Tiempo de Victoria

Las Cosas Por su Nombre

¿Usted sabe lo que es el demonismo? Tiene permiso para decirme, si quiere, hasta que es una materia de Seminario. Pero lo que no puede decirme, es que se trata de una tontería, de una exageración o de un delirio místico de infradotados. No me interesa lo que usted conozca o deje de conocer; lo cierto es que el demonismo no es ni humorístico ni mucho menos falso.

Es real. Es uno de los temas más serios y significativos que jamás se hayan considerado. Sin embargo, es uno que nunca o muy contadas veces se toca. Es como si nos dijéramos: “Si no hablamos sobre eso, pronto dejará de existir”. Nosotros los cristianos, evadimos al demonismo como a una plaga. Y cuando lo discutimos, nuestros comentarios lo sitúan entre la superstición tradicional o la ignorancia absoluta.

Y mientras nosotros, los que nos ufanamos de conocer la Biblia, lo hemos ignorado, el mundo en cambio lo ha explorado. Tergiversando la verdad y aprovechándose de la curiosidad y la vil sensualidad humanas, promotores astutos lo han convertido en un extravagante negocio, una suerte de espectáculo de atracción rara con todas las artimañas que agradan a las multitudes deseosas de sensaciones y experiencias nuevas. Y el diablo no podría estar más feliz. La última cosa que él desea es que, su presencia y estrategia, sean expuestas. Los cristianos necesitan estar informados de la verdad: que tenemos la victoria, que somos más que vencedores y no víctimas indefensas cuando tengamos que lidiar con Satanás y sus demonios.

En su libro “Los Demonios en el Mundo Moderno”, el doctor Merril F. Unger, escribe el siguiente párrafo: “Ciertamente no hay excusa alguna para que la iglesia renuncie a su poder carismático de sanar y libertar de la opresión satánica. En la misma medida en que lo hace, proclama su bancarrota espiritual, y se convierte en una institución débil que ya no dispone del respeto de las masas espiritualmente necesitadas. No nos sorprende que las multitudes busquen la realidad espiritual en las religiones orientales, en las creencias no cristianas y en la perversión del cristianismo que tienen orientación ocultista. La fe cristiana ha perdido tanto su vitalidad a causa de la apostasía y está contaminada por las opiniones humanas y por una presentación defectuosa de Jesucristo, que se está transformando en un caparazón hueco, sin poder afectar las vidas de los hombres.

Yo estoy de acuerdo con esto. Es mucho el tiempo en el cual los cristianos se han mostrado apáticos en cuanto a abordar el asunto del demonismo. Es tiempo de tomar una posición firme en contra de los poderes de las tinieblas en la fortaleza del Señor Jesucristo. Firme y confiadamente, tenemos todo el derecho de negar al adversario cualquier terreno que él intente reclamar por medio de maquinaciones e intimidación. En la segunda carta a los Corintios, hay una declaración.

(2 Corintios 2: 11)= Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

La preocupación de Pablo, aquí, es que los creyentes de Corinto perdonaran plena y completamente a un individuo en su iglesia local. En el verso 8 les dice que reafirmen su amor hacia él: (Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él) y que prueben su obediencia en el verso 9: (Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de su vosotros sois obedientes en todo) Por no limitarse en este acto de perdón.

¿Por qué? Para que Satanás no gane ventaja de la situación. En otras palabras, su falta de perdón daría al enemigo la posibilidad y la oportunidad de abrirse camino en la congregación y lograr sus propósitos engañosos. La desobediencia de ellos podría ser la oportunidad para el adversario. Él espera pacientemente que tales puertas se abran y con astucia se mueve en tales momentos.

