(Verso 6)= Si esto (Esto que termino de mostrarte) enseñas a los hermanos, (O sea: a ti y a todos los que tomen contacto con este trabajo), serás buen ministro de Jesucristo, (Pero…¿Cómo? ¿No tenía que estar ordenado por la Asociación de las Asociaciones Asociadas?), nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. (Entonces, ¿La buena doctrina es la que está en la Biblia, la que siempre estuvo allí, y que tantos pseudo ministros se encargaron de tergiversar y transformar en doctrinas denominacionales?)
(7) Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad.
Veamos: ¿Qué cosa es una fábula? El diccionario dice, entra otras acepciones que no hacen al tema, que una fábula es un breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención didáctica frecuentemente manifestada en una moraleja final, y en el que pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados.
¿No te suena algo parecido a muchos de los mensajes que has oído últimamente? Texto bíblico, preferentemente del Antiguo Testamento para darle imagen de profundidad. Comparaciones de aquel tiempo con el actual y una moraleja final que, generalmente, te habla de la sujeción, del cumplimiento, del servicio y la ofrenda. ¿Y la Palabra de Dios revelada? Bien, gracias, pero aquí no existe.
Pero ten cuidado, porque no es el único significado que esta palabra muestra. El que te mencioné es uno de ellos y se le parece bastante, pero no es el único. La palabra Fábula tiene otras acepciones que, si las examinas sin que nadie te influya, quizás le encuentres otras similitudes a cosas que has visto y oído.
En las obras de ficción, la fábula es la trama argumental. También se denomina así a una relación falsa, mentirosa, de pura invención, carente de todo fundamento. Es, asimismo, una ficción artificiosa con que se encubre o disimula una verdad.
Fábula, también se traduce como el objeto de murmuración irrisoria o despreciativa, o el cuento o novela livianos y sin más fin que el de entretener o divertir a los lectores. ¿Estamos hablando de entretenimiento? Así es. ¿Y eso tiene algo que ver con lo que vemos en nuestros templos, hoy? No lo sé por tu lado, tú lo sabes.
En cuanto a la piedad, ya sabes lo que significaba, ¿Verdad Lisa y llanamente Espiritualidad. ¿Entonces, que está diciendo Juan aquí? Que la vida espiritual no es puro misticismo incoherente, sino una práctica consciente en la cual debemos ejercitarnos. Para eso está la iglesia, no para entretenerte con música rock, bailes acrobáticos o sensuales, oraciones armadas y repetidas y discursos humanistas.
(8) …porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, (¡Dios! ¿Cómo se te ocurre nadar en contra de la corriente de este tiempo? ¿No has visto que todos los canales de TV poseen su programa de gimnasia para las señoras excedidas en kilos?)…pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera.
Esto, podría decirte que es un pequeño obsequio del Ministerio Tiempo de Victoria para tu vida en este día de hoy. Día en el que, mediante la revelación clara a tu entendimiento, este texto te dice que basta ya de suponer que debes pasar esta vida terrena sufriendo horrores para poder ganar el derecho a ir al cielo de Dios cuando te mueras.
La religión católica apostólica romana, ha enseñado durante toda su existencia en los países donde ha tenido alta presencia en cantidad de personas en sus templos, que mientras más sufres ahora, más disfrutas después. Y déjame decirte que no es así, aunque muchas denominaciones evangélicas hayan adherido a este concepto.
Y no es así no porque lo diga yo, que el concierto de ministros cristianos no soy absolutamente nadie, aunque sí sé muy bien que lo soy en el mundo espiritual donde Dios rige la existencia. Lo dice la Biblia exactamente en este pasaje que acabas de leer y compartir conmigo.
Si lees con atención y aplicación, entendiendo lo que dice y no lo que tú supones que dice, podrás ver que Pablo le asegura a Timoteo que la vida espiritual es de sumo provecho, no sólo para la vida eterna venidera, sino para esta vida presente.
