Tiempo de Victoria

Espíritu de Engaño

Durante la vida cristiana podemos oír muchas voces. La voz de nuestra propia mente, la de nuestros hermanos en la fe, la de los predicadores, incluso la potente voz del mundo, etc. Cada una de ellas reclama para sí nuestra atención y nuestra adhesión.

Sin embargo, hay dos voces, preponderantemente, que pueden penetrar en las sendas interiores de nuestra mente, y que de la obediencia o acuerdo con alguna de ellas que nosotros podamos tener, dependerá todo el equilibrio, la paz y la victoria de nuestra vida espiritual.

Esas dos voces son la voz de Dios y la voz del diablo. Ambas tienen acceso a nuestro ser interior. La voz de Dios es la verdad, la del diablo la mentira. Dios nos habla para hacer de nosotros seres felices, para enseñarnos, mientras que el diablo lo hace para coaccionarnos (Chantajeamos), hacernos errar el camino y, si puede, desequilibrarnos y enloquecernos. Claro está que él es un artista del mal y no se presenta ante nosotros con todas estas maléficas intenciones a la vista.

Teologías, costumbres o miedos al margen, las Escrituras nos revelan mucho más sobre los poderes malignos sobrenaturales que lo que en realidad conocemos y aún de lo que nos ha sido enseñado.

Usa los sentidos de Eva y su conocimiento de las órdenes de Dios para llevarla a un estado de esclavitud y cautiverio bajo su persona. Lo vemos usando el bien para acarrear el mal, y sugiriendo el mal para promover un supuesto bien. Cautivada con la idea de ser como Dios, Eva cerró los ojos al principio de la obediencia, y fue engañada.

(1 Timoteo 2: 14)= Y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.

La bondad y el querer hacer bien no son, por lo tanto, ninguna protección segura contra el engaño. La manera más sutil con la que el diablo engaña al mundo y a la iglesia es cuando viene disfrazado de alguien o algo que, en apariencia, trata de impulsarles a principios desequilibrados de bien hacer o de celo por Dios.

Él le dijo a Eva: “Seréis como Dios”, pero no les dijo: “Y seréis como demonios”. Los ángeles y el hombre conocieron la maldad cuando cayeron en pecado, pero Satanás no le dijo esto a Eva al añadir “sabiendo el bien y el mal”. Su verdadero objetivo era engañar a Eva llevándola a un acto de desobediencia a Dios, pero el dardo que usó, fue: “Seréis como Dios”.

Si ella se hubiera puesto a razonarlo y a estudiarlo detenidamente, hubiera visto por sí sola que la sugestión del tentador ponía de manifiesto su engaño, ya que lo que insinuaba era desobedecer a Dios. Una declaración basada en este razonamiento diabólico no tiene sostén y cae en el terreno del absurdo.

Sin embargo, la propia víctima pasó a ser el vehículo, el medio por el cual vendría el Vencedor que destruiría definitivamente las obras del diablo, limpiando y purificando los cielos y la tierra de toda señal de sus hechos. La serpiente es maldita, pero la víctima de su engaño es bendecida, pues Dios le promete que de ella saldrá la “simiente” que destruirá al diablo y sus huestes.

Por lo tanto, la historia de todas las edades consiste en el relato de una guerra entre estas dos simientes: la simiente de la mujer, la cual con el correr de todos los tiempos viene a ser Cristo y sus redimidos, y la simiente del diablo.

(1 Juan 3: 10)= En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.

Satanás ha desplegado, a consecuencia, una verdadera guerra contra la mujer en venganza al veredicto del Edén. Esta guerra manifiesta desprecio y maltrato de la mujer en aquellos países donde el maligno tiene más dominio; y engañando a las mujeres, en las naciones cristianas, por medio del método del Edén de malinterpretar la Palabra de Dios insinuando en la mente del hombre que Dios ha pronunciado una “maldición” sobre la mujer, cuando en realidad ha sido perdonada y bendecida.

Así ha instigado a los hombres de la raza caída a llevar a cabo la supuesta maldición, la cual fue en verdad una maldición sobre el engañador y no sobre la engañada. A primera lectura puede pasar por un inocente juego de palabras, pero millones de mujeres en el planeta, saben que no es así.

