Tiempo de Victoria

La Raíz de la Victoria

En este momento muchos cristianos están derrotados, viven una vida decaída, una vida desanimada, una vida enferma, una vida destruida. El enemigo ha pulverizado la mayoría de sus afectos terrenales.

Su hogar, su trabajo, sus relaciones, su salud, sus finanzas. El enemigo los ha pasado por encima y los creyentes siguen con sus cabezas inclinadas en esclavitud automática, porque no han entendido la victoria que Cristo nos ha dado.

(Juan 10: 10)= El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

(Romanos 8: 36-37)= Como está escrito: por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Cuando usted acepta a Cristo como Salvador personal, se arrepiente, pide perdón y es perdonado de todos sus pecados, y lo hace a Él Señor de su vida, usted comienza una durísima batalla. Porque no es una batalla para conseguir una victoria, es una batalla intentando retener una victoria ya conseguida.

Dios le dijo a Josué: “Todo lo que pisare la planta de vuestros pies, será vuestro. Tengo buenas noticias: eso no quedó en aquella historia y en Josué. Es vigente hoy y le compete del mismo modo que a Josué.

Efesios 6, donde se nos da detalle de cómo y contra qué, o quienes, es nuestra batalla, y donde se nos muestra también como es nuestra armadura divina y como son nuestras armas de combate, termina diciendo que, una vez que todo esto haya pasado, estad firmes.

La palabra FIRME, en el griego, significa que usted se enfrenta a su enemigo cara a cara; lo mira frente a frente; lo mira a los ojos. Usted coloca pie contra pie, frente a frente. Recuerde, cuando se enfrente al enemigo, que esa es la posición de la victoria. No es una posición de “quizás te gane”, es una posición de “En Cristo ya te he vencido”.

Frente a frente, cara a cara. Cuando el enemigo le traiga un inconveniente, usted le dice: tú no me trae esto, porque por Cristo yo ya fui liberado y curado. Usted lo ha resistido cara a cara y desde ese punto de vista, usted sale ganando porque usted ya tiene la victoria; Cristo le ha dado la victoria.

¿Por qué, en estos momentos, muchos cristianos no disfrutan de lo mejor de dios, y por el contrario, viven una vida de derrota, de destrucción? ¿Por qué tiene usted que estar en esa posición? Los problemas han de venir, seguramente, pero hay una salida ya prescripta con anterioridad.

Las tribulaciones han de venir, de hecho, y hay seis cosas principales en las cuales el creyente lucha. Hay muchas más, pero hay que mostrarlas, no desde el feo ángulo de la lucha, sino del natural y efectivo ángulo de la victoria.

1)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre el diablo.

2)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre la carne.

3)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre el mundo.

4)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre el pecado.

5)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre las tribulaciones.

6)= Cuando Cristo resucita, nos da la victoria sobre las tentaciones.

Hay un pecado que nos asedia, un mundo que quiere sacarnos de los caminos de Dios, hay un diablo que nos hace la guerra, pero ¿Sabe una cosa? Acabamos de leer la palabra que dice que en todas estas cosas, somos más que vencedores. ¿Dirá usted Amén o deberá palpar las marcas en sus manos?

Una de las seis victorias que Cristo consigue en la resurrección, es contra el diablo. Y es a esa que yo quiero referirme en este trabajo. Específicamente a esa. Y lo vamos a ver desde el libro de Ezequiel. ¿Antiguo Testamento? Biblia. Toda apta para instruir en justicia.

¿Quién es el diablo? Algunos lo dibujan colorado, con pequeñas orejas aguzadas y puntiagudas. Le colocan además pequeños cuernos, una cola que termina en una especie de punta de flecha y un tridente, una horquilla, con la que supuestamente pinchará a la gente para llevarla de paseo al infierno…

Casi simpático, le diría. A nadie le puede parecer ese pequeño y pintoresco fantoche, demasiado peligroso. Muy por el contrario, es tan…como un producto de un cuento de hadas que, naturalmente, el mundo intelectualmente capacitado para análisis de altísimo nivel evolutivo, jamás estará dispuesto a creer ni un milímetro de eso.