Por lo tanto, si hoy tus cosas no andan como a ti te gustaría que anden, tómalo como algo circunstancial, temporal y pasajero. Ni pienses por un instante que Dios ha dispuesto que sufras porque es la única manera que ganarás el cielo. Dios ha provisto todo para que tengas Vida Eterna, lo sabes, pero también para que tengas Vida Abundante. Y eso, mi amado hermano, hermana, es HOY y AHORA.
(Verso 9)= Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos, (10) que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.
(11) Esto manda y enseña.
¿Qué es una palabra fiel? Una palabra que, ocurra lo que ocurra, suceda lo que suceda, no traiciona jamás. Eso, exactamente, es la Palabra de Dios. Y no estoy hablando de textos bíblicos arrojados al azar, estoy hablando de la Palabra de Dios, que no es lo mismo.
Además, esta palabra es digna de ser recibida por todos. Algo digno es, por ejemplo alguien merecedor de algo. Es, también, algo correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo. Y además es algo de calidad aceptable.
Y cuando dice que todos pueden recibirla, está refiriéndose precisamente a eso: todos. La Biblia es el único libro que puede expresar ese que es uno de los cuatro términos de condición eterna: Todo, Nada, Siempre, Nunca. Ningún mortal puede hacerlo suyo, es eterno. ¿Dice Todo? Es Todo.
Y si ese “todo” significa todo, esto nos está diciendo que la Palabra de Dios es apta para ser recibida por cualquiera, de modo que nosotros cometemos un grueso error cuando dejamos de predicarle a alguien suponiendo que, ya sea por riqueza, intelecto o raza diferente, no la oirá. Nuestro deber es decir lo que conocemos. Y el que tiene oídos para oír, lo hará.
Eso sí, lo siguiente que podemos ver, es que cuando comenzamos a hacer esto, que es exactamente lo que Dios nos manda hacer, también empezamos a padecer algunas de las consecuencias de estar alineados en el ejército del cielo.
Es muy poco probable que Satanás les preste demasiada atención a ciertos líderes nominales que están al frente de pomposas organizaciones religiosas autodenominadas como “cristianas”. Él sí va a intentar perturbar y lo hará si tiene posibilidades, con aquellos que, aunque sea desde el total anonimato, comienzan a moverse en obediencia plena a lo que Dios quiere.
Por esa causa habla de sufrir oprobios. Un oprobio es una ignominia, una afrenta, una deshonra. En suma: algo que duele y mucho a nuestra estructura humana, carnal y egocéntrica. Jesús sufrió y padeció el peor de todos los oprobios, pero fue fuerte en su Padre que lo consolaba.
Nosotros deberemos hacer lo mismo, ya que ese oprobio, y en contra de lo que generalmente se enseña en nuestras iglesias, no vendrá del mundo secular, sino desde adentro de la misma iglesia y de parte del fariseismo moderno, encarnado en pastores y líderes de alto prestigio internacional, que creen que tener el derecho de proclamarse algo así como nuevos “papas evangélicos”.
Y luego nos advierte que, cuando sufrimos estas cosas, pero las soportamos en la certeza de que Dios es quien peleará nuestra batalla, es cuando somos más salvos que nunca, porque está muy bien aclarado que eso es posible, mayormente a los que creen. La pregunta implícita que surge aquí, entonces, es: ¿Y los que no creen?
El universalismo que enseña que en el final, todos seremos salvos porque Dios es bueno, es una mentira del diablo que lamentablemente tiene demasiados adeptos, pero que no es real. Porque si lo fuera, Jesús hubiera muerto inútilmente en la cruz.
Y en el último verso, una directiva de la cual podemos derivar decisiones que mejor encajen con nuestras formas si así lo deseamos, pero que en modo alguno podemos soslayar. Al menos, si deseamos ser hijos obedientes.
Porque no nos sugiere recetas ni métodos. Simplemente nos dice: Esto, tal cual lo has visto, sin modificar nada, sin añadir ni quitar, es lo que debemos enseñar. Pregunto: ¿Es lo que hemos estado haciendo? ¿Sí? ¡Gloria a Dios! ¿No? Comienza ya mismo, no queda demasiado tiempo, porque esto que estamos viviendo es parte de lo que la Biblia llama El tiempo postrero.