Tiempo de Victoria
Producciones Especiales
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- Producción Nro 2 -

Características Básicas de la Iglesia

Lección Nº 1

La Doctrina de los Apóstoles

Déjeme, en el inicio de este estudio, tomarme un breve párrafo historiando un poco este ministerio del Señor. Cuando comencé a ejercer concretamente como maestro, (y hablo del ciclo “Tiempo de Victoria”, que comenzó bastante después que otros esfuerzos humanos que como hombre de radio y de gráfica intentara), me declaré un simple recopilador de enseñanzas ajenas que escudriñaba, hacía mías, armaba y compartía. Mucho tiempo después el Señor, que no sólo es misericordioso sino también generoso, empezó a bendecirme con algunas ideas, (que bien podría llamar revelaciones) propias que naturalmente sumaba a lo demás. Hoy, a diez años de existencia de todo esto que EL hizo en mi vida, encaro por primera vez un estudio elaborado con luz propia. Con muchas bases y principios que he adoptado de otros, es verdad, pero con un objetivo muy claro que el Señor me mostró de manera individual.

Una mañana, creo que por televisión, escuché un mensaje predicado por un entonces hombre de Dios que hoy ya no está en el frente de batalla. Ese mensaje tenía, por lo menos, cerca de quince años de predicado. En un momento dado, este hombre dijo algo que me impactó primero, me hizo reflexionar después y, finalmente me movilizó a indagar. Él dijo textualmente “ La iglesia que hoy no opera en los principios que muestra la primitiva del libro de los Hechos, no es una iglesia del Señor”. Cuando me repuse del coscorrón espiritual me dije: muy bien; entonces veamos cómo era aquella iglesia y difundamos esos principios para aportar espiritualmente lo necesario para el cambio, para la reforma, para la transición que todos los hijos de Dios esperamos y que el mundo, la creación, gimiendo, anhela como manifestación concreta. Así nació esto que ahora empezamos con el título de esta primera lección: “La Doctrina de los Apóstoles”.

De la lectura de los primeros versos del capítulo uno del libro de los Hechos, lo que podemos observar, es que Jesús después de su resurrección, se apareció por espacio de cuarenta días a sus discípulos, hablándoles acerca del reino de Dios. El evangelio de Jesucristo siempre se relacionó con una afirmación: “El reino de dios se ha acercado”. Y usted lo sabe: el reino de Dios no es aquella vieja concepción tradicional de un colchón de nubes donde usted va a ir a sentarse un día a tocar el arpa, sino lo que su significado implica: Un reino es un ámbito, una jurisdicción, una dimensión sobrenatural, espiritual y profética que no está en un determinado lugar geográfico que vemos o podemos ver y al cual un día vamos a viajar, sino que se ha acercado a nosotros y hoy, lo veamos o no, está aquí.

Más adelante, Jesús les dice que así como Juan los bautizó con agua, ellos serán bautizados con el Espíritu Santo. Este texto ha sido tratado y destratado conforme a las rutinas doctrinarias denominacionales, pero nada de eso ha podido ocultar una irrenunciable verdad: hay un bautismo CON o EN EL Espíritu Santo, disponible para todos los creyentes sinceros sin discriminación. Esa fue una promesa que, avanzando luego en la lectura de este libro, vemos con total claridad que se cumplió. El primer versículo que contiene un principio con el cual comenzó a gestarse aquella iglesia y que sigue siendo total y absolutamente vigente, es el que sigue:

(Hechos 1: 8)= Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

A mí me gusta, cuando me enfrento con un texto revelador, invertirlo en su concepto, para ver cuál sería el resultado de no obedecerlo, de no creerlo, de no encarnarlo o no ponerlo por obra. Aquí se nos dice que si no estamos dispuestos a permitir que el Espíritu Santo venga SOBRE nosotros, en lo que inicialmente sería un bautismo y luego, en las ocasiones sucesivas: llenura, toque, impacto, plenitud o como quiera llamarlo, jamás recibiremos poder divino como iglesia. Y sin poder sobrenatural que viene de Dios, la iglesia quedará reducida inexorablemente a un círculo social de buenas costumbres, valores éticos y morales, afecto por la acción social y hasta política. Cosa que no está mal, pero sin la menor posibilidad de producir vidas cambiadas y conformar auténticos hijos de Dios.