Todo el Antiguo Testamento es una historia viva de los engaños satánicos: David, Job, el propio pueblo de Dios, Israel, cayendo groseramente en la idolatría o el uso de “espíritus familiares” en la adivinación u otras formas de la hechicería y el ocultismo. A esto habría que agregarle, merced al libro de Daniel, la aparición de los llamados: “Príncipes de Satanás”.

Estudiando con atención la vida de los discípulos del Señor también se puede ver la evidencia de la obra del engañador en el Nuevo Testamento. Si alguien suponía hasta hoy que cierta “cobertura” pastoral evita a un cristiano su guerra personal, se equivocó. Ni aquellos doce quedaron al margen de ella…

Dios da al apóstol Juan una revelación verdaderamente deslumbrante en cuanto a la confederación satánica contra Dios Padre y el Señor Jesucristo. Después del mensaje a las iglesias se hace al apóstol un descubrimiento progresivo de la obra universal del engañador y se le ordena que lo escriba para que la iglesia de Cristo pueda conocer el significado total y auténtico de la encarnizada batalla contra Satanás que deberá mantener cada redimido.

Al leer el Apocalipsis es importante recordar que las fuerzas organizadas de Satanás que se nos describen en este ya existían desde el tiempo de la caída del hombre del Edén y que las Escrituras fueron revelando sus obras sólo en forma parcial hasta la venida de la prometida “simiente de la mujer”: Cristo.

(Colosenses 2: 15)= Y despojando a los principados y las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

La palabra clave del libro del Apocalipsis, es guerra, y en un grado tal que nunca antes el hombre conoció o imaginó; guerra entre los poderes de las tinieblas y las huestes angélicas de luz; guerra por medio del dragón y de los poderes engañadores del mundo contra los santos.

Una guerra por estos mismos poderes mundanos contra el Cordero; guerra del dragón contra la iglesia; guerra en muchas fases y formas hasta el fin cuando el Cordero vence y también vencen los que son de Él, a los cuales las escrituras llaman los elegidos y fieles.

(Apocalipsis 17: 14)= Pelearán contra el Cordero, y el cordero los vencerá, porque él es el Señor de Señores y Rey de Reyes; y los que están con él son llamados elegidos y fieles.

Nos vamos al fin de los tiempos, caracterizados por el engaño a nivel mundial descrito en el Apocalipsis. Entonces habrá engaño tanto a nivel individual como de naciones enteras y será este de tal magnitud que el engañador podrá tener prácticamente a toda la tierra bajo su control.

A esta etapa van antecediendo los períodos preliminares de las obras del engañador en los hombres, tanto en aquellos que están dentro de la iglesia como en los simples miembros asistentes. Aparte, el engañador ejerce sus artimañas y enceguecimiento sobre el mundo no redimido de fuera de la iglesia. En Apocalipsis, Satanás está descrito como el engañador del mundo entero y hemos de recordar que esto es lo que ha sido desde el principio.

(1 Juan 5: 19)= Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

La palabra “engañado” es, de acuerdo con las escrituras, la descripción de cada ser humano no regenerado, sin distinción alguna de personas, razas, culturas o sexo. Puede estar en el más remoto lugar en ignorancia total de Cristo como en un templo oyendo hablar semanalmente de Él.

(Tito 3: 3)= Porque nosotros éramos también en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.

Esto significa que durante cierto tiempo estuvieron engañados. Pablo también lo estuvo antes de su conversión, si bien su engaño sucedió dentro del campo de lo religioso, pero engaño al fin. Aunque el corazón del hombre salvo es renovado y su voluntad se somete a Dios, todavía la disposición natural a aceptar el engaño, proveniente de su naturaleza caída, lo traiciona en muchas formas.

Santiago 1:22 dice que el hombre es engañado cuando es oidor y no hacedor de la Palabra; según 1 Juan 1:8 cuando afirma que no tiene pecado; como lo señala 1 corintios 3:18, cuando piensa que está lleno de la sabiduría de este mundo.

Gálatas 6:3 asegura que somos engañados cuando creemos ser algo no siendo nada; Santiago 1:26 es más duro aún: el hombre es engañado cuando aparenta ser religioso y su lengua sin freno revela su verdadera condición.

Según Gálatas 6:7, lo es cuando piensa que no cosechará de acuerdo con lo que sembró; cuando cree que los injustos heredarán el reino de Dios, según 1 Corintios 6:9; y finalmente, es también engañado, según 1 Corintios 15:33, cuando piensa que su contacto con el pecado no tendrá sus efectos en él.