Desde el punto de vista de una estrategia de ataque, perfecto; irreprochable, deberemos reconocerlo. Otros lo imaginan y así lo plasman, como una especie de sapo humano, medio de color verdoso, maloliente, fétido y desdentado. También perfecta la estrategia.

Porque si alguien llegara a tener un encuentro con alguien de esas características, con un ser así, ¿Se supone que podría caer allí mismo víctima de algún engaño? Jamás. Por simple repugnancia lo rechazaría sistemática y completamente.

El mundo intelectual ha razonado todo esto y, obviamente, se siente sumamente tranquilo y confiado; cuando vea algo horrible, horripilante, repugnante y asqueroso, eso será el diablo y siempre tendrá la oportunidad de evitar ser engañado y atrapado. Eso piensa el mundo, claro…y una gran parte de la iglesia también, lamentablemente…

(Ezequiel 28: 13-15)= En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.

Tú, querubín grande, (Hay que destacar que la palabra GRANDE, aquí, significa UNGIDO. ¿Eh? ¿Ungido? ¡Sí mi amigo; ungido! ¿El diablo estaba ungido? ¡El diablo estaba ungido! Dios lo ungió. ¿De qué se asombra? Siga leyendo…

…protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. – Un momento. ¡A mí me dijeron que el diablo apareció de improviso tratando de destruir lo que Dios había hecho! No le hace. No salió de la nada. Dios lo puso allí.

…Perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuiste creado. - ¿Ha visto usted una de las técnicas tradicionales más frecuentes en nuestras congregaciones? “¡Hermano! Pregúntele al que está a su lado: ¿Cómo dice que era el diablo? Perfecto. Eso es lo que dice.

(Verso 17)= Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor. Por favor; recapitule conmigo: era perfecto, era ungido. Y dice que a causa de su hermosura corrompió la sabiduría que Dios le había dado…¿No ha visto a nadie así en esta semana?)

(Isaías 14: 12)= ¡Como caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

…Tú que decías en tu corazón… - ¿Qué es lo que dice que el diablo hacía? Decía en su corazón. ¿Y por qué lo haría? Porque el diablo quería poner en operación una ley que Dios tiene; aquella que dice que todo lo que usted diga, eso le viene. O que lo que usted diga, creyendo, le será hecho. ¿Nunca había visto esto desde este lugar?

…Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.

Entendamos bien. Dice que se enalteció su corazón, que se corrompió su sabiduría. ¿Y qué es lo que dice que quería hacer? Poner su trono delante del trono de Dios. Y una de las cosas que él más deseaba ser, era: Semejante al Altísimo. Piense. ¿Qué es el hombre? Imagen y semejanza de Dios. Por eso Satanás odia al hombre.

Volvamos. El diablo quiere ser semejante al Altísimo. Y Génesis capítulo 1 y versículo 1, dice que Dios creó los cielos y la tierra. El versículo 2 dice que la tierra estaba desordenada y vacía. Y en el versículo 26 del capítulo 1 dice que Dios lo hizo todo perfecto.

¿Cómo es posible, entonces, que Dios en el verso 2 diga que la tierra estaba desordenada y vacía, si después en el 26, dice que todo lo que hizo era perfecto? ¿Qué pasó entre el versículo 1 y el versículo 2 de Génesis? Teología al respecto, abunda. Cada viejo cabezón denominacional ha inventado su propia tesis al respecto. Algunas de lo más ocurrentes y pintorescas…

Lo cierto, comentaristas prestigiosos y no tan prestigiosos al margen, es que todo parece indicar que allí, en ese tiempo y momento, fue cuando el diablo se rebeló en contra de Dios. Esto es: cuando hubo una gran rebelión en el cielo. No sé lo que cree tu denominación, sé lo que veo en la Palabra.

Mire ahora este punto. Una de las cosas que él dice, es: “seré semejante al Altísimo”. Y en el verso 26 del Génesis, Dios comienza a hacer al hombre. Y le recuerdo una vez más lo que dice cuando lo crea: “hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.

