18/08/2012
Gálatas 4: 12-14 = Hermanos, yo me he identificado con ustedes. Les suplico que ahora se identifiquen conmigo. No es que me hayan ofendido en algo. Como bien saben, la primera vez que les prediqué el evangelio fue debido a una enfermedad, y aunque esta fue una prueba para ustedes, no me trataron con desprecio ni desdén. Al contrario, me recibieron como a un ángel de Dios, como si se tratara de Cristo Jesús.
Curioso es este texto. Cuando lo estaba leyendo con la finalidad de comentarlo, era como si por primera vez hubiera visto eso al final de: “me recibieron como a un ángel de Dios, como si se tratara de Cristo Jesús”. ¿Te das cuenta que ya en aquellos tiempos, y en este caso esta buena gente de Galacia, ya se comportaban cómo se comportan hoy miles y miles de cristianos respecto a ciertas figuras estelares de la predicación del evangelio? Pablo no se molesta por ello, de hecho, ningún hombre normal podría hacerlo. Pero les puntualiza que a él le agradaría mucho más que toda esa manifestación de admiración, cariño, respeto o lo que fuera, que ellos se identificaran con él. E identificarse significa ni más ni menos que vivir como él vive, creer como él cree y confiar como él confía. Hoy sigue vigente eso.