El arma principal que el engañador y príncipe de las tinieblas utiliza para mantener al mundo bajo su poder es el engaño, con el cual es capaz de seducir a los hombres en cada etapa de sus vidas. De allí que se deben tener en cuenta estos tres tipos de engaño:

1)= Engaño de los no regenerados que, a su vez, ya se encuentran bajo el engaño del pecado. 2) Engaño dirigido al cristiano carnal. 3) Engaño adaptado hábilmente para el espiritual, quien ha pasado primeramente por las etapas anteriores y se encuentra ahora en un nivel donde su entendimiento está abierto y preparado para recibir los dardos más sutiles.

(Efesios 6: 10-18)= Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el señor, y en el poder de su fuerza.

Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estad firmes.

Estad, pues, firmes y ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzado los pies con el apresto del evangelio de la paz.

Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Hay una forma de engaño que se relaciona con las cosas espirituales. Esto muestra que el pueblo de Dios que vive cerca del fin de los tiempos estará esperando la venida del Señor y, por lo tanto, se verá más predispuesto a prestar atención a toda clase de movimientos de apariencia sobrenatural.

Los espíritus engañadores tomarán debida cuenta y ventaja en ello, anticipando la venida del Señor por la aparición de “falsos Cristos”, falsas manifestaciones y señales o tratando de mezclar sus obras de falsificación con las verdaderas manifestaciones del Espíritu de Dios.

 El Señor dice que los hombres serán engañados: 1) En cuanto a la venida de Cristo.- 2) En cuanto a la profecía o a la enseñanza concerniente al mundo espiritual a través de mensajeros inspirados.- 3) En cuanto a las pruebas de dichas enseñanzas por medio de “señales y maravillas” que falsifican la obra de Dios, a tal punto, que confunden aún a los escogidos. Esto se debe poner a prueba con la Palabra y la guía del Espíritu Santo.

En un breve mensaje dado a Pablo, el Espíritu Santo describe el carácter y la obra de los espíritus malignos reconociendo: 1) Su existencia.- 2) Sus esfuerzos dirigidos a los creyentes para engañarlos y, por medio de este engaño, apartarlos del camino de la fe simple y sencilla en Cristo.

(1 Timoteo 4: 1-3)= Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.

Es del carácter de los espíritus lo que se describe aquí, y no el de los hombres que ellos a veces usan en su obra de engaño. Un autor llamado Pamber dice que el versículo 2 se refiere al carácter de los espíritus engañadores y que debería leerse parafraseándolo de esta manera: …Por la falsa enseñanza directa de los espíritus inmundos, los cuales llevando una marca de hierro candente sobre su propia conciencia querrán imitar la santidad para ganar la confianza de la gente y llevarles a aceptar sus mentiras.

El peligro de la iglesia en el fin de los tiempos proviene, pues, de seres sobrenaturales y espirituales “hipócritas” que simulan ser algo que no son. Sus enseñanzas tienen un falso tinte de “santidad” por medio de una rigurosa severidad hacia la “carne”, pero en sí son seres malignos e impuros cuya misión es engañar y seducir por medio de tácticas refinadas.

Aquí vale la pena clarificar lo que Efesios 6:12 señala y detalla con relación al organigrama de las fuerzas satánicas: 1) Principados: con fuerza y dominio para ejercer su poder con los gobernantes y las naciones.- 2) Potestades: con autoridad y poder de acción en todas las esferas que le sean abiertas (Aquí recordamos la recomendación de las escrituras de no dar “lugar al diablo”, es decir, no cederle terreno para que pueda aprovecharlo y empezar a actuar). 3) Gobernadores: comandando en las tinieblas y cegando a la gente. 4) Huestes espirituales de Maldad: en los lugares celestiales, cuya fuerza está dirigida contra la iglesia de Cristo en forma de “dardos”, asaltos y todo tipo de engaños imposibles de imaginar en cuanto a “doctrinas” y mentiras que ellos mismos planean y forman.

La manera como los espíritus malignos, haciendo el papel de maestros se ocupan de engañar a los hombres y hacerles recibir sus falsas enseñanzas, puede resumirse en tres formas específicas: 1) Dando sus doctrinas o enseñanzas en forma de revelaciones espirituales, principalmente a aquellos que aceptan todo lo sobrenatural como divino, porque no se detienen a discernir ni a poner a prueba lo que en apariencia creen que es verdad.