 Dios es Espíritu y nosotros su imagen y semejanza. En Romanos 8 dice que sólo los que son guiados por el Espíritu Santo son verdaderos Hijos de Dios. Además, todo aquel que haya aceptado a Cristo como Salvador y Señor y se haya convertido genuinamente, recibe el sello del Espíritu para salvación, lo cual demuestra que sería una total incoherencia que el Espíritu Santo que mora en nosotros pueda rechazar la obra ampliadora y capacitadora del propio Espíritu Santo. Sin temor a error, se puede asegurar que el cristiano que se empecina en no permitir que el Espíritu Santo tome control de su vida y lo guíe, no tiene al Espíritu Santo morando en su interior. Por lo tanto, su conversión no ha sido genuina.

Punto Nº 1: La Iglesia tiene que ser llena(no sólo sellada) llena del Espíritu Santo si desea ser una Iglesia de Poder.

Con relación a la ascensión de Jesús, hay varias interpretaciones, hipótesis y hasta conjeturas. Se han conformado doctrinas basadas en conjeturas. Lo cierto es que Jesús asciende FÍSICAMENTE, ya que es visto por los que están allí y así, igual, de la misma manera, dice el verso 11, será su venida. Esto destruye toda cosa abstracta que muchos comentaristas humanistas han tratado de implantar. Es tristísimo hablar de las cosas del Espíritu Santo sin la unción del Espíritu Santo. Por otra parte, esa NUBE que dice que lo ocultó, en el original es la palabra NIPASH, que significa "multitud de espíritus redimidos”, lo que también elimina el concepto de la nube como una típica formación de vapor climático. Saque sus ojos de lo natural. El ámbito donde vive Dios es sobrenatural.

(Hechos 1: 12)= Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo.

(13) Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el zelote y Judas hermano de Jacobo.

(14) Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.

Fíjese que la idea es perseverar en oración, pero se coloca la condición de estar unánimes. ¿Por qué? Porque los hijos de Dios, todos tienen ingreso al trono de gloria con su oración. Todos son oídos y todos reciben respuesta. Pero si por algo que compete al plan de Dios, el Padre recibe dos oraciones diferentes y hasta opuestas, no podrá moverse en ninguna dirección, aunque las reciba, hasta que no haya un mismo sentir y, obviamente, alineado al suyo.

En este texto hay algunos elementos que hay que tener muy en cuenta. En principio, estar UNÁNIMES o de acuerdo, es un rasgo distintivo y dominante de los conductores levantados por el Señor del Nuevo Testamento. Siempre que los ministros de la iglesia primitiva se reunían en Jerusalén, se nos dice que estaban UNIDOS y en ARMONÍA unos con otros y todos con Dios. La unanimidad, en este caso, era espiritual y práctica, no sólo teológica, ya que compartían sus vidas y sus posesiones. En todo el resto del contexto del libro de los Hechos se da una descripción de ese ministerio en el sentido de que se reunían, estudiaban juntos, compartían sus posesiones materiales. A menudo se reunían para orar, con lo cual ponían de manifiesto no solamente las buenas relaciones existentes entre ellas, sino también su total confianza en Dios.

Hoy día estamos llenos de iglesias donde las relaciones entre los miembros y aun del ministerio pastoral, dista mucho de ser de unidad. Proliferan los celos, las envidias y hasta las malas artes para ganar posiciones jerárquicas internas. Eso, entre otras cosas, habla de falta de confianza en Dios, dándole prioridad a las metodologías humanistas que parecen más aceptables y hasta más serias porque se pueden razonar, ver y tocar. No es ese, precisamente, el concepto o el principio espiritual de la fe. Con estos elementos, en muchos sitios, la oración se ha transformado más en una actitud tradicional o ritual de compromiso como parte del orden de culto, que la avanzada de la batalla espiritual que la palabra dice que es.

Punto Nº 2: La Iglesia perseverará(O sea: insistirá, porfiará aunque no tenga ninguna evidencia concreta) en la oración. En unidad y armonía. No sólo los hermanos, sino también los líderes. Cualquier otra forma es obstáculo insalvable para la respuesta.

Después vemos el episodio de la elección de un apóstol para cubrir la vacante que había dejado el traidor Judas. La decisión no es equivocada. El primer paso, orar para que Dios muestre quién desea que sea, es correcta. Si José, llamado Barsabás que respondía al sobrenombre de Justo o Matías resultaba levantado, todo estaría conforme a Su voluntad. Hasta aquí, perfecto. Pero después, ante la ausencia de respuesta, deciden en la carne, obviamente, seguir con la vieja costumbre tradicional judía de tirar esos huesitos tipo taba criolla llamados “suertes” y entender que Dios iba a obrar y responder por medio de ellos.