Lo que el diablo quería ser, ahora Dios le hace una criatura, una creación, que tenga semejanza a Él. Por eso, - le reitero – el diablo detesta al ser humano, lo odia; porque el hombre es precisamente lo que él ansiaba ser y no fue.

Él anhelaba tomar la posición máxima porque decía: “quiero ser semejante al Altísimo; quiero ser igual al altísimo; quiero sentarme a la par de donde está sentado el Altísimo.” Pero he aquí que ese lugar no estaba reservado para el diablo. ¿Sabe para quien estaba reservado? Para la iglesia.

Jesucristo dijo: Padre, te pido que donde yo esté, ellos también estén. Te pido que los sientes a mi diestra. ¡Y dice la Biblia que nosotros estamos sentados a la diestra del Padre, con Cristo Jesús! Ese sitial era, exactamente el que el diablo quería. Pero Dios se lo reservó a la iglesia. Por ese motivo es, entre otros, que el diablo odia profundamente a la iglesia.

¡No estoy de acuerdo con eso, hermano! ¡Yo estoy desde hace veinte años en una iglesia que conozco muy bien porque soy amigo del pastor! ¡Y nosotros jamás hemos tenido un problema con el diablo de los que usted menciona! ¿Ah, sí? Pues entonces deberé aclararte que cuando dije “iglesia”, me referí precisamente a eso: la iglesia. De ninguna manera dije templo, congregación o credo.

Y dice que quería ser semejante al Altísimo. Y desde el momento en que Dios crea al hombre, el diablo hizo caer a Adán, hizo caer a Eva y empieza a hacerle la guerra a Dios. Hay un conflicto indudable entre el reino de las tinieblas y el Reino de Dios. ¿Y sabe usted quienes están en la batalla? Personas. El diablo usa a personas. Dios usa a personas.

En Génesis 3:15, Dios hace una profecía. Dice que la simiente de una mujer le pisará la cabeza. Cuando Dios dice esto, el diablo lo escucha. Y desde ese mismo instante toma conciencia clara de que un hombre será el que vendrá a pisar su cabeza.

¡Un hombre..! Esa pequeña criaturita pegada al piso, que no puede volar ni trasladarse de un sitio al otro en un instante como él o cualquiera de sus demonios. Un minúsculo ser que no tiene ninguna clase de poderes propios. Entonces mira y piensa: ¿Y ESO me pisará mi cabeza..?

Un detalle: ¿Sabía usted que la mayoría de las madres de los profetas de Dios eran estériles? ¿Nunca se le ocurrió preguntarse el por qué? Sí mi amigo; porque el diablo sabía que de allí vendría un hombre con capacidad divina como para pisarle la cabeza. Esas estériles jamás hubieran concebido de no ser por su fe, su confianza y su autoridad en Dios.

Cuando Juan el Bautista manda a preguntarle a Jesús, a sus discípulos, si Él era aquel que habría de venir, fíjese la clase de respuesta que Jesús le da. Porque tranquilamente, Él podría haberles dicho a los que venían a preguntarle: Sí, díganle que soy yo…

Pero no les dijo eso. No respondió de un modo tan facilista o visible a todo el planeta. Él tuvo muy en cuenta que Juan era un profeta y que los profetas necesitan una evidencia clara y divina. Por eso es que Jesús les dice: díganle a Juan que los ciegos ven, que los sordos oyen y que los paralíticos andan…

Entonces el diablo ve todo eso, oye hablar de calzado, oye hablar de correas y relaciona. ¡Este puede ser el que viene a pisarme la cabeza! Dice la Biblia que si los príncipes de este mundo hubieran sabido lo que estaban haciendo, jamás hubieran crucificado al Rey de Gloria.

Dios tenía escondido este plan. Le permitió al diablo llevar a Cristo a la cruz. Le permitió, incluso, llevarlo al infierno por espacio de tres días. Pero estando allí, en el infierno, esto es: en su propia guarida, es que se produce lo que ya estaba escrito y profetizado.

Porque Jesucristo, la simiente de una mujer, recuperó la autoridad y el poder. Y cuando se levanta, dice: Toda autoridad me ha sido dada en los cielos y en la tierra. Y esta autoridad yo se la doy ahora a mi pueblo, a la iglesia, para que tengan una vida abundante y de victoria.