Esta forma de enseñanza se dirige a la persona o a las personas, en forma de “destellos” de luz sobre un texto, (¿Nunca te ha sucedido?), en “revelaciones” por medio de visiones de Cristo o en representar algunos textos en la mente, imitando la obra del Espíritu Santo.

2)= Mezclando sus “enseñanzas” con los propios razonamientos del hombre, de manera que éste crea que esas cosas que piensa son el resultado de sus propias conclusiones. Las enseñanzas de los espíritus engañadores resultan ser así tan naturales en apariencia, que parecen venir del fruto de  la propia mente y del razonamiento del hombre.

Ellos se ocupan de falsificar la misma obra del cerebro humano e inyectar pensamientos y sugerencias en la mente, puesto que pueden comunicarse directamente con la mente. Además, pueden ganar posesión, (En algún mayor o menor grado), de la mente y del cuerpo.

Aquellos que son engañados de esta manera, creen que han llegado a sus propias conclusiones por medio de sus razonamientos, completamente ignorantes de los espíritus de error les han incitado a “razonar” sin base suficiente o sobre falsas premisas y, por lo tanto, a llegar a falsas conclusiones. El espíritu mentiroso ha conseguido su propósito introduciendo una mentira en la mente del hombre a través de un razonamiento falso.

3)= Por medios indirectos de maestros humanos que han sido previamente engañados y que son en su apariencia exterior “hombres buenos” en los cuales la gente está dispuesta a creer y confiar. La gente toma la vida de un “hombre bueno” como garantía suficiente para respaldar su enseñanza y no se preocupan de juzgar a esa enseñanza tomando como base a las Escrituras.

Esta actitud, bastante frecuente por desgracia, tiene su origen en la creencia común de que todo lo que venga de parte de Satanás y sus malos espíritus tiene que ser necesariamente malo, no dándose cuenta que el enemigo trabaja muy hábilmente bajo un manto de “luz”.

(2 Corintios 11: 14)= Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

Si Satanás y sus demonios pueden conseguir que un “hombre bueno” acepte alguna idea de parte de ellos y la comunique a los demás como una “verdad”, este hombre se convierte en un instrumento ideal para servir en sus propósitos de engaño.

Hay una diferencia importante entre los “falsos maestros” y los engañados. Hay muchos engañados entre los maestros hoy día y aún entre los más capaces. Estos no llegan a darse cuenta que hay un verdadero ejército de engañadores que están introduciendo en sus mentes falsas enseñanzas doctrinales. Estos espíritus mentirosos harán lo posible por convencer con sus mentiras a todos aquellos que tengan a su cargo transmitir la doctrina a otros, tratando de entremezclar sus “enseñanzas” con verdad o, por lo menos, con parte de ella, de manera que lo falso quede más disimulado y sea aceptado más fácilmente.

Cada creyente debe probar a los maestros tomando como base la Palabra de Dios y su actitud hacia la cruz expiatoria de Cristo y otras verdades fundamentales del evangelio. No debe cometer el error de juzgar la enseñanza por el carácter del maestro, puesto que los hombres buenos pueden ser engañados y estos son, precisamente, los que usa Satanás para introducir sus mentiras bajo la apariencia de verdad.

La manera como los espíritus falsos se las ingenian para enseñar sus falsas doctrinas está expuesta en los escritos de Pablo. El apóstol afirma que ellos dicen sus mentiras en “hipocresía”, esto es, diciendo mentiras como si fueran verdades.

El efecto de esta obra según las escrituras, es la …cauterización de la conciencia. Por ejemplo: si un hombre acepta las enseñanzas de los espíritus malignos como si fueran genuinamente divinas y por el hecho de serle presentada en forma sobrenatural la obedece y la sigue, su conciencia se paraliza volviéndose pasiva.

Esta persona hará las cosas bajo la influencia de una “revelación” sobrenatural, mientras que si tuviera su conciencia en condiciones normales condenaría y rechazaría las falsas doctrinas que lo han llevado a actuar de esa manera.

El dar lugar o ceder terreno a estos espíritus por escucharles y obedecerles aceptando sus pensamientos errados en cuanto a la presencia de Dios y el amor divino tiene como consecuencia entregarse al poder de los espíritus mentirosos.