Pero; ¿Qué declara Pablo? Él dice: No ignoramos sus maquinaciones. En realidad él está diciendo: “Muchachos; ustedes saben sus maquinaciones. Estamos constantemente conscientes de sus métodos y sus estrategias. ¡Y no nos va a tomar por tontos!” Fíjese que estas son palabras fuertes, de confianza firme y que no tienen nada que ver con ese modismo almibarado con que los cristianos, muchas veces, intentamos barnizar de amor nuestras definiciones. Ahora bien: estas palabras, ¿Son una realidad con usted? Porque Pablo, evidentemente, podía decir eso, pero: ¿Usted también puede hacerlo?

Antes que se pueda hacer frente a cualquier opositor, hay que conocer como obra, como opera, como se mueve. Es obligatorio en cualquier tipo de contienda, disipar al máximo la ignorancia. Ejemplo deportivo: un boxeador con lucidez no va a subir al ring, al cuadrilátero, sin que primero no haya estudiado el estilo de su rival. Lo mismo se da en el fútbol, donde los entrenamientos previos a un cotejo, tienen preponderantemente movimientos tácticos que tienen que ver con la táctica que ya se sabe utilizará el rival. En todos los campos y los tipos de confrontaciones, hay gente que se pasa días, meses, años estudiando las tácticas, las debilidades, la fortaleza del oponente. La ignorancia es una enemiga de la victoria.

Mire: lo invito a que haga usted un estudio serio – por usted mismo, sin influencias, desde la Biblia -, del diablo y su ejército de demonios. Este estudio no puede hacer eso en su lugar, pero muy bien podría ser la fuente de motivación. Recuerde que la ignorancia con respecto a su enemigo, lo pone a usted a merced de él y le roba la confianza que se necesita para estar firmes contra su estrategia. Nadie le está diciendo que usted tenga que meterse en todas las conferencias, cursos o institutos de Guerra Espiritual o demonismo. Lo que le estoy significando es que usted tiene que estar informado, al menos, de lo elemental.

Ahora por favor, busque en su Biblia la carta de Pablo a los Efesios. Vaya al capítulo 6. No interesa que yo se lo escriba aquí, usted léalo también en su Biblia. Por allí el Señor tiene una revelación determinada para usted. Los cuatro versículos que vamos a compartir son muy útiles para entender la batalla que se está llevando a cabo. Yo le sugeriría que, si puede, los memorice dentro de los próximos días.

(Efesios 6: 10)= Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza, (11) vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

(12) Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

(13) Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

(14) Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia.

Pese a que habitualmente no se lo enseña de este modo, es notorio que en estos cuatro versículos, se revelan cuatro mandamientos. En el verso 10, Fortaleceos; en el 11, Vestíos; en el verso 13, Tomad y, en el 14, Estad Firmes. Sería interesante que como aditamento necesario para la prosecución de este estudio, podamos estar algunos minutos reflexionando seriamente sobre cada uno de estos mandatos, sobre su validez individual y conjunta.

FORTALECEOS

Por la simple y sencilla razón de que nuestra lucha es una guerra invisible, consecuentemente nuestra fortaleza no es externa. Esto se refiere a fortaleza interna, como concluye el versículo 10, donde habla de “El poder de su fuerza”, refiriéndose al Señor Jesucristo. Tenemos que ser fuertes en Él. Descansar en Él por fe. Ir a Él en oración. Caminar con Él en confianza, extrayendo de su poder. ¿Por qué? La mejor respuesta nos la da la misma Biblia a partir de lo que hallamos en el Nuevo Testamento.

(Colosenses 2: 13)= Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, (14) anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, (15) y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Aclaremos bien este punto porque conocerlo y entenderlo, resulta clave en esta guerra. Cuando Cristo murió en la cruz, Él “despojó”, porque ese es el término a todos los poderes de las tinieblas. ¿Y qué dice como resultado de ello? Que lo hizo “Triunfando sobre ellos”. Así que Él es campeón. Cuando se vuelva a Él pidiéndole fortaleza, usted se está volviendo al único que tiene autoridad soberana sobre ellos. La ganó en la cruz. Fortalézcase en la fortaleza de ese campeón.