Tengo una noticia para usted en este tiempo y en este día. ¡Ha resucitado! ¿Cómo? ¡Que Cristo ha resucitado! Que usted debe vivir conforme a un Cristo resucitado. Que usted no puede tener una religión muerta por una sencilla razón: ¡Usted tiene a un Cristo vivo, a un Cristo resucitado!

¿Usted sabe cual es la diferencia entre cristianismo y religión? El religioso, para hacer las cosas, tiene que recordar. Tiene que acordarse, si no, no puede. Pero el cristiano no tiene que acordarse de nada, todo le sale de muya dentro de su ser.

Cuando al religioso le dan alguna noticia que en lo natural es inapelable y que en el término de pocos días va a tener serios problemas, dice que se haga la voluntad de Dios, y a los pocos días tiene mil problemas. Pero cuando lo mismo le ocurre a un creyente nacido de nuevo, que sabe muy bien quien es Cristo, reacciona diciendo: ¡No hay problemas! ¡Yo sé en quien he creído!

Cuando el mundo dice: Esto cada vez se pone peor, nos vamos a la bancarrota, el creyente dice: ¡No! Yo no me voy a la bancarrota porque Dios es mi fuente, en Él yo confío. La Biblia dice que nuestra vida está escondida en Cristo Jesús Señor nuestro. La Biblia dice que en Él estamos completos. La Biblia dice que ninguna arma forjada contra nosotros puede prosperar.

Usted tiene que andar como un ciudadano del cielo. ¿Usted cree que en el cielo hay dolencias, enfermedades, miserias u otras calamidades conocidas? Dios no tiene ninguna de esas cosas para darle a usted.

Si usted es un ciudadano del cielo, lo que usted tiene es seguridad en todos esos terrenos. Porque a eso Dios lo ha prometido de muchas maneras. Porque a eso, Él lo ganó con su sangre. Y nosotros lo sabemos, lo repetimos, lo enseñamos y lo escribimos por las paredes. Pero, pregunto: ¿De verdad que lo creemos?

Dice la Biblia que no fuimos rescatados de nuestra vana manera de vivir con cosas corruptibles, ni con oro ni plata, sino con la sangre preciosa del Hijo de Dios. Hay muchos de ustedes que se creen que no valen nada. Hay muchos de ustedes que hoy leen esto, que dicen: yo no sirvo, yo no puedo, porque alguien les hizo creer esa mentira.

El diablo quiere destruirle diciéndole que usted no vale nada, que no puede, que no se atreva. ¿Cómo vamos a creer esa mentira olvidando que Dios ha dicho que usted es un hijo o una hija del gran Rey, que somos reyes y sacerdotes, donde Dios ha dicho que usted todo lo puede, y que ya está sentado en lugares celestiales?

Hay muchos de ustedes que han estado peleando muy duro, que ya no tienen fuerzas y están desanimados y me están diciendo, a través de las distancias: hermano…no puedo… Quiero decirle algo. Dice la Biblia que Dios es el Dios de toda consolación. Dios consuela al que está enlutado.

Dios consuela al que está dolido. Dios levanta al que está caído, y si en este día está usted con un problema y ese problema le está agobiando, saque los ojos del problema y fije su vista y su mente en el autor y consumador de la fe. Ponga sus ojos y su confianza en Él, que Él no le dejará avergonzado.

¿A cuantos de ustedes, en alguna oportunidad, Dios les ha fallado? A nadie. El día que Dios le falle a usted. Cuidado; no digo que usted le falle a Él, eso pasa a cada rato. El día que Dios le falle a usted, ese es el día en que Dios dejó de ser Dios. Pero la Biblia dice que el cielo y la tierra pasarán, pero su palabra no pasará; Él nunca puede mentir a su palabra.

La Biblia dice en el libro de los proverbios que los cristianos somos como la luz de la aurora, que va de aumento en aumento hasta que el día se hace claro. Y ese día se va a hacer claro para su vida, para su familia, para sus finanzas, porque el Dios de gloria es su fuerza y no detiene su confianza. El Dios de la gloria está con usted y Él ha prometido victoria para su vida.