Ellos se preocuparán de introducir sus mentiras hablando hipocresía entremezclada con enseñanzas en cuanto a la santidad, de manera que los “creyentes” sean engañados acerca del pecado de ellos mismos y de las demás verdades conectadas con la vida espiritual.

Dado que la experiencia de muchos creyentes en cuanto al diablo se resume a conocerlo como el tentador o el acusador, no tienen ninguna noción de las profundidades de maldad que encierran el enemigo y sus huestes. Por lo tanto piensan que no se atreverán a usar las escrituras, mientras que sabemos que serían capaces de usar y distorsionar la Biblia entera para engañar a una sola alma.

Solamente la verdad puede echar fuera las doctrinas engañosas de los espíritus de Satanás, y al decir la verdad nos referimos a la verdad de Dios y no a la que el hombre cree que se desprende de sus puntos de vista.

Esta verdad está sujeta a todos los principios y leyes de Dios. Las “doctrinas de demonios” consisten simplemente en aquello que el hombre piensa o “cree” como el producto de las sugerencias introducidas en su mente por los espíritus engañadores.

Todo “pensamiento” o “creencia” pertenece a uno de dos reinos: el reino de la verdad o el reino de la mentira, cada uno de los cuales tiene su origen en Dios o en Satanás respectivamente. Toda la verdad viene de Dios y es totalmente contraria a la “verdad” de Satanás. Aún los “pensamientos” que se originan aparentemente en la propia mente del hombre vienen de una de estas dos fuentes. Aquí es donde la mente es oscurecida por Satanás.

(2 Corintios 4: 4)= En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Esto es lo que ocurre en esas mentes oscurecidas por Satanás y, por ende, tierra fértil para cualquier falsa “enseñanza”. Lo contrario es una mente renovada por Dios y por lo tanto atenta a todo lo que no provenga de Él.

(Efesios 4: 23)= Y renovaos en el espíritu de vuestra mente.

Las enseñanzas que tienen su origen en los falsos espíritus se distinguen por algunas características muy singulares. Será bueno delinearlas con el fin de que cada siervo de Dios lo tenga bien en claro y presente. ¿Qué hacen los espíritus engañadores con la enseñanza? Tres cosas básicas.

1)= Disminuyen la autoridad de las Escrituras.

2)= Distorsionan la enseñanza de las Escrituras.

3)= Añaden a las Escrituras pensamientos de hombres.

Será muy bueno para tu salud espiritual el recordar si has visto en algún sitio no demasiado lejano de ti algunas de estas cosas. Sin embargo, la prueba para todo pensamiento y creencia está, por lo tanto, en armonía con estas dos cosas:

1)= Las Escrituras en plenitud de la verdad de su contenido.

2)= La actitud hacia la cruz y el pecado.

Dentro del mundo cristiano se pueden citar algunas doctrinas que no adjetivaremos por simple respeto humano, puestas a prueba por estos dos principios primarios: Ciencia Cristiana – Teosofía – Espiritismo – Nueva Teología. (Estos cuatro sectores tienen un común denominador: niegan el pecado, el Salvador y la cruz.

En el mundo no cristiano hay, - entre otros muy difundidos -, dos grupos que tampoco pasan la prueba: Mahometanismo, Confucionismo, Budismo, etc. Niegan el pecado, el Salvador, apoyan una religión “moral” en la que el hombre es su propio salvador.

Idolatría como culto a los demonios – No hay conocimiento del Salvador ni de su sacrificio en el Calvario, sino de poderes malignos en los cuales tienen relaciones.

(Mateo 24: 24)= Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuera posible, aún a los escogidos.

(2 Tesalonicenses 2: 9)= Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos.

(Apocalipsis 13: 13)= También hace grandes señales, de tal manera que aún hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.

No nos podemos confiar en vidas rectas o buenas como todo concepto.

(2 Corintios 11: 13-15)= Porque estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

El conocimiento de la verdad es la primera salvaguarda contra el engaño. Los escogidos deben conocer y aprender a “probar” los espíritus hasta que sepan con certeza lo que corresponde a Dios y a Satanás.

(Mateo 13: 27)= Y entonces enviará sus ángeles, y juntará a sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

Aquellos que solamente descansan en el poder de Dios y no prestan atención a los medios que Él ha provisto para escapar al engaño, pueden ser atrapados en las redes del enemigo.

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