En los últimos tiempos de nuestra iglesia contemporánea, el tener o no tener unción, ha sido motivo de polémicas, debates y hasta de extensos viajes de personas de un sitio a otro del mundo con el fin de ir a buscarla.
Nadie explica que la unción es un don que Dios otorga a aquellos que, como único y mayor mérito, tienen el de haber sido obedientes, humildes y despojados de su yo. Por la salvación nada se paga, es por Gracia; pero por la unción hay un precio a pagar y es personal.
Jesús tiene su propia unción, pero hay un símbolo claro y pleno relatado como una historia que a una gran mayoría se le pasa desapercibida. Es en esa historia donde encontramos, en este capítulo, el pie para nuevos mandamientos.
(Mateo 26: 6)= Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, (7) vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa.
Según Juan en su evangelio, esa mujer es “María de Betania”, tal cual se denominaba a la mayor parte de las personas. Sin apellidos, sólo por sus nombres y su procedencia, tal cual se lo hizo con el propio Jesús de Nazaret.
(8) Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio?
Escucha. ¿No tan enseñado en cualquiera de los seminarios donde podemos estudiar Biblia los cristianos, que los discípulos eran personas especiales, que Jesús no hubiese reclutado a cualquiera para acompañarlo, que ellos eran poco menos que santos?
A mí también me han dicho eso y, obviamente, me lo he creído. Entonces, leyendo esto, ¿Cómo hago para entender con qué cabeza espiritual estaban pensando estos hombres que suponían un desperdicio algo hecho con Jesús?
(9) Porque esto podría haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres.
Listo. Ahora ya entiendo todo. Los discípulos de Jesús, (Al menos de los que aquí se dan referencias expresivas), estaban en la misma tónica que muchas de nuestras iglesias hoy: en la obra social, en lo que podría reportarle réditos políticos o sociales. Pero en lo espiritual, Cero.
(10) Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer?, pues ha hecho conmigo una buena obra.
Cuidado que esto no es enteramente espiritual. Tiene que ver también con lo anímico, con lo afectivo. Jesús les está mostrando que el costo material no es algo a considerar demasiado cuando se trata de llevar a cabo un acto de devoción por un ser querido al borde de la muerte.
(11) Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.
Los que supongan que erradicarán la pobreza de la tierra a partir de hechos humanos bien intencionados, no saben de lo que están hablando. Deuteronomio 15:22 dice que …no faltarán menesterosos en medio de la tierra, una expresión que coincide totalmente con la que Jesús da aquí.
¡Iglesia del siglo veintiuno, aprende! No es tu trabajo principal dar de comer a los hambrientos. Está muy bien que lo hagas como consecuencia de tu estatura espiritual, pero no es lo prioritario. ¿Importa que alguien se vaya de cabeza al infierno bien alimentado?
Pobres siempre tendremos. En Argentina, que es mi país, como en cualquiera de los representados por los lectores de este trabajo. Pero a Jesús no siempre lo tendremos. ¿Cómo que no? Observa: ¿Tu me das la total y absoluta garantía de que en todas las congregaciones que conoces, la cabeza máxima allí es Jesús?
(12) Porque al derramar este perfume sobre mí cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.
Esto es un claro símbolo. Jesús fue ungido por el Espíritu Santo para desarrollar su ministerio, ¿No es así? Ahora está siendo ungido con un costoso aceite perfumado para su futuro entierro. ¿Nadie pudo ver que se trataba de un acto profético por parte de esta mujer?
Nadie pudo verlo. Y estaban allí todos los conspicuos discípulos de Jesús, verdaderos apóstoles de la fe. La historia da vueltas en círculos. Hoy, todavía se de prioridad a lo estrictamente social y material despreciando, en muchos casos, lo profético que, generalmente, proviene de personas que no ostentan títulos ni jerarquías eclesiásticas.
(13) De cierto os digo que donde quiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que está hecho, para memoria de ella.
Aquí es donde nace una nueva directiva, específica y precisa. Aquí es donde se gesta, notoriamente, el que resulta ser el Mandamiento Nº 85: Todo sacrificio realizado por amor a Mí tiene perpetua influencia. Y no hablo de sacrificios humanos, esto es más que claro.
(Mateo 26: 26)= Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.
(27) Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; (28) porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
Jesús usó la ocasión de la cena para inaugurar el nuevo pacto. El simbolismo de la cena bajo el antiguo pacto, estaba a punto de ser plenamente satisfecho por medio de la crucifixión de Cristo. En ese momento histórico, Jesús transformó el significado de los elementos de la cena en los símbolos de su nuevo pacto.