VESTIOS

¿Vestíos de qué? Efesios 6:11 lo dice con total y absoluta claridad. Tenemos que ponernos “Toda la armadura de Dios” para poder estar firmes contra las asechanzas del enemigo. En cualquier guerra convencional, las tropas buenas que pelean bien, inexorablemente están bien equipadas. Por el contrario, contar con armas inferiores y equipos pobres y limitados, inexorablemente traen derrota.

(Efesios 6: 14)= Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, (15) y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

(16) Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

(17) Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios.

Lea con atención, cuidado y prolijidad de este detalle. Escudriñe, investigue, desmenuce cada una de las palabras que no por casualidad sino por causalidad han sido utilizadas aquí. La armadura sirve para protegerle y darle confianza en la batalla. Ahora tengo que advertirle que, cuando usted se de cuenta que esta batalla es como ninguna otra que usted pueda haber vivido en su vida, es muy posible que se atemorice, que se intimide y hasta se vuelva medroso. ¿Sabe por qué? Por un simple principio de seguridad. Cuando usted se de cuenta que por más que lo intente usted no puede ver a su enemigo pero que él sí lo ve a usted perfectamente, es obvio que no podrá dejar de estremecerse y, llegado el caso, hasta horrorizarse. Bien; esa es una razón más que convincente para colocarse toda la armadura que Dios ha provisto, ¡Póngasela hermano!

¡TOMAD!

Toda la provisión de dios es suya, hecha a la medida de su personalidad, de sus circunstancias y sus necesidades. Y está allí, disponible y esperando que usted la reclame. Alcáncela por fe y espiritualmente tome, en días venideros; pero primero debe tomarla. Se va a sentir raro. ¡Y ni le cuento como lo van a ver los que no comparten demasiado estas cosas! Directamente ridículo. Porque usted no va a ver nada y la gente tampoco, pero en el ámbito espiritual, los demonios sí que la verán y no podrán con ella.

Cuando un soldado ingresa a un ejército, con lo primero que se encuentra es con un asustado grupo de reclutas tan nuevos e inexpertos como él. Luego se les entrega ropa, calzado, un fusil cuya calidad será acorde a la capacidad económica de su país. Se le suministra munición, una bayoneta, que es un afilado cuchillo que se calza en el extremo del fusil y un casco de acero para proteger, su cabeza. Ese es, - desde ese momento -, su equipo de combate. Por más lógico miedo que pueda tener, ante la alternativa de una guerra, de un combate, usted tendrá grabada a fuego la orden ala respecto de su superior inmediato: “-¡Tome su equipo, colóqueselo y prepárese para combatir!-” Bueno; ¡Eso es, exactamente, lo que Dios le dice a usted, hoy!

ESTAR FIRMES

Esto es tan importante que estas palabras aparecen tres veces en diferentes lugares: (Efesios 6:11, 13 y 14) Son palabras de confianza y seguridad. Nos dicen que no tenemos nada que temer. Nada. Después de todo el que toma el lugar nuestro en la pelea, es el campeón. Y el enemigo ya está derrotado, sucedió en la cruz, ¿Lo recuerda? Por supuesto, él no quiere que usted sepa eso. Y esto explica por qué su estrategia favorita es el engaño. Él va a presentar cortinas de humo que pueden parecer horrorosas y espantosas y terriblemente impresionantes, pero detrás de todo ese ruido y humo está el completo conocimiento de que él esta derrotado.

Así que cualquier cosa que usted haga lidiando con demonios, creyente, hágalo con confianza. Con una seguridad victoriosa absoluta. Él es la víctima, usted es el victorioso. Así que la demanda más que obvia, es: Estar Firmes. Y si quiere, de paso, recuerde a Pablo a los fines de ser prevenido, cuando él dice que “El que piense estar firme, mire que no caiga”.

RESISTIENDO AL ENEMIGO

En el versículo 13 de esta misma sección de la Escritura, (Efesios 6), se nos dice el propósito de que nosotros nos pongamos la armadura y estemos firmes. ¿Para qué, dice? Para que podáis resistir en el día malo.  ¿Y qué quiere decir esto? Que tales días, indefectiblemente, vendrán.