(Colosenses 2: 14-15)= Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, ¿Quiénes son los principados y las potestades? Satanás y todos sus demonios) …los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

La palabra DESPOJAR, en el griego, significa DESNUDAR; significa hacer una demostración pública de algo. ¿Y sabe qué más? Esta palabra tiene la idea de un circo romano. En la antigüedad, cuando dos reinos estaban en guerra y luchaban, era normal que uno derrotase al otro.

Cuando eso sucedía, el rey vencedor hacía traer al rey derrotado, lo ponía desnudo sobre una carroza llena del oro y las riquezas que le había quitado, y lo exhibía públicamente para su oprobio, vergüenza y humillación. Luego lo traía a su propio palacio y allí, le cortaba la cabeza. Y le presentaba la cabeza a su gente y les decía: este es su rey, vencido está.

Esa es la idea que toma Colosenses 2. El diablo gritaba “¡Por fin te mato!”; Jesús respondía: “Tú no me matas, yo me entrego”. El diablo insistió: “¡No me interesa, igual vas a la tumba!” Jesús contesta: “Voy, pero en tres días salgo de allí, no me quedo en esa tumba fría”.

El diablo ríe: “¡Vas al infierno!”. Jesús responde: “Sí, voy, pero allí es donde te voy a pisar la cabeza como dice Génesis 3:15”. Cuando vuelve, nos muestra la cabeza de Satanás y nos dice: este era su Rey, vencido está. Cristo le quitó todo poder y autoridad al diablo en ese acto, y se lo entrega, hoy, a todo aquel que le recibe por fe.

Todo esto, dice la Biblia, es para que andemos en novedad de vida. Novedad de vida es una vida nueva, diferente. Los cristianos no tenemos que ser diferentes. En nuestro hablar, en nuestro caminar, en nuestro testimonio, en nuestro proceder; el cristiano tiene que ser diferente.

¿O usted es de los que hablan y todo lo que habla es muerte? Se levanta a la mañana, y: “¡Ay, hermano!...Me duele la cabeza… Se acuesta por la noche, y: ¡Ay! Me duele la espalda… Le agarra el mediodía, y: ¡Ay! Hermano… yo creo que tengo un espíritu de enfermedad porque me duele la rodilla…

Y así sucesivamente. Me duele el pecho, me duele todo…no se como hacer…el diablo me tiene…es que el diablo me está destruyendo… Y todo el tiempo anda diciendo lo que el diablo le está haciendo.

¿Sabe que? ¡¡Córtese esa lengua antes de continuar!! Y dígale al Señor que le ponga una lengua con la que usted pueda declarar todas sus maravillas, y declare que todo lo que Dios puede hacer por usted y no lo que pueda hacer el diablo…

¿Sabe una cosa? Usted tiene que dialogar, durante todo el día, en la forma y en el idioma que sea y con quien quiera que usted esté, sobre tres temas esenciales: Lo que usted tiene en Cristo, lo que usted puede en Cristo y lo que usted es en Cristo.

¿Y qué soy en Cristo? Rey y sacerdote, nueva criatura. El diablo le va a decir que no, que todo eso fue una fantochada producto de su imaginación y que en realidad no pasó nada. Enfréntelo. “Tú eres un borracho…” Yo era un borracho, ahora soy un hijo de dios. “Tú eres…” Yo era, ahora soy. Enfréntelo.

La gente, hoy, está preocupada por el mañana, preocupada por el futuro; por eso acuden a adivinos, espiritistas, agoreros, tarotistas. El creyente no está preocupado por el futuro. Para nosotros el hoy, el vivir, es la carrera, el aprendizaje, el estudio, el examen.

En el futuro, el día de la partida definitiva, es la graduación. Usted se muere, llega a la presencia del Señor, y allí se pone a gritar: 1Me gradué! ¡Me gradué! Y entra en la vida eterna. No le pida al Señor que quiere graduarse ahora…

Hay tres armas que el diablo usa y suele usar bien. Son las más comunes con las que él ataca. El diablo no ha creado nada jamás. Él es perverso e imitador, pero no creador. Esas armas, son: 1) El temor o el miedo. 2) La duda o la incredulidad. 3) La mentira.

