09/11/2005
Eclesiastés 1: 1-2 = Estas son las palabras del Maestro, hijo de David, rey en Jerusalén. Lo más absurdo de lo absurdo, - dice el Maestro -, lo más absurdo de lo absurdo, ¡Todo es un absurdo!
Piensa ahora en algo que sea bien absurdo. ¿Lo tienes? Pues ahora entiende que, a eso que estás pensando como total y absolutamente absurdo, es sencillamente absurdo. ¿Qué significa todo este juego de palabras? ¿Tiene alguna explicación o se trata apenas de jugar con las expresiones para arribar a conclusiones filosóficas? Compáralo con la teoría de la relatividad. Alguien dijo que todo era relativo y fue duramente juzgado, sentenciado y casi ejecutado por la ortodoxia. Sin embargo, lo único que puede desmentírsele a es persona es que no es tan real que todo sea relativo porque eso, precisamente, también lo es. Aquí se habla de que no es lógico es absurdo. Y la fe, por ejemplo, si es certeza de lo que se espera y convicción de lo que no se ve, no puede razonarse, por lo tanto no es lógica. Y si la fe no es lógica y es ilógica, ¿Qué termina siendo? Pues…¡Un absurdo!