Tiempo de Victoria
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El Sobre de los Diezmos

A mí ya no me cabe ninguna duda. El tema de los diezmos y ofrendas es, hoy por hoy, no ya controversial o polémico, sino sencillamente espinoso. Porque por una parte vemos los tremendos y aberrantes abusos que vemos, y por otro la clásica y antigua avaricia de siempre.

Este trabajo que Vicente Mercado Santamaría ha realizado para el grupo de Cristianos en Acción, no creo que termine con las discusiones, las polémicas y hasta las profundas enemistades, pero le otorga una visión desde un ángulo no usual que convendrá sumar a lo ya leído y conocido.

Como de costumbre, le incluiremos estos comentarios nuestros con la finalidad de ampliar los criterios expuestos y también de sentar una vez más una posición que no pertenece a los intereses personales de un hombre o una organización, sino al ajuste más prolijo a la palabra de Dios.

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(Santiago 2: 1)= “Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.

(2) Porque si en vuestra congregación entra un hombre con anillo de oro y con ropa espléndida, y también entra un pobre con vestido andrajoso, (3)  y miráis con agrado al que trae la ropa espléndida y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado; (4) ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?

(5) Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?

(6) Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos mismos que os arrastran a los tribunales?

En estos días de afán por el enriquecimiento y la prosperidad material en muchas iglesias, que nos dan hasta las fórmulas matemáticas para la rápida opulencia y el éxito, con “pactos de dinero con Dios” que producen el ciento por uno o con “siembras” de lo inimaginable, no solo de dinero, sino de relojes, carros y zapatos.

 Leía hoy en un foro cristiano las siguientes opiniones sobre el diezmo, las cuales me parecieron interesantes e importantes para traerlas a consideración de todos. Este tema, directamente no tiene que ver con el nuevo evangelio-lotería, pues el diezmo no se debe dar como otra fórmula de las anteriormente mencionadas, sino con el ánimo del profeta Habacuc.

Está muy ocurrente denominarlo como “evangelio-lotería”, ya que en muchos casos que he visto parecería tener esas connotaciones. Yo le agregaría, además, el evangelio-plan-canje, donde el que da no solamente pretende hacer canjes con Dios, sino también con el pastor.

Yo, Señor, cumplo y te traigo todos mis diezmos, pero ahora me quedo a la espera de que verdaderamente me lo multipliques, ya que esa es tu promesa. Si lo haces, seguiré diezmando puntualmente… Pregunto. ¿Y si no lo hace? ¿Quién manipula a quien?

Pastor, necesito que venga a orar por mí, por mi esposa, por mis hijos, por mi casa, por mi perro y mi gato. No ponga esa cara, estoy diezmando puntualmente y jamás le pregunto adonde va ese dinero. Su obligación es atender mis necesidades. Plan-canje.  Me das, te doy.

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 Aunque la higuera no florezca y no haya vacas en los corrales, pero hay inquietudes y opiniones que muchas veces los hermanos se cohíben y se abstienen de expresarlas delante de sus pastores.  Aclarando que no son opiniones del suscrito ni necesariamente coincido con ellas, como también que por razones de espacio solo se transcribió lo que consideramos más importante y pertinente.

  (También aclaramos que estamos en capacidad, en caso de necesidad y por solicitud privada, de suministrar la reservada dirección o nombre del mencionado foro y su tema de discusión).- Comienza el tema, preguntando un hermano:

 ¿Por qué se debe poner el nombre en el sobre del diezmo? Eso siempre me indignó y por eso nunca puse mi nombre. El que tiene que saber cuanto diezmo es el Señor, no los hombres.

Es total y absolutamente atendible y justo el reclamo de este hermano. Aún en contra de todos los argumentos que luego puedan darse, lo cierto es que la razón fundamental del diezmo, es un compromiso con el Señor y no con los hombres que pueden “decir” representarlo.

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-          Le contesta una pastora en el mismo foro:

 Los que contabilizan la ofrenda tienen una hoja donde deben colocar por separado la cantidad de diezmos y sus respectivos diezmadores; y en otro encasillado la cantidad de ofrendas.

De hecho hay iglesias que para escoger su liderato, un requisito / cualidad / característica de las cosas que toman en consideración es que la persona sea obediente y responsable en sus diezmos y ofrendas (claro esta, entre muchas otras cosas)

Deberé pedirle humildemente mis disculpas a esta pastora que no tengo el privilegio de conocer. Es más que obvio que su respuesta tiene que ver con la normativa de las organizaciones evangélicas y debe contar con el consenso de la mayor parte de sus consiervos.

Sin embargo, ese no es obstáculo para que su respuesta suene casi descabellada y totalmente apartada de lo que Dios mismo sugiere en su palabra. Y mucho más si a un líder va a levantarlo Él mismo y no las juntas humanas.

