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- Producción Nro 12 -

Los Siervos del Tiempo Postrero

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Tiempo de Apostasía

Y, finalmente, llegamos al último texto que disponemos respecto a este repaso relacionado con los últimos tiempos. Y tal como si fuera algo que Dios mismo ha elaborado para alimento, crecimiento, maduración y certeza de sus hijos, se refiere a lo que indefectiblemente debe aparecer si es verdad que estamos arribando a esos tiempos finales: la apostasía.

Ya te comenté más arriba respecto a lo que, según los conceptos bíblicos, significa la apostasía. Será interesante, también, ver lo que interpreta la sociedad secular respecto a ella. Convengamos en que, primordialmente, cuando lo relaciona con la religión, siempre lo hace desde la óptica del catolicismo romano, ya que es desde los países donde ese credo tiene alta presencia, de donde salen esta clase de análisis.

La conocida enciclopedia de Wikipedia, dice que la Apostasía es la renuncia o abjuración de una determinada fe, así como la salida o abandono irregular de una orden religiosa o sacerdotal. También puede hacer referencia al clérigo que prescinde usualmente de su condición, incumpliendo así sus obligaciones clericales. Y, de modo más general, abandonar un partido para entrar en otro, o cambiar de opinión o doctrina.

En este sentido observamos una línea general de significado en todas las acepciones. Frente a la herejía, la apostasía supone un abandono o negación total de la doctrina original. Es decir, en lugar de negar un dogma o idea determinada se niega la doctrina completa.

Por otro lado, mientras que el apóstata o el hereje niegan o modifican la doctrina, el pagano es aquel que nunca ha pertenecido formalmente a dicho conjunto doctrinal o a las instituciones que lo representan.

Hoy en día, la apostasía consiste en ejercer el derecho a constar como apóstata o incluso a eliminar todo registro de pertenencia a un determinado grupo de creyentes. Algunas personas lo realizan como rechazo a la Iglesia y su doctrina o como paso congruente con su ateísmo personal o con su cambio de denominación religiosa.

La palabra tiene su origen en dos términos griegos: APO, "fuera de" y STASIS, "colocarse". Por tanto parece no haber sufrido grandes cambios en su significado desde su nacimiento. Solo queda, por consiguiente, analizar el uso de la palabra en los distintos contextos.

Sin embargo, personalmente me quedo con lo que la misma Biblia me dice. Porque ella está totalmente alejada de los credos religiosos existentes, contiene los conceptos emanados de la Palabra de Dios, con la que no siempre coinciden esos credos.

Y este pasaje que voy a reproducir y escudriñar en parte, contiene elementos suficientes como para que, si hasta este momento de este trabajo aún no estás convencido /a de que últimos tiempos significa este tiempo, puedas verlo con total claridad.

Aquí, se usa en el original una palabra que no habíamos visto en el resto de lo reproducido: JUSTERON. Y su significado tiene que ver con “más tardíamente”, “A la larga”, “Postrero”, “Fin” y “Finalmente”.

(1 Timoteo 4: 1)= Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; (2) por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, (3) prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.

Es bastante frecuente y habitual que en nuestras iglesias se hable de lo que sucederá en los últimos tiempos. Y tal como si fuera algo que Dios mismo ha elaborado para alimento, crecimiento, maduración y certeza de sus hijos, se refiere a lo que indefectiblemente debe aparecer si es verdad que estamos arribando a esos tiempos finales: la apostasía.

Esta es una palabra sobre la que casi nadie habla, sobre la que muy pocos enseñan y  una gran mayoría ignora, omite u olvida. Es como si en los últimos tiempos, tú renunciaras a tu fe en Jesucristo con la que has vivido toda tu vida y la reemplazaras por artilugios humanos.

Es indudable que no podemos irnos demasiado lejos a buscar posibilidades de apostasía en este tiempo. ¿No has observado, directa o indirectamente, a un sinfín de prestigiosos líderes que de un momento para el otro parecerían renunciar a lo que ellos mismos han predicado por años, y volcarse a prácticas o pensamientos que en modo alguno tienen que ver con la cruz?

Tú ya sabes muy bien que yo soy partidario de la confrontación porque eso es, exactamente, lo que mi Señor Jesucristo hizo durante su ministerio terrenal. Y no entro ni en crítica ni murmuración porque no apunto a la sentencia de un nombre y un apellido eventual, sino a la confrontación franca con un sistema babilónico de la religión que está llevando a la apostasía a miles y miles.

Sin ir muy lejos, no será ninguna novedad para ti que, basándose muy antojadizamente en lo escrito en el libro de Joel, la mayor parte de las iglesias relacionen a los últimos tiempos con una etapa de tremendo avivamiento, cosa que no es falsa, pero que está muy claro que llegará recién después que haya aparecido y hecho estragos la apostasía.

Y este pasaje que terminas de leer, contiene elementos suficientes como para que, si hasta este momento de este trabajo aún no estabas convencido /a de que últimos tiempos significa este tiempo, puedas verlo con total claridad.

No hay posibilidades de diferentes interpretaciones. No existe el menor espacio para desarrollar lo aprendido en hermenéutica. No hay oxígeno para que pueda respirar lo plasmado por un comentarista de prestigio. La realidad nos dice que no es un ser humano llamado Pablo el que se lo está diciendo a otro ser humano llamado Timoteo: es el Espíritu Santo.

