08/11/2005
2 Corintios 10: 2-3 = Les ruego que cuando vaya no tenga que ser tan atrevido como me he propuesto ser con algunos que opinan que vivimos según criterios meramente humanos, pues aunque vivimos en el mundo, no libramos batallas como lo hace el mundo.
Pablo, - Quiero que lo entiendas bien -, tenía una lucha permanente con el “qué dirán” de la iglesia legalista a la cual de alguna manera intentaba servir sirviendo a Jesucristo. Esa iglesia, que decía estar dirigida por Dios y, por tanto, no podía desconocer ni ignorar a su Hijo, tenía sus propias reglas rituales y costumbristas, y cuando alguien se les salía de ese molde, enseguida lo rotulaban como “mundano”. ¿No te suena a algo parecido a estos días en una enorme serie de cosas? ¡Ni te imaginas lo que me ha costado hacer entender a cristianos antiguos, ortodoxos y tradicionales que una emisora de radio es neutra, que tanto puede ser usada por el diablo para pervertir como por el Espíritu Santo para bendecir. En suma: que nada es impuro en sí mismo.