; que toleras a esa mujer Jezabel. Eso es todo. Sólo menciona el nombre. ¿Sería un miembro de esa iglesia llamado así? ¿Sería un símbolo y tipología surgido del Antiguo Testamento? Todo parecería indicarlo, ya que Cristo jamás dijo algo sumamente personalizado a nivel humano. …Que se dice profetisa…

¿Qué es una profetisa? ¿Por qué se hace la declaración de esta forma? Que se dice profetisa. Se cree que ella pretendía ser una mujer inspirada, que había recibido alguna nueva revelación, visión o alumbramiento que, negado a los apóstoles, le había sido concedido, y ella lo proclamaba fundamentando en ello esta nueva enseñanza.

El resultado de la misma, es declarado cuidadosamente por el Señor en las palabras: Enseña y seduce a mis siervos. El resultado de la enseñanza fue la seducción de los siervos de Dios, y su enseñanza cobraba fuerza porque la mujer pretendía ser una mensajera inspirada. El nombre que el Maestro usa para referirse a ella, sugiere una analogía con su prototipo del Antiguo Testamento. Pensemos por un momento, en la Jezabel de antaño.

Era hija del rey de Tiro y Sidón, y abiertamente enseñaba y adoraba a Baal. Esta adoración a Baal era la adoración a la naturaleza y había llegado a degenerarse completamente. Relacionándose con el rey de Israel por casamiento, sabemos por la antigua historia del pueblo de Dios, que no solamente era su consorte, sino que estaba asociada con él en el gobierno, poniéndole en condiciones de decir: “Implantemos la adoración a Baal. No pretendo que se deje de lado la adoración de Jehová, sino que al mismo tiempo tengamos oportunidad de adorar a la naturaleza”. Su método era el de unir las dos adoraciones. El propósito de su corazón, - sin embargo -, fue el de dejar a un lado la adoración a Jehová y adorar a Baal. De todas las mujeres vistas en la historia del Antiguo Testamento, ninguna fue más inteligente, más osada, más inescrupulosa que Jezabel.

El nombre de esta mujer de la iglesia de Tiatira nos llevó a compararla con aquella mujer de la vieja historia, y ahora el Señor declara: Enseña y seduce a mis siervos a fornicar, y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. ¿Qué era lo que ella enseñaba? Al comienzo nada se declara sobre este punto, pero enseguida cuando Cristo pronuncia su juicio, da un indicio del carácter de la enseñanza. A vosotros, y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen  esa doctrina y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás. ¿Qué quiso decir el Señor con esta frase: Lo que ellos llaman? Evidentemente se refiere a la pretensión que encierra la enseñanza de Jezabel, que ella había descubierto alguna nueva, profunda, escondida filosofía de la vida.

Cristo la llamó las profundidades de Satanás. Esta nueva revelación obtenida por inspiración, cuya finalidad era demostrar que en los sistemas paganos existían profundas filosofías, dio por resultado la seducción de los siervos de Dios, los cuales llegaron a compartir las corrupciones externas del paganismo, y Cristo caracteriza esto como las profundidades de Satanás. Fue evidentemente un atentado para injertar en el cristianismo, los misterios de la oscuridad que rodeaba a la cristiandad de ese lugar.

Así como en la iglesia de Pérgamo, el Señor trató el germen del Antinomianismo, también aquí encontramos el principio de la herejía del gnosticismo en la mujer Jezabel. Hubo un esfuerzo por sondear lo profundo, lo insondable y los ocultos misterios de la vida, y utilizarlos en el nombre y bajo la sanción de la iglesia, siendo el resultado de todo esto la corrupción.

Verdaderamente no hay nuevo bajo el sol. Hemos oído hablar, y de pronto hasta hemos admitido la suma de dos palabras que en apariencia, nos dan más status: CIENCIA CRISTIANA. Esta manifestación de nuestros días, tratada filosóficamente, podría ser considerada como un pasatiempo, pero el afecto terrible que produce en los siervos de Dios, debería llamar a la iglesia a prestar nueva atención al mensaje de nuestro Señor a Tiatira, y el juicio que Él vierte sobre una iglesia que tolera tan terrible enseñanza.

Entonces, ¿Cuál fue el resultado de la enseñanza de esta mujer, Jezabel, según el concepto de Cristo? Fue el de reducir la medida de separación entre la iglesia y el mundo. Pronunciemos la palabra en voz baja porque es una palabra terrible. Enseña y seduce a mis siervos a fornicar. En la profecía de Oseas hay una revelación sorprendente acerca de la fornicación espiritual. Es la declaración de Dios acerca del pecado de aquellos, que habiendo sido desposados con Él, habían vuelto nuevamente a las cosas que dejaron cuando fueron a Él.