Algunos de los que están leyendo mis palabras, seguramente están más que conscientes del “Día malo”. Han sido obstaculizados y atacados por el enemigo. Ya sea en contra de sí mismos o de otra persona. O de ambos. Otros no tienen experiencia y sólo pueden imaginarse lo que comprende la opresión demoníaca. Créame que es terrible. Es horrorosa. Es vil. No es como ninguna otra cosa que haya enfrentado. ES agotadora e implacable. Es “Día malo”, como dice el versículo, Satanás es un enemigo derrotado, pero no se rinde sin luchar.

Primero necesitamos entender el deseo de nuestro adversario. El desea ante todo, salirse con la suya en la vida de los humanos. El desea controlarnos, o por lo menos tener acceso a ser oído y llegar a ser una fuerza persuasiva en nuestras vidas. Su área preferida de operación es nuestras mentes. Esto se ve en los dos pasajes siguientes de la Escritura.

(2 Corintios 10: 3)= Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; (4) porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, (5) derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

(2 Corintios 11: 3)= Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

Sí. Eso es. “Sean extraviados” es la mejor expresión. Es la idea de sacarnos del curso, desviarnos, apartarnos del propósito. Finalmente su esperanza es ganar control absoluto.

Y porque los demonios existen en forma espiritual (Ellos no tienen cuerpo físico) poseen un fuerte deseo de operar dentro de un cuerpo, especialmente un cuerpo humano. Más razón para estar firme “contra sus estrategias”

Durante el ministerio terrenal de Jesús, Él encontró en varias ocasiones personas endemoniadas. A propósito, “posesión demoníaca” y “opresión demoníaca” no son en realidad términos bíblicos. El texto griego apoya sólo la idea de uno estar “endemoniado” que puede incluir cualquiera de los varios niveles de actividad o control demoníaco. A veces la participación era tan profunda que había que echar fuera los demonios de los individuos. En otras ocasiones, se le decía a la persona bajo ataque que “resistiera”. En el pasaje de Efesios 6 que ya hemos mencionado, como también en el de Santiago 4, se menciona resistir al enemigo. Pero cuidado; resistir conforme a formación militar, que es combatiendo; no es de ninguna manera aguantar o soportar.

(Santiago 4: 7)= Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

La pregunta que cabe entonces aquí, es: ¿Y como lo resisto de la mejor manera con posibilidades de éxito? Le doy cuatro sugerencias.

1)  Verbalmente declare su fe en el Señor Jesucristo. Use su nombre completo al hacerlo. Abiertamente reconozca que Él es su maestro, su Señor y el único que ha conquistado todos los demás poderes en la cruz.

2) Rechace toda lealtad al diablo, a su ejército demoníaco, y lo oculto. Haga esto fuerte y firmemente. Otra vez expresado en alta voz.

3) Reclame toda la armadura de Dios, basada en Efesios 6:1-17 como su protección completa. Lea el pasaje oralmente con énfasis.

4) Por último, declare firmemente su resistencia a las influencias demoníacas.

Afírmese en esta esperanza. Rechace la tentación de dudar la realidad de las promesas de Dios parea usted. El enemigo está derrotado. El corre cuando es desenmascarado. La sangre de la cruz lleva con ella poder divino. Descanse en la transacción que ocurrió en la cruz, esto es: la sangre de Cristo por sus pecados.

Hay ocasiones, cuando los demonios se han arraigado tanto en una vida, que se hace necesario expulsarlos, echarlos fuera. Esta experiencia es muy emocional y violenta y se necesita la ayuda de otros cristianos. La escritura sugiere que resistir es algo que uno hace por su cuenta, pero cuando los demonios eran expulsados en los tiempos bíblicos, se involucraban otros cristianos para ayudar en el proceso.

