11/08/2012
Hechos 3: 16 = Por la fe en el nombre de Jesús, él ha restablecido a este hombre a quien ustedes ven y conocen. Esta fe que viene por medio de Jesús lo ha sanado por completo, como les consta a ustedes.
Pedro y Juan terminan de sanar a un mendigo paralítico que, por años, formaba parte del decorado ambiental del ingreso al templo. Un hombre al que pocos le prestaban atención, como no fuera arrojarle de vez en cuando alguna moneda para su sostén. La gente que ha sido testigo del milagro, lo primero que hace es puntual y exactamente lo mismo que nosotros hemos solido hacer en más de una oportunidad: cargarle los lauros, la gloria, el poder y la responsabilidad al hombre que ha actuado de mediador. A diferencia de estos, que normalmente suelen aceptar esto y aprovecharlo en su beneficio “ministerial” con promociones incluidas, Pedro y Juan hacen un discurso donde explican esa sanidad desde el único punto que se puede y debe explicar; desde Jesucristo. La pregunta, es: ¿Habrán creído todos esos esta explicación o, al igual que en estos tiempos, habrán puesto rostro de comprensión pero habrán optado por seguir al líder que produjo la sanidad?