Aquellos posesionados por Él, guiados y enseñados por Él, están haciendo el papel de una ramera con las cosas que están en contra de Él. La influencia de la enseñanza de Jezabel fue que los separados hijos de Dios, redimidos de este presente siglo malo, habiendo sido llamados a separarse del mundo, estaban formando nuevas alianzas con él, y el espíritu de mundanalidad se estaba esparciendo porque se toleraba la enseñanza de Jezabel. Los miembros de la iglesia de Tiatira asistían a las fiestas en el templo pagano, comiendo las cosas sacrificadas a los ídolos, y aún descendiendo al abismo de los vicios que venían como resultado.

De manera que los siervos de Dios habían sido seducidos por la enseñanza. Primero, la falsa enseñanza concerniente a las cosas profundas de Satanás, y luego las seducciones. Su pueblo ingresó a las fuerzas que eran contrarias a Él, y cometió prostitución y fornicación en el reino de lo espiritual, usando la libertad dada por Él para violar su voluntad. Su condena contra la iglesia fue que no obstante estos terribles hechos, ella permaneció silenciosa y tolerante.

Luego notemos sus palabras de juicio. Estas son presentadas con una declaración de su paciencia. Y le he dado tiempo para que se arrepienta. Luego sigue una declaración que revela quien es el que habla. Aquel que es Hijo de Dios, y quien tiene los ojos como llama de fuego. Pero no quiere arrepentirse de su fornicación. No hay otro que pudiera haber dicho eso. Es Aquel que conoce las cosas profundas de Satanás, quien declara que la voluntad se ha endurecido, afirmándose contra el arrepentimiento y entonces y sólo entonces, pronuncia el juicio.

Hay primero una visitación personal. He aquí, La voy a echar en una cama. El simbolismo es gráfico, fuerte y terrible. Sugiere que la mujer que ha enseñado y seducido a sus siervos, encontrará su destrucción en medio de esa misma corrupción que ella ha creado. Más que eso no se puede decir.

Luego declara que otros compartirán su condena. Y en gran tribulación, a los que con ella adulteran si no se arrepienten de la obra de ella. La única forma de escapar a la tribulación que Él pronuncia sobre aquellos que han sido seducidos, es que se arrepientan de las obras de ella y se tomen por completo de las cosas que son el resultado de esa enseñanza.

Y luego la palabra última y final con relación a esto: Y a sus hijos heriré de muerte; y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón.

Esta descripción de la mujer, su pecado y su juicio está en un párrafo, en medio de la carta, que muestra la razón de la desaprobación de Cristo. El mal de la iglesia fue que permitió a esta mujer. Algunos de los hijos de Dios habían sido seducidos y sin embargo ninguna protesta se había levantado. Fue una falsa caridad haber permitido, bajo el patrocinio de la iglesia, la enseñanza de esa mujer. Toda la iglesia no estaba contaminada con la doctrina. Y de ella el Señor dijo cosas muy dulces y muy profundas. Pero debido a una falsa caridad, la mujer, Jezabel, había sido tolerada. La iglesia no había anunciado con suficiente claridad, que ella no tenía relaciones con la herejía enseñada, y que no habiendo habido complicidad menos podría haber habido unión entre la verdad inspirada, de la cual la iglesia era la columna y el apoyo, y las histéricas enseñanzas de la que a sí misma, se llamaba profetisa.

Pro a vosotros, y a los demás que están en Tiatira. De manera que aquellos que no habían sido influenciados por la enseñanza, ni consentido en tolerarla, Él dijo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga. ¿Quiso Él decir que tenían que retener la carga hasta que Él viniese? Seguramente. ¿Cuál es, entonces, esa carga? LA verdad les fue entregada una vez y para siempre; y al decir: No impondré otra carga, Él quiso decir: No os dejéis llevar por otros nuevos misterios o nuevas perplejidades que no puedan avalarse en mi palabra. Yo os he impuesto la carga de verdad suficiente hasta el momento. No os impondré otra carga. No recibáis ninguna nueva revelación que los hombres pretendan haber recibido de mí. Rechazad cualquier nueva filosofía de vid que no armonice con las ya declaradas. Pero lo que tenéis, la verdad tal como ha sido revelada, mi ley de vida, eso retened. No permitáis que alguien os enseñe algo que yo he olvidado decir. No os impondré otra carga.