Y dice el Espíritu que algunos apostatarán de la fe. ¿Por qué razón? Por haber prestado sus oídos a espíritus engañadores dejando de lado lo que habían aprendido desde el evangelio genuino. ¿Y adonde se supone que esta gente, cristiana, miembro activo de una iglesia, naturalmente, habrá oído a esos espíritus engañadores? ¿Quizás en la calle, en alguna plaza, en la estación del metro?

Dice también que serán víctimas de la horrible confusión de haber adherido a doctrinas de demonios. ¿Puedes imaginar que alguien, medianamente creyente, escuche en un teatro, un cine, un centro comercial o un estadio de fútbol esas doctrinas de demonios y se las crea? No. Imposible. Sólo habrá de creerlas si provienen del mismo sitio en que se encuentran los espíritus engañadores: los púlpitos de una congregación supuestamente cristiana.

¿Y quienes serán los que utilicen esos púlpitos para tamaña blasfemia y se conviertan así en los gestores de las doctrinas de demonios? Gente hipócrita, simuladora, mentirosa, con apariencia de santidad y sin ninguna clase de conciencia que les posibilite arrepentirse de su pecado. ¿Has visto algo parecido a esto en estos últimos tiempos, ya sea lejos, medianamente cerca o muy cerca de ti?

Y concluye hablando de la prohibición de casarse y abstenerse de ciertos alimentos. Convengamos en que, los que hemos salido de religiones oficiales, paganas y ritualistas, sabemos bien de qué se está hablando en los grandes rasgos. Pero también convengamos en que, en muchas de nuestras iglesias cristianas se llega a sugerir lo mismo aunque con otras características.

¿O no existen lugares, todavía, que en el nombre del Dios de amor, se prohíbe comer determinadas comidas por considerarlas impuras, a la luz de lo que dice la antigua Ley, menospreciando la calidad de una gracia conseguida en la cruz?

¿No existen, asimismo, otros tantos sitios, (Quizás más aún), en los que si no es aprobado por el pastor, un noviazgo, por sobrio, sincero, genuino y robusto que sea, no tiene permiso oficial para convertirse en matrimonio?

Pregunto: ¿Crees que está muy alejado lo que Pablo, guiado por el Espíritu Santo, le advierte a Timoteo o, por el contrario, es como si estuvieras leyendo el periódico de hoy? ¿No has visto nunca, o te has enterado por terceros, o te han relatado otros hermanos, que estén sucediendo cosas así en el planeta con lo que aún llamamos “el pueblo de Dios”?

He descubierto algo en estos últimos años. La confirmación de que, en efecto, Internet, la Web, está llena de basura. Basura esotérica, ocultista, orientalista, pornográfica y pecaminosa. Pero también he descubierto que, si buscas con cuidado, también hallarás algunas verdades instaladas en páginas anónimas, humildes, sin aspavientos evangélicos ni fotografías de ministros y ministras luciendo ropa de alta calidad y sonrisas de políticos en campaña.

Te sugiero que ores dando gracias a Dios por el avivamiento que en algún momento va a venir sobre toda carne y sobre toda la tierra, pero por el momento prepárate para preservarte de la apostasía, que es el signo de este tiempo y el factor que puede llevarte adonde no querías ir, por el simple hecho de suponer que las mayorías no se equivocan y siempre tienen razón.

Jesús demostró durante su ministerio que las multitudes solamente significaban eso; grandes concentraciones humanas, pero no necesariamente grandes movimientos espirituales. Las muchedumbres, entonces, se apiñaban a su alrededor por los mismos motivos que hoy llenan iglesias y estadios: sus necesidades almáticas y corporales.

Cuando Él pensó en obedecer a su Padre para armar ese movimiento, sólo llamó a doce. Y también pudo demostrar que esas grandes muchedumbres que sólo se acercaban a Él por los milagros, sanidades y liberaciones, en el final de esta historia, sólo significaron eso: mucha gente equivocada. Y no está en mí conocer si salva o perdida, pero permíteme, al menos, el beneficio de dudarlo.

Eso es vivir los últimos tiempos, o postreros tiempos, o últimos días. Comprobar como, día a día, Babilonia va quedando cada vez más expuesta y tambaleante. Un día no muy lejano va a caer y es nuestra oración que no arrastre a hermanos genuinos con temor a hombres, y que el remanente santo no se convierta en dueño de la iglesia estructural sino en verdaderos ministros competentes.

(Verso 4)= Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; (5) porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

El significado literal de este texto tiene que ver con esclarecer que absolutamente todo lo que Dios ha creado ha sido hecho para nutrir y traer salud a los seres humanos, y es bueno para tal propósito, y ha de ser recibido con acción de gracias.

Está muy lejos, entonces, de ser un mero acto simbólico y rutinario el de orar o meditar en la Palabra de Dios antes de comer, sino en la fe auténtica y creyendo verdaderamente que Dios santificará los alimentos que ingerimos.

Esto también tiene una connotación de tono guerrero, ya que en muchos casos, ciertas empresas dedicadas a la fabricación, elaboración o venta de productos comestibles, con la finalidad de aumentar sus ingresos o asegurar su prosperidad, suelen establecer pactos satánicos, ligando de este modo ese producto a los demonios, cos que seguirá en pie mientras no se reclame la santificación aludida.

Esto no significa, claro está, y tal como lo habrás podido ver mil veces en mil casas de creyentes, que se haga de esa oración de santificación de alimentos, una apología donde se desee orar por todo el planeta y los misioneros de África, Asia y Oceanía. Es una breve oración, concreta y específica.

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