Porque, si bien los cristianos, con las diferencias del caso, tenemos cierta información globalizada respecto a las cosas fundamentales, lo de los últimos tiempos, es un tema que todavía no ha sido develado ni revelado de forma que nos satisfaga y nos deje con la certeza de conocerlo.
¿Cuándo son esos postreros tiempos? ¿Cuándo llegan y con que señales? ¿Cómo debemos interpretarlo? ¿Es algo literal, geográfico e histórico o tiene una tipología simbólica que difiere a todo lo que hemos enseñado y aprendido.
Espero no sumar confusión a la ya existente ni abrir más rutas de errores que nos introduzcan en las garras satánicas ávidas de hacernos perder el tiempo merced a la infinita cantidad de engaños que hemos asumido como Palabra de Dios.
De allí que, para comenzar por donde se debe, si es que deseamos elaborar un estudio completo, profundo y con apuntes concretos, en primer lugar deberemos recalar en un diccionario común de la Real Academia española, para ver que cosa o que cosas llevan el calificativo de Tiempo.