Sigue la promesa final y la declaración culminante. Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones; y las regirá con vara de hierro y serán quebradas como vasos de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre. Notemos el contraste entre los versos 22 y 26: Arrojo…en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

Al que venciere, y guardare MIS obras. Esta es la promesa de una autoridad que ha de venir, una autoridad que ha de ser entregada a los santos, cuando ellos hayan retenido seguro aquello que se les ha confiado, hasta que llegue el momento ordenado por Dios para la consumación final.

Y le daré la estrella de la mañana. Muchas veces caminaremos en la oscuridad. Habrá muchos misterios que nos dejarán perplejos. La carga que tenemos es suficiente para la edificación de nuestro carácter, para el crecimiento de nuestra vida, el servicio y las obras. Las otras cosas podrán esperar. Pronto nos dará la estrella de la mañana. Esta expresión sólo ocurre tres veces en las Escrituras. En el libro de Job, en el discurso de Dios, cuando Él muestra su gloria ante los cimientos de la tierra, y dice: Cuando a una cantaron las estrellas de la mañana. Este fue el canto de los principados y las potestades en los lugares celestiales mientras obraban en el espacio de una nueva creación.

Voy al final de la Biblioteca Sagrada y encuentro que Jesús dice: Yo soy la estrella resplandeciente de la mañana. Él es el príncipe de la Creación. El primogénito, y si sólo esperamos, en lugar de seguir falsas filosofías de impertinentes esfuerzos para descubrir las cosas escondidas, Él nos dará la estrella de la mañana. Conoceremos los secretos de la vida, los más profundos problemas y descubriremos su señorío en todos y sobre todo.

Cuántas veces la iglesia de Cristo ha peligrado en su seguridad, al prestar demasiada atención a alguna nueva voz. Aunque parezca una barbaridad, cuantos que por carencia de revelación del Espíritu ya casi habían dejado de leer la Palabra porque no les decía nada especial, se han entusiasmado con supuestas visiones nuevas que incorporan “detalles” a un evangelio que, se permiten, estaban ya “demasiado desactualizado con la realidad”? Cuando alguien me dice “Tuve una visión”, suelo inquietarme. Y cuidado, eh? No soy pastor ni conduzco ninguna congregación. Quiero decirle con esto que no se trata de ser protagonista o de no serlo. Me inquieto porque sé que hay visiones en las cuales creo fervientemente y pesadillas en las que también creo pero que, obviamente, no provienen del mismo sitio espiritual. Un detalle: Cuando tenemos visión de Dios, muchos se darán cuenta sin que lo digamos, porque una luz muy especial resplandecerá en nuestro rostro.

¿No se oye la voz de Jezabel en nuestras iglesias en el día de hoy en más de una forma? ¿No suena alrededor nuestro un clamor en contra de la separación del mundo? ¿No hay una terrible tendencia en la vida de la iglesia, a negar que el Maestro nos ha llamado a lugares especiales y solitarios en nuestra lealtad hacia Él? Pareciera verdad que se pueda conservar la relación con la iglesia y el nombre del cristiano, y a la vez siguiendo alguna nueva voz, comer de las cosas sacrificadas a los ídolos sin contaminación, y tener fácil absolución, no por sangre, de la suciedad de esta fornicación. Es realmente grato en el día de hoy llamar a los miembros de una iglesia a que salgan de la mundanalidad en lugar de separación? ¿No hay más que nunca, una gran ansiedad para encontrar alguna doctrina, bajo cuya sumisión pudiéramos desprendernos del pecado, aún cuando persistiéramos en él? Sin embargo, el Nuevo Testamento es perfectamente claro.

Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor.

Y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

El cual se dio a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos del presente siglo malo.

Sí, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí un pueblo propio.

Sed también vosotros santos, en toda vuestra manera de vivir.

A través de todo el Nuevo Testamento encontramos un llamado a la separación, a la peculiaridad, una clara línea de demarcación entre la iglesia y el mundo. Mucho me temo que la voz de Jezabel es aún tolerada, y que los hijos de Dios están siendo seducidos. Las cosas que hicieron estremecer a nuestros padres hoy son introducidas como necesarias para el éxito social o financiero de la iglesia.

¡En nombre de Dios y de la humanidad, mantengamos la línea clara y definida, y sepamos de qué lado estamos! Cualquier doctrina, cualquier filosofía que hace fácil el pecar, sea por excusarlo, por aminorar su enormidad, es decir: minimizarlo, o por negar su existencia, viene del infierno; y no sólo se culpará a los que enseñan la doctrina y practican el pecado, sino también a la iglesia que no se define ni eleva su voz de protesta contra el pecado. Toda Iglesia que tolera a esa mujer, es CULPABLE.

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