Cuando uno o más demonios habitan el cuerpo de un individuo, esa persona se halla controlada bajo la influencia del espíritu maligno. Bloqueando temporalmente su conciencia, el demonio puede hablar y actuar dentro de la víctima usándolo como un esclavo o instrumento. En tales casos, la persona tiene una fuerza increíble, una lengua blasfema, vil y vulgar, un temperamento violento y feroz que lleva a cabo actos peligrosos en contra de sí mismo y de otros. No es extraño que la víctima endemoniada sea arrastrada a formas perversas de ataques más sadistas y brutales hacia otros … hasta el extremo del asesinato.

Ha sido nuestra observación que, cuando el demonio habla y se proyecta a sí mismo a través de la víctima, la voz es diferente de la voz normal y la personalidad del individuo. En ocasiones el espíritu maligno que habla usa otro idioma, totalmente desconocido por la víctima. También es interesante que el pronombre usado ayuda a identificar la presencia de un ser extraño. El primer pronombre personal “Yo” o “Mí”, consistentemente identifica al demonio residente. Se dirige a los espectadores en la segunda persona “Tú” o “”Tuyo”. Se refiere a la víctima en la tercera persona “El”, “Ella” o “Su”, lo cual durante el ataque se ve inconsciente para todo sentido práctico, como que no existe durante el intervalo.

A menudo se necesita una confrontación firme. Cuando la gente está endemoniada, necesita ayuda. Inmediata, valerosa, comprensiva. Pero permítale advertirle algo: la guerra espiritual no es un asunto trivial. Y para que no deje usted que la curiosidad indolente le lleve a la idea de que tal ministerio es un juego placentero o una credencial para el “pavoneo” interno, por favor, proceda con cautela.

Nadie se convierte en un “experto” en un ministerio de liberación. Nuestra única base para la victoria sobre los poderes de maldad, es nuestra unión con el Señor Jesucristo. Los espíritus de las tinieblas  son imprevisibles, extremadamente astutos, y siempre tan brillantes. Marie Buber ha elaborado una excelente guía práctica de la cual podemos extraer algunas precisiones necesarias. Primero, las negativas.

1)= No busque información ni permita que ningún espíritu maligno le de involuntariamente información que usted no esté buscando.

2)= No crea lo que el espíritu maligno dice a menos que usted lo compruebe. Son mentirosos empedernidos como hijos que son del padre de mentira.

3)= No tenga miedo de que les amenace con hacerle daño a usted o a su familia.

4)= No asuma que una victoria es el fin de la lucha.

5)= No confíe en que un enfrentamiento audaz sea el camino principal para conseguir victoria sobre el enemigo. Una aplicación positiva de la doctrina, oración combativa, memorización de las Escrituras, y un caminar de alabanza hacia Dios son esenciales. Y ahora las positivas.

1)= Vístase diariamente con toda la armadura de Dios, reclame su unión con Cristo y camine en la plenitud del Espíritu Santo.

2)= Vuelva a tomar cualquier terreno que haya cedido a Satanás por pecados carnales voluntarios cometidos despreocupadamente. Una simple oración de fe puede llevar esto a cabo.

3)= Ate todos los poderes de las tinieblas que obren bajo el mando de cualquier espíritu maligno a este último, ordenándole salir cuando él lo haga.

4)= fuerce al espíritu maligno a aceptar esto porque usted está sentado con Cristo sobre todos los principados y poderes y tiene una autoridad plena sobre ellos.

5)= Fuérceles a aceptar que cuando usted les ordena que salgan, tienen que ir donde Cristo los envía.

6)= Exija que el poder maligno se una en un solo espíritu si es que se ha dividido en varias partes.

7)= Esté preparado porque el poder maligno puede intentar hacer daño de alguna forma a la persona con la que usted está trabajando. Dolores repentinos en el cuerpo, un agudo dolor de cabeza, sensación de asfixia, y cosas como estas son utilizadas muy a menudo.

