Ahora bien; la Biblia contiene más de veinte pasajes en los cuales se mencionan expresiones como “postreros tiempos”, “últimos tiempos” o “últimos días”. Son dos palabras en el hebreo para lo que tiene que ver con el Antiguo Testamento y dos también, pero en griego, para el Nuevo Testamento.
Yo quisiera ir viendo uno por uno de esos textos. No meramente en el versículo en donde se lo expresa sino tomando un párrafo mayor con la idea de revisar el contexto global en el que fue escrito. Pero para que cada uno sepa de que estamos hablando, lo voy a hacer conforme a cada una de las cuatro palabras originales de las cuales se traduce como últimos o postreros tiempos.
La primera con la que nos encontramos es la que figura en la Concordancia Strong con el número 314 de las traducciones del hebreo, y es la palabra AKJARÓN. Implica posterior o último, como también puede traducirse como: postrer, postrero, retaguardia, seguir, último, venidero, venir, fin, final, mar. El único texto donde se encuentra es el siguiente:
(Daniel 10: 10)= Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.
Esta es la consecuencia de una visión que Daniel denomina como de un varón extraordinario, el cual va a darle profecías relacionadas con Grecia y Persia. La manifestación de seres celestiales refuerza el carácter divino del mensaje de Daniel.
(11) Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando.
(12) Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.
(13) Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.