07/06/2012
1 Juan 5: 1-2 = Todo el que cree que Jesús es el Cristo, ha nacido de Dios, y todo el que ama al padre, ama también a sus hijos. Así, cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos, sabemos que amamos a los hijos de Dios.
Esto es más que cierto y mucho más que válido, doy fe de ello. Conozco a hermanos en Cristo, genuinos y verdaderos hermanos, con los cuales suelen pasar meses, (Y en algunos casos hasta años) sin vernos personalmente y, de momento que nos reunimos, nos estamos hablando y considerando de manera inmediata como si nuestro último encuentro hubiese sido ayer. Eso sucede no porque vayamos a un mismo templo, los mismos días, nos sentemos en un mismo banco y hasta vengamos en un mismo bus a la reunión. Eso pasa porque estamos en un mismo Espíritu, (Así, con mayúsculas, porque de ese Espíritu se trata), y en un mismo sentir para todo lo que signifique iglesia. Y porque eso no tiene nada que ver con actividades estructurales sino en oración de guerra apuntada a respaldar y ser respaldados en la pelea cotidiana de esa buena batalla de la que Pablo habla en sus cartas.