Ahora bien: ¿Puede un cristiano estar endemoniado? Por muchos años yo me hice esta pregunta, pero ahora estoy convencido de que puede suceder. Si se le da base para entrar al poder de las tinieblas, (Como es el aventurarse en el ocultismo, un espíritu indispuesto a perdonar, un estado habitual de carnalidad, etc.) los demonios ven esto como una luz verde para proseguir. Las fuerzas de las tinieblas no discriminan en relación con el cuerpo que quieran habitar. Yo he trabajado personalmente con cristianos preocupados, angustiados por muchos años. Ocasionalmente he sido testigo del doloroso proceso de liberarlos de demonios.

Quizás una palabra esclarecedora de seguridad es necesaria aquí. El creyente tiene al Espíritu Santo residiendo en él. Por lo tanto, el espíritu inicuo extraño ciertamente no puede reclamar que es “dueño” del cristiano. Él todavía es un hijo de Dios. Pero mientras esté presente en su cuerpo (Tal vez en la región del alma) esa fuerza maligna puede hacer estragos en su vida, trayéndole los pensamientos más extravagantes que se puedan imaginar a su conciencia. ¿Podría esto explicar por qué algunos creyentes pueden caer en pecados tan horribles? ¿Y algunos hasta cometer suicidio?

¿Cómo se relaciona todo esto a nosotros, hoy? Puedo mencionar tres.

1)= Tiene que haber un diagnóstico correcto: Tenemos que cuidarnos de la persecución de brujas. Alguna gente ve demonios en cada área de debilidad o de equivocación. Se ha oído hablar hasta de un “espíritu de comerse las uñas”. Además, hay características entre los perturbados mentales y emocionales que son extravagantes, pero no necesariamente demoníacas. Y puede haber desórdenes físicos también. Todo esto nos dice que tenemos que tener mucho cuidado y discernimiento en lo referente al diagnóstico. Sin embargo, de los síntomas que pudieran derrotar demonios, son:

a)= Repentinos e irrazonables cambios de carácter.

b)= Expresiones agresivas e incontrolables de hostilidad.

c)= Apego sobrenatural a amuletos, adivinos, e involucrarse en el ocultismo.

d)= Hábitos extremos, esclavizantes de inmoralidad sexual, perversiones, blasfemia y burla desvergonzada.

Todas estas características y otras más necesitan ser observadas con discernimiento. Consultar a otros es de gran ayuda en este asunto. Tenga cuidado de no hacer un diagnóstico prematuro.

2)= Se le debe proveer ayuda a la persona endemoniada. Eso, si se está en el convencimiento de la presencia de demonios, la persona endemoniada necesitará ayuda de cristianos fuertes y dedicados que trabajen juntos en liberar a la víctima del mal. Un estudio cuidadoso del procedimiento de Jesús es indispensable. Por ejemplo, Él preguntó el nombre del demonio. Él tomó autoridad y no cedió el control. También mandó al demonio que saliera. Nunca se recomienda que este proceso se intente solo. Hay fuerza en el número especialmente de cristianos maduros. Tales experiencias pueden ser extremadamente difíciles y violentas.

3)= Tiene que haber un seguimiento de apoyo después de la penosa experiencia. El tiempo más vulnerable viene después que el individuo es liberado de los demonios. Se necesita mucho cuidado y apoyo. No deje a alguien así sin ayuda.

Hemos descubierto, en este estudio, que para pelear contra los poderes de las tinieblas, hay que disipar la ignorancia y tomar y emplear la armadura de Dios. También vimos que hay dos maneras básicas que la Biblia nos enseña a lidiar con los demonios. Resistirlos y echarlos fuera. En Jesucristo somos victoriosos. No hay razón para tener miedo. No puedo pensar otro modo para concluir esto que citando un versículo que lo dice todo acerca de nuestra guerra espiritual con Satanás.

(Apocalipsis 12: 11)= Y ellos han vencido por medio de la sangre del cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

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