El pan representará ahora su cuerpo, el cual sería dado, y la copa, su sangre, la cual sería derramada para perdón de los pecados. Los santos requisitos de Dios y del antiguo pacto estaban a punto de ser satisfechos para siempre. Una nueva y viviente manera de entrar en la presencia y la provisión de Dios estaba siendo preparada a través de Cristo, el Cordero de Dios.
(29) Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.
(30) Y cuando hubieron cantado el himno, salieron al monte de los Olivos.
Observe con especial cuidado que Jesús no dice de ninguna manera como muchos han enseñado, que en ese día volverá a beber el vino de nuevo (Lo que significa “nuevamente”) con los reunidos con Él. Lo que está escrito es que lo beberá nuevo, y no “de nuevo”.
Judas no estaba presente cuando Jesús instituyó la Cena. El pan y el vino son solamente símbolos, que deben recordar a los seguidores de Cristo los tiempos de su sacrificio redentor. De ninguna manera implica un ritual que consiga, por sí mismo, algún tipo de estatura espiritual superior.
No obstante, esta Cena no solamente recuerda a los que participen de ella la muerte redentora de Jesús, tal cual se enseña en todo lugar cristiano, sino también su retorno, lo cual no es enseñado en todo lugar que se auto denomina como cristiano.
Porque salta a la vista que pasa a ser una especie de memorial levantado anticipando su retorno, colocando como símbolo en cada paso a las festividades de la boda del esposo. Con respecto al himno mencionado en el verso 30, considere que se acostumbraba concluir la comida de Pascua cantando el Hallel, una parte de los salmos.
Pero era un himno hebreo, alegre y contagioso, no uno de los gregorianos que parecerían formar parte de nuestra liturgia por orden divina. Allí es donde se dejó de lado el evangelio de gozo y alegría y se ingresó en el dominado por la angustia y la tristeza, donde en lugar de dar gracias por la obra de Cristo en la cruz, se llora por una muerte que en realidad no fue.
Por lo tanto, tenemos aquí el Mandamiento Nº 86: Beberé un vino nuevo con ustedes en el Reino de mi Padre.
(Mateo 26: 36)= Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro.
Este nombre, Getsemaní, significa “molino de aceite”, por lo cual no es para nada aventurado presuponer que probablemente había por esa región algún huerto de olivos donde se hallaba una instalación para extraer el aceite de esta planta.
(37) Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.
(38) Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
Aquí hay algo que debería resultarles aleccionador a tanto legalista que condena de inmediato a los cristianos anímicos: Jesús no solamente tenía un alma como la nuestra, sino que incluso lo perturbaba en algún momento como también nos ha sucedido a nosotros.
(39) Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.
(40) Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
(41) Velad y orad, par que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
CARNE, en este pasaje, es la palabra griega SARX. En su sentido literal, SARX se refiere a la sustancia del cuerpo, ya sea de animales o de individuos. En su uso idiomático, la palabra indica la raza humana o los individuos como personas.
En un sentido ético y espiritual, designa la naturaleza inferior de una persona, el asiento y vehículo de los deseos pecaminosos. Aquí se desliza, entonces, el Mandamiento Nº 87: La única forma de no entrar en tentación, es orando y velando.
(Mateo 28: 1)= Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro.
(2) Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra y se sentó sobre ella.
Hay que aclarar algo sumamente importante en este tema. La piedra de la cual se habla aquí, fue sacada de su lugar, no para que Jesús pudiera salir, ya que Él no necesitaba esa ayuda, sino para que los testigos contemplaran la evidencia de una tumba vacía.
(3) Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.
(4) Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos.
(5) Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado.
(6) No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor.
(7) E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.
(8) Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a los discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, (9) he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies y le adoraron.
(10) Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.
Esto es mandamiento inapelable en todos los tiempos en que el evangelio tenga lugar. Cada uno de nosotros recibe lo mismo para nuestro tiempo común. Es como si hoy mismo, ahora mismo, Jesús nos brindara su Mandamiento Nº 88: Vayan y hablen a todos mis hermanos sobre mi resurrección.
(Mateo 28: 16-20)= Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.
(17) Y cuando le vieron, le adoraron, pero algunos dudaban.
Preste debida atención a un detalle. Pese a que, tal como se nos está señalando aquí, algunos dudaban, es sumamente importante notar que la Gran Comisión de la Iglesia nace en un claro contexto de adoración a Dios y no en otra circunstancia ritual.
(18) Y Jesús se acercó y les hablo, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
(19) Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; (20) enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
En este último pasaje, nos quedan muy en claro los dos mandatos finales. El primero, es el Mandamiento Nº 89: Hagan discípulos en todas las naciones. Y el final, como consecuencia de todos los anteriores, es el Mandamiento Nº 90: Guarden todas estas cosas que os he mandado.
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MANDAMIENTOS DE JESUS
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