 Así surge Matías, del cual la Biblia no vuelve a hablar jamás. Porque Dios les admite esa incorporación pero no lo usa porque su plan, si hubieran aguardado lo hubieran sabido, era levantar a Saulo de Tarso luego llamado Pablo. Hoy, con muchos nombramientos y designaciones, sucede lo mismo. Los hombres deciden y Dios permite, pero no usa. Porque él levanta por su cuenta y sin consultar con nadie, a aquellos que tienen un corazón recto, fiel y dispuesto a cumplimentar los propósitos divinos, una cuestión que solamente Él puede ver.

En el verso 1 del capítulo 2 nos encontramos que dice que cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Pentecostés era un festival judío anual también conocido como “La Fiesta de las Semanas” o la “Fiesta de las Primicias”, una celebración de los primeros frutos de la cosecha. La ley exigía que los varones judíos fueran tres veces al año a Jerusalén para celebrar las fiestas más importantes. La Pascua en primavera; el Pentecostés, que en griego es PENTEKOSTOS y que se traduce CINCUENTA, siete semanas y un día más tarde y los Tabernáculos, al final de la cosecha en el otoño. En Levítico 23 se detallan las fechas y rituales del calendario de las fiestas judías. Aquellos que se convertían al cristianismo el día de Pentecostés eran los primeros frutos de una vasta cosecha de millones de almas.

En lo que concierne a la expresión Todos unánimes juntos, la palabra original es HOMOTHUMADON, que significa “estar de acuerdo”, “de mutuo consentimiento”, “mantener la unidad del grupo”, “son todos de una misma mente” y “compartir un propósito”. Los discípulos tenían unidad intelectual, armonía emocional y una sola voluntad en la iglesia recientemente fundada. En cada caso en que se usa este término HOMOTHUMADON indica ARMONÍA, la cual conduce a la acción.

(Hechos 2: 2)= Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; (No dice que era un viento, sino COMO un viento. Esto, en alusión al poderoso pero invisible poder del Espíritu) (3) y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. (Hay que prestar atención que aquí también no dice De Fuego, sino COMO de fuego. Juan al Bautista predijo cómo el bautismo en el Espíritu estaría acompañado de viento y fuego.)

(4) Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Cuando dice que comenzaron a hablar en otras lenguas, aquí, - y habrá que explicarlo un poco por la enorme cantidad de doctrina simplista que anda por allí -, se refiere a idiomas o lenguajes humanos, ya que – dice – cada uno los oía hablar en su propio idioma. Es decir: las lenguas que se traducen. Hay otras lenguas dadas a los creyentes por el Espíritu que son llamadas “angelicales”, que no se traducen, se interpretan como parte de otro don. De otro modo, la Biblia jamás diría que pidamos don de interpretación. Diría que estudiemos varios idiomas.

Asimismo, el hecho de decir que COMENZARON a hablar en otras lenguas, implica que esto después continuó. No como LA manifestación del Espíritu, sino como UNA de esas manifestaciones. Aunque por ser la más visible, prácticamente se convirtió en un verdadero clásico carismático que muchos han enseñado, aunque sin bases muy claras, que sólo así se evidenciaba la presencia del Espíritu Santo en la vida de una persona. Eso llevó a que muchos que no recibieron ese don lo inventen, para no quedar medio marginados en la consideración de su congregación. Allí nace la Glosolalia, una palabra odiada por los que verdaderamente tienen el don, y que es una lengua formada por la carne que no tiene incidencia en el mundo del Espíritu, sin omitir, por supuesto que, como todas las cosas de Dios, esta también tiene una imitación del diablo que es capaz de producir lenguas desconocidas. Naturalmente, la única manera de saber cuál es cuál, es a través del discernimiento. De otro modo, es no sólo complicado sino imposible, y es el único reaseguro para no errar el blanco.

Punto Nº 3: Para recibir el Espíritu Santo la Iglesia debe estar junta y unánime.