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- Continúa el hermano:

 ¿Pues no seria suficiente tener un registro contable denominado "Ingresos por diezmos"? ¿Acaso el fisco pregunta por los nombres de los diezmadores? Creo que eso es un asunto entre Dios y el hombre.

Desgraciadamente ese requisito que mencionas ha llevado en muchos casos a que se les otorgue preferencia a hermanos que diezman mucha cantidad de dinero, que sin embargo eran unos inmorales de primera.

No se equivoca en lo más mínimo y ni siquiera hace uso de exageración. A esto que este hermano da como probabilidad, yo he tenido oportunidad de verlo materializado. Y no en una congregación al azar, sino en varias, con distintos matices.

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Sabiendo el nombre de los diezmadores, el pastor se puede ver llevado a no disciplinar a alguien que diezma mucho.

También he podido saber de hechos como el aquí sugerido. La disciplina, por ejemplo, por fornicación, para una parejita de novios provenientes de familias de bajos recursos económicos, tiende a no ser similar, por ejemplo, a la que involucra a la hija de una familia muy acaudalada que diezma proporcionalmente.

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- Contesta la pastora:

Así es, sin embargo, para los Pastores conforme al corazón de Dios, solo lo hacen para saber si el líder que van a escoger para trabajar, es obediente y ejemplo a otros en todas las áreas.

Segundo error pastoral. Un pastor conforme al corazón de Dios, no evalúa este tipo de cosas para levantar a un líder. Un pastor conforme al corazón de Dios le consultará a Él en oración y ayuno a quien debe levantar.

Y la respuesta del Señor, para un pastor conforme al corazón de Dios, será inapelable, tanto si se trata de alguien que diezma con generosidad y puntualidad como si es otra persona que aún no ha entendido ni mecanizado totalmente este punto.

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Se que tristemente han sucedido casos como el que expones, pero es una minoría. Un Pastor conforme al corazón de Dios no hará tal cosa.

Aquí discrepo con la pastora en cuanto al enfoque. Yo personalmente, y estimo que muchos de los que hoy están leyendo esto, pueden atestiguar fehacientemente y sin resentimientos ni revanchas, que no se trata de una minoría, sino todo lo contrario.

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- Contesta otro pastor:

 El que es fiel en diezmos y ofrendas NO TIENE NINGUN PROBLEMA en poner su nombre en el sobre, ya que sabe que esto ayuda en los registros de la Iglesia.

Y definitivamente No es pecado, si lo pones o no. Ni tampoco es una obligación. Quizá también dependa del tipo de administración de la Iglesia.

Lo primero que dice este pastor, es absolutamente cierto. Yo he diezmado toda mi vida y jamás me preocupé si figuraba mi nombre o no, ya que los hombres que pudieran tener en cuenta eso, a mí me tenía sin cuidado.

No coincido en que no es una obligación. He sido miembro de iglesias conservadoras donde a esto se lo trata con mucho cuidado, y sin embargo el nombre y apellido (Además de dirección y teléfono), era absolutamente obligatorio.

En cuanto a la calidad de pecado que eso pueda tener, no tiene que ver, naturalmente, con si se coloca tu nombre o no. Tiene que ver con la calidad de corazón que ostenta aquel que diezma y aquel que recibe ese diezmo. Dios ve a los dos y evalúa conforme a sus corazones, no a sus nombres y datos personales. Pero en ambos casos, no sólo en el “diezmador”.

Y en cuanto al tipo de administración que pueda tener la iglesia, eso es cierto. Lo que no significa que esté bien. Hay una congregación, aquí en mi ciudad, que contempla en su administración doméstica, el pasar a retirar los diezmos por los domicilios de los diezmadores, así como controlar con sus recibos de sueldos que la cantidad  que diezman sea la correcta.

Dicen que eso se hace para “proteger” a la gente de cometer pecado de avaricia. ¿La verdad? No les creo un milímetro…Podrá ser una cuestión de administración interna, según esta opinión pastoral, pero para mí, no es más que un tremendo espíritu de control y manipulación.

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- Interviene otro hermano:

Yo entiendo la inquietud de L:   Probablemente habrá algunos que diezman con el afán de "destacarse" como lo hicieron Ananías y Safira y otros al estilo farisaico (los que tocaban trompetas cuando daban y diezmaban, según Mateo 6: 12). 

El anonimato en cambio, es para muchos una forma de diezmar sin ese afán (pendiente de la opinión de los recolectores y del pastor) 

(Mateo 6: 2)= Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

(3) Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, (4) para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Esto sería, en una gran medida, lo correcto, lo que debería incentivarse, proponerse y aconsejarse desde el liderazgo. Sin embargo, estoy en condiciones (Y estoy seguro que muchos de ustedes que hoy leen esto también) de asegurarte que normalmente es a la inversa.