No voy a entrar al análisis del temor porque eso sólo da para diez estudios completísimos, y yo estoy trabajando en una pequeña parte de uno. Pero sí lo voy a hacer con las otras dos armas satánicas, mire.

¿Usted sabía que dudar de Dios es pecado? Dice en el carta a los Hebreos que los hebreos no entraron a la tierra prometida por causa de su incredulidad. Dios tuvo que eliminar a un montón de esa gente que anduvo 40 años dando vueltas por causa de su incredulidad. Incredulidad es dudar de lo que Dios ha dicho que Él hará, ¿Entiende?

Cuando Dios tiene una promesa para su vida y usted duda de eso, sea por lo que fuere, está diciendo: mira Dios, yo no creo que tú seas capaz de hacer eso que has dicho. No digo que mientas, pero…¿No has exagerado algo?

Hay cristianos que creen que Él puede hacerlo, pero suelen decir: Y…yo no sé si Él quiere hacerlo… Basta. ¡Dios puede y Dios quiere! Le hago una pregunta: ¿Qué es lo que le compromete a Dios cumplir con su palabra? ¿Qué es lo que lo compromete cuando hace el pacto con Abraham?

Dios juró. En la antigüedad, cuando se hacían pactos, cuando se hacían juramentos, había una penalidad si se violaba ese juramento. Y esa pena era la muerte. Y Dios se compromete con Abraham y le hace un juramento. Y dice la Biblia que no habiendo otro mayor por cual jurar, juró por sí mismo. Había una pena si Dios estaba jurando.

¿Sabe lo que Dios puso en juego cuando le dijo lo que le dijo a Abraham? Escuche bien esto, usted va a entenderlo en este día. Cuando se juraba, se decía: yo cumplo, yo te prometo cumplir lo que te he dicho en un juramento. Y si no lo cumplo, yo tengo que morir.

Esa era la pena. Cuando Dios le promete a Abraham y Dios le dice: yo juro por mí mismo, Dios está diciendo: El día que yo te mienta, Abraham, en la eternidad pasada, presente o futura, si Dios se le ocurre mentir una vez y no cumplir lo que Él ha prometido, en ese momento, Dios no es más Dios.

¿Qué le está diciendo? Le está diciendo que la palabra de Dios – dice la Biblia -, es ancla para su alma. La palabra de Dios es absoluta y verdadera. Y que Dios, lo que ha prometido para su pueblo, lo cumplirá. Y si Dios le ha dicho: por las llagas de Cristo fuiste curado, usted diga: hecho está.

Él cumplirá su palabra. Si Él ha dicho que usted y su familia serán salvos, Dios lo cumplirá. Cuando usted se acerque a Dios, recuerde que Él es la garantía de lo que se hará. Acérquese con confianza. Él es la garantía. Él no es un Dios de madera ni un dios muerto; usted se está acercando a un Dios que dice: el día que yo no cumpla con lo que he prometido, ese día yo me destruyo.

La duda es una de las armas que usa Satanás para destruirle a usted. No permita que la duda llegue, y cuando llegue, échela fuera. No juegue con esos pensamientos de incredulidad; no juegue con esos pensamientos que vienen a su vida. Échelos fuera.

El diablo va a tratar de traerle toda la incredulidad que pueda, va a tratar de traerle mentiras, pero ya se lo dije: Dios siempre cumple su palabra. Cuando venga la duda, cuando venga la mentira a su vida, ¿Qué es lo que tiene que hacer? Resistir al diablo.

(Santiago 4: 5-7)= ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: el Espíritu que él ha hecho morar en vosotros nos anhela celosamente?

Pero él da mayor gracia. Por esto Dios dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Escuche este principio, por favor. Dice que Dios da gracia al humilde y que resiste al soberbio. Muy bien: ¿Quién es una persona soberbia? Es aquella que se cree autosuficiente, es aquella que dice: yo lo puedo hacer sin ayuda.