(Verso 22)= Varones israelitas, oid estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;

Fíjese los rasgos de Jesús, que equivale a decir los rasgos de un alguien con autoridad divina, no nominal. Sin excepción, maravillas, prodigios y señales acompañaron el ministerio y la predicación de los primeros ministros de la iglesia. La palabra MARAVILLAS, aquí, es la palabra MEGALEIOS y significa: conspicuo, magnífico, espléndido, majestuoso, sublime, grandioso, bellísimo, excelente, favorable. Esta palabra se usa aquí y en Lucas 1:49, donde dice “grandes cosas”, que obviamente están mucho más allá de un rutinario orden de culto, que todavía muchos de nosotros andamos tratando de averiguar quien lo inventó.

Tome ahora cada uno de los adjetivos que surgen de la traducción de MEGALEIOS, y va a tener con claridad el punto número cuatro.

Punto Nº 4: La Iglesia del Señor, es: conspicua, magnífica, espléndida, majestuosa, sublime, grandiosa, bellísima y excelente. Maravillosa.

El verso 23 señala con claridad quién o quiénes impulsaron la detención y posterior crucifixión de Jesús: sus propios hermanos judíos, incentivados y activados por la clase religiosa oficial de la época. Hoy, y a excepción de actitudes sectoriales incomprensibles, ya no se sacrifica a Cristo, porque su sacrificio fue único e indivisible y ya fue. Pero muchos hermanos, incentivados por el fariseismo moderno, pueden estar deteniendo y enviando a un simbólico calvario a muchos auténticos predicadores del evangelio del reino sólo porque no se adaptan o amoldan a las disposiciones humanas que nutren la mayoría de los credos autodenominados “cristianos”.

El verso 30 nos dice que David era profeta. Nunca o casi nunca he oído hablar de David en ese tenor. David héroe, valiente, arriesgado hasta el límite en su aventura con Goliat. David simple, cándido y puro en su rol de pastorcito de ovejas. David poeta, a partir de la autoría de tantos salmos. David oscuro adúltero con Betsabé y homicida contra el pobre Urías, pecador impresentable. David rey de Israel, padre del sabio Salomón. Pero profeta, muy poco.

En el verso 38, Pedro sintetiza la base de nuestra fe y de nuestra práctica, a partir de lo que sería el punto número 5.

Punto Nº 5: La iglesia de Jesucristo es una iglesia arrepentida y humilde.

(Verso 40)= Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: sed salvos de esta perversa generación. (No habla de delincuentes. La palabra PERVERSA es la palabra ESKORIOS y da la idea de huesos salidos de su lugar (ESCORIOSIS), lo que equivale a decir TORCIDA, que a su vez, es una generación que ha errado el blanco. La palabra que clarifica esto es HARMATÍAS, cuya traducción más clara es PECADO).

(41) Así que los que recibieron su palabra (La palabra no se impone, no se declama, se recibe) fueron bautizados; (sin cursillos previos ni decisiones sesudas de juntas de notables) y se añadieron aquel día como tres mil personas. (No dice “Se Captaron” o “Se Ganaron” o “Se Conquistaron”, cosa que implica trabajo de hombres, sino que dice que SE AÑADIERON, un término que claramente le otorga ese acontecimiento al Señor y a su Espíritu Santo, responsable de la convicción de pecado que lleva al arrepentimiento y, como consecuencia, a una decisión por fe que lleva a la conversión)

(42) Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y las oraciones.

La palabra COMUNIÓN, aquí, es la palabra KOINONÍA, y significa compartir, unidad, una estrecha asociación, participación, una sociedad, compañerismo, ayuda de contribución, hermandad. La KOINONÍA es una unidad producida por el Espíritu santo. En la KOINONÍA, al individuo mantiene íntimas relaciones de compañerismo con el resto de la sociedad cristiana. La KOINONIA une firmemente a los creyentes al Señor Jesús y a los unos con los otros.

En nuestras iglesias, esquematizadamente, esto se practica. Hay congregaciones que organizan departamentos de KOINONIA, de compañerismo cristiano. Se ocupan, generalmente de todo lo que tiene que ver con el protocolo social de la iglesia. Los cumpleaños, fiestas y reuniones de camaradería, campamentos, retiros, y está bien porque eso ayuda. Pero la KOINONIA, según La Biblia, la real y auténtica mancomunidad del pueblo de Dios, todavía está muy lejos. En la mayor parte de los casos, nuestra declamada hermandad no pasa de ser un compendio de saludos, apretones de manos y algunos ósculos santos de fines de semana. En el resto del tiempo nadie, incluido el ministerio pastoral, sabe con certeza qué ocurre con el resto.