Se establece con los diezmos y las ofrendas una especie de competencia. No me asombra porque también se lo hace para con los diferentes ministerios. Pero la vida de fe no es una vida de competencia sino una vida de complemento.

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- Dice un cuarto hermano:

Bueno, yo en lo personal conocí un caso extremo, porque asistía a una iglesia, donde colocaban un anuncio en la parte trasera de la iglesia; y este anuncio mencionaba a todos los que no diezmaban exponiéndolos a las críticas de la congregación.

Lo que sí esta mal (abominable), es que se evidencien (y se humillen) a las personas por no diezmar. (Aunque el escarnio funcionaba, ya que al siguiente mes esa persona ya no aparecía en la lista negra)

A esto, tal como se lo comenta aquí, gracias a Dios, no lo he visto. Pero sí he sido testigo de ciertas marginaciones y discriminaciones personales y hasta familiares por causa de la calidad de los diezmos de las mismas.

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- Termina dando su opinión otra hermana:

Este tema me gusta y me asusta, por lo que pasa a quien llega a una iglesia cristiana por primera vez y se pregunte por todo ese rollo de los diezmos.

Y termina comentando este suscrito:

¿Debería la iglesia pedir o recibir diezmos de quienes no forman parte de sus miembros o de su cuerpo de líderes y servidores?

¿Es justo que no se le brinde participación de membresía a quienes llevan una carga por el sostenimiento económico de la iglesia?

Pregunto esto, porque en una ocasión escuché a una respetable pastora decir alegre que “Dios le estaba enviando cuervos a su iglesia”, refiriéndose a personas recién llegadas que le daban mantenimiento a ella y a su congregación, aún siendo detestables (impuros) y extraños “cuervos” consentidos, no considerados miembros, pero retenidos por ser útiles.  

 Triste utilitarismo.   Las almas valen para Dios, sean o no sean útiles a nuestras conveniencias terrenales.

Dios les continúe bendiciendo.   

Vicente Mercado Santamaría.

Cristianos en Acción

Contendiendo ardientemente por la fe (Judas 3)

cristianos.en.accion.hoy@hotmail.com, viramers@hotmail.com 
Barranquilla, Colombia

Creo que el tema se expone con la suficiente claridad como para que nadie se llame a engaño, que nadie entienda mal y que nadie se confunda por términos o conceptos. Sin embargo, se deja en el aire una pregunta final que puede tener tantas respuestas como tesis y posiciones haya sobre el tema, pero que para mí tiene la claridad de  palabra de Dios escrita.

El diezmo pertenece, - Esto es cierto – a la antigua ley. Por tanto, nadie puede obligar a nadie a diezmar, ya que la ley caducó y ahora impera la era de la Gracia. Sin embargo, en el pasaje de Malaquías, a continuación de la imposición, viene la promesa. Y las promesas no han caducado.

Así que sería muy bueno y conveniente para tu salud económica que decidas (Por tu propia voluntad y sin imposiciones ni manipulaciones) seguir dándole a Dios lo que legalmente le pertenece, que es ese porcentaje mínimo de tu prosperidad.

No porque haya una ley que te obligue a hacerlo, sino porque haciéndolo, activas la promesa anexa, que es de sobreabundancia. No por canje, no por negocio, no por: “yo te doy si tú me das mucho más”, sino por obediencia voluntaria, que es la única que ha quedado en pie.

El otro asunto es adonde diezmar. A este dilema lo tienen el ochenta por ciento de los cristianos. La Biblia es clara: dice que debes llevar tus diezmos al Alfolí, esto es. El lugar en el que se encuentra tu alimento. Presta atención adonde te alimentas y allí es donde diezmarás. (Puedes leer nuestro estudio “¿Adonde Está tu Alfolí?”, Nº 42 de “Crecimiento”)

Por tanto, esto responde la primera de las dos preguntas finales del trabajo de Vicente Mercado. Se puede diezmar adonde la persona lo decida conforme a lo que el Señor haya puesto en su corazón. Cualquier otra cosa, lamentablemente, es un tipo de manipulación o imposición humanas.

En cuanto a la segunda pregunta, conforme a lo que aquí estamos enseñando y predicando, el sostenimiento de la iglesia lo dirige el mismo Señor, abriendo y cerrando puertas. Claro que no habrá que confundir sostenimiento de La Iglesia con sostenimiento de una congregación zonal de una denominación nacional. Eso es otra cosa y Dios jamás lo pensó así.

De todos modos y pese a que este tema no va a agotarse ni por este ni por mil artículos más, porque está comprometida la avaricia y la generosidad de las personas, nada menos, lo publicamos porque entendemos que en gran medida confirma lo que aquí hemos dicho en más de un trabajo.

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