Es aquel que dice o piensa: yo no necesito para esto la ayuda de Dios. Es aquel que dice: mi intelecto lo puede hacer, las fuerzas mías lo pueden hacer, los contactos que yo tengo me son suficientes para hacerlo.

Y dice que Dios resiste al soberbio, y que da gracia al humilde. ¿Y quien es, entonces, el humilde? Mire esta definición: un humilde, es una persona que reconoce que todo lo que es y que todo lo que tiene, procede de Jesús.

Hay una condición visible: para nosotros poder resistir al diablo, tenemos que ser personas sometidas a Dios. Hay muchas personas hoy en día que pelean, que le hablan al diablo, que le pegan cuatro gritos y que lo tratan y lo destratan como se les ocurre.

Pero, ¿Sabe una cosa? El diablo se ríe de ellos. Porque son personas que no se someten. Y estoy hablando de sometimiento en el ámbito espiritual, no humano. Que es el único que funciona y opera. Si una mujer no se somete – espiritualmente – a un esposo ungido, el diablo se ríe de ella cuando quiere reprenderle.

Hay creyentes que todos los domingos visitan una congregación diferente. Y no es que estén buscando donde congregarse o algo genuino en el marco de babilonias. Lo que busca es un sitio donde pueda ser él quien dicte las normas y reglas a seguir, y no respetar las que otros impongan.

Todo va muy bien hasta que el liderazgo del lugar, le dice: Mira; estas son tus responsabilidades. Porque el cristianismo, como auténtico estilo de vida que es, se compone de bendiciones y responsabilidades. Detrás de cada bendición hay una responsabilidad. ¿Sabe que? Hay que aceptar y disponerse a recibir ambas cosas.

La palabra RESISTIR, en el griego, significa “Resistirlo, pelear”. Y la idea que da allí es la de un luchador de lo que se llamaba lucha Greco-Romana, que tiene que ver con un luchar cuerpo a cuerpo. Resístalo. Sométase a Dios, primero. Cuando usted se somete, su voz, en el mundo espiritual, tiene poder.

Y dice la Biblia: …Someteos, pues, a Dios, y resistid al diablo, y el diablo huirá de vosotros. Pregunta: ¿Someterse a Dios equivale a someterse al pastor? Si ese pastor es un hombre de Dios, no habrá diferencia. Si es un asalariado, jamás. ¿Está claro?

La palabra HUIR, que se utiliza aquí, significa “Huir con terror y temblor”. En otras palabras: cuando usted es una persona sometida a Dios, obediente a Dios, el diablo, cuando usted le ordena algo, huirá delante de su presencia con terror y temblor.

¿Se da cuenta o entiende el por qué él hará tal cosa? Porque usted tiene la autoridad de Cristo. El diablo sabe, el diablo conoce quien es la gente que está ungida, quien es la gente que tiene esa autoridad. Para él no significa nada que diez viejos cabezones ordenen a alguien. Él mira si la autoridad proviene de Cristo o de los hombres. Y actúa en consecuencia.

Cuando vinieron a Cristo, le dijeron: Tú eres el hijo del Dios viviente, ¿Lo recuerda? Pero cuando vinieron aquellos exorcistas que pretendieron echar fuera a los demonios, le dijeron: yo sé quien es Pablo y nosotros sabemos quien es Jesús, pero ustedes, ¿Quiénes son?

¿Qué es, entonces, lo que a través de este estudio, quiero decirte en este día, en que te encuentras cansado y desanimado? ¿O a ti que todavía no has terminado de conocer bien a Cristo? Que Jesucristo nos promete una vida victoriosa y abundante. Y que Él dijo: para que todo esto se termine, lo primero que les doy, es victoria sobre Satanás y todos sus demonios.

¿Estarás dispuesto hombre, mujer, a creerlo en este momento? ¿Aceptarás que esa promesa que Dios hace y que no puede ser modificada, es también para ti? ¿Lo pondrás por obra ahora mismo, ni bien concluyas esta lectura? Hazlo. Será la mejor decisión que hayas tomado en toda tu vida. Ya me lo contarás algún día…

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