Punto Nº 6: La Iglesia debe ser compañera, unida, apretada en el afecto.

Y finalmente nos encontramos con que dice: perseveraban en la doctrina de los apóstoles. Entonces nos preguntamos: ¿Cuál es y en qué consiste esa doctrina? ¿Tiene que ver con lo que en nuestra congregación, en nuestra denominación llamamos doctrina?

En el Antiguo Testamento, doctrina significa Lo que es recibido. Allí Dios, como fuente de conocimiento, es llamado MAESTRO. Así lo dice el salmo 94. Y su enseñanza se manifiesta en juicios, palabras y en su voluntad, en este caso específico, fundamentalmente contenida en la ley. Enseñar, entonces, significaba conducir al hombre a la experiencia más íntima con la voluntad divina, puesto que la doctrina afecta tanto al intelecto como a la voluntad humana, valores ambos que se encuadran en ese punto que llamamos Alma. Psiquis en griego.

En el Nuevo Testamento se emplean varios términos relacionados con el acto y el contenido de la enseñanza tanto de Jesús como de los apóstoles. Jesús es el objeto inmediato de la doctrina y la conducta del creyente el resultado. De aquí las relaciones de la enseñanza con otras actividades tales como “amonestar”, “advertir” y “exhortar”.

La doctrina es calificada en el Nuevo Testamento con las expresiones “según la piedad”, “buena” y “sana” en contraste con los efectos perniciosos de las falsas doctrinas. En las epístolas pastorales la doctrina aparece más rígidamente formada, restringida al ejercicio de ciertas personas y como señal de ortodoxia frente a las herejías.

Cuando se habla de perseverar en la doctrina de los apóstoles, entonces, bien vale la pena ver, someramente, qué es en realidad un apóstol. Porque hoy día este ministerio anda un tanto mezclado con gente que hasta profesionalmente, (arquitectos, ingenieros, maestros mayores de obra), se ocupan de levantar templos. No iglesias, templos. Esos son en algunos sitios los modernos apóstoles.

Sin embargo, esta palabra es una transcripción de la voz griega APOSTOLOS, derivada del verbo APOSTELLO, que significa “enviar” o “despachar”. Este verbo se distingue de PEMPO, que es otro vocablo que significa “enviar” y se relaciona con la idea de ser enviado con un propósito especial o con autorización oficial. El sustantivo se emplea en el Nuevo Testamento de tres distintas maneras:

1)= Designa a un ENVIADO, DELEGADO o MENSAJERO. En este sentido, Cristo fue un apóstol de Dios, como lo muestra hebreos 3:1.-

2)= Designa a un miembro del grupo de los doce que Jesucristo seleccionó para ser de manera especial sus compañeros constantes y los pregoneros iniciales del mensaje del reino de Dios. Cabe, en este caso, que Juan dice que el Espíritu Santo le recordará las palabras de Jesús, les enseñará todas las cosas, les guiará a toda verdad y les hará saber las cosas que habrán de venir. Por lo tanto, las enseñanzas de los apóstoles son la norma para la doctrina y la vida de la iglesia, edificada – dice Pablo -, sobre el fundamento y la doctrina de los apóstoles y profetas.-

3)= También designa a maestros y misioneros destacados. Jacobo, el hermano del Señor, Bernabé, Timoteo, Silvano, Andronico y Junias, por ejemplo.

La doctrina de los apóstoles, por tanto, no está acostada, inerte o atada, sino sustentada en la piedra: Cristo. Es una evaluación mental. Esa doctrina son catorce epístolas de Pablo, dos de Pedro, tres de Juan, una de Santiago y una de Judas. Nuestra fe, nuestro credo está muy claro en las Sagradas Escrituras y esta revelación se hace iluminación en el manto apostólico. Hoy, Dios sigue levantando apóstoles. No son, -repito -, señores profesionales de la arquitectura ni la ingeniería, aunque de pronto fueran incluidos aunque no por su paso por la universidad, sino hombres y mujeres, (¡Sí, mujeres!) Que han recibido una palabra Rema, capaz de transformar a la iglesia en lo que debe ser: una manifestación de los hijos de Dios.

Punto Nº 7: La Iglesia debe segur perseverando en la doctrina de los apóstolesde aquellos doce que sembraron, de los siguientes que regaron y de los actuales que confirma todo.

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